<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629</id><updated>2012-01-25T22:56:06.506-03:00</updated><category term='Homenaje al negro Fontanarrosa'/><category term='Poesías'/><category term='reflexiones'/><category term='Análisis mediático'/><category term='Relatos y Cuentos'/><category term='Análisis mediático-político'/><category term='notas'/><category term='Reseñas'/><category term='Opinión Política'/><category term='entrevistas'/><category term='Monografías'/><category term='Crónicas'/><title type='text'>Por ganas de escribir</title><subtitle type='html'>Un espacio donde confluyen el periodismo y la literatura.
"Hoy me propongo fundar un partido de sueños"... Silvio Rodriguez.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>103</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-5947993854755787969</id><published>2011-06-12T23:24:00.004-03:00</published><updated>2011-06-15T21:18:14.079-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='notas'/><title type='text'>Catarsis palermeana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-x1MDTk0li78/TflLdA_5vZI/AAAAAAAAAeE/Y_Dn7JRa2gk/s1600/palermo.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 334px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-x1MDTk0li78/TflLdA_5vZI/AAAAAAAAAeE/Y_Dn7JRa2gk/s400/palermo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618604971977719186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Martín Palermo:&lt;/span&gt; optimista de pelo corto. Cuando se tiñó, se tiñó por el barrio, por el potrero y por el bien del fútbol. El burro no coge por lindo, la imperfección perfecta, reclutador de enemigos, el asador de un grupo, el rompedor del iceberg, el titanic que no se hundió jamás, el que se va con una gorda de la mano del boliche a plena luz del día; el que pegan en los talleres mecánicos al lado de una Contratapa del diario Popular, el que lloran las abuelas cuando están lejos, el que jugaba bien al voley, el que juega con negras al ajedrez, el militante del se puede, el que lleva la sonrisa como bandera, el culón, el perro de caza del gol, el argentino de boca de todos -y hasta de Tití Henry-. El que deja una grieta tan grande que un tipo como yo no va a tener tantas ganas de mirar un partido de fútbol un domingo cualquiera. &lt;br /&gt;pd: en La serlumpenhoy -revista platense- se viene una apología que hice para Martín. En Julio sale en toda La Plata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-5947993854755787969?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/5947993854755787969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=5947993854755787969' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5947993854755787969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5947993854755787969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2011/06/catarsis-palermeana.html' title='Catarsis palermeana'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-x1MDTk0li78/TflLdA_5vZI/AAAAAAAAAeE/Y_Dn7JRa2gk/s72-c/palermo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-7928920535995896887</id><published>2011-05-30T12:56:00.003-03:00</published><updated>2011-05-30T12:58:54.279-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>La libertad es un Moreno</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-uH8gFrXnLhE/TeO-j4OFUSI/AAAAAAAAAdo/AHh49q_BS3Y/s1600/Mariano_Moreno_en_su_mesa_de_trabajo_2.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 374px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-uH8gFrXnLhE/TeO-j4OFUSI/AAAAAAAAAdo/AHh49q_BS3Y/s400/Mariano_Moreno_en_su_mesa_de_trabajo_2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5612539084229923106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Quise pensar en la Revolución de Mayo y pensé en Mariano Moreno &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día él y sus tripas echaban fuego.  Viajaba a Europa en una excursión póstuma encomendada por  el presidente de la Primera Junta Cornelio Saavedra.  Su cuerpo  anunciaba tragedia y sería arrojado al mar envuelto en una bandera inglesa a kilómetros de la costa brasileña de Santa Catarina.  Tenía 33 años, una mujer guapa llamada Guadalupe,  un hermano de sangre – de nombre Manuel- y dos hermanos  revolucionarios -Castelli y Belgrano-,  un diario llamado La Gazeta de Buenos Aires y un sueño perdido: la libertad de un país suyo, criollo y aborigen,  que soñaba con una patria bien grande e inclusiva.&lt;br /&gt;Mientras, del otro lado del mar, Guadalupe lloraba en la ventana de su segundo piso porteño. Miraba un Buenos Aires lluvioso y londinense que anunciaba tragedia. Sabía  -o intuía- que el chaparrón era veneno: un charqui de la Primera Junta le había dejado una encomienda con un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros para que enviudara en sus cuatro paredes a su marido. Que se arreglase como pudiera. Y que eso -que todavía no era un país libre- sólo le ofrecía plegarías para llorar. &lt;br /&gt;Al unísono el arsénico mataba a la verdadera revolución.&lt;br /&gt;- Manuel… tengo las piernas flácidas. Mi cabeza hierve en silencio. Siento que una brasa caliente recorre mis vísceras. Creo que mi cuerpo no aguantara otra noche en alta mar. &lt;br /&gt;- ¿Qué has tomado?, Mariano. ¿Quién ha venido a verte a tu alcoba?- pregunta exasperado su hermano Manuel Moreno enfundado en su traje diplomático al borde del catre dónde reposaba su hermano.&lt;br /&gt;- El capitán de la navegación...me dio una medicina…para calmar mis vómitos- dijo Mariano Moreno con una voz sin fueye que venía de las tinieblas. &lt;br /&gt;- Hijo de puta. Mejor dicho: hijos de puta.  Saavedra lo planeó todo. &lt;br /&gt;- Lo sé. Siempre supe jactarme de los hijos de puta. A Saavedra… no le interesa un país libre… No le interesan los pueblos originarios… No desea levantar los cimientos de una sociedad provechosa que tenga lugar para todos los que quieran trabajar la tierra-dice Mariano Moreno con los ojos acuosos y cansados.&lt;br /&gt;- Saavedra es un mercenario. Saavedra quiere su propia corona y no una patria libre. &lt;br /&gt;- Yo no he visto llorar a Saavedra por su tierra. Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1.560 hombres ingleses, que apoderados de mi patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad&lt;br /&gt;- Lo sé. Lo vi. Estuve allí mismo.  Sentimos el orgullo de la libertad bien en el pecho. Ese es el camino a tomar- dice Manuel casi arrodillado al borde del catre. Más triste. Más solitario y final. &lt;br /&gt;- Yo creo que… en la medida que… seamos, una vez, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio; dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración: no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos del interés universal; no creamos que con ella se atacará jamás impunemente al mérito y la virtud, porque hablando por sí mismos en su favor y teniendo siempre por árbitro imparcial al pueblo, se reducirán a polvo los escritos de los que, indignamente, osasen atacarles- dice un Mariano Moreno lúcido pero lúgubre en las penumbras de su cuarto. Mientras el barco bambalea y sus tripas se contraen.  Ya con fiebre, con el cuerpo empapado en sudor, los puños apretados como en batalla suelta su última puñalada con la boca: “sólo una cosa Manuel… las palabras tienen más filo que la propia espada. La espada sin la idea es apenas una daga inofensiva. No seamos los mejores, simplemente seamos libres”, dice Moreno y rompe a llorar como un hombre.  Y mientras llora se queda dormido para siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Matías Kraber&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-7928920535995896887?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/7928920535995896887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=7928920535995896887' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7928920535995896887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7928920535995896887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2011/05/la-libertad-es-un-moreno.html' title='La libertad es un Moreno'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-uH8gFrXnLhE/TeO-j4OFUSI/AAAAAAAAAdo/AHh49q_BS3Y/s72-c/Mariano_Moreno_en_su_mesa_de_trabajo_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-768406683719884376</id><published>2011-04-12T14:43:00.002-03:00</published><updated>2011-04-12T14:46:32.571-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>La pequeña Japón argenta</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-A_K9lukXfZg/TaSPuk1FkbI/AAAAAAAAAdg/WsPg-RWF9DY/s1600/29-japoneses.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 333px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-A_K9lukXfZg/TaSPuk1FkbI/AAAAAAAAAdg/WsPg-RWF9DY/s400/29-japoneses.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5594754667424092594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Diario Miradas al sur Año 3. Edición número 139. Domingo 16 de enero de 2011&lt;br /&gt;Escrita por mi amigo-colega Ulises Rodríguez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En Colonia Urquiza, cerca de La Plata, vive la mayor comunidad nipona de nuestro país. Mantienen vivas sus tradiciones con templos y escuelas y producen el 80 % de las flores que se venden en Argentina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje es un campo de 700 hectáreas minado de invernaderos. Los más alejados parecen iglús. Una tranquera, la casa adelante y los invernaderos, siempre los invernaderos. Es la hora de la siesta y no anda un alma, no vuela una mosca. La avenida principal, la 186, resultaría angosta en cualquier ciudad, no en Colonia Urquiza: el lugar donde vive la mayor comunidad de japoneses del país y donde se producen el 80 por ciento de las flores que se venden en Argentina.&lt;br /&gt;Para llegar desde La Plata hay que atravesar toda la ciudad, unos 20 kilómetros hacia el oeste. Es tan alejado del centro de la capital provincial que el platense medio toma como referencia el hospital neuropsiquiátrico de Melchor Romero –“el loquero”–, lo que ellos consideran “el fin del mundo”. Colonia Urquiza vendría a ser, entonces, “el culo del mundo”.&lt;br /&gt;No hay baches ni pastos altos. Las calles están numeradas en carteles de madera y las palomas arrullan en concierto. Los primeros nipones llegaron en 1961 y hoy son más de 300 familias, que ya van por la tercera generación. Lo curioso es que entre la mayoría de ellos existe algún tipo de parentesco: primos, cuñados, sobrinos, nietos, etcétera.&lt;br /&gt;El club de la Asociación Japonesa y la escuela Nigonho Gakko, de idioma y cultura nipones, son áreas casi exclusivas para los asiáticos. Paraguayos, bolivianos y unos pocos argentinos completan la población. Un almacén-carnicería y mercería, un ciber-locutorio-librería, un pool con olor a empanadas fritas, birras, reguetón, fonola y canchita de fútbol en el patio son sitios poco usados por los orientales. El punto de encuentro entre unos y otros es la escuela primaria 57, la salita de primeros auxilios y los supermercados Asahi y Hatanaka. Como el Señor Miyagui. Cada tanto aparece un caminito de tierra a los costados. Al fondo de uno de esos, en el 482, vive el sensei Hiroshi Yazuhara: uno de los maestros más viejos de la Colonia. Nació en la isla de Tokio y llegó a esta zona a los 17 años. Vino con sus padres y un hermano, en 1965, cuando los asiáticos no eran más de cien. Es floricultor, como la mayoría de los japoneses.&lt;br /&gt;–Mi hijo de 32 años, el mayor, se encargará del negocio. El otro está en Buenos Aires y se dedicó a estudiar. No le interesa el negocio familiar.&lt;br /&gt;Yazuhara habla pausado. Medita antes de cada frase y se pasa los dedos por su barbita candado, como lo hacía el señor Miyagui en Karate Kid. Tiene 62 años y en la Colonia lo conocen todos. Hoy da clases, una vez por semana, en el Centro de Estudios Japoneses de la Universidad de La Plata.&lt;br /&gt;–Cuando llegamos eran casi todas familias italianas que estaban de la época de Perón. Japón todavía estaba mal por la guerra. El gobierno argentino quería poblar la zona y que produjéramos verduras frescas. Lo hicimos al principio, pero con el negocio de las flores nos fue mejor.&lt;br /&gt;No se equivocaron los orientales cuando apostaron al cultivo de rosas, claveles, crisantemos, fresias, gerberas y lilium. Tienen toda una estructura armada: las siembran, las cosechan, las empaquetan y las venden en el mercado o en florerías. De fondo se escucha el motor de una bomba de agua. La red de agua corriente y las cloacas son promesas incumplidas por intendentes platenses de uno y otro partido.&lt;br /&gt;–Estamos acostumbrados a que todo llegue tarde. La luz vino en el ’75 o ’76. El teléfono en el ’89 y el arreglo de los caminos nunca. Siempre fuimos los japoneses los que pagamos obras de asfalto y mantenimiento, entonces la municipalidad se hacía la desentendida. Segunda generación. Sobre la avenida y la esquina 482, frente al boliche de la fonola, está el club de la Asociación Japonesa. En la puerta, sentados a la sombra, conversan Keizo Shimoyama, el presidente; Kimio Sakaguchi, el secretario, y Kazutoshi Ichikawa, el tesorero. Ninguno de los tres llega al metro setenta. Se presentan y saludan con un apretón de manos.&lt;br /&gt;–Irashaimase –dice Kimio, que lleva puesta una remera del Festival de Jesús María 2006. “Significa ‘bienvenido’ en japonés”, aclara y se ríe en un gesto de dientes para afuera y ojos cerrados.&lt;br /&gt;Los tres vinieron a la Argentina de niños y –obviamente– se dedican a la floricultura. Con el rostro lampiño y sin transpirar una gota a pesar del calor húmedo, Keizo dice a su modo: “Nosotros debería ser capital de la flor. Escobar es todo maceta. Hoy están muy lejos de nosotros”. Los tres coinciden con el presidente y lo discuten en japonés, mirándose a los ojos, como para que no queden dudas.&lt;br /&gt;Kazutoshi, el tesorero, es el que menos habla pero el que mejor maneja el castellano. Mas morocho que sus compañeros de comisión sirve Sprite en vasos térmicos. Su intervención en la charla es para enumerar, con los dedos, las actividades deportivas del club: fútbol, atletismo, ping-pong, béisbol y crocket “para los viejos”.&lt;br /&gt;El día en la colonia empieza a las siete. Y en verano, como amanece más temprano, lo hacen con la salida del sol. Los empleados de los japoneses son bolivianos o paraguayos: “Argentino no quiere trabajar la tierra”, dice Keizo.&lt;br /&gt;A 200 metros del club están los invernaderos de Keizo. Invita a recorrerlos. En la parte de adelante del terreno está el chalet donde vive con su mujer y sus dos hijos. Al fondo los invernaderos. En esos habitáculos de grueso nylon transparente se vive otro clima. El aire se respira caliente y perfumado. En una tarde típica de enero se superan los 50 grados allí adentro. Un tipo apenas más alto que una planta de rosas recorre los surcos. Cada tanto se agacha y arranca los pastitos.&lt;br /&gt;Keizo pertenece a la segunda generación de japoneses de la colonia. El cultivo lo aprendió de sus padres. Y el negocio es una herencia familiar. Con 56 años sus costumbres se mezclan entre el arroz y la carne. Toma mate –mucho tereré–, es hincha de Boca y se define “mejor asador que un criollo”.&lt;br /&gt;El arroz es sagrado en sus comidas. Los ancianos lo comen con palitos y prefieren el pescado y las verduras de sus huertas antes que un asado. “Si fuera por mis hijos comeríamos carne todos los días pero mi padre no quiere saber nada”, cuenta Kazutoshi, el único de los tres que tiene vivo al papá.&lt;br /&gt;Muchas de las casas tienen conexión a Internet y Direct TV. De esta manera pueden escuchar radio y ver canales japoneses como la señal NHK. Kazutoshi dice que a los viejos no les gusta mirar otra cosa. Entre ellos y con los más viejos hablan en japonés. Con sus hijos lo hacen en castellano, salvo cuando se enojan y los retan en su lengua para no perder tiempo pensando en lo que van a decir. La escuelita. E n un edificio vecino al club, con portón de rejas y lleno de ventanas de aluminio está la escuela japonesa Nihongo Gakko. Allí siete maestras les enseñan a 93 chicos el idioma y las costumbres de la cultura nipona. Los alumnos tienen entre 6 y 17 años y, desde el 2002, se les permite la entrada a otros niños que quieren aprender el idioma y no son hijos o descendientes de japoneses. Las primeras siete familias que llegaron a la Colonia, en 1962, tuvieron en claro la importancia de preservar el idioma y las costumbres con las nuevas generaciones. La familia Ishihara prestaba su casa y un grupo de mujeres se dedicaba a la enseñanza de historia, geografía, música y, por supuesto, el japonés. Los chicos llegaban a caballo, en bicicleta o a pie. En 1969 Nihongo Gakko se fundó de manera oficial. Pasaron 20 años para inaugurar el edificio actual. El objetivo de los alumnos es aprender a hablar y escribir bien y así lograr una beca para viajar a Japón. Varios de ellos quieren conocer a sus parientes y a otros les atrae la idea de vivir en el país de sus abuelos. Por eso en Nihongo Gakko no dejan nada librado al azar y les enseñan a usar los palitos para comer arroz. Tercera generación. En el documento figura como Florencia Takahashi. En su casa la llaman Ichico: Primera Hija. Los compañeros de la escuela le dicen Taka. Lleva remera violeta, jeans ajustados, zapatillas All Stars y reproductor de MP3 en el bolsillo. Con una cara redonda y blanca como la luna, a los 16 años representa a la tercera generación de japoneses de Colonia Urquiza.&lt;br /&gt;Estudia en un colegio secundario de la localidad de El Pato, en Berazategui. Hija de floricultores, su papá nació acá y su mamá en Paraguay. Tiene dos hermanos: Ichiro –Primer Hijo–, de 9, y Aiko –Niña Amorosa–, de 15. No sale a bailar a boliches, prefiere las fiestas de la juventud que se hacen en la colonia cada 15 días.&lt;br /&gt;–¿Qué es lo que más te atrae de la cultura japonesa?&lt;br /&gt;–Me gusta el dorama: son telenovelas de allá que duran 15 minutos. También el animé. Todo eso lo bajo de Internet.&lt;br /&gt;–¿Qué música llevás en el MP3?&lt;br /&gt;-Reguetón, cumbia y algo de enka: vendría a ser como el folklore japonés. Mis amigas escuchan pop japonés, es bastante tranqui.&lt;br /&gt;Con los cachetes colorados de vergüenza, dice que todavía no tiene novio y aclara que cuando se enamore no le va a importar si es argentino o hijo de japoneses: “Hay quienes no se quieren poner de novio con alguien que no sea de descendencia japonesa para no mezclarse”. Cuando termine la secundaria los anhelos de Florencia son viajar a Japón (tiene tíos, un abuelo y primos) y estudiar algo relacionado con la matemática. Todos sus amigos planean una carrera universitaria. Con jóvenes como ella las tradiciones en la colonia están aseguradas. Lo que no está del todo definido es quiénes trabajarán la tierra y venderán las flores en el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Ulises Rodríguez&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-768406683719884376?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/768406683719884376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=768406683719884376' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/768406683719884376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/768406683719884376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2011/04/la-pequena-japon-argenta.html' title='La pequeña Japón argenta'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-A_K9lukXfZg/TaSPuk1FkbI/AAAAAAAAAdg/WsPg-RWF9DY/s72-c/29-japoneses.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3242046380946220740</id><published>2011-03-09T00:08:00.006-03:00</published><updated>2011-03-09T00:13:50.533-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reflexiones'/><title type='text'>Pensar un 8 de marzo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-5kkwnIhhhpo/TXbv0SG62ZI/AAAAAAAAAdU/IMxLFm8Q2Hc/s1600/MujervestidaYcalas.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 395px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-5kkwnIhhhpo/TXbv0SG62ZI/AAAAAAAAAdU/IMxLFm8Q2Hc/s400/MujervestidaYcalas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5581912469665405330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A&lt;span style="font-style:italic;"&gt; las mujeres que quiero y admiro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que son imprescindibles. Que tienen las riendas. Que –aunque muchas lo ignoren- son todo espíritu. Que me enamoraré una y mil veces de su capacidad de encandilarnos. De pegar un flechazo imprevisto. Que rompen con lo estático. Que el mundo las espera. Que tienen que subirse al escenario y volverse protagonistas. Que vienen a poner el corazón primero, y luego pensar en consecuencia. Que no tienen que rendir ninguna cuenta. Que son las dueñas de las sorpresas. Que son el inciso que le falta a la Historia en mayúscula. Que cuando ríen las tuercas se aflojan. Que tienen seis sentidos. Que el cambio- si se escribe- se escribe en femenino. Que al planeta -y al país- le hacen falta ovarios bien puestos. Que Evita, Juana Azurduy, Tita Merello, Alicia Moreau de Justo, Salvadora Medina Onurbia, Victoria Ocampo y tantas otras eran mujeres y argentinas con el orgullo de la palabra bien en el pecho. Que se quedaron acá, se mancharon con sangre, se llenaron las rodillas de barro y putearon y patalearon hasta desangrarse para que triunfe el amor. Y a ustedes, las hijas, las madres, las abuelas, las amigas, las parientes les toca asumir el riesgo. Soltar todo y largarse.&lt;br /&gt;No sé porqué pero pienso en hoy, en 8 de marzo, en el día de ustedes las mujeres y se me viene una guitarra que arpegia Victor Jara y Te Recuerdo Amanda. Tal vez personifico las mil caras de mujeres que archivo bien adentro, con el nombre Amanda. Tal vez Amanda se llamará mi hija o tal vez Amanda se llama mi vieja, mis amigas y todavía no lo saben. Pero bueno, creo que es hora que lo sepan. Es la hora justa para que lo vayan sabiendo.&lt;br /&gt;"La vida es eterna en cinco minutos"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Aqui Victor Jara y su temazo para verlo&lt;br /&gt; http://www.youtube.com/watch?v=GRmre8ggkcY &lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3242046380946220740?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3242046380946220740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3242046380946220740' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3242046380946220740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3242046380946220740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2011/03/pensar-un-8-de-marzo.html' title='Pensar un 8 de marzo'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-5kkwnIhhhpo/TXbv0SG62ZI/AAAAAAAAAdU/IMxLFm8Q2Hc/s72-c/MujervestidaYcalas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3421228968668567901</id><published>2011-01-26T01:16:00.003-03:00</published><updated>2011-01-26T01:19:32.115-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reflexiones'/><title type='text'>Un viaje bien al revés</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TT-gmsCpSfI/AAAAAAAAAdI/zVdNO26FUyE/s1600/elena.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 388px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TT-gmsCpSfI/AAAAAAAAAdI/zVdNO26FUyE/s400/elena.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5566344250970950130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pequeña serenata a María Elena Walsh,&lt;br /&gt;publicada en la revista Tiempos del 16/01/2011&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus tiempos donde había tiempo ella cambió el reino. Lo puso patas para arriba para que entendiéramos, antes del acné y la pubertad, que la Historia podía estar manoseada. Corrida de lugar y con nariz de pinocho.&lt;br /&gt;Yo la conocí con un guardapolvo a cuadrillé celeste y blanco, en un rincón del salón de actos, con mis compañeritos, sentados como indios en semicírculo alrededor de un piano que tocaba “la señorita Silvia” mientras con voces de gorriones repetíamos: “me dijeron que en el Reino del Revés, nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez, y que dos y dos son tres”, y nos poníamos tristes cuando el timbre de la portera terminaba con la hora de música.&lt;br /&gt;Después mi abuelo se apareció con una enciclopedia infantil que comenzaba a venir los días miércoles junto a Página/12 pero a General Alvear- centro de la provincia de Buenos Aires- llegaba con algunos días de retraso. “Es María Elena, la misma que canta Manuelita vivía en Pehuajó, el Reino del Revés... te va a gustar”, me dijo y yo que apenas empezaba a adivinar las palabras escritas me zambullí en las páginas de colores del “Veo Veo” con la ansiedad y el vértigo de empezar a descifrar el mundo.&lt;br /&gt;Creo que pasaron 10 años más. Yo más alto, barba, la cara llena de granos y la voz más gruesa me propuse hurgar en los viejos casete de una pila de cajas de cartón que tenía almacenado mi viejo en los placard que jamás revisábamos con mi hermano.  Ahí di con un viejo TDK sucio, que patinó apenas le di play, pero luego se enderezó: “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando”, cantaron a coro mi viejo y su amigo Rubén en una cinta de los ochenta, grabada un año después de Malvinas con su grupo de folclore “Las 5 voces” que por aquel entonces cantaba en los actos del pueblo, giraban por la provincia y hasta saltaron el charco a Uruguay.  Terminó la canción y fue otro timbrazo de jardín porque la canción fue como un ventarrón que despeina, una cachetada, la electricidad que produce la chica que nos gusta cuando entra de sopetón al bar donde estamos tomando algo. Llegó mi viejo del trabajo y lo atolondré a preguntas: “¿Y éste casete?, ¿y está canción?, ¿de quién es?”,  “es de María Elena Walsh, fue prohibida por los milicos en la dictadura, y ahí la grabamos con el conjunto en un estudio de Saladillo”, dijo mi viejo y me quedé mudo porque no podía creer que la misma mujer de voz tierna que cantaba sobre una tortuga viajera, haya creado una canción que se convirtió en el himno de la resistencia en tiempos del Proceso Militar.&lt;br /&gt;Y ahí estábamos los dos, contentos por haber jugado en la misma calesita del tiempo, y asombrados por descubrir que fuimos a ver el mismo Reino del Revés.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Matías Kraber&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3421228968668567901?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3421228968668567901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3421228968668567901' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3421228968668567901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3421228968668567901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2011/01/un-viaje-bien-al-reves.html' title='Un viaje bien al revés'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TT-gmsCpSfI/AAAAAAAAAdI/zVdNO26FUyE/s72-c/elena.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-2003612289024702423</id><published>2010-12-20T01:45:00.003-03:00</published><updated>2010-12-20T01:57:39.041-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='notas'/><title type='text'>Sospecho que el mundo sea mágico</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TQ7f2yRtopI/AAAAAAAAAc8/8X6YsDp5i7k/s1600/tomas-eloy-martinez-500x333.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TQ7f2yRtopI/AAAAAAAAAc8/8X6YsDp5i7k/s400/tomas-eloy-martinez-500x333.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5552621522896396946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La historia de los hombres se escribe con esos fragmentos hechos de viento. Siempre hay un instante de la vida en el que volvemos a ser lo que fuimos o en el que somos, misteriosamente, lo que nunca pudimos ser” &lt;br /&gt;T.E.M&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Al principio creí que era otra de sus fábulas. Que nos estaba engañando a todos. Tan acostumbrados nos tenía a los pliegues de su literatura, en los que la realidad y la ficción se fundían como amantes celosos, que bien podía ser este otro de sus artilugios literarios para confundirnos. Pero los noticieros repetían la novedad con insistencia de eterno retorno: “El gran escritor y periodista Tomás Eloy Martínez murió a los 75 años”.  “He visto muchas mentiras televisadas”, pensé. Casi todas, incluso. Parecía una noticia de otro mundo. No podía ser cierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomás Eloy Martínez debe estar ahora –pensé-, en su Tucumán natal (“fue para mí el resumen del mundo”), divirtiéndose de lo lindo con todo esto. Debe ser una tarde de insoportable calor subtropical, de mediados de los cincuenta. Se ha licenciado en Literatura Española y Latinoamericana, pero se acaba de decidir por el periodismo, descreyendo que pueda ganarse la vida como docente. No lo sabe, por supuesto, pero junto a él, están tomando la misma decisión generaciones de jóvenes que aún ni siquiera nacen, pero que su pluma puntual e imaginativa conquistará para siempre. Los tomará por sorpresa y los arrojará a los senderos del periodismo, convencidos bajo su influjo mágico de que se trata del mejor oficio del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O puede que esté ahora sentado frente al cinematógrafo. Es 1955. Robert Mitchum, con su atuendo de siniestro predicador, recorre la pantalla en su hipnótica persecución de “La noche del cazador”. Tomás Eloy siente que está frente a una obra maestra. Pronto escribirá sobre ella, tal como lo hará como crítico durante cuatro años en La Nación, renovando la manera en que se reseñan las películas. Eso hará, inspirado en las transformadoras miradas del Nouvelle Vague y la Nouveau Roman, hasta que algunos auspiciantes, disgustados por lo nuevo, harán notar su inconformismo. Siempre sucede así: como todo acto renovador, las reseñas provocarán adhesión y desconcierto por igual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El mexicano Carlos Fuentes dice que está con él. Que cae la tarde.  Que es noviembre de 1962 y el balcón sobre el que están parados, en un departamento de la calle Quintana en Buenos Aires, amenaza con derrumbarse tanto como el país. No están solos. Augusto Roa Bastos, Enrique Pezzoni, José Bianco y el actor Francisco Petrone participan de la conversación. Juntos “forman parte de una abigarrada colmena de relaciones y sueños”, de la que por entonces participaban todos los que trabajaban en torno a la cultura. Ninguno de ellos puede evitar mirarla a ella. A todos ha hechizado con su belleza de ninfa. Toda la literatura latinoamericana se ha enamorado de golpe de la dueña de casa, Galli Mainini, una dama celestial “con la espalda de mujer más hermosa del mundo”, según palabras de Fuentes. Pero la mujer, a pocos pasos del balcón, parece no advertir esas miradas de guerreros rendidos. Está extasiada ante diálogo de implacables citas francesas con el que la encandila un joven Ernesto Sábato. Pronto, la figura de la diosa coronada remontará vuelo, hasta perderse para siempre en las penumbras de la tarde, “guiada por un Sábato solícito”. Su imagen quedará tatuada en la memoria de todos. Tomás Eloy recordará por siempre esta tarde, y dirá que el tiempo convertirá esa anécdota en una leyenda inverosímil. “A veces la vuelvo a oír tan desfigurada que me pregunto si de verdad estuve en ese balcón, y si todos los que coincidimos allí éramos tan jóvenes y felices como se empeña en creer nuestra memoria”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Nos enseñó a contar la vida con el asombro de quien la observa e interroga por vez primera. Nos demostró que la noticia ha dejado de ser objetiva para volverse individual. Y, como Pascal, vino a plantearnos la duda. Hizo del periodismo y la literatura un ejercicio de dudas. Nunca dejó de buscar la verdad, la persiguió con la convicción de un cazador furtivo. Pero lo hizo con la certeza de que “de todas las vocaciones del hombre, el periodismo es la que hay menos lugar para las verdades absolutas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora la televisión dice que se ha ido. Todavía no me lo creo. Sospecho que Tomás Eloy está entrando ahora a la casa de Francisco Porrúa, el director de editorial Sudamericana. Que está fastidioso y mojado. Afuera llueve como no ha llovido en todo 1967 y Tomás Eloy acaba de pisar dos baldosas flojas que lo dejaron empapado. Entra a la vivienda y una hilera de papeles desparramados lo invita a limpiarse los pies.  Se esmera en quitarse el barro, hasta que Porrúa le informa que está pisando el único manuscrito de una novela inédita que un autor desconocido ha enviado desde Colombia con el dinero que recibió tras empeñar su más preciado regalo de matrimonio: la procesadora de alimentos. Afortunadamente, el pisotón no arruina la obra. Todo lo contrario: la bendice. Es un acto místico, religioso, es el bautismo de una criatura colosal llamada Cien años de soledad y de un escritor que será cubierto de gloria, Gabriel García Márquez. La obra deslumbra a Tomás Eloy, de modo que el próximo número de Primera Plana, que él dirige, estará dedicado a la que consagrará como “la gran novela de América”. Martínez se adelantará a todos, y con su tapa del 20 de junio de 1967, será uno de los impulsores de la explosión mundial de la novela latinoamericana, que él mismo integrará tiempo después con dos libros monumentales: “La Novela de Perón”, que se empezó a gestar durante su primer encuentro con el General en 1966 y “Santa Evita”, la novela traducida a más idiomas de la historia argentina. Por esas obras transitan personajes mitológicos, hombres de carne y hueso que se cruzan con seres de papel, pero tan vivos, que el lector ya no podrá divisar la difusa frontera entre lo real y la ficción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo veo. Está en Trelew. Transcurre la violenta primavera de 1972. Lo echaron de Panorama a pedido del gobierno militar, por difundir una información oficialmente falsa. Ha venido hasta aquí para saber de veras qué fue lo que pasó el 22 de agosto de 1972, cuando diecinueve presos políticos fueron acribillados en lo que los partes oficiales describían como un intento de fuga. Pero tres de los diecinueve sobrevivieron para contar cómo habían sido atacados a sangre fría. Con eso, y con una de las rebeliones populares más encendidas y secretas de la historia del país se encontró en la Patagonia. Lo contará todo en “La pasión según Trelew” y esos hechos le cambiarán la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Su compromiso con la palabra y la verdad siempre ha sido a tiempo completo. Para él, el periodismo es algo que ama con nuestras propias vísceras, que respira con nuestros sentimientos. Pero esta fatídica noche del 27 de noviembre de 2000, en la que un automóvil le arrancará para siempre de sus brazos a Susana Rotker, Tomás Eloy comprenderá que narrar será su forma de escaparle al delirio y a la muerte. Como Sherezade en las Mil y una Noches, su destino es contar para seguir viviendo. Tiene prohibido aburrir, porque la muerte está ahí, en forma de sultán o de cáncer, acechando el pescuezo. Y entonces narra, al decir de Ariel Dorfman “como si supiera que sólo relatar esa historia alucinante podría salvarlo de la locura”. Lo contará todo con la sencillez de un amor profundo. En tiempos de la liviandad de las pasiones y el amor líquido, pocas palabras me impresionaron tanto como aquellas. El final se me ha quedado atravesado en los párpados. Escribirá: “Luego, oí chirriar unas ruedas, corrí como pude y descubrí su cuerpo hecho pedazos. La imagen de sus ojos abiertos y su sonrisa de otro mundo me persiguen  por todas partes, a todas horas. En el instante en que la vi, sentí que la perdía. Habría dado todo lo que soy y lo que tengo por estar en su lugar. Me habría gustado verla envejecer. Habría querido que ella me viera morir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No intenten convencerme. Es otra de sus trampas perfectamente urdidas. Que los medios repitan lo que quieran. Estoy seguro de que ahora mismo está acostado en su cama, en algún lugar de Buenos Aires. Que se agotan las últimas horas de enero del 2010. Piensa en las decenas de libros que ya lo han consagrado. En sus miles de artículos. Piensa en sus novelas, que resucitaron la historia para mostrarnos la matriz de lo argentino y lo latinoaméricano, sus interminables contradicciones y sus irremediables pasiones. &lt;br /&gt;Un cáncer fantasmal le ha subido por las entrañas. Pero él, armado con la palabra, resiste como Sherezade. Está rodeado de sus hijos, que le leen poemas de Rimbaud y lo perfuman. Está tranquilo y, mientras su respiración se hace cada vez más espaciada, tal vez piensa en aquellas palabras que escribió hace tiempo: “Fue una maravillosa revelación que esta vida fuera, de pronto, la única vida posible, y que cada minuto tuviera el sagrado valor de lo que ya no puede repetirse”. Y sonríe por dentro, porque sabe que los sagrados minutos de su vida los ha vivido intensamente. Que su historia ya está escrita en fragmentos de viento. Y el viento es eterno. Lo sabe, y se deja llevar por esa brisa.&lt;br /&gt;Respira profundamente. Y le susurra algo a su hijo Ezequiel:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Quiero morir con los ojos abiertos, como vi la vida".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Diego Cirulli&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-2003612289024702423?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/2003612289024702423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=2003612289024702423' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2003612289024702423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2003612289024702423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/12/sospecho-que-el-mundo-sea-magico.html' title='Sospecho que el mundo sea mágico'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TQ7f2yRtopI/AAAAAAAAAc8/8X6YsDp5i7k/s72-c/tomas-eloy-martinez-500x333.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-770584233838241773</id><published>2010-12-16T12:15:00.002-03:00</published><updated>2010-12-16T12:24:34.095-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Balada para un tal polo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TQovFl1cPBI/AAAAAAAAAc0/VDORLSJNL2s/s1600/polo.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 225px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TQovFl1cPBI/AAAAAAAAAc0/VDORLSJNL2s/s400/polo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5551301263789669394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Beppo Andrioli&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Polo murió un día de locos. Un 22 de Febrero de 2009 cuando el calor pegajoso de la ciudad obligaba al encierro. Su voz de abuelo romántico se había empezado a desafilar, el fueye de su garganta tanguera había perdido estridencia: hacía unos quince días que permanecía enredado en sábanas blancas con un suero pendiendo del aire y ese olor a caldo de sala de internación. Mientras tanto la puerta celeste de su cocina de arte a la orilla del camino del Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero comenzaba a cerrarse para siempre. Los perros, los suyos y de todos, empezaban una triste y prolongada huelga de hambre; los locos, solamente suyos, abandonaban su plegaria vespertina hacia aquel tugurio dónde un viejo sabio les abría las puertas del mundo. &lt;br /&gt;Ningún titular publicó su muerte. Su muerte, en silencio, fue absolutamente coherente con su vida, en silencio, y por ello no existió mención alguna como un guión con perfecta rima teatral, como una metáfora que cierra el telón de la obra. &lt;br /&gt;Beppo corretea por las calles queriendo vencer el olvido. Beppo tiene voz radial, paradójicos bigotes de comisario que no  se hallan a tono con su espíritu de joven militante y  palabras locuaces. Beppo es Raúl Andrioli, un titiritero y poeta azuleño de algo más de 50 años que migró  a La Plata en busca de arte, de confrontación, de ideas alocadas en esa década que la revolución no era una puteada ni un sueño inalcanzable.  Ahora, frente al árbol centenario dónde yacen las cenizas de su querido amigo Polo, el gran maestro de teatro,  lo despeina esa "brisa de la muerte enamorada" que le arranca los recuerdos de a tirones: " la última vez que hablamos discutimos fuerte. Era aquí mismo, debajo del árbol dónde transcurrieron tantas charlas entrañables, era diciembre de 2008, antes de las fiestas. Hablamos de teatro, de la vida y del olvido... Polo estaba muy obsesionado con la muerte, y discutimos acerca de eso pero como si fuera una gran obra de teatro.Siempre jugando. Siempre" rememora Beppo mientras sus ojos pestañean rápidamente y parecen fabricar alguna lágrima sincera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Añoranzas al maestro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Polo, por aquellas callecitas que desembocan en galpones pálidos de internación, es palabra mayor. Juan Chávez está sentado con su compañero Horacio en un banco. Pega una honda pitada al cigarrillo y mientras su ojo ciego bailotea en la nada, larga con una voz estropeada de encierro: " yo lo extraño muchas veces, porque charlábamos mucho, nos entretenía mucho...ahora no tenemos con quién charlar" dice Chávez, el preferido de Polo según sus compañeros, en el aire puro de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los locos, sus locos, desheredados de la razón, lo extrañan porque desde aquel verano de 2009 los aplasta el encierro. En sus cuartos o cuarteles numerosos aguardan que algún familiar rompa la rutina con un abrazo de reencuentro. No obstante los almanaques vuelan y ese silencio filoso no hace más que volverlo inmortal a Leopoldo Feudo: su viejo camarada y amigo Polo.&lt;br /&gt;La risa de Horacio suena estruendosa. Una carcajada espaciada y grave que aparece inmediatamente después de sus propios chistes. Él no lo extraña tanto a Polo, pero sí a su teatro, sí a ese teatro que les cocía unas alas para volar como pájaros con su Aroma a Cielo (Obra teatral de Leopoldo Feudo): “Era un escapismo para nosotros. El Teatro es como la libertad, sirve para despertarte del encierro porque ahí adentro- señala con el índice a la fachada del Hospital donde salen y entran enfermeras permanentemente-  somos 60 tipos todos juntos. Imagínate” dice Horacio y  Juan Chávez, su amigo, afirma con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se inventaron los líderes en el mundo que gocen de absoluto consenso. Al menos hasta hoy. Sin embargo, dentro de su pequeña isla, Polo naufragó con la brújula apuntado al sur, se convirtió en cacique de su tierra y nadie se atreve, se atrevió y se atreverá a desestimarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El doctor Egidio Melia, director del Hospital Alejandro Korn, está sentado en su despacho, a la cabecera de la mesa de reuniones. A su lado está la doctora Yeny Rodriguez, quien acompañó a la comisión, liderada por Beppo, que ha venido a pedir permiso para que se recupere el espacio teatral de Polo el próximo 24 de Marzo. El doctor enciende su voz en el auditorio cerrado: “A mí me parece que recuperar el teatro de rehabilitación es fundamental, porque cuando Polo estaba, que habría 200 pacientes internados, 77  fueron marcados como externados, por lo mismo debo remarcar la gran funcionalidad del teatro para la evolución de los pacientes” sintetiza Melia con dicción académica y cierra la reunión con un sí que estalló en abrazos de victoria entre Beppo y su compañera Romina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena posterior transcurre afuera de la dirección del Hospital. Más precisamente a los pies del árbol centenario donde reposa Polo; con un diario encintado que lo recuerda en sepia clavado en el tronco. Beppo camina lentamente, absorto, enajenado del mundo. Mira el cielo, las infinitas ramas y levanta los brazos con un grito mudo de festejo porque cree haberle ganado otro round al olvido. Polo, un poco más arriba, deja caer una hoja de su árbol centenario como señal de agradecimiento por dejarlo dormir en las tumbas de la gloria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Matías Kraber&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-770584233838241773?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/770584233838241773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=770584233838241773' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/770584233838241773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/770584233838241773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/12/balada-para-un-tal-polo.html' title='Balada para un tal polo'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TQovFl1cPBI/AAAAAAAAAc0/VDORLSJNL2s/s72-c/polo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-964232782533920330</id><published>2010-11-04T10:54:00.003-03:00</published><updated>2010-11-04T11:04:12.194-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>A comer al comedor universitario</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TNK8ZUgV5kI/AAAAAAAAAcs/KmxJoqduxZY/s1600/comedor+u.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TNK8ZUgV5kI/AAAAAAAAAcs/KmxJoqduxZY/s400/comedor+u.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5535694035178874434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;30 años tuvieron que pasar para que en 2004 las puertas vuelvan abrirse. En la ciudad de La Plata, capital provincial y sede de miles de estudiantes, comer por un peso es más que una bendición para que la educación sea aún más gratuita &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El olor a pimienta blanca queda flotando en el ambiente y la nariz me pica. Javier pasa, tira un paneo con el que recorre a todos los que están haciendo algo. Se frena, prende el horno y revuelve una olla con papa que hierve hace un rato, intenta disimular sin éxito ante el fotógrafo, pero es el Jefe de la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no es una cocina es un campo de Batalla- me dice, el jefe, al pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el puré usan todo lo que se puede usar en una casa sin secretos. Pero claro, todo a granel: 900 kg de papa; manteca agregada de a panes enteros de 100 gramos cada uno y litros y litros de leche. Los condimentos: Sal que echan de a vasos, y pimienta blanca molida espolvoreada de a puñados. Todo cae a un cajón de plástico gris gigante y se mezcla con una procesadora industrial de mano del tamaño de las que rompen el pavimento en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para armar el pastel de papa, el miércoles lavan y procesan la verdura y dejan las papas peladas; el jueves hacen la salsa y la carne. El viernes juntan todo y a servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A comer al comedor universitario van de lunes a viernes al medio día tres mil quinientos estudiantes en la ciudad de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Comen por un peso en cuatro bocas de expendio, ubicadas estratégicamente en distintas zonas de la ciudad, desde las once de la mañana hasta las dos y cuarto de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como los salones no son tan grandes, los que primero sacan el “ticket” comen en el salón. El resto o los que prefieren comer en su casa se lo llevan como vianda en “Tapers” de plástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Puede ir cualquiera?- Me pregunta Elisa, con mirada seria, que va a la Universidad Católica y está por terminar su carrera de abogacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, sólo alumnos de la Universidad Nacional de La Plata- le aclaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que los mortales siempre pensamos en comer, porque -de mínima- es una necesidad fisiológica y con todos los que me cruzo y hablo del tema, tienen una pregunta sobre el comedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Primer Acto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a cada sede existe un juego que todos conocen al momento de servirse. Todos juegan. Hay una especie de expectativa generada al momento de llenar sus bandejas en el que todos especulan para ver como es la porción que les toca. Saludan respetuosos y hasta “con onda”; sonríen y al mismo tiempo que intentan parecer naturales; y hasta ponen cara de hambre (que a veces ni hace falta), para mirar a la cara al personal de la barra y lograr que les sirvan abundante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos, los que sirven siempre vestidos con un delantal, barbijo y gorro blanco, impecables, te sirven como quieren. No nos engañemos. Eso sí, si alguien pide más, seguramente tenga más y por el mismo precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Rico y sano”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo con las normas de seguridad e higiene, el menú es elaborado bajo la supervisión profesional. “La comida cumple con el proporcional de calorías diarias para el almuerzo y el menú está balanceado para adultos sanos”, me dice por teléfono la Nutricionista Sabrina Vercesi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una cuestión de infraestructura y presupuesto todavía no pueden contemplar casos como pueden ser los celíacos. El problema es el espacio reducido con el que cuentan y el traslado de la comida. Por ejemplo una de las reglas que no pueden cumplirse es que la comida ingresa por la misma puerta que las personas y eso “no está bien”, comenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Pero ahora un breve paréntesis de historia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corría el año 2003, luego de marchas, reuniones y tiempo de lucha, muchos estudiantes y agrupaciones políticas notaron que estaba por ocurrir algo extraño. Era noviembre (de 2003) y tras la crisis de 2001, cuando varios jóvenes debieron interrumpir sus estudios por motivos económicos, la iniciativa cobró más fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Consejo Superior de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata) aprobó el proyecto. El Gobierno de la UNLP ponía la voluntad política y el presupuesto y lazaba la reapertura del comedor universitario, después de treinta años, simbólicamente en el club Universitario, el 18 de octubre de 2004 para unos 500 estudiantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volvamos…No hay nadie en la ciudad de La Plata (ni en ninguna otra ciudad argentina), que pueda hacer una comida por un peso. Ni siquiera es probable -salvo raras excepciones- poder armar un almuerzo tan completo por ocho pesos (costo real del menú), de los cuales el Estado por intermedio de la UNLP subsidia el 90 por ciento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, lo mejor no es solo que “con un peso almorzás”. Ya para los estudiantes, o cualquier persona que no tenga quien le cocine, es extraordinario: ahorrarse el pensar en qué comer, las compras, cocinar y lavar los platos (que siempre es mucho más que eso). Algo menos de que ocuparse, preocuparse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los noventa mil estudiantes que hay en de la UNLP, el 37 por ciento provienen de ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires o del resto de territorio nacional. Grupo al que pertenece quien escribe y que, en su mayoría, no tiene una casa familiar en la ciudad de estudio y es, en gran parte, público del comedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comedor se convierte en un lugar de encuentro, transformado en el ámbito de interacción positiva por excelencia. Lo que en palabras del multicitado Pierre Boudieu sería “un constructor de capital social”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Costos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;De los 432 millones de pesos que recibió la UNLP de presupuesto 2008 para solventar los gastos de funcionamiento y para el pago de los haberes de docentes y no docentes, dos millones trescientos mil fueron destinados al almuerzo completo del Comedor Universitario. El resto que falta para llegar a los tres millones de gasto real estimado, salen de un subsidio por 700 mil pesos, producto de un convenio con el Ministerio de Desarrollo Social de La Nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los ocho pesos que la UNLP gasta por porción el estudiante paga un peso. El valor real es de cuatro pesos de costo fijo (salarios, servicios, combustible, seguros), sumado a cuatro pesos más de costo variable que incluye los valores propios del plato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A grosso modo y para que se entienda su costo expresado en moneda extranjera, actualmente, un dólar equivale a tres pesos argentinos y un euro, a cuatro; a saber el almuerzo cuesta 2,7 dólares. Y ahora viajemos un poco. Cruzamos el charco y para almorzar en el comedor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) hay que contar con 5,30 euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Lima, la capital de Perú cuesta 2 soles (70 centavos de dólar) almorzar en las universidades estatales y unos 3,4 soles (1.10 dólares) en las privadas. El menú en el comedor universitario de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogota, sale entre 4.500 a 4.700 pesos colombianos (2,5 dólares) y en la ciudad de Quito (Ecuador), se puede almorzar en la Universidad Andina Simón Bolívar por 2 dólares. En Argentina casi no quedan comedores Universitarios. De todas formas en la Bonaerense ciudad de Bahía Blanca la Universidad Nacional del Sur ofrece un menú por 4.50 pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicolás Koenig llegó de Neuquén hace siete años a La Plata y ahora retira su comida en la sede del Club Everton a media cuadra del Parque Saavedra. Recordó que el año pasado cuando fue a comer a la sede “de Naturales”, a tres cuadras de su casa “¡estaban cocinando pollo pero a la parrilla! Había como cincuenta parrillas tiradas en el piso y no lo podía creer”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pregunté que pasaba y me dijeron que no tenían gas”, recuerda mientras parece que se le va a caer la baba. Y a mi también por que ya me dio hambre. ¡Un aplauso para el asador!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen dispensadores de agua que reemplazaron las viejas jarras de plástico que traía en “el universitario” un viejo de anteojos canoso con toda la onda. Un pancito para cada uno y ahora vamos al menú: los Lunes fideos con salsa y queso rallado, los Martes milanesa (si una ¿que se creen?) con puré; los miércoles pollo con ensalada de zanahoria, cebolla y algo de huevo duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jueves (el día menos esperado), es el turno del arroz con salsa que algunos que lo retiran confiesan que le agregan más queso en sus casas. Para cerrar la semana, los viernes, llega “la bomba”, con un pastel de papa bien argento que sale parecido al de la abuela. De postre, todos los días de la semana: una frutita.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;“Todo bajo control”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Un error en este proceso puede ser catastrófico. Por eso un bromatólogo trabaja en seguridad e higiene de forma conjunta con los cocineros que utilizan indumentaria especial, “Spray” para las manos y guantes. Se hacen muestras periódicas de la piel e hisopados para analizar las manos de los cocineros, y se mide la temperatura de la comida para prevenir la proliferación de bacterias: Ochenta grados por lo menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mercadería llega a la cocina todas las semanas y es recibida “por personal adiestrado con cara de perro”. La revisan y lo que sirve se acomoda, el resto se devuelve o se pide el cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La quinta sede&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Guerino Jorge Carullo, más conocido como “Yayo”, es el director de Comedor Universitario de La Universidad Nacional de la Plata, según dice su tarjeta personal. Es responsable máximo, la figura política, el nexo institucional entre los 65 empleados y la Universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunto sobre el funcionamiento y coordinación. Suena convincente, comprometido. Me invita a pasar a su oficina armada en el interior del depósito y se sienta en su escritorio de madera con su teléfono al lado, un monitor último modelo que lo custodia y el celular pegado a su mano. Lo llaman, atiende y la hace corta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice que están trabajando bien. Que los empleados se organizan independientes de él y hasta de Matías Siganet, su mano derecha. Pero “no hay que descuidarse, porque cualquier error puede ser muy grave”, me aclara. También me dice que muchos de los estudiantes sacan “ticket” para toda la semana y van un día, dos o ninguno y que eso “afecta los cálculos reales de las porciones y que se tira comida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo a los cocineros en una pausa del trabajo. Salen del encierro de las cuatro paredes de la cocina a ver el sol en el patio; se fuman un cigarrillo, toman un mate, agua y hasta se comen un sándwich de queso para llegar sin nervios al almuerzo que es el mismo que el de los estudiantes. Todos almuerzan antes de empezar a servir el primer turno de las 11.30.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro, “el Negro” pisa el puré con la “minipimer” gigante y se escucha una radio. Es AM. Paró la ojera y es indudable:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te gusta Víctor Hugo?- le pregunto, como si fuera cualquiera el que pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí es un genio, hace años que lo escucho. Ese tipo te enseña- me tira “el Negro” como a la pasada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La radio está siempre en dos sectores. Una sobre una de las mesadas con Víctor Hugo Morales y el dial clavado en “Continental”. La otra con el programa del “Pato” Galván en la emisora local FM cielo. Y siempre se escuchan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este momento la mayoría de los cocineros descansa. Unas pocas ollas hierven porque es la última semana y quedan menos de mil chicos, el 30 por ciento del total, tal vez menos. No pueden dejar de pensar que ya entran en vacaciones hasta el 2 de Febrero. Uno de los dos grandotes está mezclando el puré: “Acá está la quinta sede”, dice con una sonrisa picara. Su mano se mueve como acariciando la panza de una embarazada, pero toca a su hermano, o al que dicen que es su hermano por que son físicamente iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los comensales que conocieron las colas del club Universitario en la reapertura del 2004 y los cartones que oficiaban de “ticket” de entrada (a los que había que acompañar con la libreta universitaria), no pueden creer que ahora se use una credencial con código de barras plastificada y, que “si te la olvidas”, el personal pone tu número de documento en la máquina y podes comer tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2008 ya se fue. Llegan las vacaciones. Ya empieza a correr el 2009 y pronto miles de estudiantes que dejaron la ciudad de las diagonales volverán. Quizás no sepan qué aulas, profesores o compañeros les puedan tocar. De lo que si están seguros, es que los espera un buen menú platense para comer en el comedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Manuel López Melograno&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-964232782533920330?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/964232782533920330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=964232782533920330' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/964232782533920330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/964232782533920330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/11/comer-al-comedor-universitario.html' title='A comer al comedor universitario'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TNK8ZUgV5kI/AAAAAAAAAcs/KmxJoqduxZY/s72-c/comedor+u.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-4501289328194549785</id><published>2010-08-26T11:58:00.005-03:00</published><updated>2010-08-26T12:15:39.892-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Uniendo Paraná y  Nueva Palmira</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/THaFB0eoOTI/AAAAAAAAAcU/s0xFVC8AC1U/s1600/velero+spirit.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/THaFB0eoOTI/AAAAAAAAAcU/s0xFVC8AC1U/s400/velero+spirit.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5509737460447852850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Un viaje en primera persona a bordo del velero spirit que cruzó los ríos hasta la República Oriental del Uruguay, después que la hermandad se puso en jaque. Después que Botnia se instale en Fray Bentos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el velero “Spirit”, con una bandera argentina y otra del club náutico de Paraná zarpamos con retraso a las tres de la tarde río abajo. Los tripulantes del otro velero nos miran con resignación, ellos, que están listos desde las 10 de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la documentación en orden y el rol listo estábamos en viaje. Era una tarde soportable gracias a la tormenta que cubría el cielo y las bebidas frías que no faltaron en todo el trayecto hasta Uruguay. El río estaba muy bajo, se sabía, y había que navegar con cuidado. Buscar el canal, las boyas y no perder de vista el ecosonda (usado para medir la profundidad bajo la embarcación), para no quedar calzados de panza en el barro, varados en un banco de arena. A media hora de salir nos pasó, y luego de algunas maniobras pudimos desencallarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De a poco el viaje es un hecho. Las islas y la ribera van mostrando las canoas de pescadores amarradas en la orilla entre los juncos; el ganado de subsistencia pastando y algunas chozas y casillas se dejaban ver entre el monte de álamos, sauces y alisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua turbia y la correntada de río Paraná deja atrás los camalotes -esas plantas acuáticas flotantes de hojas grandes típicas del delta y la región mesopotámica- mientras sostiene con sus aguas cientos de barcos que llevan miles y miles de toneladas de cereales, oleaginosas y combustible hacia Japón, Corea, Marruecos, Finlandia y un sin número de países de bandera africana y de Medio Oriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos (me explica el capitán) navegan las aguas interiores con un “práctico”, un baqueano cuya función es garantizar profundidad y el curso del buque sin problemas por el canal, con la habilidad que merece su abultado sueldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento me dicen que vamos a hacer noche en la ciudad de Diamante. Navegar de noche es peligroso porque hace años que la concesionaria “Hidrovía Parana Paraguay” baliza río, pero no se nota. En realidad lo que pasa es que “la empresa baliza el río pero los argentinos somos tan vivos que nos robamos las pantallas solares, las lámparas. En otras épocas cagábamos a tiros los carteles de las rutas y a veces me da vergüenza ser argentino”, me tira Curto, el capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el dato curioso es que la vía navegable es nacional, custodiada por la Prefectura Naval Argentina. La misma prefectura que presenta todos los días denuncias por robos en la Fiscalía Federal de Paraná, por citar sólo un caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a Diamante que además de un puerto profundo cuenta con un reconocido Festival Provincial de Doma y Folclore, cuyos jinetes ganadores clasifican para la competencia máxima a nivel nacional en Jesús María, provincia de Córdoba. La ciudad le da la espalda al río y hay que recorrer unos dos kilómetros cuesta arriba para llegar al centro. Pronto logramos amarrar y pisamos tierra, cenamos y a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Amanecido&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despierta la voz de José “Pepe” Curto -mi amigo y anfitrión- con un mate amargo cebado con yerba Uruguaya. Son las siete de la mañana y la jornada será larga. Salgo del camarote y llego a ver un pescador revisando sus líneas al alba. Me logro ubicar y como todavía no entiendo casi nada, agarro el termo y sigo el mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de seguir un par de definiciones ultra básicas de manejo a bordo, de esas que si no te aprendes te tiran al río, mar y en lo que sea que vaya uno navegando: el abc, digamos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Babor: Lado izquierdo de la embarcación mirando hacia la punta denominada proa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estribor: Lado derecho de la embarcación mirando hacia la proa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Popa: Parte trasera de la embarcación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos aguas abajo hacia el río Uruguay. Aguas abajo, las boyas de señal rojas quedan a babor y las verdes a estribor. Aguas arriba es al revés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las 9:32 de la mañana y la boya nos indica que estamos en Gaboto y “Pepe” marca el waypoint (coordenada que identifican un punto concreto en el espacio físico) en el GPS. La velocidad es de cinco a seis nudos y hacemos un kilómetro cada cinco minutos a marcha de motor. Velas no: hay viento de proa que no favorece la navegación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navegamos sobre el río Coronda y nos cruzamos con una barcaza arenera. Miro la carta náutica -a la que en tierra llamamos mapa- y no entiendo nada. Solo sé que vamos hacia El Dorado, donde continuaremos por el “guazú”, un brazo del Paraná que corre paralelo a la ruta mercante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿ Adiós barcos grandes entonces?- Pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos a ver- responde el capitán que no descarta posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;A vela&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el ruido del motor ya era un compañero más del viaje dentro del “Spirit”, un Limbo 21, el silencio se rompió con una frase: “Y si subimos vela” , preguntó “Pepe” brotado por su espíritu de regatista buscando consenso. Se hizo un breve silencio; hubo un intercambio con el capitán en función de si esa “rachita” de viento se mantendría y se justificaba el ascenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En menos de un minuto lo estaba ayudando a poner la vela en cubierta, ajustando las drizas (cuerdas) para subirlas. Vela arriba, por casi una hora, fue el resultado de un preciado momento en el que todos navegamos. Sentí el poder del viento en los brazos al “cazar” (tirar) los cabos (sogas) que me obligaron a ponerme unos guantes para mis manos de teclado de computadora. Sentí placer; mucho, de sólo escuchar el velero cortando el agua. El viento inflaba la vela que empujaba con fuerza la embarcación, los tripulantes nos sentíamos equipo, combinados para las maniobras: navegábamos a vela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hace el medio día y el polo industrial de Rosario desde el río es soberbio. Paramos a cargar combustible en una estación de servicio fluvial. Pagamos con tarjeta como en cualquier otra y seguimos. A nuestra derecha (a estribor, me corrigen cuando me olvido del lenguaje náutico), vemos el monumento a la bandera, la cancha del rosario central, “el gigante de arroyito” , con su balneario a tono azul y amarillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto nos alejamos del centro y de su rambla. Sobre el mismo río que cargan combustible caro veleros, yates y lanchas de miles de dólares, de pronto el paisaje cambia. La rivera se vuelve menos turística, más pobre, olvidada, marginada, minada de casillas, autos quemados, niños expulsados del sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde se va y la noche casi es un hecho. Estamos llegando, pero pronto el ecosonda nos da un alerta. Titila, en signo de que no logra medir aun la profundidad, la distancia que nos separa del fondo. Nos indica que salimos del canal. Hay que estar atentos y agarrarse fuerte para no caer al agua o lastimarse. Si la quilla del barco sumergida a 1,35 metros tuviera vida, temería. Pronto modificamos la maniobra y corregimos el rumbo para ingresar en la bahía del Club Náutico de Villa Constitución por aguas más seguras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, la jornada terminaría dejando atrás Zárate y el gran puente. Después de un rato de no poder amarrar y con la noche ya sobre nosotros logramos entrar al Club de la Isla, en Brazo Largo, donde nos ofrecieron amarre de cortesía y pudimos cenar unos ricos sándwiches de jamón y queso con pan casero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que todos llevamos un niño dentro y debe ser cierto: esa mañana todos desayunamos la leche chocolatada fría, de segunda marca con los motores ya en marcha y con el destino fijado en llegar al puerto de Nueva Palmira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ejercicio de rutina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a cruzar la frontera en un par de horas y es necesario informar, pedir autorización: hacer el trámite de migraciones para entrar en aguas uruguayas. Después de una hora y media probando en varias frecuencias de radio nos comunicamos con la estación de prefectura de Zárate y nos indica que hay un puesto en “Guazucito”, pero ya nos pasamos. Retroceder nunca, pienso. Intercambiamos posturas con Serra, el otro capitán a bordo del Velero “Perseo”, un hermoso barco (plenamar 24 con horza) de veinticuatro pies del eslora; es decir, unos nueve metros de largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos isleños nos dicen que hay un puesto flotante una hora río abajo en nuestro curso que nunca encontraremos. Pero ahí vamos. Ya las caras de la tripulación son otras. Después de tres días enteros arriba de los veleros todos queremos pisar tierra, descansar, hacer un poco de playa y comer un asado. Llevo el timón mientras Curto mira las cartas de navegación. “Pepe” revisa en el camarote los elementos de seguridad reglamentarios del barco. Dice que está todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya estamos en jurisdicción de la República Oriental del Uruguay. En aguas uruguayas, del río homónimo. “Birch Arrow” es el nombre del carguero general o “multipropósito” atracado en el puerto a estribor, cuya bandera no logramos identificar ninguno de los tres tripulantes del “Spirit”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es imponente, tiene seis metros de calado. Pasamos muy cerca (unos 15 metros) y el temor de navegante novato, me hace sentir que cualquier movimiento del coloso nos puede obligar a abandonar nuestra embarcación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos por llegar y la alegría nos invade. Aunque nadie dice nada, las caras lo dicen todo. El capitán se prepara para la maniobra y yo anoto en mi cuaderno; anoto que es mi primera visita a Uruguay y voy a llegar por agua, en velero. El acceso se acerca, el capitán gira para embocar el canal. A unos veinte metros de ingresar levanto la cabeza, y veo a un pibe pescando con un “tacho” (lata) en la punta de la escollera que nos indica la entrada al puerto de destino: Nueva Palmira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Uruguayos y argentinos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie que viva en Argentina o Uruguay puede escapar a la sensación de que algo cambió en la relación entre argentinos y uruguayos, luego de que la pastera finlandesa Botnia se instaló en Fray Bentos sobre la costa del Río Uruguay a unos 83 kilómetros (51 millas) de Nueva Palmira, aguas arriba de Carmelo. Por suerte, parece que los hombres estamos aprendiendo a sortear el viejo vicio de echarle la culpa al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hambre a bordo y el que juntamos en tierra nos obliga a buscar comida. Son las casi las cuatro de la tarde. Es la primera incursión al pueblo donde habitan unas 8 mil personas. Vemos una pizzería abierta y aterrizamos famélicos. Estoy sentado en una mesa de la vereda con mi amigo que ya pidió. Nos traen una cerveza de litro y un sándwich de chivito completo a cada uno. Lo muerdo y en el afán de saborearlo al mismo tiempo el cerebro se me bloquea, es increíble el gusto que le da al pan casero la carne, los huevos, el morrón y la panceta frita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto está terrible– digo, cuando me recupero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pasaporte sellado- dispara “Pepe” y nos reímos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace calor y tomo un trago largo helado. Doy otro mordiscón generoso y recién ahí puedo volver a levantar la vista para ver el Río Uruguay a través de un perfecto árbol adulto de Iberá Pitá. Esa postal, debe ser la mejor postal del la costa palmirense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decenas de jóvenes en moto que dan siempre la misma vuelta sobre la rambla, nos miran como gringos y dudo si pedir otro chivito o perseguir una uruguaya. Pero ya es mucho chivito y después del banquete local no estoy para correr a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puerto fronterizo de Palmira -como la llaman sus habitantes- forma parte del Departamento de Colonia del Sacramento o simplemente Colonia, y está bajo la sigilosa custodia del ente de Hidrografía Naval. En ese mismo puerto uruguayo donde amarramos, comimos y dormimos durante cuatro jornadas inolvidables; en ese mismo puerto estaba atracado un buque de Botnia, recién llegado, cargando pasta de celulosa en fardos las veinticuatro horas del día. Que recuerdo del conflicto binacional, hasta en vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como olvidar ese momento en el que Jacinto Carbone, un hombre que habíamos conocido en la playa el día que llegamos, se acercó a nuestra mesa en el camping del puerto. Vino a vernos “especialmente” con toda su familia bañada y cambiada como para ir a misa y nos invitó esa misma noche a comer un asado a su propia casa: a los siete argentinos viajeros que en la arena confundió con uruguayos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que con los uruguayos los argentinos compartimos los gustos de hermanos: como el asado, el mate, la música y en verano (o todo el año) el vino y la cerveza. Nos ven como turistas, sí, pero también está aquello de que venimos del mismo lugar donde sus familiares y amigos pudieron encontrar un trabajo para poder vivir y mantener a sus familias. Nosotros lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barco de Botnia -cargó 7.500 toneladas de pasta- zarpó al viejo continente justo dos horas antes que nos volviéramos por tierra con “Pepe” a Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo agregar que conocimos Carmelo, a unos veinte kilómetros de palmira y que en sus playas pudimos ver descansar a grandes y a chicos; a jóvenes y ancianos, a turistas y locales. En Carmelo los autos dejan pasar a los peatones. Y como en todo Uruguay las monedas de uso corriente son los pesos: Los “argentinos” y los “uruguayos”, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la vuelta por tierra, nada nuevo. Los dejo con el gusto del chivito asado, la cerveza uruguaya helada; los uruguayos y las uruguayas, tan lindos como sus playas, tan lindos como nosotros y más también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Manuel López Melograno&lt;br /&gt;Nota publicada en el portal de Prensa del Mercosur (APM) 12-03-09&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-4501289328194549785?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/4501289328194549785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=4501289328194549785' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4501289328194549785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4501289328194549785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/08/uniendo-parana-y-nueva-palmira.html' title='Uniendo Paraná y  Nueva Palmira'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/THaFB0eoOTI/AAAAAAAAAcU/s0xFVC8AC1U/s72-c/velero+spirit.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-501926515878207401</id><published>2010-08-23T21:10:00.004-03:00</published><updated>2010-08-23T21:16:25.566-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>El hombre de la taxidermia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/THMOwu4Z0qI/AAAAAAAAAcM/qxjmYHIbTLU/s1600/taxidermista.bmp"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 350px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/THMOwu4Z0qI/AAAAAAAAAcM/qxjmYHIbTLU/s400/taxidermista.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508762999585362594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;La palabra tiene origen griego y el oficio según dicen comenzó a practicarse en el antiguo Egipto. Él es Domingo Apud, es platense y es el único profesor de Taxidermia del país y brinda clases a 150 alumnos de distintas facultades por año en la ciudad de La Plata. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le puede pasar la noche ahí adentro. Ahí, en el frente de su casa al final de la calle 150 en Los Hornos. Dentro de un pequeño galpón que huele al kerosene de una vieja estufa, repleto de frascos de mermelada con líquidos conservantes más bocetos de animales hechos a lápiz y diplomas detrás de un vidrio donde el señor Domingo Apud- único profesor en taxidermia del país según los diarios- realiza el oficio que su padre trajo de Siria a los 18 años. Un oficio que consiste en embalsamar anfibios o mamíferos con procesos químicos o reconstruirlos a partir de las técnicas de la taxidermia: el arte de disecar animales con apariencia de vivos utilizando su piel y sus huesos más telas de vidrio, pinceles y resinas acrílicas en los casos más complejos.   &lt;br /&gt;Domingo no quiere decir su edad. Dice que se siente demasiado enérgico para revelarla. Que tiene 150 alumnos por año -la mayoría estudiantes de Veterinaria y Biología- y que seguirá dando clases porque le apasiona enseñar. “Lo llevo en el alma” dice Domingo Apud, que todo lo dice sin tutear, bien ceremonioso y con la paciencia de un docente.&lt;br /&gt;“Empecé a dar cursos en muchas Sociedades de Fomento, clubes culturales y deportivos de La Plata a partir de la década del 70, luego de haber finalizado el curso de Conservación y Taxidermia en el Instituto del mismo nombre que- hoy no existe- ubicado en la Capital Federal. También di muchos cursos por el interior del país, donde creo que he tenido un mayor reconocimiento que en la ciudad”, dice Domingo mientras rastrea en una pila de diarios artículos que lo tienen en primera plana. Que hablan de sus pasos de docente por el interior del país. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Trofeos embalsamados&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En el laboratorio de Domingo Apud todo es trofeo. Todo está para mostrarse. Un emu australiano y un ñandú argentino miran fijamente desde un rincón, un perro Pinshcer de 35 centímetros y origen alemán que es su última hazaña, un primer plano a una corvina negra embalsamada y los diplomas también te miran desde los costados. Diplomas o certificados que subrayan sus logros de más de 30 años de una profesión que sólo una vez- según cuenta- debió utilizarla para vivir, para poder alimentar a una familia de 3 hijos porque  con el sueldo de empleado público le resultaba imposible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El profesor se conserva&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo Apud dice que él no dijo ser el único profesor de Taxidermia en Argentina sino que los diarios lo han dicho. Y según él sucede porque “los grupos que han sido profesores en aquel entonces, década del 70 u 80, la mayoría han salido del país, se fueron a Japón, se fueron a España, otros han hecho cursos de profesores pero no se han dedicado a la enseñanza. Yo nunca dije que era el único, sino que el propio periodismo me considera”. &lt;br /&gt;El diario Clarín publicó hace algunos años un interrogante: Por qué en el país no hay catedráticos en Taxidermia y Domingo asegura haber mandado decenas de cartas: “yo hace 25 años atrás mando una nota al Senado de la Nación, a la Cámara de Diputados, he presentado curriculum e informes, presenté proyectos en su momento para el zoológico, para la facultad de veterinaria, de Ciencias Naturales y nunca fui respondido. Por eso de alguna manera creo que la ciudad de La Plata, ciudad importante por la Universidad y los Museos, no me ha reconocido como sí lo han hecho ciudades del interior como Necochea o provincias como Chaco, Corrientes, Santa Fe, donde he podido disertar sobre Taxidermia”, dice Domingo Apud y busca más diarios, se calza los anteojos, achina sus ojos bien acuosos y lee en voz alta títulos, epígrafes de su propia historia, de su propio camino, que también embalsamó en fotos en sepia y papel prensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Matías Kraber&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota publicada en la Revista Tiempos del Diario Hoy, el 15/09/2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-501926515878207401?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/501926515878207401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=501926515878207401' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/501926515878207401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/501926515878207401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/08/el-hombre-de-la-taxidermia.html' title='El hombre de la taxidermia'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/THMOwu4Z0qI/AAAAAAAAAcM/qxjmYHIbTLU/s72-c/taxidermista.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-4016278463031485856</id><published>2010-08-18T14:25:00.004-03:00</published><updated>2010-08-18T14:34:52.614-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Los artesanos detrás del telón</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TGwZHNhW9NI/AAAAAAAAAcE/b07mG_7Mma4/s1600/teatro+talleres.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TGwZHNhW9NI/AAAAAAAAAcE/b07mG_7Mma4/s400/teatro+talleres.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5506804056046630098" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El Teatro Argentino de La Plata es uno de los pocos del mundo que mantienen su propia producción escénica.&lt;br /&gt;Alrededor de 150 obreros trabajan en los talleres técnicos. Recorrida por ese universo de artistas que no&lt;br /&gt;salen a escena pero que hacen verdaderas obras de arte con sus manos y su capacidad creativa&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que todo se prendió fuego están a 25 metros de la superficie. 25 metros del hormigón de la calle. En el cuarto piso subsuelo del ascensor.  Muchos llevan más de 23 años de oficio vistiendo overoles, con olor a aserrín, a metal chamuscado, a temperas, a pegamento. Están allí, abajo del escenario, bien detrás del telón, a espaldas de un público que aplaudirá de pie a los protagonistas del elenco, y en el aplauso se olvidarán de ellos: los casi 150 obreros que trabajan en los talleres técnicos del Teatro Argentino de La Plata. &lt;br /&gt;Era  una siesta de octubre de 1977 cuando se desató el incendio y se tragó todo un teatro de estilo renacentista por donde pasaban las mejores obras clásicas del país. Se ordenó la demolición y El Argentino se volvió nómada: por 22 años ocupó el escenario de iglesias y del viejo Cine Rocha hasta la primavera de 1999 cuando se levantó el gigantesco complejo color cemento que ocupa la manzana de 53 a 51 y de 9 a 10. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Todo empieza en madera&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo entré en el 71, un par de años antes que se quemara todo. Y ya llevo 39 años de trabajo acá adentro. Tuve la desdicha de padecer el incendio y la dicha de volver a trabajar para obras”, dice Miguel Ángel- cara rosada, ojos celestes saltones y voz gruesa- uno de los carpinteros más veteranos de los 11 que integran el taller de producción escénica del Teatro Argentino donde también trabaja la madera su hijo Nicolás-  28 años, un retrato jovial de su padre- que heredó el oficio desde chico, cuando apenas era un pibe de la escuela primaria. &lt;br /&gt;Miguel dice que trabajan mancomunados en el taller. Que todo arranca precisamente ahí: al fondo del pasillo del cuarto subsuelo, cuando el escenógrafo llega con los planos, bocetos y un crisol de ideas para que la carpintería le dé cuerpo de madera a la época donde transcurre una obra clásica: El Barbero de Sevilla, Las Bodas de Fígaro, Giulio Cesare o Tosca- una ópera de tres actos con música de Giacomo Puccini, libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa- que inauguró la temporada del nuevo Teatro allá por 1999, y que demostró empíricamente que los obreros y artesanos de los talleres técnicos estaban para jugar en primera. &lt;br /&gt;“Tosca fue imponente. Fue volver a lo tuyo. Fue volver a la sala real del teatro, a lo que era el laburo en magnitud, yo que laburé en el teatro viejo y en el Rocha, laburar en esto era ponernos a prueba nosotros mismos. A ver si seguíamos en vigencia. De darle valor a lo que vos haces. Y eso creo que se dio cuando inauguramos éste Teatro. Cuando volvimos acá fue meternos de nuevo a lo que es el laburo de obra”, dice Miguel, pasado el mediodía de un viernes laboral, mientras baja la perilla de luces de una habitación que parece un aserradero techado donde sólo quedan maderas apiladas, algunas columnas blancas en el suelo y polvo. El resto ya está en el escenario, ornamentado y decorado, listo para que arranque la Ópera Giulio Cesare in Egitto.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Bases de hierro&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Carlos traza con tiza un rectángulo de 9 x 11 metros en el suelo donde realizará una estructura de metal  para un cuadro artístico y escenográfico. Carlos es electricista y trabajó con caños durante muchísimo tiempo haciendo el servicio técnico en los ramales de la empresa YPF. Llegó al teatro como capataz de la instalación eléctrica y se quedó. Eligió quedarse y se convirtió en uno de los encargados del taller de herrería y efectos especiales. “Ser electricista es un oficio rutinario En cambio acá siempre estás trabajando tu cabeza para inventar, eso es lo que tiene de maravilloso lo artístico. Por ejemplo ahora tenemos que hacer un edificio de seis metros y pico, y nos tenemos que ingeniar para cómo armar ese edificio de seis metros y pico, como encajar los módulos para que los escenográfos los puedan revestir y pintar. Acá vale mucho tu capacidad y tu imaginación de cómo podes desenvolverte”, dice Carlos- las manos agrietadas y la vista cansada- dos días antes del estreno donde estará detrás de escena, en un rincón oscuro, haciendo los efectos especiales que vuelven verosímil la ficción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nadie frena&lt;/b&gt;. El pasillo del subsuelo es un depósito en movimiento constante. Termina el viernes, termina una producción record de 18 días de trabajo para el montaje de Giulio Cesare- Ópera en tres actos con música de Georg Friedrich Händel y libreto de Nicola Francesco Haym- adaptada a los años 50 de la Argentina de Eva Perón. Juan Garmendia- coordinador general de talleres técnicos- llega al escenario y observa “está todo fantástico, por suerte llegamos bien”, piensa en voz alta y saluda a demás compañeros del detrás de escena. Todos hablan y ríen a todo volumen. Está todo listo para abrir el telón y ellos vendrán como espectadores a sentarse y disfrutar. A esperar que el aplauso final también los convoque. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Matías Kraber&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Nota publica en Revista Tiempos Diario Hoy, el 01/08/2010&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-4016278463031485856?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/4016278463031485856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=4016278463031485856' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4016278463031485856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4016278463031485856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/08/los-artesanos-detras-del-telon.html' title='Los artesanos detrás del telón'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TGwZHNhW9NI/AAAAAAAAAcE/b07mG_7Mma4/s72-c/teatro+talleres.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-4772866712503154215</id><published>2010-08-18T00:40:00.006-03:00</published><updated>2010-08-18T00:53:21.264-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesías'/><title type='text'>Balazo en el pecho</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TGtY5feMnLI/AAAAAAAAAb8/ZTsegaPAaSQ/s1600/bala.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 207px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TGtY5feMnLI/AAAAAAAAAb8/ZTsegaPAaSQ/s400/bala.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5506592714114505906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es mariposa muerta&lt;br /&gt;olor rancio,&lt;br /&gt;Trébol de tres hojas&lt;br /&gt;una cama desierta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es la carie del diente&lt;br /&gt;una daga filosa,&lt;br /&gt;es el vino en la boca&lt;br /&gt;la venganza del dante&lt;br /&gt;es Mafalda y la sopa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es nudo en el esternón&lt;br /&gt;sangre que hierve en silencio,&lt;br /&gt;espinas, corazas, manteles&lt;br /&gt;y escarchas de invierno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es puente&lt;br /&gt;lágrima y garganta,&lt;br /&gt;pared y abrazo,&lt;br /&gt;angustia que no se vende&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es carne&lt;br /&gt;lombriz solitaria&lt;br /&gt;carnet de prohombre&lt;br /&gt;y sonrisa metálica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;son gotas,&lt;br /&gt;paciencia&lt;br /&gt;más gotas&lt;br /&gt;Y el mal de la urgencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es resfrío de Sinatra,&lt;br /&gt;pueblo sin gente,&lt;br /&gt;el cine en sepia&lt;br /&gt;el bautismo de muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es una voz acartonada,&lt;br /&gt;tres acordes con alfileres&lt;br /&gt;el ancho de espadas,&lt;br /&gt;almendras que saben a nada&lt;br /&gt;siete enanos sin blancanieves&lt;br /&gt;el estribillo que sí se puede&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es mitad de naranja&lt;br /&gt;acidez en los huesos&lt;br /&gt;el sudor del alcohol,&lt;br /&gt;la razón con migraña&lt;br /&gt;y el rincón de la araña&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El balazo en el pecho&lt;br /&gt;es grito,&lt;br /&gt;cornisa y viento,&lt;br /&gt;el ruido y la furia,&lt;br /&gt;y es el futuro que viene viniendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Matías Kraber&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-4772866712503154215?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/4772866712503154215/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=4772866712503154215' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4772866712503154215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4772866712503154215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/08/balazo-en-el-pecho.html' title='Balazo en el pecho'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/TGtY5feMnLI/AAAAAAAAAb8/ZTsegaPAaSQ/s72-c/bala.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-9129787847630628997</id><published>2010-02-03T00:14:00.002-03:00</published><updated>2010-02-03T00:18:25.631-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Cada vez que llueve muere alguien</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/S2jq3bj-tlI/AAAAAAAAAbc/ENaCAQaMGLs/s1600-h/gotas.bmp"&gt;&lt;img style="WIDTH: 400px; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5433851188434875986" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/S2jq3bj-tlI/AAAAAAAAAbc/ENaCAQaMGLs/s400/gotas.bmp" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Cada vez que muere alguien, llueve. Llueve copiosamente, &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;se raja la membrana del cielo y llueve como si cayera una catarata de lágrimas sobre la faz de la tierra para humedecer el alma, hacerla tartamudear con sollozos agudos que salen de esa jaula hermética al compás del viento de una música. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;La música captura los sentidos hasta hundirnos en las palabras, inundarnos en sus fangos, encarcelarnos en sus laberintos, mecernos en sus remolinos existencialistas sin salidas a superficies inamovibles. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Soy niño y miro detrás de un vidrio empañado del cuarto millones de gotas empapando el mundo: se rebalsa el asfalto, se tuercen paraguas, se marchitan las flores, se esconden los pájaros, se cierran los postigos y sólo canta la lluvia con su voz omnipotente. Interminablemente protagónica. Infinitamente emperadora de una tarde que quiere prestarse a ser gris para siempre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Allí los teléfonos se vuelven mudos. Apagan su sonoridad estruendosa para enfrascarnos en una pieza con candados bajo una luz mortecina que dibuja contornos sobre la pared descascarada donde se cuelan recuerdos en forma de fantasmas negros, turbios, esotéricos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;Ahí está la lluvia detrás de un cristal transpirado, ahí está el mundo inundado y vacío. Ahí estoy yo, impávido e inmóvil, mirando la ventana, registrando el diluvio con la mirada carcomida de impotencia porque el exterior se me presenta irrevocable.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Incapaz de ser transformado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;El tiempo mantiene su curso lineal y yo lo navego lentamente con un diminuto barco de papel que resiste el cauce de las alcantarillas.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Se topa con la corriente, con las piedras, con los surcos y sigue un viaje tumultuoso de destino incierto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;En eso aparece la noche y un pájaro negro de ojos rojos se yergue sobre la luz de mercurio de la calle. La música se paraliza en tres mismos acordes, el niño que ya no es niño, ve perderse al diminuto barco de papel en el agujero de las bocas de tormenta, mientras el pájaro negro de ojos rojos mira la ventana desde lo alto lanzando con desdén una certeza macabra que reza: cada vez que llueve, alguien muere. &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;Desaparece para siempre. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-9129787847630628997?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/9129787847630628997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=9129787847630628997' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/9129787847630628997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/9129787847630628997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2010/02/cada-vez-que-llueve-muere-alguien.html' title='Cada vez que llueve muere alguien'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/S2jq3bj-tlI/AAAAAAAAAbc/ENaCAQaMGLs/s72-c/gotas.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-7952856020548095657</id><published>2009-11-27T23:29:00.007-03:00</published><updated>2009-11-27T23:46:19.004-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='notas'/><title type='text'>Anda por este mundo sobreviviendo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SxCOuk5SScI/AAAAAAAAAbQ/1ynEsqxVjCc/s1600/3.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 268px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408980083301042626" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SxCOuk5SScI/AAAAAAAAAbQ/1ynEsqxVjCc/s400/3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Nota publicada en la revista Tiempos del diario hoy de la ciudad de La Plata. Domingo 15/11/09.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Victor Heredia habla de su presente musical repleto de presentaciones, de su entrañable amiga Mercedes Sosa y de un pasado argentino que vivió en carne propia. Aquí una radiografía en palabras de un cantor popular argentino que siempre nos invita a pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un corazón americano creció a la luz del sol por aquellos años benditos donde soñadores de pelo largo divagaban con cambiar el mundo. Su voz invita a volar, invita a sumirse en las entrañas de un continente abreviado bajo el concepto potente de la patria grande. Escogió el verbo resistir cuando “cierto tipos de langostas” comieron la libertad de expresión de punta a punta del país quemando ideas, fusilando y multiplicando exilios. Hoy, con sus 62 años, rememora haberse quedado en Argentina y se llena de júbilo, conserva el recuerdo en un rincón sagrado de la memoria con jubilación de privilegio. “ La guitarra del joven soldado es su mejor fusil” cantó en primera persona Silvio Rodríguez allá por su paso en el ejército cubano, y en este caso particular, también cantó y cantará en singular un señor llamado Víctor Heredia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿ Cómo es su presente musical?&lt;br /&gt;Creo que es bueno, sigo presentándome en distintas provincias y en el exterior con mi banda. la recepción siempre es muy emotiva. Mis últimos conciertos en Misiones (Posadas y Puerto Rico) fueron realmente multitudinarios. Diría que estoy en un período de actuación, desde aquí hasta marzo son muchas las presentaciones que debo realizar, entre ellas algunas salientes como conmemorar los cincuenta años de Cosquín, el homenaje a Mercedes en Mendoza y varias más del mismo calibre.&lt;br /&gt;¿ Cuándo una letra se convierte en canción?&lt;br /&gt;Los sucesos se convierten en canción cuando son tan fuertes que es inevitable comentarlos en un poema. No suelo fantasear cuando escribo, por lo menos en lo medular. Aunque la estética literaria y la metáfora son parte de la búsqueda artística, la realidad sigue siendo una fuente inagotable para escribir cuando podemos interpretarla.&lt;br /&gt;¿ Alguna vez soñó con una canción inexistente y pudo sublimar para crearla?&lt;br /&gt;En algunos tramos de la composición diría que es necesario soñar y sublimar, es parte de la búsqueda de la originalidad pero siento que me expreso mejor cuando toco temas cotidianos.&lt;br /&gt;Mercedes Sosa se despidió del mundo el 5 de Octubre de 2009, y apenas dos días antes de aquella sombría madrugada, bajo la pálida luz del sanatorio, Víctor le regaló su “ razón de vivir” en el oído, casi susurrando, para estar con ella “sin perder el ángel de la nostalgia”. “Fue una pérdida tremenda en todo sentido. Mercedes era un prodigio y cada canción se tornaba casi perfecta en su garganta. Todos vamos a extrañarla, quienes tuvimos la dicha de ser sus amigos sabemos cuanto vacío dejó en nosotros. Sus admiradores recordarán su voz inigualable y su lucha inclaudicable por las libertades y los derechos. Pero no nos dejó completamente, por suerte sus grabaciones nos acompañarán por siempre, como merece una artista de su magnitud. El tiempo, seguramente,la convertirá en uno de los mitos de la cultura argentina” Sintetiza Víctor con palabras cargadas de angustia, de añoranza y melancolía para con su amiga eterna y entrañable cuya voz envolvió al mundo en un pañuelo de lagrimas al peregrinar por los cielos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El techo del artista se vuelve remotamente infinito cuando la realidad se presenta como una fuente permanente e inagotable de palabras que quieren ser canciones. En 2008 Heredia lanzó su disco vigésimo octavo titulado “ Ciudadano”, que reúne un puñado de canciones de alto contenido social para detenernos a pensar. “Tuvo una muy buena acogida entre mis admiradores, pero entiendo que la escasa difusión que tuvo en la radio y los distintos medios de comunicación le hizo perder fuerza popular. Sin embargo la canción "Demasiado" dedicada a los chicos víctimas del "paco" es muy aplaudida cuando la presento” habla Víctor con su voz prominente de cantor popular y añade sobre sus senderos por recorrer en el mundo artístico: “Creo que todavía puedo mejorar mi forma de escribir y componer, me preocupa poder dejar un buen ejemplo en la canción argentina. No tengo otras pretensiones personales más que eso”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Si tiene que señalar un momento preciado de su carrera, ¿ Cuál elegiría?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cuando decidí permanecer en la Argentina, a pesar de las amenazas y la dictadura, y formé parte de lo que se llamó "la resistencia cultural". Ese es mi orgullo,mi mejor medalla, considerando que la democracia todavía no me dio ninguna por aquellos años tremendos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Teje el pasado con puntadas precisas Victor, y en ese telar de recuerdos aparece nítidamente la capital de la provincia bonaerense: “ De La Plata siempre recuerdo dos cosas: mis actuaciones en los años setenta en el Almacén San José y los conciertos que dimos apenas recibida la democracia en el estadio cerrado del Club Estudiantes. Siempre fueron emotivas y llenas de consignas políticas y estudiantiles. Son momentos que mi memoria preservará por siempre. Por aquella época Cortázar era mi compañero permanente”. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La memoria de Victor fluye libre como el viento evocando momentos suntuosos. Su memoria es el salvoconducto que lo desplaza al pasado, le permite viajar, arrancándole lagrimas, algunas sonrisas y obligándolo a pensar a qué Argentina no debe volverse nunca. Nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="biografia"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Heredia básico&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El músico argentino llamado Victor Heredia ha nacido en el barrio de Monserrat el día0 24 de enero de 1947. Su pasión por la música ha despertado en su adolescencia cuando emprende sus estudios de piano y guitarra y, ya con su corta edad en este período frecuentaba programas televisivos como "Guitarreada Crush", "Sábados Circulares de Mancera" o "Contrapunto". Reúne una cantidad de 28 trabajos discográficos de alto contenido social donde se destacan: “ El Viejo Matías” (1970), “ Aquellos soldaditos de plomo” (1983), “ Coraje” (1985), “ Mientras tanto” (1992), Tiernamente amigos (2005), entre otros. Autor de emblemáticas canciones populares de alto compromiso social como: “informe de la situación”, “sobreviviendo”, “todavía cantamos”, “razón de vivir”,” Ahora coraje” etc&lt;/span&gt;. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-7952856020548095657?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/7952856020548095657/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=7952856020548095657' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7952856020548095657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7952856020548095657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2009/11/anda-por-este-mundo-sobreviviendo.html' title='Anda por este mundo sobreviviendo'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SxCOuk5SScI/AAAAAAAAAbQ/1ynEsqxVjCc/s72-c/3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-8290695963061900774</id><published>2009-06-04T01:49:00.003-03:00</published><updated>2009-06-04T01:56:30.268-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Vidas de porcelana</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SidT9FI62zI/AAAAAAAAAbA/XxENjbFjQtQ/s1600-h/muerte.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 391px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343331791715097394" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SidT9FI62zI/AAAAAAAAAbA/XxENjbFjQtQ/s400/muerte.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;“No sé si otra cosa puede relacionarse tanto con matar a alguien. Al menos siempre lo sentí así, desde esa mañana, cuando ante las primeras luces del día enfilé para mi casa con un tranco pesado de condenado. Creo que la noche transforma, propicia la metamorfosis.&lt;br /&gt;Durante el día no somos más que normales, tipos con vestiduras más o menos comunes, ordinarias y típicas. Pero cuando brota la luna en el cielo emerge una sed imperiosa de cometer algo que rompa con el silencio del tiempo, que nos haga más perfectamente mortales. Que modifique la quietud, el orden establecido, esa inercia que instala el día. Recuerdo que apenas salí de aquel tugurio de mala muerte, respiré con liviandad como quitándome una chaqueta de plomo.&lt;br /&gt;Por un rato no tan extenso, pude valerme de esa sensación pura y genuina del logro espiritual. Pero al cabo de un tiempo minúsculo, cuando se enciende la transición, comprendemos que hemos sido criminales, que hemos actuado con desdén, en un extraño exorcismo del alma”, escribió con una caligrafía no tan impecable el Dr. Julio Mansilla Torres en un cuaderno de notas que religiosamente transportaba en su portafolio de trabajo, en el ágora de la tardecita mientras tomaba un café solo, con una barba grisácea inusual, en un bar cuyo ventanal de vidrios despejados daba a la plaza principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribía y frenaba en pequeños intervalos para sobarse las manos temblorosas. No sé qué era, quizás un descargo, o deshollinar para captar una idea general que pudiera categorizar sus actos. Julio siempre pasó los hechos por el cedazo de la razón, como buen hombre de leyes, como discípulo y peregrino de la ilustración francesa. Sin embargo desde aquella noche fría de mayo, sus juicios comenzaron a desencajarse, a toparse con los instintos, y lo que era peor aún: con la tortura personal de haber matado a alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entré rápidamente, cegado por el deseo, y la elegí entre siluetas achacadas y marchitas que desfilaban por un pasillo de cemento con olor a cigarrillos apagados y sahumerios marinos. Era distinta y hermosa. Tenía la cara blanca y redonda como una muñeca de porcelana. Su altura rondaba el metro sesenta, con tacos de aguja y un escote prominente donde irrumpían sus senos como pequeñas y redondeadas colinas blancas.&lt;br /&gt;No pude dejar de mirarla, creo que cuando me habló con su voz aflautada, de niña en proceso de pubertad, me quedé pasmado de placer en el sillón de cuerina. Soy Mara dijo entre dientes, con un gesto miedoso de cachorro huérfano, mientras la madame Silvia vigilaba con ojos de águila desde la puerta de la cocina”.&lt;br /&gt;El doctor no vaciló. Con movimientos apresurados y la respiración agitada llamó rápidamente a la madame y le indicó que pasaría con la más jovencita. La muñeca de porcelana y pechos como pequeñas colinas blancas, que lo deslumbró al atravesar esa cortina escocesa que dividía la cocina del living en un tugurio de luces violetas y olores nauseabundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche marcaría una fisura en el porvenir del Dr. Julio Mansilla Torres. Hombre acaudalado y pulcro, padre de dos hijos adolescentes, marido de ama de casa, dueño del estudio jurídico más importante de Bahía Blanca. Pero simultáneamente aquella noche otoñal sería inolvidable para Mara Rossi: la niña de doce años que tendría su primera relación sexual con un letrado de traje y corbata, en una pieza sin ventanas del cabaret clandestino donde su tía Marta la obligó a entrar para que en su mesa no faltara comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento golpeaba los postigos de las casas en la noche del martes, zumbaban motores de autos a algunas cuadras y de vez en cuando algún ladrido quedo de perros callejeros. El resto era un absoluto silencio, el sosiego tradicional de un día laboral en una ciudad con engranaje de pueblo. Mara se quitó la remera con torpeza, enredándose en los rulos y sacudiendo bruscamente la cabeza. El doctor la aguardaba en la cama, sentado, con su corbata floja, descalzo y la mirada fría de un asesino a sueldo.&lt;br /&gt;“No podía sacarle la vista de encima. Nunca imaginé que una niña pudiera provocarme un placer sin límites, capaz de inmovilizarme, capaz de sacar lo más absurdo. Contemplé su desnudez, hasta que me saqué de quicio y la traje conmigo. La abracé y la besé con vehemencia, con rudeza. Mientras ella más se aterraba, más me excitaba. Creo que en algún momento la oí gritar e insultarme. Creo que también la vi temblar de miedo, erizarse de purísimo miedo y rasguñarme la espalda con sus uñas filosas hasta lastimarme. Sin embargo nada trabó el frenesí, ni esa lujuria despiadada de absorberla, de apoderarme de su cuerpo, descubrirlo entero hasta sentirlo como una mera extensión del mío”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olor a sexo, humedad y sangre se mezclaron en ese perímetro de tres metros al cuadrado en apenas media hora. Julio terminó echado boca arriba con la mirada posada en el techo, donde colgaba paradójicamente una virgencita de Luján fluorescente por el reflejo de las luces violetas y la mismísima oscuridad. Mara, se acurrucó en posición fetal, inmóvil, con los ojos hinchados, las nalgas mutiladas y un hilo de sangre caliente cayéndole de la comisura de los labios. Apenas jadeaba y balbuceaba insultos al aire. Le pedía que se fuera para siempre de esa pieza inhóspita.El doctor fumó pacientemente, se vistió, le arrojó un fajo de dinero y se marchó con un portazo rudo que sonó como un trueno. Un punto y a parte estruendoso, un tiro de gracia para alguien.&lt;br /&gt;Luego salió silencioso, con el traje sobre el hombro derecho, el flequillo hacia un costado, una mueca congelada en su rostro y esa primera sensación de felicidad maldita, de haber fulminado el hambre pero vorazmente, como una hiena que devora buitres podridos en la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sin embargo en una hora, el efecto anómalo del sexo no correspondido se esfumó para convertirse en una imagen tétrica de una niña que llora sin cesar. A veces me asusta, otras me vuelve a provocar un placer infinito que no logro domesticar. Pero, en realidad, no se quién no lo logra domesticar. Si yo, o el doctor. Si quien escribe esta carta, un sujeto más bien oscuro, con una barba rala y letra dispersa, o ese doctor del estudio que no deja nada librado al azar. De a ratos pienso que la maté y por eso persiste casi fantasmalmente en mi cabeza. Pero de a ratos pienso que el Doctor murió y por eso intento escribir algo que lo pueda devolver al mundo de los reales” concluyó Julio con letra aún más torcida. Cogió su saco y se marchó sin pagar del bar, rumbeando para un lugar que no era su casa. Caminando solo, rascándose la barba, y con esa extraña sensación de que alguien, de los suyos, de su mundo, había muerto súbitamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-8290695963061900774?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/8290695963061900774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=8290695963061900774' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8290695963061900774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8290695963061900774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2009/06/vidas-de-porcelana.html' title='Vidas de porcelana'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SidT9FI62zI/AAAAAAAAAbA/XxENjbFjQtQ/s72-c/muerte.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3802885003188463493</id><published>2009-04-08T12:32:00.004-03:00</published><updated>2009-04-08T14:07:32.545-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='notas'/><title type='text'>Marchando con Jeites</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SdzQbig0gTI/AAAAAAAAAa4/XxtcFQkXRZk/s1600-h/jeites.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322358031184593202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SdzQbig0gTI/AAAAAAAAAa4/XxtcFQkXRZk/s400/jeites.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Desconozco el resultado semántico del significante "Jeites". Tal vez sea el producto de combinaciones de letras o esas palabras que arroja el inconsciente cuando se trata de ponerle rótulo a algo. Si la opción es la segunda, el significado no tardó en consolidarse, en efectuarse, al unísono de su gran marcha: esa incursión en el exquisito mundo de la música. Hoy, mencionar Jeites es referirse a una banda nacida en el mar y bajo la influencia casi fundamental de la música oceánica: el reggae. Jeites es una ecuación compleja, una sumatoria de factores: un nutrido crisol de estilos musicales con una prolijidad armónica en la hibridación de voces, teatralización en vivo, más letras de una simpleza que hablan de lo cotidiano, mediante jergas juveniles y metáforas lúcidas. Son casi una familia más amigos. Música que habrá surgido como juego, como herramienta para domesticar el tiempo y seguramente como una herencia del linaje. Un grupo de cinco integrantes jóvenes, que pudieron bucear en las alternativas o variantes de instrumentos convencionales para sonar distinto en el griterío ensordecedor de bandas y grupos que claman por un lugar sagrado en el ámbito mezquino de la música popular.Componen todo, lo que ofrece un rasgo peculiar en cualquier grupo moderno. Donde abunda el cover, las sombras y las mímesis con líderes de todos los tiempos para poder disponer de público que asista a los espectáculos o atinen a comprar un disco; ellos prefirieron su camino, ser corderos de su destino, inventarse solos, generar su impronta, ser peregrinos. Un estilo que proviene de tantos otros. Lógicamente el carácter dialógico del tiempo y el lenguaje establecieron contacto, conectaron sus cables con antiguas creaciones, consultaron las biblias de la música para luego tomar pedazos, fragmentos y estrofas. Por lo mismo cuando uno escuche Jeites, escuchará Reggae, Country, Folk, Rock y algo beatle que siempre aparece a trasluz, que te traslada por instantes al vagón de la emblemática banda de Liverpool. La lista de canciones destacadas es numerosa, pero puede abreviarse en: Si vos querés, Hola Hola, La Marcha, Down the Valley, My Girl, Margarita, Bienvenida; entre otras que trascienden las barreras idiomáticas todo el tiempo, se funden el castellano con el inglés en un simple abrir y cerrar de ojos. Hoy disponen de un puñado de canciones de su autoría que prontamente florecerán en su primer cd, y aparecen en escena frecuentemente por La Plata, Mar Del Plata y Capital Federal. No cesan de escribir, de componer, porque intuyen que el camino es largo y esto recien es un prólogo con fuerza. Cantan lo que quieren y no los van a parar, cantan lo que sienten y no los van a callar, porque ya es tarde, porque esta es su infinita y maravillosa Marcha... tal como reza una de sus grandes canciones.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;blog de jeites: &lt;a href="http://www.jeites.blogspot.com/"&gt;http://www.jeites.blogspot.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3802885003188463493?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3802885003188463493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3802885003188463493' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3802885003188463493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3802885003188463493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2009/04/marchando-con-jeites.html' title='Marchando con Jeites'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SdzQbig0gTI/AAAAAAAAAa4/XxtcFQkXRZk/s72-c/jeites.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-2728429641471054753</id><published>2009-02-22T21:54:00.002-02:00</published><updated>2009-02-22T22:07:04.219-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Sueños violentos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SaHog35qXdI/AAAAAAAAAaw/a9Xo5q_lrmg/s1600-h/g-suenos-y-despertares.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5305777487478414802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 310px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SaHog35qXdI/AAAAAAAAAaw/a9Xo5q_lrmg/s400/g-suenos-y-despertares.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo arrancó la conversación pero hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida. Los principios son, muchas veces, menos recordados que los finales, ¿Será por eso que hay tantas historias que no terminan de ser comprendidas? Lo cierto es que ese extraño hombre que tenía enfrente de tan extraño me resultaba familiar. Lo sentía, de algún modo que no puedo precisar, como alguien cercano y confiable con el que se podía dialogar con la misma intimidad con que se monologa con uno mismo. No parecía ser mucho mayor que yo, tendría unos treinta años, pero cierto aire melancólico envolvía su figura y lo hacía parecer más viejo. Su barba descuidada y el pelo enmarañado le sumaban abandono a su, ya de por sí, deshilachada imagen. Estábamos en un bar pequeño en las afueras de la ciudad que bien podría pasar por tugurio sin temor a caer en confusiones; un par de mesas, mucho humo y poca luz le daban una presencia sórdida y de ensueño al lugar. Tampoco sé bien cómo llegué a un sitio semejante, no era de frecuentar bares y mucho menos beber más de una copa; en aquel momento acababa de pedir mi segunda cerveza cuando el tipo, no sé si de la nada o con una introducción previa que no recuerdo, comenzó su historia:&lt;br /&gt;Al principio no me preocupé. A las tres semanas de estar casados nos fuimos con mi esposa a visitar a sus padres a Mar del Plata. Era febrero y desde que habíamos vuelto de la luna de miel no habíamos tenido un día de descanso, ya sea por nuestros respectivos trabajos en el consultorio o por amigos que deseaban ser agasajados por la nueva pareja de psicólogos o por detalles del hogar que no podían esperar a mañana para dejar de ser detalles. Guillermina era una mujer excepcional. Siempre llena de vitalidad, simpatía y un sentido del humor envidiable. Y era hermosa e inteligente. Muy inteligente, incluso mucho más que yo. Nos habíamos conocidos hacía cinco años en la Facultad; empezamos compitiendo un poco en el final de nuestras carreras para terminar traspasando dicha competencia al ámbito hogareño, previo noviazgo y puesta de consultorio en común. La verdad es que nos llevábamos de maravilla, pero en los últimos días, después de la luna de miel, ambos estábamos un poco estresados y decidimos, en feliz coincidencia, que un fin de semana en la costa nos relajaría un poco. El viaje fue tranquilo y en menos de cuatro horas disfrutábamos de la brisa marina y del ocaso cansino que se tomó su tiempo para que llegáramos a la escollera y la paz nos irradiara con su aura. Luego de una cena frugal con sus padres en el nuevo departamento, al que hacía unos días se habían mudado, nos dispusimos a descansar. La cama era de una plaza y había que compartirla puesto que mis suegros no habían previsto el detalle de que su hija fuera a venir tan pronto con su esposo. En fin, era una nimiedad y no tenía por qué ser un problema. Pero lo fue. En mitad de la noche un violento derechazo se incrusta en la suavidad de mi abdomen haciéndome gritar hacia adentro de dolor.&lt;br /&gt;– ¿Qué hacés? – le digo, mientras la tomo por el hombro y se despierta.&lt;br /&gt;– ¿Eh? – dijo, entre incrédula y dormida.&lt;br /&gt;– Me acabás de pegar…&lt;br /&gt;– Estaba soñando.&lt;br /&gt;– ¿Y qué soñabas?&lt;br /&gt;– No sé, tengo imágenes sueltas, aisladas.&lt;br /&gt;– ¿Y por qué me pegabas amor, no te acordás?&lt;br /&gt;– No sé; pero seguro que el golpe te lo merecés – dijo, y se dio media vuelta.&lt;br /&gt;Al otro día no recordaba nada. Cuándo le conté la historia fiel a su costumbre se dobló de la risa y me dijo que me portara bien así no me volvía a pegar. En ese momento yo también sonreí, supuse que no había sido más que una simple anécdota del inconciente.&lt;br /&gt;Dos semanas después, luego del cumpleaños de su hermana, borrachos de amor y champán, tuvimos sexo hasta terminar tendidos una encima de otro, extasiados, producto de esa mezcla de felicidad y cansancio que surge después de todo buen polvo. Inmerso en profundo letargo un dolor estomacal certero como un flechazo me hizo abrir los ojos y contemplar la oscuridad y sus estrellas. Rodillazos y patadas descontroladas me atacaban de manera defensiva como una mujer que se resiste a ser violada. No gritaba; yo apenas me quejaba, estaba tan confundido que aceptaba el castigo sin oponer resistencia. Al fin, pude sobreponerme y le di un par de leves palmadas en la cara.&lt;br /&gt;– Amor, despertate – le digo, con la mayor dulzura posible.&lt;br /&gt;– ¿Qué pasa…? – me susurra sorprendida.&lt;br /&gt;– Otra vez soñabas, me dabas patadas y rodillazos como una loca…&lt;br /&gt;– ¿Hey, qué me decís loca? Siempre lo mismo, provocás todo y te hacés la víctima. Me tenés cansada, dejame dormir querés.&lt;br /&gt;– Pero Guille escuchame, estabas soñan…&lt;br /&gt;– Basta Simón. Tengo sueño, mañana hablamos – me corta tajante y se duerme al terminar la frase.&lt;br /&gt;Amanecí temprano y un poco molesto con el incidente de la noche. Guille dormía, así que fui a comprar el diario y unas facturas para el desayuno. El día era soleado y como todo domingo la ciudad parecía un pueblo . No se veían más que palomas. En el camino de regreso un chico de unos 12 años pasa a toda velocidad por mi lado con un arma en la mano y una bolsa en la otra; acababa de asaltar el supermercado de la esquina. Contrariado, sólo atiné a mirarlo. Apresuré mi paso y llegué a casa lo más rápido que pude: Guille me debía una explicación y una disculpa por lo de anoche. La encontré en el baño acomodándose el pelo. Estaba feliz, me dijo que era un bonito día y que por qué no íbamos al bosque a tomar unos mates y a leer y a disfrutar de la naturaleza. Le dije que sí y no le comenté nada de la golpiza. Parecía como que no se acordara de nada. Pensé que bueno, después de todo fue un sueño y seguramente me habló dormida. Es muy común, muchas personas caminan en sueños, emiten frases sueltas o conversaciones perfectas y al otro día olvidan todo como peces que diluyen sus recuerdos en el mar. Pero no; no estaba tranquilo. Su inconsciente se manifestaba con golpes y agresiones verbales de las que yo era tan culpable como el perro de sus pulgas. Encima, las pesadillas surgieron en las dos ocasiones en que mejor lo habíamos pasado desde que estábamos casados. Era extraño, no había motivos para que reaccionara o actuara de esa manera. El hecho de ser psicólogo y conocer los trabajos de Freud y, especialmente, de Jung hacía que la situación tomara otro matiz más allá de la mera superficialidad. Había un mensaje por interpretar. Ahora bien, yo no podía saber de qué hablaban sus sueños pues ella no recordaba nada al despertar. Una sesión de hipnosis me parecía lo más adecuado pero conllevaría el riesgo de que me tildara de paranoico; ergo, se pondría a la defensiva y sería más difícil dilucidar sus verdaderas intenciones. Cavilaba en la cuestión, no podía entender cómo el contenido manifiesto de su sueño se exteriorizara en una conducta tan amenazadora y llena de recriminación hacia mí. Es decir, si el contenido manifiesto está dado por las reminiscencias del día, las experiencias y los deseos reprimidos, ¿cómo era posible que cuando mejor la pasáramos se expresara de esa manera? Me era imposible encontrar el nivel simbólico porque no contaba con todo el sueño, sino con una pequeña parte, el resabio, en el que yo era el malo de la película. El significado, el contenido latente, me era velado por más que me esforzara y lo consultara con mis amigos, muchos de ellos también colegas. Lo que más me alarmaba era que yo siempre fui un ferviente defensor de Jung en lo que respecta al rol de la simbología onírica para interpretar el lenguaje de los instintos. En este punto mis temores crecían: Guille también era una apasionada entendida de Jung; pues bien: el método jungiano por excelencia para avanzar plenamente en la exploración del inconsciente es la imaginación activa. ¿En qué consiste este método? Consiste, básicamente, en un dejarse llevar, en un dejarse hacer psíquicamente, pero en un estado consciente de tal situación y asumiéndola intelectual y éticamente. ¿Se entiende, ahora, por qué crecía en mí un oscuro temor? La leve sospecha de que sus sueños fueran un campo abierto para indagar, con toda lucidez, acerca de sus obsesiones me asustaba tanto como me indignaba.&lt;br /&gt;– ¿Amor en que pensás? –me dijo, al notar el nivel de abstracción en el que estaba sumergido desde que habíamos llegado.&lt;br /&gt;–En nada Guille.&lt;br /&gt;– ¿Cómo que en nada? Hace media hora que llegamos y no abriste la boca; estás con la mirada perdida y ni siquiera abriste el diario, ¿te pasa algo?&lt;br /&gt;–A mí nada, ¿y a vos?&lt;br /&gt;– ¿A mí qué?&lt;br /&gt;– ¿A vos no te pasa nada?&lt;br /&gt;–Simón amor, ¿por qué me va a pasar algo? Yo estoy bien; vos estás raro, desde que volviste del kiosco estás así, ¿En serio que no te pasa nada?&lt;br /&gt;–No, estoy bien amor. Pensaba un poco nada más. Cuándo volvía del Kiosco un chiquito de unos doce años robó en el supermercado de los chinos de la esquina. ¿Qué locura, no?&lt;br /&gt;Durante cinco días todo volvió a la normalidad. Ella hacía de cuenta que sus sueños no habían ocurrido y andaba más jovial que nunca. Yo, por mi parte, estaba demacrado. Por la noche casi no dormía en un esfuerzo de estar en atenta vigilia. Soportaba lo más que podía, pero al final el cansancio terminaba por vencerme. Esto me preocupaba, debía descansar durante el día para no dormirme a la noche porque ella me podría atacar en cualquier momento. Fueron verdaderos días de resistencia. Después del almuerzo siempre encontraba algún pretexto para escaparme del consultorio y me iba hasta la vieja pensión de don Osvaldo para tirarme un par de horas. La cosa no podía durar más, mis ojeras me delataban tanto como la pesadez de mis pies al caminar y el aumento de mi torpeza motriz. Ella se daba cuenta de todo, jugaba conmigo, me estudiaba, calculaba mi aguante y esperaba el instante oportuno para dar el siguiente paso. Su sonrisa, siempre simpática, dejaba, ahora, traslucir un brillo de malicia que me llevaba a desviarle la mirada en más de una ocasión. En esas ocasiones, ella fingía no entender nada y me preguntaba si estaba bien, si no me pasaba nada malo. Como si no lo supiera. Yo le seguía la corriente y le contestaba elusivamente. Le hablaba de cualquier cosa con tal de que ella pensara que tenía el dominio de la situación. Me decía que me veía mal, que me notaba raro y yo le decía que sí, que la inseguridad era cada vez peor y ya no se podía andar por la calle tranquilo, le decía que encima con esto de la inflación todo era más caro y cada vez había más pobres y más gente necesitada y que aumentaba la delincuencia y que adónde iba a parar todo esto. La farsa le gustaba; fingía estar tan preocupada como yo y me decía que no me hiciera tanta mala sangre, que no era mi culpa y frases por el estilo. Jugaba conmigo, ella era consciente de todo, no podía ser tan cínica. En esos momentos pensaba lo peor, ¿Hasta dónde pensaba llegar con ese asuntito de los sueños? ¿Si para ella yo era el problema, sería capaz de terminar conmigo? La palabra ruptura sobrevolaba con varias otras que referían al fin. ¿Qué pasiones dominan el inconsciente colectivo? ¿Qué se esconde en el rizoma que hace de la muerte uno de los fundamentos de la vida? ¿Es necesario que siempre la flor termine marchitándose? El ser humano dedica toda su vida en descifrar símbolos para llegar a la latente conclusión de que toda certeza está más allá de nuestro conocimiento. Sino, ¿cómo se explica que ella planeara borrarme, eliminarme de su vida y todo como parte de una gran terapia? Suena ridículo, lo sé, siempre son extrañas y risibles las explicaciones que no se sostienen con la más racional de las explicaciones. Pero era yo el que estaba viviendo todo el proceso por dentro, era yo quien había sido atacado en dos ocasiones mientras soportaba acusaciones fortuitas en la oscuridad que serían olvidadas y minimizadas con la mayor y más descarada naturalidad cuando el sol iluminara su cara…Era yo, a fin de cuentas, quien había sido constantemente estudiado, puesto a prueba en la más flagrante farsa en la que era atormentado de manera psíquica como un condenado a la silla eléctrica que cuenta los días de manera negativa. Mis nervios estaban al borde de una navaja afilada; nada podía hacer ya para disimularlo, había llegado a un punto en que era ella o yo. Pero usted me ve amigo – me dice el tipo refiriéndose a mí por primera vez en toda la noche –; ¿usted cree que yo puedo hacerle daño alguien? Uno de manera consciente nunca le haría daño a otro. Pero el inconsciente colectivo sí. El inconsciente colectivo que todos tenemos hace que dejemos de ser sujetos para convertirnos en objeto para todos los sujetos. Es todo lo contrario del yo, del ego. Esto, usted claro que lo sabe, no es idea mía: fue el mismo Jung quien lo postuló y fue esta una de las razones fundamentales de su ruptura con Freud. ¿Pero para qué le explico? A veces uno necesita hablar en voz alta para sentirse comprendido; aunque esté solo. La cosa es que yo no podía matarla; aborrecería y me arrepentiría de semejante acto por el resto de mi vida. No, no lo haría, pero el inconsciente colectivo suele ser cruel cuando gobierna de facto sobre pueblos sumisos. Así que me dejé llevar, lúcidamente, como un ciego por su lazarillo. Pasé toda la tarde, desde que salí del consultorio, recluido en la sucia habitación de don Osvaldo, concentrado en indagar mis pasiones, mis deseos reprimidos, mis experiencias claves. Estuve horas en ese estado de sumergimiento interno; luego, miré la cuchilla fijamente para que la reminiscencia fuera letal. Llegué a casa y Guille me esperaba con la comida. Me preguntó de dónde venía y pareció conformarse con mi mentira. Esa noche fue el día más feliz de mi vida. Me sentía liberado de un gran peso y en la cena me mostré con una jovialidad que Guille nunca me conoció; nos reíamos de cualquier cosa y nos besábamos con la tibia humedad de los besos perennes. Ella me decía que le ponía muy feliz verme tan bien y que me amaba. Yo también la amaba, y se lo dije. Hablamos mucho esa noche, creo que nunca nos conocimos tanto como ese día. Y nos reíamos, nos reíamos tanto que nuestros ojos vidriosos aprovechaban y las lágrimas le daban un sabor agridulce a las palabras. Esa noche no hicimos al amor, no hacía falta que la superficialidad invadiera la escena, no hacía falta que el sexo se hiciera pasar por el amor. La abracé y traté de retener su espalda inmortal en mi memoria; luego, volví a concentrarme en la cuchilla y cerré los ojos para soñar la más real de mis pesadillas.&lt;br /&gt;– ¿Pero entonces la mató? – le dije al tipo e interrumpí la historia para hacerle la pregunta que durante todo el relato no me había atrevido a formular.&lt;br /&gt;– No sé, cuando desperté ya no estaba y tampoco mi cuchilla – Me dice, y ni bien el extraño comienza a pronunciar esas palabras desaparece y soy yo mismo, más viejo, más cansado, con la barba descuidada y el pelo enmarañado, quien termina de contar la historia en la penumbra de una pequeña habitación sucia, solitaria y sin ventanas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Por Emmanuel Burgueño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-2728429641471054753?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/2728429641471054753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=2728429641471054753' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2728429641471054753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2728429641471054753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2009/02/suenos-violentos.html' title='Sueños violentos'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SaHog35qXdI/AAAAAAAAAaw/a9Xo5q_lrmg/s72-c/g-suenos-y-despertares.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-8203437017284518609</id><published>2009-02-22T19:12:00.004-02:00</published><updated>2009-02-22T19:22:12.508-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Música "de la Ostia", crónica</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SaHBjRdfJoI/AAAAAAAAAao/ooYh2QTVznk/s1600-h/DSCN1568.sized"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5305734647745816194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 299px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SaHBjRdfJoI/AAAAAAAAAao/ooYh2QTVznk/s400/DSCN1568.sized" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Crónica periodística realizada para la 3era edición de Cu4tro de Copas, que jamás logró materializarse. Escribe Emmanuel Burgueño. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Para entendidos", debería figurar en alguna parte de la entrada: la música techno suena como un eterno tamborileo en el que las máquinas hablan al ritmo de un compás extenso y repetitivo, repleto de acentos y silencios. El lugar, iluminado por unos tenues faroles y unas danzarinas luces camaleónicas, está prácticamente vacío con la excepción de cuatro o cinco jóvenes que en el rincón más oscuro (al lado de las persianas que dan calle y nunca se abren) se mueven de manera fantasmagórica agitando las manos y moviendo sus cabezas. Son las tres de la mañana, y "de la Ostia", el único bar en la ciudad de La Plata que pasa música electrónica toda la noche, parece amnésica de gente; pero claro: falta el cartel que diga: "para entendidos"…&lt;br /&gt;- Es demasiado temprano; esto recién empieza a "ponerse" a partir de las cuatro y media.&lt;br /&gt;Adriana habla con la elocuencia y la autoridad que le dan sus cincos años como una de las barwomen del lugar. De pelo castaño, cejas prominentes y más de cuatros décadas vividas, apenas se la divisa por encima de la barra triangular. "Esto se está convirtiendo en un afterhouse, que no es la idea con la que nació el bar; los viernes estamos cerrando a las ocho y los sábados a las nueve. Acá mucha competencia no tenemos, salvo algunos boliches que tienen pistas de música electrónica, así que la "movida" se va retrasando y son las ocho de la mañana y tenés gente haciendo cola para entrar".&lt;br /&gt;Sus palabras, que ahora se escuchan claras, se irán difuminando con el correr de la noche en el "in crescendo" musical del DJ residente Luís Zerillo, un verdadero referente en la ciudad, quien apunta a un concepto más intimista de la pista de baile, aunque sin dejar de lado el carácter hipnótico del groove, fusionando el house, el tech, el minimal y el techno, con el breaks, un estilo muy rítmico y expansivo derivado del funk. Su efecto es inmediato y domina los cuerpos dóciles que se dejan llevar por ese "no se que", que les genera la incesante necesidad de moverse y seguir escuchando. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"De puta madre"&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Alto, de pelo entrecano y una simpatía extrema, Marcelo abre la puerta y saluda a diestra y siniestra. "Debo ser el único dueño que le abre a sus clientes. Llegan las tres de la mañana y me planto acá hasta que termina la noche; controlo todo y si alguno se excede se le devuelve la plata y se va a su casa". Esta rutina, llevada a cabo desde que se inauguró el lugar hace ya cinco años, se ha vuelto cada vez más excesiva debiendo hacer uso del derecho de admisión "corriendo" a los travestis del bar por considerar que molestaban la estética del sitio.&lt;br /&gt;-Yo soy muy respetuoso con las inclinaciones de cada uno, pero si venís y me hacés "bardo" en mi trabajo te tengo que echar. Es así: simple, ahora todo está más controlado y la gente se siente más segura.&lt;br /&gt;Marcelo se pone serio unos minutos, pero bastará con que alguien lo salude para esbozar la sonrisa de ocasión y olvidarse de ese "todo" al que había hecho alusión unos segundos antes. Enseguida, vuelve animoso: cambia de tema y cuenta que el lugar se llama "de la Ostia" porque él quería hacer un bar que fuera de "puta madre". Larga una carcajada estruendosa y cuenta orgulloso que unas 1200 personas visitan el lugar cada fin de semana.&lt;br /&gt;Ubicado en el corazón de la ciudad platense, de la Ostia no se caracteriza por tener una fachada que invite a conocerla; se presenta como una casa vieja y alta, debiendo entrar la gente por un estrecho zaguán. Una vez dentro, la austeridad de las escasas mesas dejan al descubierto la pista de baile, recinto sagrado para los habitué del lugar, que hacen del baile su rito. Cada cual atiende su juego, el individualismo se expresa en una total enajenación en la cual la música es uno de los componentes necesarios para lograr ese estado. En las paredes, una ecléctica colección de pinturas de distintos expositores observan sin ser miradas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Un lugar alternativo&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La música electrónica se caracteriza por una noción de creatividad colectiva en el que la innovación, la mezcla y el uso van de la mano, buscando en las texturas conocidas nuevos ritmos y composiciones. Cómo bien lo define Ariel Kyrou, en su libro Techno Rebelde: "El verdadero Dj no es una estrella, sino un chamán. Los espectadores no forman un "público" convencional: son danzantes. El impacto sonoro no basta; debe alimentarse constantemente de ruidos; concretos, recomponiendo la ruptura entre vida y arte. El techno supone también la hipnosis; de ahí la repetición y sus lentas evoluciones de detalles". De la Ostia, surgió con esta impronta, como un sitio underground, para que los platenses fueran parte de esta movida que desde mediados de la década de los noventa llegó a la Argentina para quedarse.&lt;br /&gt;-Esto nació como algo alternativo-dice Marcelo-, igual viene todo el mundo, y se va diversificando un poco el ambiente; no es la misma la gente que viene el jueves, que la del viernes o el sábado. Lo viernes es más alternativo; los sábados es más "careta" y vienen más mujeres que hombres, porque saben que acá es todo muy tranquilo y nadie las va a molestar.&lt;br /&gt;La pista es un manantial efervescente del que emergen flashes de cuerpos que flotan en el aire y manos eléctricas atrapando el ritmo que se mete en sus cuerpos convulsionados. Los veinteañeros son los dueños de la escena; pero los hay mayores, la edad no es un impedimento, sólo hace falta comunicarse con los sonidos que salen de las máquinas.&lt;br /&gt;La música continúa en aumento y pareciera no querer detenerse nunca la vorágine se apodera de los sentidos y la velocidad se torna amiga de sensaciones ocultas en algún lugar recóndito de miles cabezas que juegan a que las barreras no existen que las pausas deben ser borradas y la normalidad más absoluta se define por un todo uniforme y distintivo a la vez en el que las estructuras son abolidas y la anarquía se hace dueña de la noche.&lt;br /&gt;Por lo menos por un rato, hasta que se apague la música. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Emmanuel Burgueño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-8203437017284518609?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/8203437017284518609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=8203437017284518609' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8203437017284518609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8203437017284518609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2009/02/musica-de-la-ostia-cronica.html' title='Música &quot;de la Ostia&quot;, crónica'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SaHBjRdfJoI/AAAAAAAAAao/ooYh2QTVznk/s72-c/DSCN1568.sized' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-7137656443636216976</id><published>2009-02-20T03:16:00.014-02:00</published><updated>2009-04-12T23:33:35.454-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>París ayer y ahora</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SZ6dlagqJoI/AAAAAAAAAag/QLQRUqN77pA/s1600-h/_sena.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5304850677186045570" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SZ6dlagqJoI/AAAAAAAAAag/QLQRUqN77pA/s400/_sena.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Llamó a las 8 y me dijo que quería hablar de lo nuestro. Cuando decía lo nuestro se refería, intuyo, a conversaciones nunca resueltas, a intentos fallidos, a ganas que resbalan en el marmol de lo moral: de lo permitido y lo prohíbido.Siempre que sonaba el teléfono, yo deseaba que ese sonido estridente me trajera la voz de ella. Porque justamente si era ella, el fantasma cotidiano, ese ritual monótono de volver con la cara larga del trabajo y soportar alguna queja de mi mujer, se pudiera disipar tan fugazmente como el humo de una avión en el aire. Sin embargo esas charlas fulgurosas, aunque tendrían que durar años, se terminaban. Carecían de extensión, se consumían tan rápidamente como todas aquellas cosas que se disfrutan demasiado. Y lastimosamente yacían en la nada, en esas fichas puestas en el azar, en esa eventualidad de que nuestras vidas girasen en un mismo sentido casi mágicamente. Pero aquella tardecita llamó con otra cadencia, con otro tono: dijo que todo había concluído, que lo nuestro era platónico porque ya habíamos tenido tiempo de empujarnos a hacer lo que en años habíamos tramado por teléfono, y en esas charlas de cafés. Y que si no lo habíamos hecho, por algo sería, porque en la burbuja del amor no caben dos sujetos que le temen al desafío. Y que justamente si le tememos al desafío no podemos seguir pregonándonos amor como dos niños. " Todo tiene un límite, y yo lo marco hoy" dijo, en un tono rudo que disimula el llanto, que lo esconde para mostrar la corteza que suele aparecer en cualquier despedida dolorosa. Yo escuché esas últimas palabras como el preso que escucha cargar los fusiles de su condena, apegado a un corralón, cerrando los ojos y viendo en un film vertiginoso esas escenas que vale la pena llevarse al funeral. No atiné a torcer ese discurso, porque pensé que quien lo emitiera tenía un sostén incapaz de ser vulnerado. Imposible de desarticular, de reprochar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así fue, recuerdo que dejé el teléfono descolgado en su eterna melodía ocupada y pegué la mirada al techo, desconociendo el tiempo, la calle, los deberes y las urgencias.Es que ya la vida perdía ese encanto misterioso, ese tesoro luminoso que me omnibuló por años en su hallazgo. Me imaginé repitiendo robóticamente las obligaciones del trabajo, volviendo cansando a casa a encontrarme con mi mujer, que me aguardaba con una sonrisa al borde de la mesa, con la comida humeando y un ritmo de bossa como música ambiente. Me imaginé transitando ese camino trillado, muriendo por dentro, injuriándome mil veces por ser un pobre cobarde que se inmoviliza ante el orden establecido, en ese arcaico dilema humano de encontrarnos solos frente al abismo.&lt;br /&gt;Creo que pasaron cinco años de aquella trágica llamada. Decidí no contar con minuciosidad porque, intuí, que sería caudicar mi piadoso método de inventar un olvido. Finalmente esas artimañas de los infelices no me bastaron para parar la hoguera. Nadie puede frenar la corriente ni aunque invente lo que invente. Sería como desafiar las leyes de la gravedad, como tapar el sol y apagar el viento.&lt;br /&gt;No supe casi nada de ella, traté de taparme los oídos cuando la mencionaban en alguna mesa del bar, otros conocidos en común que jamás supieron de lo nuestro. Sin embargo supe, que planeaba irse, que quería probar suerte en otro país porque aquí nada la motivaba a permanecer. Llegué a enterarme un lunes por la tarde, de que ella había partido hacía casi una semana a París, por una beca que logró conseguir mediante el colegio de abogados. Viviría en un departamento de dos ambientes con un ventanal gigante con vistas al Río Sena y a aquellas pasarelas románticas parisinas donde el arte y el amor parece fundirse como líquidos transparentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contar mi vida en ese lapso, en ese período gótico donde fui un robot que apenas repetía las coordenadas, llorando mientras me bañaba y garabateando cartas e ideas que nunca envié; prácticamente no tiene mucho sentido. Fue eso: esa secuencia basada en la redundancia, en la repeteción y aumentando la tristeza como un cancer impiadoso que sólo fluye. Corre velozmente.&lt;br /&gt;Con pereza, con movimientos oxidados, pasaron dos años más. Pues aquella mañana de junio me afeité una barba tupida que se mezclaba con el bello pectoral porque me habían advertido cierta decencia en la empresa, y pese a la antiguedad, debía seguir acatando esas sugerencias de la jerarquía. Me cepillé los dientes, me sequé la boca y caminé hacia el café humeante de la cocina. Mi mujer no estaba, habría salido de mandandos, y una carta sellada con lacre, decorada de gerberas rosas y azules, con una letra fina en manuscrita que decía: "Carlos y Salomé, Presentes". Los colores discretos, las flores y esa caligrafía tan pulida a un simple vistazo me trajeron a ella, a nuestras cartas y rosas, en aquella época donde fantaséabamos con fugarnos para ser felices. Me acerqué con lentitud al sobre, arriba de mi revista semanal, lo tomé con miedo y leí derrumbado.&lt;br /&gt;" Estimados amigos y familiares, los invitamos a la ceremonia de casamiento que se desarrollará en las instalaciones de la Iglesia Paroisse Saint Merry de París, Rue verrarie 76, a las 21 horas. Saludaremos muy jubilosamente desde el atrio. Karina y Alain".&lt;br /&gt;Probablemente ese sobre, tan prolijo y estético, fue el tiro de gracia que no existió en aquel llamado inolvidable. Porque pese a sentir la lejanía, a palparla en la mudez del teléfono, en las cartas que llegaban disfrazadas de comerciales y repletas de amor, jamás había arrasado con algunas ilusiones de restaurar esa misión incumplida. Quizás como una coraza para amainar la tortura, tal vez por desear una empatía sentimental, que ninguno podría librarse de ninguno porque era un pacto simbólico sellado con fuego. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero el sobre me derrumbó el castillo. Me abofetó como debía abofetarme la vida desde hacía tiempo, para poner los pies en la superficie. " Ya está" me dije, " ahora debo ir, por mi incondicionalidad, por los años que nos conocemos, por las cosas que pasamos juntos ajenas a nuestra historia". Horas después lo hablé con mi mujer, y enseguida comenzamos a tramitar el vuelo a esa ciudad romántica de lloviznas incesantes, donde yo soñé pasear con la mujer de mi vida, como paseó La Maga con Oliveira y tantos amantes anónimos empedernidos persiguiendo la felicidad, o tal vez la plenitud.&lt;br /&gt;Arribamos un viernes a la siesta. Un chauffeur nos esperó en el playón gigantesco del aeropuerto parisino con un letrero negro con nuestros nombres. Paseamos lentamente por las ruas francesas como descubriendo todo: La torre eiffel, el arco del triunfo, los museos de arte, napoleón erguido en victoria y petrificado para el resto de la humanidad. Las sombras y no tan sombras de Victor Hugo, Cezanne, Marlen Dietrich y Hemingway se me aparecieron reales e irreales casi de un flechazo. Olor a asfalto mojado, y muchachos debajos de paraguas regalándose besos por doquier. Y yo abrazando a la mujer que no soñé, simulando disfrutar algo increible.&lt;br /&gt;Aquella misma noche sería como asistir a mi propio entierro. Sin embargo inexorablemente concurriríamos. Nos bañamos a eso de las 7 y partimos una hora más tarde en el servicio de transporte del hotel. A eso de las 8 y media ya estábamos en la puerta, mirando desde el paraguas la parsimonia de automoviles que desfilaban por la calle como en un acompañamiento fúnebre. Yo creo haber fumado un atado de Virgina Slims entero, en casi media hora que restaba esperar para la ceremonia. Salomé me sacudió del brazo más de una vez, en un gesto de ponerle coto a esa fiebre de amor que jamás sospechó. Preguntó que me pasaba más de una vez, e inventé una historia en torno a la separación de mis viejos, y a ese aura de la iglesia que me trastocaba los nervios. Motivos totalmente banales y hasta inexistentes, pero creí que podrían hacerme zafar de esa agonía fatalista de contemplar como espectador pasivo mi muerte en vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estaba hablando cuando ella entró radiante, luminosa como siempre, con el pelo recogido y un vestido blanco que arrastraba por el piso ajedrezado. Una música de vientos se encendió repentinamente, y él, morocho, de ojos pardos, se acercó con un tranco seguro para tomarla del brazo para siempre. Ella sonreía a la gente que aplaudía maravillada desde los asientos, y en esa fracción logró verme. Trató de fabricar una cara atenuante, pero yo, desde hacía muchas horas, era inmune a cualquier tipo de artificio que pretendiera alivianar la pena. La miré fijo, y cerré los ojos. Revoviné el tiempo, lo transformé; y volví a verme con ella, con mi Karina, paseando lentamente por el Río Sena, observando cuadros, consumiéndonos a besos entre risas y abrazos. Eludiendo la lluvia con el paraguas, mirando París como desde arriba, como si fuéramos amos y señores de una ciudad encantada, vacía, que se quedaba abierta a nuestra merced, a nuestro libre antojo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego creo que ibamos al departamento de ella, volvíamos a mirar el Sena mientras hacíamos el amor en su cuarto, y ya no volvía a sonar el teléfono. Finalmente no sonó más. Creo que nunca tendría que haber sonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-7137656443636216976?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/7137656443636216976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=7137656443636216976' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7137656443636216976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7137656443636216976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2009/02/paris-ayer-y-ahora.html' title='París ayer y ahora'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SZ6dlagqJoI/AAAAAAAAAag/QLQRUqN77pA/s72-c/_sena.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3201301471133766323</id><published>2008-11-19T00:39:00.003-02:00</published><updated>2008-11-20T08:54:49.964-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='notas'/><title type='text'>No me gusta cuando callas</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN-M2rkEvI/AAAAAAAAAaQ/yDamQxZ2Leo/s1600-h/portalrubio_cuenca.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270194748255376114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN-M2rkEvI/AAAAAAAAAaQ/yDamQxZ2Leo/s400/portalrubio_cuenca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En el silencio late otro México. Juan Rulfo, narrador de desventuras de los vivos y los muertos guarda silencio. Hace quince años dijo lo que tenia que decir, en una novela corta y unos cuantos relatos, y desde entonces calla. O sea: hizo el amor de hondísima manera y después se quedó dormido" Eduardo Galeano, “El siglo del viento”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Con Pedro Páramo comprendió que en lugar de escribir prefería hacer callar su voz. Restaban kilómetros de hectáreas fértiles para sembrar su prosa en novelas o cuentos que recorrieran el mundo, crecían los seguidores, sus dos únicos libros empezaban a traducirse en diferentes lenguas; pero Juan Rulfo prefirió el silencio, pensó que ya había contado todo y se acobijó en el Instituto Nacional Indigenista para confeccionar la colección más importante de la Antropología contemporánea y antigua de México. Allí dedicó los últimos veinte años de su vida, alternando con la fotografía y algunos viajes por el continente. Mientras fumaba. Siempre fumaba y hablaba poco con una voz pesada.&lt;br /&gt;Juan Rulfo es dueño de una prosa ligera, ágil, de pueblos perdidos en una llanura interminable donde los vivos vivían callados y los muertos se quejaban de estar muertos en el recóndito lugar de Comala, “aquello que está sobre las brasas de la tierra”.&lt;br /&gt;Sus personajes son coloridos, de marcada raigambre popular, cuyos diálogos vivaces permiten acelerar la lectura y encuadrar la escena en una pantalla gigantesca de cine. Rulfo generaba literatura de alta velocidad, historias de contenido épico, de peleas fervientes entre distintos bandos políticos donde se desangraban en un barranco por un General llamado Petronilo Flores, campesinos pobres ingeniándoselas para vivir, pueblos marginales empequeñecidos por la pendiente, venganzas, muertes sangrientas y tristeza. Demasiada tristeza.&lt;br /&gt;La vida del autor estuvo signada por la soledad. Sus padres murieron cuando él tenía apenas diez años y los familiares lo obligaron a inscribirse en un convento donde empezó a rozarse con la buena literatura en la biblioteca de un cura del lugar de nombre Irineo Monroy. Hurgando descubrió a Faulkner quien impregnó el modo de hacer literatura en Juan Rulfo y en el propio García Márquez.&lt;br /&gt;Rulfo, aunque su nombre carezca de la sonoridad de otros emblemas del mundo de las letras, ha sido blanco de elogios rimbombantes de personajes que escatiman adjetivos a la hora de opinar de otros socios contemporáneos. “Pedro Páramo es una de las mejores novelas de la literatura de lengua hispánica, y aún de la literatura" sentenció Jorge Luis Borges y el maestro del realismo mágico, Gabriel García Márquez, describió las sensaciones que tuvo al digerir la novela: “aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí la Metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá -casi diez años atrás- había sufrido una conmoción semejante”.&lt;br /&gt;La novela sobre Comala se instaló en la biblioteca del mundo, justo en el estante sagrado que cualquier aprendiz de escritor acude a diario para consultar en el momento de toparse con el fantasma de la página en blanco. Al momento de describir algo que se presenta como propio y cercano, pero las imágenes se desvanecen borrosas y caóticas en la mente.&lt;br /&gt;Toda su bibliografía editada se resume en la novela Pedro Páramo y el libro de cuentos El Llano en llamas. Luego de su último libro publicado en 1955 aparece el cine, un cortometraje titulado “Despojo” que realiza con Antonio Reynoso en el estado del cura independentista Hidalgo.&lt;br /&gt;Después el mundo esperó expectante otra prosa magnífica de Rulfo, al unísono del boom latinoamericano en el mercado del libro. Sin embargo ese día jamás llegó, Rulfo prefirió su prédica antropológica ligada a sus orígenes, a ese sueño de revolución mexicana que siempre coqueteó con la realidad y dejó huellas inquebrantables en las generaciones de mexicanos campesinos. Rulfo murió temprano, murió con Pedro Páramo, en ese preciso instante que jugó a ser un ánima para encontrarse con los muertos de su felicidad, con su gente. Allí fue cuando empezó el silencio, allí en el pueblo mexicano de Comala, “aquello que está sobre las brasas de la tierra”.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3201301471133766323?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3201301471133766323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3201301471133766323' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3201301471133766323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3201301471133766323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/11/no-me-gusta-cuando-callas.html' title='No me gusta cuando callas'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN-M2rkEvI/AAAAAAAAAaQ/yDamQxZ2Leo/s72-c/portalrubio_cuenca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-8696542525648394731</id><published>2008-11-19T00:21:00.003-02:00</published><updated>2008-11-19T00:29:32.910-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='notas'/><title type='text'>Desde lo alto del río</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN58bNfbnI/AAAAAAAAAaI/A4h1_X8yeT4/s1600-h/DSC00646.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270190067957067378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN58bNfbnI/AAAAAAAAAaI/A4h1_X8yeT4/s400/DSC00646.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;“&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Tal vez cuando me entiendan,&lt;br /&gt;ya sea un poco tarde,&lt;br /&gt;pero los pienso perdonar&lt;br /&gt;soy hombre razonable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl Carnota “Chacarera del pensador”. Espejos, 2005.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sólo un melómano puede atravesar fronteras musicales, mezclar géneros y construir arreglos novedosos. Raúl Carnota, un porteño vinculado al folclore, habla de sus comienzos en la música, su puntillismo a la hora de componer y la relación con las multinacionales. Aquí un breve retrato gráfico de un cantautor de lujo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Podría arriesgarse que si aquella mañana veraniega de finales de los cincuenta, el economista marplatense, Raúl Cesar Valentín Carnota cruzaba la frontera aduanera de Brasil a Argentina con los brazos vacíos; su hijo Raúl estaría hoy radicado en algún pueblo del interior de la Provincia de Buenos Aires como veterinario de grandes animales. Con una vida sedentaria de ocasionales viajes cortos hacia los campos aledaños, compartiendo yerras, asados, vinos y de tanto en tanto alguna guitarreada. Tan sólo algunas.&lt;br /&gt;No obstante la historia tomó otro rumbo. Raúl padre, de hirviente sangre vasca, persuadió al empleado aduanero que traspasar una guitarra criolla “Janin” de fabricación brasilera, no conformaría en ningún idioma y en ninguna Constitución un contrabando alguno. Se trataba de un obsequio para su hijo Raúl que comenzaba a transitar la música al repiqueteo de un bombo santiagueño.&lt;br /&gt;A partir de allí bastaron algunos años para que Raúl Carnota hijo, recorriera numerosos escenarios como instrumentista de grandiosos folcloristas argentinos mamando hasta la última gota del folclore del norte, de las raíces andinas; del amor a la tierra, del sufrimiento colla.&lt;br /&gt;- Yo arranqué trabajando de músico en el año 1973, hasta el año 83 cuando grabé mi primer disco. Entonces ahí tuve la oportunidad de aprender a tocar esa música, de tocar con santiagueños, salteños y jujeños- habla con pausas Carnota, respetando tiempos, mientras tamborilea los dedos en una mesa de algarrobo que ocupa el centro del living de su departamento ubicado en el arrabalero barrio de San Telmo.&lt;br /&gt;Carnota es un porteño que hace música en términos plurales. Lo irrita el mote de folclorista que le han asignado por doquier en publicaciones o circuitos musicales. Es un melómano que contempla presentaciones de artistas de todo talle, tomando un aperitivo en un rincón de algún bar o sentado en una butaca de algún teatro como un espectador silencioso. Carga en sus hombros once discos con detalles de artesano: arreglos pulidos de voces y guitarras, y una fuerte carga conceptual que unifica las canciones en una idea gruesa o amplia.&lt;br /&gt;- Yo no grabo por grabar, por ende me tomo muchísimo tiempo para hacer un disco porque además de los arreglos musicales, el disco debe ser conceptual. Un poco la vida se la construye uno, las decisiones se toman cotidianamente. Yo por ejemplo empecé mis pasos como solista grabando discos con empresas multinacionales - mira hacia el techo como recordando y reanuda su frase con un dejo de resignación- fueron los tres primeros, y casualmente los tengo atrapados. La gente me los pide, y no tengo acceso. Ni me los sacan, ni me los venden, no los reeditan, ni nada. Después decidí que no tenía que laburar con las multinacionales, además por las estrategias de marketing, las expectativas de ventas, y a mi no me interesa. A ellos les interesa ganar plata y no les importa el arte.&lt;br /&gt;Carnota siempre se enamora de su última novia, de su último disco. No selecciona una época o un momento como el techo dorado de su carrera de solista, porque su profesión lo mantiene en una dinámica insaciable que busca atravesar fronteras inexploradas y caminos novedosos.&lt;br /&gt;El carácter progresivo de la música permite la mutación, permite oxidar lo tradicional de ayer e inventar lo tradicional de hoy. Un desplazamiento que siempre genera reticencias en quienes abogan por conservar los moldes intactos del pasado, pero cuya tendencia respeta postulados filosóficos sobre la contingencia del lenguaje, su dinámica social. “La música no es estática, entonces lo tradicional va aggiornándose. Quién sabe como tocaban la chacarera hace 150 años porque no hay registros. Una vez en Estados Unidos, en el cuarto del hotel, miraba un canal de música country donde aparecía desde Kenny Roggers y James Taylor hasta músicos de country modernos con bandas. De lo más simple a lo más sofisticado. Y nadie decía esto es tradicional y esto no”, enfatiza con vehemencia Carnota como contestándole a aquellos críticos de la música moderna.&lt;br /&gt;Él utiliza la armonía de la misma manera que un cheff aplica condimentos para mejorar su plato. “La armonía es una técnica, de la que nadie es dueño y por lo mismo nadie te va a enseñar a emplearla…sólo uno debe saber cómo se usa. Hoy en día la música se ha institucionalizado, y a diferencia de antes, los músicos salen más formados…es un buen momento para la música en Argentina”.&lt;br /&gt;Hoy se dedica a tocar, sin el éxtasis ni el estrés que implica componer. Se aproxima un viaje a Canadá, tiene fecha en Egipto y en apenas algunas semanas le toca visitar el sur argentino. La música la regaló viajes por territorios lejanos que jamás creyó haber podido conocer como veterinario, y él los disfruta sin alma de turista.&lt;br /&gt;Comienza a oscurecerse el living y Carnota camina hasta el balcón para mirar a San Telmo desde lo alto y buscar el río, minimizado detrás del paisaje de hormigón y el humo de los autos. Se hace un silencio largo y suelta en voz baja:&lt;br /&gt;- Me retiraré cuando un buen amigo me diga: “Raúl, no va más”- frunce el ceño y reanuda- ese será el día que deje la música.&lt;br /&gt;Carnota termina la frase y vuelve a posar su mirada en el río. Quizá imaginándose veterinario, o quizá buscando, como tantas veces seguramente, la poesía que le permita seguir marchando por el infinito sendero de la música sin que nadie le baje el pulgar. Sin que nadie lo repruebe.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber, Cu4tro de Copas 2da Edición Julio 2008&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-8696542525648394731?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/8696542525648394731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=8696542525648394731' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8696542525648394731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8696542525648394731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/11/desde-lo-alto-del-ro.html' title='Desde lo alto del río'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN58bNfbnI/AAAAAAAAAaI/A4h1_X8yeT4/s72-c/DSC00646.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-1309048489829198410</id><published>2008-11-19T00:08:00.007-02:00</published><updated>2008-11-20T08:55:31.291-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Esa Luna que vino del norte</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN4DolC5bI/AAAAAAAAAaA/Fo0R4M3oMCQ/s1600-h/salamanca+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270187992781350322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN4DolC5bI/AAAAAAAAAaA/Fo0R4M3oMCQ/s400/salamanca+2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;“Llegan de noche gritos lejanos,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;rompe la luna, tiembla de miedo algún chango&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;de salamanca llaman campanas&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;l&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;os hombres quieren matarse empuñando un arma”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;. Peteco Carabajal y Jacinto Piedra, “te voy a contar un sueño&lt;/span&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Una música viaja con el viento. Voces desgarradas, que se quiebran en un tono agudo casi de súplica, traspasan los vidrios empañados y se cuelan por las calles dormidas de una noche de jueves con luna llena de carnaval. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;La fiesta comienza a las diez y se estira hasta el cansancio. Luís está detrás del mostrador con la mirada clavada en una caja que lo transporta a las coplas collas de su infancia. Una infancia que lo ligó al trabajo forzoso escalando cerros desde la aurora al ocaso, masticando coca y silbando algunas canciones de Atahualpa mientras se fundía con el paisaje intenso de Maimará.&lt;br /&gt;Treinta años más tarde él está a 1660 kilómetros al sur de su Jujuy natal, comandando la fiesta del folclore norteño en la capital de la provincia de Buenos Aires como “el tío”, “el zumba”, o el “mandinga” urbano (tal como titula la mitología del noroeste al diablo que organiza esas fiestas nocturnas de música, carcajadas y gritos en el corazón de los bosques del norte, cuyo sonido se oye un kilómetro a la redonda) que reúne a cientos de jóvenes y adultos cada fin de semana en su “Salamanca” platense con música en vivo y comidas regionales.&lt;br /&gt;“Salamanca” es su apellido y casualmente remite a una leyenda ancestral de los habitantes del noroeste argentino y la puna boliviana. El término emigró por los mares y el tiempo hasta adquirir una versión de raíces autóctonas. Las cuevas de Salamanca eran sitios recónditos de la ciudad del centro oeste de España donde “los moros” practicaban la brujería a espaldas de una hostigadora iglesia española.&lt;br /&gt;El norte argentino resumió la leyenda de “Salamanca” en un baile de los diablos donde tienen asistencia perfecta los condenados, poseídos, perdidos y repudiados por la sociedad. Así como también aquellos que pretenden firmar un contrato de sangre con el diablo: pedirle destrezas musicales y poéticas a cambio de sus almas.&lt;br /&gt;Luís fundó su centro cultural que lleva su apellido sobre el epílogo del proceso de reorganización nacional que se extendió de 1976 a 1983 en Argentina. Cuenta que fue difícil mantenerlo en pie, “siempre tambaleamos con los diferentes gobiernos, como cualquier persona que quiso mantener un proyecto independiente” expresa con una voz suave y perezosa que patina con las eres.&lt;br /&gt;La Salamanca fue un emprendimiento musical de jujeños en La Plata que pronto pasó a convertirse en un templo festivo donde asisten distintas generaciones a disfrutar de ritmos andinos contagiosos o nostálgicos.&lt;br /&gt;- Nuestra peña es un puente con la cultura del norte, no es idéntico a los carnavales de allá pero porque acá no está ese paisaje, esa historia, esa gente&lt;br /&gt;Luís se toma un respiro y larga con tono poético:&lt;br /&gt;- El paisaje te determina para toda la vida. A mí, Maimará me determinó para toda la vida. Esa pobreza linda donde uno aprende a compartir y a darle importancia a las simples cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Levantate cagón que aquí ha cantao un argentino”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier Caminos canta con vehemencia. Entona cada verso con los ojos firmes y sostiene la guitarra con convicción de soldado. La Música para ellos es una trinchera de resistencia cultural, un fusil para mantenerla viva y protegida, al resguardo de la vorágine de la globalización.&lt;br /&gt;Al escenario suben algunos changos compañeros de Javier y otros músicos que asisten religiosamente las noches de jueves en la Salamanca.&lt;br /&gt;El bombo repiquetea, la quena emite un sonido que se mimetiza con los pájaros del norte argentino y la guitarra comienza a chacarerear. Aplausos se suman a una sincronía instrumental que proviene de arriba del escenario y algunas mujeres zarandean su pollera mientras sus compañeros de pieza castigan los zapatos contra el suelo de material. El resto de la gente corea y hace palmas desde las mesas con entusiasmo. Es una fiesta donde no hay silenciosos ni introvertidos, “esta música es grandiosa, la repetición hace que todos puedan participar…es la fuerza del grupo y una melodía que integra” explica Luís con los ojos fijos que dejan entrever un sesgo de tristeza antigua casi prehistórica, pero con una seguridad inmutable.&lt;br /&gt;La música no tiene respiros. Javier pasea por un repertorio nutrido de canciones del noroeste y el público lo acompaña, empujado por un envión místico propio de los bosques, propio del tío o mandinga, propio del rincón cálido de 60 y 10 de Luís Salamanca.&lt;br /&gt;La luna llena se diluye en un cielo anaranjado. Un bailecito jujeño fue el telón de otro jueves mágico repleto de jóvenes. Afuera, la ciudad amanece muda y perezosa a cumplir con su rutina semanal, mientras dos empleadas bajan las persianas del centro cultural y la gente comienza a desagotar el espacio. Se desparraman por las calles con el rostro sudoroso pero vivaz, con el alma vacía pero el corazón contento; enfilan a sus casas satisfechos porque otro jueves u otra noche deben volver a la cita con el diablo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Por Matías Kraber, para Cu4tro de Copas 1era Edición, Mayo 2008. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-1309048489829198410?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/1309048489829198410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=1309048489829198410' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1309048489829198410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1309048489829198410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/11/esa-luna-que-vino-del-norte.html' title='Esa Luna que vino del norte'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN4DolC5bI/AAAAAAAAAaA/Fo0R4M3oMCQ/s72-c/salamanca+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-489048422303989132</id><published>2008-06-24T23:18:00.003-03:00</published><updated>2008-06-24T23:25:50.996-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Un final después del punto</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SGGrwNbLtHI/AAAAAAAAARQ/opRsqw-dRA4/s1600-h/pata+de+mono.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215638688197489778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SGGrwNbLtHI/AAAAAAAAARQ/opRsqw-dRA4/s400/pata+de+mono.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Desenlace inventado del magnifico cuento  " La Pata de mono " de Wymark Jacobs, humorista inglés de principios de siglo XX. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La señora White bajó la escalera y corrió hasta el living con el corazón galopando frenéticamente. Trastabilló contra una silla y luego se quedó inmóvil a dos metros de la puerta de madera pesada a esperar la noticia. Sentía el cuerpo frío, las manos temblorosas al compás del tic-tac del reloj que volvía todo más dramático, cargaba de un aire pesado de espanto.&lt;br /&gt;El viento empujó lentamente la puerta, y entre las penumbras, la señora White se chocó con unos ojos enrojecidos como brasas vivaces e incandescentes que la miraban con el desdén de esas risas malvadas de la venganza. Allí se paralizó por unos segundos que parecieron eternos, atinó a disculparse, hizo un gesto de súplica con las manos y dio un paso pesado en dirección a la entrada. El silencio aumentaba el volumen del terror. La silueta sombría con ese fuego en la mirada permanecía inmóvil, y la señora White lloraba en voz baja arrodillada en el suelo, temblando como un perro mojado.&lt;br /&gt;Intentó emitir palabras pero sintió la garganta anudada. Cerró los ojos con fuerza y corrió hacia la puerta con los brazos tendidos, pero no logró amortiguar la carrera con el abrazo esperado; tropezó en el cantero húmedo por el rocío de la noche y golpeó la cabeza contra el mármol.&lt;br /&gt;El señor White esperó que la casa quedara en un silencio absoluto y bajó con sigilo los escalones. Caminó por el living de la casa, no divisó ningún movimiento extraño en la puerta y salió a toda prisa con una maleta de cuero en la mano derecha. La noche seguía calma y desértica. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-489048422303989132?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/489048422303989132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=489048422303989132' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/489048422303989132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/489048422303989132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/06/un-final-despus-del-punto.html' title='Un final después del punto'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SGGrwNbLtHI/AAAAAAAAARQ/opRsqw-dRA4/s72-c/pata+de+mono.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-2286980700472084658</id><published>2008-06-24T19:48:00.002-03:00</published><updated>2008-06-24T19:54:14.607-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesías'/><title type='text'>Mitades partidas de nada- Poesía</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SGF7CRhcPZI/AAAAAAAAARI/8eU-4DZODIA/s1600-h/usuhaia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215585122465365394" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SGF7CRhcPZI/AAAAAAAAARI/8eU-4DZODIA/s400/usuhaia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pedro camina perdido&lt;br /&gt;En tinieblas de un pueblo dormido&lt;br /&gt;Cazando sueños brillantes&lt;br /&gt;Muriendo en silencio al instante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorre el paisaje hundido&lt;br /&gt;En el cemento frío y distante&lt;br /&gt;Queriendo penetrar el destino&lt;br /&gt;Ahogándose en el vacío&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vacila por amor mil veces&lt;br /&gt;Delira con soles lejanos&lt;br /&gt;Se pierde en el olvido del pueblo&lt;br /&gt;Y renace más vivo que antes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navega el tiempo con remos&lt;br /&gt;Bordeando una línea difusa&lt;br /&gt;Le sonríe impotente a la muerte&lt;br /&gt;Atascado en el mar del presente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cree gigante al revés de la gente&lt;br /&gt;Se mancha con sangre en cada golpe&lt;br /&gt;Padece los tropiezos de la alegría&lt;br /&gt;Volviéndose enano en cada caída&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-2286980700472084658?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/2286980700472084658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=2286980700472084658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2286980700472084658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2286980700472084658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/06/mitades-partidas-de-nada-poesa.html' title='Mitades partidas de nada- Poesía'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SGF7CRhcPZI/AAAAAAAAARI/8eU-4DZODIA/s72-c/usuhaia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-6335553788601690739</id><published>2008-05-08T11:53:00.002-03:00</published><updated>2008-05-08T11:58:38.307-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Intimidades de una generación</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SCMU_JP1HbI/AAAAAAAAARA/eKvpLhSEMRs/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198021469962313138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SCMU_JP1HbI/AAAAAAAAARA/eKvpLhSEMRs/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;Inicios 2008. La Plata&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué une a los jóvenes escritores que se dedican al periodismo y a la literatura? Narradores que están entre los veinte y treinta años que agudizan sus sentidos buscando buenas historias para contar. Y que se lanzan a la escritura sin demasiada picazón mezclando géneros, dejándose atravesar por las nuevas tecnologías, sin miedo a la autorreferencialidad, construyendo escenas íntimas de lo otro y de lo propio. Sin estrecheces academisistas ni gondoleros se pueden incluir en la lista a libros como La argentina crónica, Los suicidas del fin del mundo, Cristo llame ya!, Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, Derrumbe, Buenos Aires 1:1, además de un lugar recuperado en revistas, diarios, y lo último: blogs. Y entre los nombres: Cristian Alarcón, Leila Guerriero, Martín Sivak, Washington Cucurto, Daniel Guebel, Josefina Licitra, Alejandro Seselovsky, Juan Terranova, Pedro Mairal y tantos más. Narradores, periodistas, escritores, que rescatan historias mínimas y con ellas la intimidad de los personajes.&lt;br /&gt;Y un debate que se reactualiza es sobre la novedad o no de estos fenómenos. El debate de si lo nuevo es nuevo, o viejo, no es nuevo. Porqué si la crónica periodística siempre estuvo ahí (como herramienta narrativa), se desempolvó hace unos pocos años y se sacó a la luz?, y: ¿Existe la categoría “Nueva Narrativa Argentina”? Estas líneas no serán un intento por cerrar la discusión pero sí por pensarla desde otro costado. Y es que: el acercamiento entre jóvenes cronistas y literatos estaría dado por las actuales condiciones de producción y –especialmente- por el modo de acercamiento a la realidad. Hay una manera contemporánea de acceder al mundo, al conocimiento y a los sujetos. Y por allí se está explorando.&lt;br /&gt;Cristian Alarcón definine a la crónica como “una versión insospechada de lo real”. Si algo comparten las actuales crónicas periodísticas y la nueva literatura es el contar las historias con anecdotarios expresionistas, etnografías íntimas, construyendo escenas de lo real posible que escapan a la mirada ingenua. Algunos teorizan que se trata de un hiperrealismo o de una autorreferencialidad en la literatura (incluso las crónicas tienen de las dos categorías), y de una estética de la marginalidad o de la pobreza en el caso del periodismo. Hay varios ejemplos que tenderían a afirmar estas ideas, pero otros que rebeldemente escapan y rompen con cualquier previsibilidad.&lt;br /&gt;¿Con quién se diferencia esta generación de narradores? Entre la nueva camada, los periodistas jóvenes están lejos de contar el Poder (poder con P grande, como de Papá), a lo Verbitsky o a lo Solanas y los literatos de sumarse a lo universal borgiano o fantástico. Estos relatos coexisten en el imaginario, pero no determinan a la nueva generación. La idea que decantaría como explicación es que hoy no impera la estructura, sino la individualidad, en juego con la identidad.&lt;br /&gt;Pero la idea sarloana de que la identidad de los sujetos ha pasado a ocupar el lugar que antes tenían las estructuras suena lindo, entrador, pero no termina de explicar a su objeto. Porque las identidades están construidas sobre estructuras, simplemente que la escritura contemporánea plantea una elipsis sobre ellas. La nueva generación construye escenas de lo íntimo y reactualiza el problema ontológico desde la elipsis que permite la escritura. Entonces las escenas (las historias) están por todos lados. Martín Caparrós en el prólogo al libro de antologías La argentina crónica dice que la crónica permite armar un clima, crear un personaje y pensar una cuestión. Es el modo generacional de acceder al conocimiento: a partir de lo mínimo e íntimo logrado a partir de la narración de un recorte temporal en las escenas. Lo íntimo en el huracán generacional reparte para todos lados imágenes de lo cotidiano posible.&lt;br /&gt;Y el acceso a lo mínimo se logra con mirar profundo, con escuchar largo. Técnicas antropológicas, observación participante, exposición del cuerpo a lo otro. Qué es sino un resultado de trabajo de campo el libro de cuentos Buenos aires 1:1 donde cada autor retrata su barrio. Retratos de lo otro ajeno y autorreferencialidad, toda vez que lo íntimo, lo que me pasa con el otro, lo enuncio y narro. El yo del autor a veces en la sintaxis, otras tantas en la mirada que como una linterna cae sobre las historias y sobre los personajes. Allí ya hay una convivencia, una puesta en común.&lt;br /&gt;Cada historia rescatada es única, pero en conjunto contribuyen a construir el imaginario colectivo: una Metrópolis de Fritz Lang –me permito utilizar una imagen de Oliverio Coelho-; una Argentina expresionista donde pululan personajes alienados y esclavizados por el poder. Qué es si no, (más allá de los gustos personales) el blog de Alejandro Seselovsky Diario de un telemarketer, si no el bajar hacia los infiernos del sistema productivo para contarlo desde ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jóvenes&lt;br /&gt;Incluir a periodistas y escritores en el mismo campo cultural es afirmar que el ser joven hoy implica tener identidades atravesadas por condiciones productivas similares y preguntas generacionales idénticas. Juan Terranova se pregunta qué es ser un joven escritor hoy en Diario de un joven escritor argentino (disponible en la web) “¿Se supone que hay que escribir sobre los problemas de la gente joven? ¿Sexo desaforado, noches de borracheras, droga? Este año cumplo treinta y voy a tener un hijo. “&lt;br /&gt;Ser joven implica -entre otras cosas- compartir una mirada desencantada y cínica de la realidad. Una camada de jóvenes escritores que se formaron subjetiva y formalmente en la fanfarria menemista más que en el autoritarismo militar. Mirada cínica: cinismo. La palabra “cinismo” para la RAE tiene como segunda acepción: “Imprudencia, obcenidad descarada”.&lt;br /&gt;Durante los noventa lo que estuvo en escena fue la la cultura de la fantochada fetichista, la flexibilización laboral, la falta de oportunidades. Y lo que estuvo en el plano de la obcenidad durante el menemismo fue la juventud, pero por quedar afuera. Afuera del campo laboral, político y cultural. Aun hoy 1 de cada tres desempledos es un joven de entre 18 y 24 años.&lt;br /&gt;De ahí tal vez el desencanto y la sensación de que no hay nada que ganar ni nada que perder –de ahí también que sirve la palabra cinismo para entender: “Imprudencia... (RAE)”: si la prudencia ¿para qué?-. La democracia es un hecho para los que estamos entre los 20 y los treinta y pico. Pero la vida ciudadana nos ha formado en la sensación de que la libertad de elegir está dada porque en realidad no hay tanto para ganar tampoco. Aunque tanta ironía y cinismo nos laceran las ganas. Por suerte para salirnos del agujero interior y generacional nos quedan los otros para mirar y narrar.&lt;br /&gt;La vida ciudadana de hoy tiene más que ver con la convivencia que con la combatividad. Y en contra de lo que algunos miran como desinterés político de los jóvenes, la no militancia de las letras no implica un posicionamiento a-político. Oliverio Coelho en una entrevista dada a Crítica dice que lo íntimo es una caja de resonancias políticas. Hay una decisión ética y estética generacional de buscar lo político en lo mínimo-íntimo. Como decían las feministas: “todo lo privado es político”. Es político el “Favela-tour” de Roisi contado en la crónica El turismo menos pensado de Julián Gorodicher y su enunciación: “A mí dame la villa o lo top de lo top. Lo del medio se descarta: es mediocridad”; y es política también la novela de Daniel Guebel Derrumbe. Hay una búsqueda de matices por medio de la herramienta narrativa.&lt;br /&gt;Y en los imaginarios posibles quedaron pocos lugares para la mística del escritor, los tiempos productivos son otros. Los que escriben literatura se las tienen que arreglar con otras changas (¿no fue siempre así?). Y hoy los periodistas con trabajo estable son empleados full time que en ratos libres (o forzados) se sientan a armar historias. Y la otra posibilidad, a veces matizada con la anterior, es el periodismo freelance. Que ya tiene su carta de impresentación: “Periodismo portátil o cómo sobrevivir contando historias por el mundo” firmada por Juan Pablo Meneses y publicada en adn Cultura. Se complica. Pero al mismo tiempo no podemos dejar de apasionarnos. Claro, somos jóvenes. “Una vez un amigo me dijo: ‘El presente es nuentro capital’. Me gustó. Me gustaría recordarlo siempre”, Juan Terranova en Diario de un joven escritor argentino.&lt;br /&gt;Después del 2001 entre algunos emergentes se empezó a visibilizar una nueva generación de narradores. Gente que no venía a decir más de lo mismo. Y si las editoriales vieron algo y empezaron a publicar más crónicas y “nueva narrativa argentina”, los teóricos también y empezaron a escribir sobre el objeto (y las editoriales vieron algo y empezaron a publicar más teoría sobre el objeto). En La argentina crónica les pidieron a los autores que teoricen sobre su material (hablar sobre sí mismo... me suena, me suena....). Todos coincidieron en que la crónica es una herramienta para contar una historia y no mucho más. En una entrevista múltiple de Tomás Eloy Martínez “La Argentina y los escritores que vienen” y publicada en adn Cultura, los jóvenes literatos coincidieron en que no hay nada ni nadie que les diga qué hay que escribir o de qué forma, y que hay una pertenencia generacional pero no de grupo literario.&lt;br /&gt;Con los cambios culturales se han producido nuevas percepciones de la realidad. Y para contarla, la generación joven ha tomado una posición ética y estética: mirar al otro, soltar la pluma, mezclar géneros y dejarse atravesar por las nuevas tecnologías. Los narradores jóvenes, muy hijos de un tiempo, son parte de la historia contemporánea del periodismo y la literatura.&lt;br /&gt;Por Natalia Barrio &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-6335553788601690739?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/6335553788601690739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=6335553788601690739' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6335553788601690739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6335553788601690739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/05/intimidades-de-una-generacin.html' title='Intimidades de una generación'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SCMU_JP1HbI/AAAAAAAAARA/eKvpLhSEMRs/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-220531260609981367</id><published>2008-05-05T12:06:00.005-03:00</published><updated>2008-05-05T14:36:08.922-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reflexiones'/><title type='text'>Sobre Cu4tro de copas...por tanta ausencia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SB8pgTcyiNI/AAAAAAAAAQ4/n7ecEAcVDNU/s1600-h/cuatro+de+copas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SB8pgTcyiNI/AAAAAAAAAQ4/n7ecEAcVDNU/s400/cuatro+de+copas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196918129962420434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hace un puñado de meses atrás en una tarde primaveral de septiembre, reunidos en una mesa contigua al ventanal del departamento de calle 56, se materializó en papel el primer esbozo de una revista cultural platense. El departamento era el de munchi (nuestra amiga y compañera de proyecto) y nos habíamos reunido a divagar sobre esa remota posibilidad.&lt;br /&gt;A partir de allí se dio rienda suelta al emprendimiento. Nos separó el verano, volvimos a nuestros lugares por un tiempo algo extenso y en el retorno a La Plata aceleramos el trámite de la revista: programamos las secciones, discutimos sobre nombres raros, semánticos y no semánticos, fantasiosos y no fantasiosos, literarios y no literarios. Nos reunimos con el diseñador: tratando de transportales una uniformidad de revista que aún no estaba consolidada, para que comience a garabatear con marcas, logos, recuadros y colores de tapa.&lt;br /&gt;Posteriormente tuvimos una reunión con el profesor Malharro en San Telmo. Fue una noche calurosa del verano de marzo, sentados en una mesa del británico que daba a la calle defensa. Hablamos del proyecto que teníamos en el bolsillo hasta esos días y le propusimos que escribiera en nuestro primer número que saldría en el mes de Abril a la calles platenes. El resultado fue en apariencia una regresión, pero sin lugar a dudas constituía un adelanto: retrasar la edición, discutir la revista, preguntarnos qué proyecto queríamos, uniformar el estilo, etc.&lt;br /&gt;Después empezaron a redactarse las notas. Provino la entrevista cálida en "El tugurio", la casa de Osvaldo Bayer en Belgrano. Una tarde imborrable, donde compartimos  un whisky, risas y evocaciones inolvidables. Luego provino&lt;br /&gt;el tiempo de labarotario :donde una coma parece mal puesta y el verbo tiene un error de tiempo. Escuchar horas de grabaciones, leer notas ya hechas, contarle al diseñador (seba) nuestras intenciones, y muchos etcéteras que ahora se escapan.&lt;br /&gt;Hoy pasó bastante tiempo de cocina. Estamos a semanas o días de estrenar la revista en La Plata, finalmente se llama Cu4tro de copas porque en definitiva somos cuatro amigos que empezamos desde abajo, con el naipe más modesto, pero con el afán de ganar el envido.&lt;br /&gt;Por todo esto tardé en escribir y faltaron post. Por éste sueño gráfico que está pronto a cumplirse. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-220531260609981367?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/220531260609981367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=220531260609981367' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/220531260609981367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/220531260609981367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/05/sobre-cu4tro-de-copaspor-tanta-ausencia.html' title='Sobre Cu4tro de copas...por tanta ausencia'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SB8pgTcyiNI/AAAAAAAAAQ4/n7ecEAcVDNU/s72-c/cuatro+de+copas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3814775931520075602</id><published>2008-04-26T00:20:00.002-03:00</published><updated>2008-04-26T00:23:49.346-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Al Abrigo, cuento de Juan José Saer</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SBKgATcyiMI/AAAAAAAAAQw/eMAofcsM0bA/s1600-h/saer.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193389247393073346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SBKgATcyiMI/AAAAAAAAAQw/eMAofcsM0bA/s400/saer.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;"...decir que Juan José Saer es el mejor escritor argentino actual es una manera de desmerecer su obra. Sería preciso decir, para ser más exactos, que Saer es uno de los mejores escritores actuales en cualquier lengua y que su obra –como la de T. Bernhard o la de Samuel Beckett– está situada del otro lado de las fronteras, en esa tierra de nadie que es el lugar mismo de la literatura..." –Ricardo Piglia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Un comerciante de muebles que acababa de comprar un sillón de segunda mano descubrió una vez que en un hueco del respaldo una de sus antiguas propietarias había ocultado su diario íntimo. Por alguna razón --muerte, olvido, fuga precipitada, embargo-- el diario había quedado ahi, y el comerciante, experto en construcción de muebles, lo había encontrado por casualidad al palpar el respaldo para probar su solidez. Ese día se quedó hasta tarde en el negocio abarrotado de camas, sillas, mesas y roperos, leyendo en la trastienda el diario íntimo a la luz de la lámpara, inclinado sobre el escritorio. El diario revelaba, día a día, los problemas sentimentales de su autora y el mueblero, que era un hombre inteligente y discreto, comprendió enseguida que la mujer había vivido disimulando su verdadera personalidad y que por un azar inconcebible, el la conocía mucho mejor que las personas que habían vivido junto a ella y que aparecían mencionadas en el diario.El mueblero se quedó pensativo. Durante un buen rato, la idea de que alguien pudiese tener en su casa, al abrigo del mundo, algo escondido --un diario, o lo que fuese--, le parecía extraña, casi imposible, hasta que unos minutos después, en el momento en que se levantaba y empezaba a poner en orden su escritorio antes de irse para su casa, se percató, no sin estupor, de que él mismo tenía, en alguna parte, cosas ocultas de las que el mundo ignoraba la existencia. En su casa, por ejemplo, en el altillo, en una caja de lata desimulada entre revistas viejas y trastos inútiles, el mueblero tenía guardado un rollo de billetes, que iba engrosando de tanto en tanto, y cuya existencia hasta su mujer y sus hijos desconocían; el mueblero no podía decir de un modo preciso con qué objeto guardaba esos billetes, pero poco a poco lo fue ganando la desagradable certidumbre de que su vida entera se definía no por sus actividades cotidianas ejercidads a la luz del día, sino por ese rollo de billetes que se carcomía en el desván. Y que de todos los actos, el fundamental era, sin duda, el de agregar de vez en cuando un billete al rollo carcomido. Mientras encendía el letrero luminoso que llenaba de una luz violeta el aire negro por encima de la vereda, el mueblero fue asaltado por otro recuerdo: buscando un sacapuntas en la pieza de su hijo mayor, había encontrado por casualidad una serie de fotografías pornográficas que su hijo escondía en el cajón de la cómoda. El mueblero las había vuelto a dejar rápidamente en su lugar, menos por pudor que por el temor de que su hijo pensase que el tenía la costumbre de hurgar en sus cosas. Durante la cena, el mueblero se puso a observar a su mujer: por primera vez después de treinta años le venía a la cabeza la idea de que también ella debía guardar algo oculto, algo tan propio y tan profundamente hundido que, aunque ella misma lo quisiese, ni siquiera la tortura podría hacérselo confesar. El mueblero sintió una especie de vértigo. No era el miedo banal a ser traicionado o estafado lo que le hacía dar vueltas en la cabeza como un vino que sube, sino la certidumbre de que, justo cuando estaba en el umbral de la vejez, iba tal vez a verse obligado a modificar las nociones mas elementales que constituían su vida. O lo que el había llamado su vida: porque su vida, su verdadera vida, según su nueva intuición, transcurría en alguna parte, en lo negro, al abrigo de los acontecimientos, y parecía mas inalcanzable que el arrabal del universo. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3814775931520075602?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3814775931520075602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3814775931520075602' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3814775931520075602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3814775931520075602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/04/al-abrigo-cuento-de-juan-jos-saer.html' title='Al Abrigo, cuento de Juan José Saer'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/SBKgATcyiMI/AAAAAAAAAQw/eMAofcsM0bA/s72-c/saer.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-1175413736614493004</id><published>2008-03-27T21:21:00.006-03:00</published><updated>2008-03-29T00:07:39.589-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión Política'/><title type='text'>Cuando quemar cubiertas se pone de moda</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R-xShAVCzuI/AAAAAAAAAQo/W63NN1aTeyo/s1600-h/ProtestaAgraria6.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R-xShAVCzuI/AAAAAAAAAQo/W63NN1aTeyo/s400/ProtestaAgraria6.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182607998174023394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nota de opinión sobre el paro agropecuario y la adhesión urbana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraña mutación de significado del término piquete cabe hoy en la mentalidad argentina de clase media-alta. Ayer era una manera irrespetuosa de protestar jodiendo al projimo que pretendía trabajar normalmente, era un instrumento de subversivos, de gente pendenciera que abogaba por conseguir dinero sin laburo, o que pugnaba por complicarle la vida a algun político enemigo de sus respectivos líderes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el campo para, y corta rutas, y jode al resto según sus antiguos discursos, y vacía góndolas y camiones por una retención a la producción. Hoy el campo entero, sin distinción de clase y actividad, hace un piquete en todo el país, convoca a cacerolazos urbanos donde la gente se suma con un fervor revolucionario extraño a oponerse;  porque el mismisimo verbo oponerse es políticamente correcto en la agenda argentina contemporánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campo para porque el ministro de economía de Cristina K impuso una retención del 44 por ciento a la soja.   Curiosamente a una producción que registró subas de precios gigantescas en los últimos años ( en agosto de 2007 la soja cotizó en 640 pesos la tonelada, y hoy merodea los 1000 pesos  la tonelada,  mientras que en la década del 90 cotizaba 243 pesos la tonelada; las héctareas sembradas aumentaron de 5 millones de héctareas en los 90 a 14, 1 millones de héctares en 2004/2005), que al compás de la devaluación y la demanda de alimentos del continente asiático se expandió por todo el país hasta lograr desplazar la cría de ganados a suelos menos propicios y más degradados del norte argentino e instaurar una dicotomía rural entre el chacarero vs el ganadero, la agricultura vs la ganadería. No obstante ello, hoy todos están en la ruta y convocan gente en la causa de destrabar la medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reynaldo Sietecase incluye de paratexo y epígrafe en la contratapa de Crítica de la Argentina del miércoles 26 de Marzo, a la canción de María Elena Walsh "el reino del revés". Una elección muy certera y ejemplificadora, porque el reino del revés hoy agrupa a los sectores de mayor rentabilidad del país por la infinita desazón que siempre les causó que le metan la mano en el bolsillo, que le mermen un poco la ganancia que aún les alcanza para vivir sin un mínimo descuido de números...pero la codicia es un vicio que genera hasta lo imposible.  Un reino del revés que les permite protestar mediante un método que siempre repudiaron a gritos, y que anestesia las diferencias del campo para hacer un cuerpo social homógeno y uniforme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la medida vale escribir algunas críticas. Primer item: que la medida no se aplique al pequeño y mediano productor, que no sea regresiva.&lt;br /&gt;Segundo item: que el dinero recaudado de la retención se visualice en algún sector de la economía, o que posibilte subvencionar al agro, la ganadería, la industria de talla pyme. Que exista la oxidada medida de los discursos de la redistribución de la riqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el mundo entero quiere ponerse una remera verde y salir a defender al campo. Muchos en su primera experiencia protestante, otros sumando un par en contra de los Kirchner,  pero lo curioso es por qué justo a defender al sector con más peso y mejor acomodado de la economía Argentina. No es curioso oponerse al gobierno K, por lo menos desde mi punto de vista. Pero sería interesante preguntarse y responder algunas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ahora una laguna de interregonates para la sociedad y el sector pseudo piquetero del campo:&lt;/span&gt; ¿Por que semejante piedad e injusticia con un sector que jamás estuvo del lado del pueblo? ¿ Por qué los que hoy no son del campo salen horrorizados a copar las calles a favor del campo y no lo hicieron cuando lo mataron a Fuentealba, por qué no salieron con tanta vehemencia cuando al béndito López Murphy se le ocurrió amagar a arancelar la Universidad Pública en el gobierno de la Alianza? ¿ Por qué no se salió a pedir por López y a clamar por un nunca más definitivo? ¿ Por qué no se salió a terminar con la corrupción de Menem, a exigir justicia por la AMIA, a trabar las privatizaciones de las empresas públicas?.&lt;br /&gt;Pareciera que todas las causas anunciadas carecen de importancia al lado de un recorte impositivo al campo que hoy gana más que todo el mundo en Argentina. Hoy lo bien visto es ser oposición, porque ser oposición es ser pro, y ser pro está de moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255);"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-1175413736614493004?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/1175413736614493004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=1175413736614493004' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1175413736614493004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1175413736614493004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/03/cuando-quemar-cubiertas-se-pone-de-moda.html' title='Cuando quemar cubiertas se pone de moda'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R-xShAVCzuI/AAAAAAAAAQo/W63NN1aTeyo/s72-c/ProtestaAgraria6.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-5439283725076123764</id><published>2008-03-18T01:59:00.006-03:00</published><updated>2008-03-18T02:26:24.255-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Fiebre nocturna con olor a muerte</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R99NYnPLw4I/AAAAAAAAAQg/mzDdWpsXLNQ/s1600-h/lobo%2Baullando%2Ba%2Bla%2Bluna.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178943181744227202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R99NYnPLw4I/AAAAAAAAAQg/mzDdWpsXLNQ/s400/lobo%2Baullando%2Ba%2Bla%2Bluna.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Apareció sin alardeos ni sombras grotescas. Golpeó la ventana con su puño raquítico y se zambulló sigilosamente a la alfombra del living. Pedro dormía con un ronquido agudo y daba vueltas en la cama como si intentara desatarse de una cuerda.&lt;br /&gt;La figura permaneció inmóvil en el living por algunos segundos; sacó un papel del bolsillo del traje oscuro, miró el reloj y luego caminó en puntas de pie hasta la puerta de la habitación. La noche estaba quieta como una laguna, el viento zumbaba despacio y apenas movía las hojas de los árboles de la calle. Sólo algunos autos pasaban por aquél barrio periférico y un perro le aullaba a la luna llena aportándole el único signo de vida a la ciudad.&lt;br /&gt;Pedro transpiraba gotas gruesas e hirvientes. Su mente proyectaba imágenes distorsionadas, donde aparecía su padre increpándolo con una voz imperativa y militar. Lo puteaba con desdén, lo condenaba a la muerte por tantos años de disgusto con una baba rabiosa en la comisura de los labios. Y él lo miraba acurrucado como un perro asustado por las pirotecnias festivas, mientras hacía un gesto de misericordia con las manos en forma de pirámide. No hablaba, sólo balbuceaba algunas sílabas que no lograban convertirse en una oración coherente. Un gangoso fraseo de disculpas, un trabalenguas con súplica y suspiros de llanto.&lt;br /&gt;Con pasos de jirafa llegó al borde de la cama y se sentó a centímetros de la espalda sudorosa de Pedro. Lo miró con ternura algunos segundos, pero luego se decidió a actuar con ligereza. Su trabajo consistía en eso, no debía desanimarse por una simple cifra más de una cuenta gigantesca. Con su dedo índice que parecía un puntero de hielo, le recorrió los omóplatos de esquina a esquina.&lt;br /&gt;Pedro continuaba en su afán de borrar la secuencia tétrica de imágenes donde aparecía su padre ofuscado, deseándole un sufrimiento perpetuo. Él volvió a refregarle el hueso helado de su mano por la espalda hasta que logró despabilarlo frenéticamente. Pedro tuvo un sacudon eléctrico cuando lo vio extendido en la punta de su cama, sintió ríos de sangre recorriéndole el cuerpo en milésimas, luego un mareo repentino con náuseas. Luego un gusto podrido en la boca que lo obligó a vomitar en los pies de su cama.&lt;br /&gt;- Ya está Pedro, relájate que todo terminara como corresponde.- La figura sombría habló con pausas precisas y un tono contenedor de enfermera. Pedro giró el cuerpo, levantó el torso y quedó impávido mirándolo desde el centro de la cama aferrado a la almohada como si ésta fuera un oso de peluche. Frente a él había un sujeto oscuro, de cara huesuda y fulgurante, inmóvil en el borde de la cama.&lt;br /&gt;- ¿Quién sos?... ¿decime que querés?- dijo Pedro con la voz carcomida por los nervios.&lt;br /&gt;- Nada. Simplemente se te acabó el tiempo- La figura hablaba desde las penumbras, y Pedro paralizado con su almohada en el pecho, pestañeaba permanentemente- los trajines de tu vida Pedro, vos fuiste el idiota en no hacerte tratar.&lt;br /&gt;- Pero, ¿vos me querés decir que… ya está?&lt;br /&gt;- Sí, Pedro. Lamentablemente sí. Yo vengo a buscarte porque tu amado Rubén te cagó la vida…el hombre que durmió anteayer con vos en esta misma cama. El hombre que te hizo el amor cerca de cien veces jamás te contó su problema- tomó una bocanada de aire y bajó el volumen de la voz- te mató. Te mató antes que él se muera.&lt;br /&gt;Intentó hablar, quiso pedirle más tiempo, y también quiso pedirle señales reales, pruebas empíricas para demostrar las certezas de ese discurso nupcial. Sin embargo cuando volvió a mirar el rincón de su cama ya la sombría figura no estaba. Prendió la lámpara amarilla que estaba encima de la mesa de luz y miró el cuarto con detenimiento. Todo estaba en la normalidad habitual, pero no se tranquilizaba, el corazón bombeaba vertiginosamente y sus pulmones atrofiados no lograban expulsar demasiado aire.&lt;br /&gt;De repente sacó un anotador y escribió con una letra torcida pero legible: “Rubén, quizá esto no sea real, pero si lo es…nos vemos en el infierno hijo de puta” y firmó Pedro con letra mayúscula imprenta. Se estiró y lo dejó en la mesa de luz del otro rincón de la cama. Y ya tembloroso, con la mirada nublada, se dejó caer en el colchón como una bolsa de arena. La noche continuaba quieta como una laguna, y un perro callejero seguía aullándole a la luna llena como un lobo solitario.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-5439283725076123764?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/5439283725076123764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=5439283725076123764' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5439283725076123764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5439283725076123764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/03/fiebre-nocturna-con-olor-muerte.html' title='Fiebre nocturna con olor a muerte'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R99NYnPLw4I/AAAAAAAAAQg/mzDdWpsXLNQ/s72-c/lobo%2Baullando%2Ba%2Bla%2Bluna.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-4446991073331859949</id><published>2008-03-17T19:53:00.006-03:00</published><updated>2008-03-18T02:21:15.970-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Carpe Diem- Abelardo Castillo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R973kXPLw3I/AAAAAAAAAQY/LA-fIUPqeiw/s1600-h/vias-del-tren.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178848825607701362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R973kXPLw3I/AAAAAAAAAQY/LA-fIUPqeiw/s400/vias-del-tren.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;–&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A ella le gustaba el mar, andar descalza por la calle, tener hijos, hablaba con los gatos atorrantes, quería conocer el nombre de las constelaciones; pero no sé si es del todo así, no sé si de veras se la estoy describiendo –dijo el hombre que tenía cara de cansancio. Estábamos sentados desde el atardecer junto a una de las ventanas que dan al río, en el club de pescadores, ya era casi medianoche y desde hacía una hora él hablaba sin parar. La historia, si se trataba de una historia, parecía difícil de comprender: la había comenzado en distintos puntos tres o cuatro veces, y siempre se interrumpía y volvía atrás y no pasaba del momento en que ella, la muchacha, bajó una tarde de aquel tren. –Se parecía a la noche de las plazas –dijo de pronto, lo dijo con naturalidad: daba la impresión de no sentir pudor por sus palabras. Yo le pregunté si ella, la muchacha, era la que se parecía a las plazas. –Por supuesto –dijo el hombre, y se pasó el nacimiento de la palma de la mano por la sien, un gesto raro, como de fatiga o de desorientación–. Pero no a las plazas, a la noche de ciertas plazas. O a ciertas noches húmedas, cuando hay esa neblina que no es neblina y los bancos de piedra y el pasto brillan. Hay un verso que habla de esto, del esplendor en la hierba, en realidad no habla de esto ni de nada que tenga que ver con esto, pero quién sabe. De todas maneras no es así, si empiezo así no se lo voy a contar nunca. La verdad es que me tenía harto. Compraba plantitas y las dejaba sobre mi escritorio, doblaba las páginas de los libros, silbaba. No distinguía a Mozart de Bartók, pero ella silbaba, sobre todo a la mañana, carecía por completo de oído musical pero se levantaba silbando, andaba entre los libros, las macetas y los platos de mi departamento de soltero como una carmelita descalza y, sin darse cuenta, silbaba una melodía extrañísima, imposible, una cosa inexistente que era como una czarda inventada por ella. Tenía, ¿cómo puedo explicárselo bien?, tenía una alegría monstruosa, algo que me hacía mal. Y, como yo también le hacía mal, cualquiera hubiese adivinado que íbamos a terminar juntos, pegados como lapas, y que aquello iba a ser una catástrofe. ¿Sabe cómo la conocí? Ni usted ni nadie puede imaginarse cómo la conocí. Haciendo pis contra un árbol. Yo era el que hacía pis, naturalmente. Medio borracho y contra un plátano de la calle Virrey Melo. Era de madrugada y ella volvía de alguna parte, qué curioso, nunca le pregunté de dónde. Una vez estuve a punto de hacerlo, la última vez, pero me dio miedo. La madrugada del árbol ella llegó sin que yo la oyera caminar, después me di cuenta de que venía descalza, con las sandalias en la mano, pasó a mi lado y, sin mirarme, dijo que el pis es malísimo para las plantitas. En el apuro me mojé todo y, cuando ella entró en su casa, yo, meado y tembloroso, supe que esa mujer era mi maldición y el amor de mi vida. Todo lo que nos va a pasar con una mujer se sabe siempre en el primer minuto. Y, sin embargo, es increíble de qué modo se encadenan las cosas, de qué modo un hombre puede empezar por explicarle a una muchacha que un plátano difícilmente puede ser considerado una plantita, ella simular que no recuerda nada del asunto, decirnos señor con alegre ferocidad, como para marcar a fuego la distancia, decir que está apurada, que debe rendir materias, aceptar finalmente un café que dura horas mientras uno se toma cinco ginebras y le cuenta su vida y lo que espera de la vida, pasar de allí, por un laberinto de veredas nocturnas, negativas, hojas doradas, consentimientos y largas escaleras, a meterla por fin en una cama, o a ser arrastrado a esa cama por ella, que habrá llegado hasta ahí por otro laberinto personal hecho de otras calles y otros recuerdos, oír que uno es hermoso, y hasta creerlo, decir que ella es todas las mujeres, odiarla, matarla en sueños y verla renacer intacta y descalza entrando en nuestro cuarto con una abominable maceta de azaleas o comiendo una pastafrola del tamaño de una rueda de carro, para terminar un día diciéndole con odio casi verdadero, con indiferencia casi verdadera, que uno está harto de tanta estupidez y de tanta felicidad de opereta, tratándola de tan puta como cualquier otra. Y no una sola vez, cinco o seis. Hasta que un día cerré con toda mi alma la puerta de su departamento de la calle Melo, y oí, pero como si lo oyera por primera vez, un ruido familiar: la reproducción de Carlos el Hechizado que se había venido abajo. Se da cuenta, una mujer a la que le gustaba Carlos el Hechizado. Y me quedé un momento del otro lado de la puerta, esperando. No pasó nada. Ella esa vez no volvía a poner el cuadro en su sitio: ni siquiera pude imaginármela, más tarde, ordenando las cosas, silbando su czarda inexistente, la que le borraba del corazón cualquier tristeza. Y supe que yo ya no iba a volver nunca a esa casa. Después, en mi propio departamento, cuando metí una muda de ropa y las cosas de afeitar en un bolso de mano, también sabía, desde hacía horas, que ella tampoco iba a llamarme ni a volver.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Pero usted se equivocaba, ella volvió –me oí decir y los dos nos sorprendimos; yo, de estar afirmando algo que en realidad no había quedado muy claro; él de oír mi voz, como si le costara darse cuenta de que no estaba solo. El hombre con cara de cansado parecía de veras muy cansado, como si acabara de llegar a este pueblo desde un lugar lejanísimo. Sin embargo, era de acá; se había ido a Buenos Aires en la adolescencia y cada tanto volvía. Yo lo había visto muchas veces, siempre solo. Pero ahora me parece que una vez lo vi también con una mujer. –Porque ustedes volvieron a estar juntos, por lo menos un día.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Toda la tarde de un día. Y parte de la noche. Hasta el último tren de la noche.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;El hombre con cara de cansancio hizo el gesto de apartarse un mechón de pelo de la frente. Un gesto juvenil y anacrónico, ya que debía de hacer años que ese mechón no existía. Tendría más o menos mi edad, quiero decir que ya era un hombre mayor, pero era difícil saberlo con precisión. Como si fuera muy joven y muy viejo al mismo tiempo. Como si un adolescente pudiera tener cincuenta años.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Lo que no entiendo –dije yo– es dónde está la dificultad. No entiendo qué es lo que hay que entender.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Justamente. No hay nada que entender, ella misma me lo dijo la última tarde. Hay que creer. Yo tenía que creer simplemente lo que estaba ocurriendo, tomarlo con naturalidad: vivirlo. Como si se me hubiera concedido, o se nos hubiera concedido a los dos, un favor especial. Ese día fue una dádiva, y fue real. Y lo real no necesita explicación alguna. Ese sauce a la orilla del agua, por ejemplo. Está ahí, de pronto; está ahí porque de pronto lo iluminó la luna. Yo no sé si estuvo siempre, ahora está. Y fulgura, y es muy hermoso. Voy y lo toco y siento la corteza húmeda en la mano; ésa es una prueba de su realidad. Pero no hace ninguna falta tocarlo, porque hay otra prueba. Y le aclaro que esto ni siquiera lo estoy diciendo yo, es como si lo estuviese diciendo ella. Es extraño que ella dijera cosas así, que las dijera todo el tiempo durante años y yo no me haya dado cuenta nunca. Ella habría dicho que la prueba de que existe es que es hermoso, y todo lo demás son palabras, y cuando la luna camine un poco y lo ilumine mal y lo afee, o no lo ilumine y desaparezca, bueno: habrá que recordar el minuto de belleza que tuvo para siempre el sauce. Y la vida real puede ser así, tiene que ser así, y el que no se da cuenta a tiempo de esto es un triste hijo de puta –dijo casi con desinterés, y yo le contesté que no lo seguía del todo, pero que pensaba solucionarlo pidiendo otro whisky. Le ofrecí y volvió a negarse: era la tercera vez que se negaba. Le hice una seña al mozo. –Entonces la llamé por teléfono. Una noche fui hasta la Unión Telefónica, pedí Buenos Aires y la llamé a su departamento. Eran como las tres de la mañana y habían pasado cuatro meses. Ella podía haberse mudado, podía no estar o incluso estar con otro. No se me ocurrió. Era como si entre aquel portazo y esta llamada no hubiera lugar para ninguna otra cosa. Y atendió, tenía la voz un poco extraña pero era su voz, un poco lejana al principio, como si le costara despertarse del todo, como si la insistencia del teléfono la hubiese traído desde muy lejos, desde el fondo del sueño. Le dije todo de corrido, a la hora que salía el tren de Retiro, a la hora que iba a estar esperándola en la estación, lo que pensaba hacer con ella, qué sé yo qué, lo que nunca habíamos hecho y estuvimos a punto de no hacer nunca, lo que hace la gente, caminar juntos por la orilla del agua, ir a un baile con patio de tierra, oír las campanas de la iglesia, pasar por el colegio donde yo había estudiado. A ver si se da cuenta: sabe cuántos años hacía que nos conocíamos, cuántos años habían pasado desde que me sorprendió contra el plátano. Le basta con la palabra años, se lo veo en la cara. Y en todo este tiempo nunca se me había ocurrido mostrarle el Barrio de las Canaletas ni el camino del puerto, el paso a nivel de juguete por donde cruzaba el ferrocarril chiquito de Dipietri, la Cruz, el lugar donde lo mataron a Marcial Palma. ¿Cómo no se me había ocurrido antes? Qué sé yo, no comprende que ése era justamente el problema. Y ella no sólo me atendió y se fue despertando y habló por teléfono conmigo, sino que vino: ella bajó de ese tren... –Y no sólo había bajado de ese tren sino que traía puesto un vestido casi olvidado, un código entre ellos, una señal secreta, y era como si el tiempo no hubiese tocado a la mujer, no el tiempo de esos tres o cuatro últimos meses, sino el Tiempo, como si la muchacha descalza que había pasado hacía años junto al plátano bajara ahora de ese tren. Vi venir por fin al mozo. –Sí, exactamente ésa fue la impresión –dijo el hombre, que tenía cara de cansancio–. Pero usted, cómo lo sabe.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;Le contesté que él mismo me lo había dicho, varias veces, y le pedí al mozo que me trajera el whisky. Lo que todavía no me había dicho es qué tenía de extraño, que tenía de extraño que ella viniera a este pueblo, con ése o con cualquier otro vestido. Tres o cuatro meses no es tanto tiempo. ¿No la había llamado él mismo? ¿No era su mujer?&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Claro que era mi mujer –dijo, y sacó de un bolsillo del pantalón un pequeño objeto metálico, lo puso sobre la mesa y se quedó mirándolo. Era una moneda, aunque me costó reconocerla; estaba totalmente deformada y torcida. –Claro que yo mismo la había llamado. –Volvió a guardar la moneda mientras el mozo me llenaba el vaso, y sin preocuparse del mozo ni de ninguna otra cosa, agregó: –Pero ella estaba muerta.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Bueno, eso cambia un poco las cosas –dije yo–. Déjeme la botella, por favor.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;Ella no era un fantasma. El hombre con cara de cansancio no creía en fantasmas. Ella era real, y la tarde de ese día y las horas de la noche que pasaron juntos en este pueblo, fueron reales. Como si se les hubiera concedido vivir, en el presente, un día que debieron vivir en el pasado. Cuando el hombre terminó de hablar, me di cuenta de que no me había dicho, ni yo le había preguntado, algunas cosas importantes. Quizá las ignoraba él mismo. Yo no sabía cómo había muerto la muchacha ni cuándo. Lo que haya sucedido, pudo suceder de cualquier manera y en cualquier momento de aquellos tres o cuatro meses, acaso accidentalmente y, por qué no, en cualquier lugar del mundo. Tres o cuatro meses no es tanto tiempo, como había dicho yo, pero bastan para tramar demasiados desenlaces. El caso es que ella estuvo con él más de la mitad de un día, y muchas personas los vieron juntos, sentados a una mesa de chapa en un baile con patio de tierra, caminando por los astilleros, en la plaza de la iglesia, hablando ella con unos chicos pescadores, corrido él por el perro de un vivero en el que se metió para robar una rosa, rosa que ella se llevó esa noche y él se preguntaba &lt;i&gt;adónde&lt;/i&gt;,&lt;i&gt; &lt;/i&gt;muchos la vieron y algún chico habló con ella, pero cómo recordarla después, si nadie en este pueblo la había visto antes. Cómo saber que era ella y no simplemente una mujer cualquiera, y hasta mucho menos, un vestido, que al fin de cuentas sólo para ellos dos era recordable, una manera de sonreír o de agitar el pelo. Entonces yo pensé en el hotel, en el registro del hotel: allí debía de estar el nombre de los dos. Él me miró sin entender.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Fuimos a un hotel, naturalmente. Y si eso es lo que quiere saber, me acosté con ella. Era real. Desde el pelo a la punta del pie. Bastante más real que usted y que yo.–De pronto se rió, una carcajada súbita y tan franca que me pareció innoble. –Y en el cuarto de al lado, también había una pareja de este mundo.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–No le estoy hablando de eso –dije.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Hace mal, porque tiene mucha importancia. Entre ella y yo, siempre la tuvo. Y por eso sé que ella era real. Ni una ilusión ni un sueño ni un fantasma: era ella, y sólo con ella yo podría haberme pasado una hora de mi vida, con la oreja pegada a una taza, tratando de investigar qué pasaba en el cuarto de al lado.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Ustedes dos tuvieron que anotarse en ese hotel, es lo que trato de decirle. Ella debió dar su nombre, su número de documento.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0pt 15px 8px; TEXT-INDENT: 23px; LINE-HEIGHT: 23px; TEXT-ALIGN: justify" align="justify" face="georgia"&gt;–Nombres, números: lo comprendo. Yo también coleccionaba fetiches y les llamaba lo real. Bueno, no. Ni nombre ni número de documento. Salvo los míos, y la decente acotación: «y señora». Cualquier mujer pudo estar conmigo en ese hotel y con cualquiera habrían anotado lo mismo. Trate de ver las cosas como las veía ella: ese día era posible a condición de no dejar rastros en la realidad, y, sobre todo, a condición de que yo ni siquiera los buscara. Escúcheme, por favor. Antes le dije que ese día fue una dádiva, pero no sé si es cierto. Es muy importante que esto lo entienda bien. ¿Cuándo cree que me enteré de que ella había muerto? ¿Al día siguiente?, ¿una semana después? Entonces yo habría sido dichoso unas horas y ésta sería una historia de fantasmas. Usted tal vez imagina que ella, o algo que yo llamo ella se fue esa noche en el último tren, yo viajé a Buenos Aires y allí, un portero o una vecina, intentaron convencerme de que ese día no pudo suceder. No. Yo supe la verdad a media tarde y ella misma me lo dijo. Ya habíamos estado en el Barrio de las Canaletas, ya habíamos reído y hasta discutido, yo había prometido ser tolerante y ella ordenada, yo iba a regalarle libros de Astronomía y mapas astrales y ella una gran pipa dinamarquesa, y de pronto yo dije la palabra ‘cama’ y ella se quedó muy seria. Antes pude haber notado algo, su temor cuando quise mostrarle la hermosa zona vieja del cementerio donde vimos las lápidas irlandesas, ciertas distracciones, que se parecían más bien a un olvido absoluto, al rozar cualquier hecho vinculado con nuestro último día en Buenos Aires, alguna fugaz ráfaga de tristeza al pronunciar palabras como mañana. No sé, el caso es que yo dije que ya estaba viejo para tanta caminata y que si quería contar conmigo a la noche debíamos, antes, encontrar una cama, y ella se puso muy seria. Dijo que sí, que íbamos a ir a donde yo quisiera, pero que debía decirme algo. Había pensado no hacerlo, le estaba permitido no hacerlo, pero ahora sentía que era necesario, cualquier otra cosa sería una deslealtad. No te olvides que ésta soy yo, me dijo, no te olvides que me llamaste y que vine, que estoy acá con vos y que vamos a estar juntos muchas horas todavía. Pensé en otro hombre, pensé que era capaz de matarla. No pude hablar porque me puso la mano sobre los labios. Se reía y le brillaban mucho los ojos, y era como verla a través de la lluvia. Me dijo que a veces yo era muy estúpido, me dijo que sabía lo que yo estaba pensando, era muy fácil saberlo, porque los celos le ponen la cara verde a los estúpidos. Me dijo que hay cosas que deben creerse, no entenderse. Intentar entenderlas es peor que matarlas. Me habló del resplandor efímero de la belleza y de su verdad. Me dijo que la perdonara por lo que iba a hacer, y me clavó las uñas en el hueco de la mano hasta dejarme cuatro nítidas rayas de sangre, volvió a decir que era ella, que por eso podía causar dolor y también sentirlo, que era real, y me dijo que estaba muerta y que si en algún momento del largo atardecer que todavía nos quedaba, si en algún minuto de la noche yo llegaba a sentir que esto era triste, y no, como debía serlo, muy hermoso, habríamos perdido para siempre algo que se nos había otorgado, habríamos vuelto a perder nuestro día perdido, nuestra pequeña flor para cortar, y que no olvidara mi promesa de llevarla a un baile con guirnaldas y patio de tierra... Lo demás, usted lo sabe. O lo imagina. Entramos en ese hotel, subimos las escaleras con alegre y deliberado aire furtivo, hicimos el amor. Tuvimos tiempo de jugar a los espiones con la oreja pegada a la pared del tumultuoso cuarto vecino, resoplando y chistándonos para no ser oídos. Ya era de noche cuando le mostré mi colegio. La noche es la hora más propicia de esa casa, sus claustros parecen de otro siglo, los árboles del parque se multiplican y se alargan, los patios inferiores dan vértigo. En algún momento y en algún lugar de la noche nos perdimos. Yo sé guiarme por las estrellas, me dijo, y dijo que aquélla debía de ser Aldebarán, la del nombre más hermoso. Yo no le dije que Aldebarán no se ve en nuestro cielo, yo la dejé guiarme. Después oímos la música lejana de un acordeón y nos miramos en la oscuridad. Mi canción, gritó ella, y comenzó a silbar aquella czarda inventada que ahora era una especie de tarantela. Me gustaría contarle lo que vimos en el baile: era como la felicidad. Un coche destartalado nos llevó a tumbos hasta la estación. Ahora es cuando menos debemos estar tristes, dijo. Dios mío, necesito una moneda, dijo de pronto. Yo busqué en mis bolsillos pero ella dijo que no; la moneda tenía que ser de ella. Buscaba en su cartera y me dio miedo que no la encontrase. La encontró, por supuesto. Ahora yo debía colocarla sobre la vía y recogerla cuando el tren se hubiera ido. No debería hacer esto, me dijo, pero siempre te gustaron los fetiches. También me dijo que debía sacarle un pasaje. Se reía de mí: Yo estoy acá, me decía, yo soy yo, no puedo viajar sin pasaje. Me dijo que no dejara de mirar el tren hasta que terminara de doblar la curva. Me dijo que, aunque yo no pudiera verla en la oscuridad, ella podría verme a mí desde el vagón de cola. Me dijo que la saludara con la mano.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-4446991073331859949?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/4446991073331859949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=4446991073331859949' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4446991073331859949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4446991073331859949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/03/carpe-diem-abelardo-castillo.html' title='Carpe Diem- Abelardo Castillo'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R973kXPLw3I/AAAAAAAAAQY/LA-fIUPqeiw/s72-c/vias-del-tren.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-5070970867974876496</id><published>2008-03-08T14:08:00.003-02:00</published><updated>2008-03-08T14:20:05.200-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesías'/><title type='text'>Mujer Buscando su hogar</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R9K8cXPLw2I/AAAAAAAAAQQ/XiSZNyBpKZw/s1600-h/mujer.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175406117262181218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R9K8cXPLw2I/AAAAAAAAAQQ/XiSZNyBpKZw/s400/mujer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El 8 de Marzo está declarado como día internacional de la mujer desde las primeras horas de la primera guerra mundial en Europa. Mujeres que levantaron la voz para terminar con un mundo de hombres cruentos que jugaban, (y aún lo hacen, la historia es demasiado cíclica) a devorarse como lobos en la vorágine del poder y el dinero. El derecho de la mujer está sentado legalmente a nivel universal, pero aún faltan demasiadas enmiendas que aplicar, aún falta cohesionar la teoría con la práctica...mas hay que ver si conviene, (si les conviene a los maquiavelos de la política), porque por ahí parece pasar todo.  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Aquí una poesía que busca la reinvindicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Ausente&lt;br /&gt;Retrato perdido en la fachada&lt;br /&gt;Voz raída que se lleva el viento&lt;br /&gt;Mil palabras que no existen&lt;br /&gt;Sólo tu cuerpo es tu ornamento&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Presente&lt;br /&gt;Carcomes la pereza de la usura&lt;br /&gt;Juegas a los dados con el tiempo&lt;br /&gt;Rompes las leyes de los muertos&lt;br /&gt;Y vomitas vida al pensamiento&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Ausente&lt;br /&gt;Cargas con mitos de carne y hueso&lt;br /&gt;Luchas contra dragones solapados&lt;br /&gt;Te chocas con las piedras de la ignominia&lt;br /&gt;Y colocas flores en los candados&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Presente&lt;br /&gt;Luz que se ahoga en los azulejos&lt;br /&gt;Pierna que se olvida de ser mostrada&lt;br /&gt;Labios que besan sin ser tocados&lt;br /&gt;Corazón que vibra sin ser amada&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Abstraída&lt;br /&gt;Tropiezas siempre con tu pasado&lt;br /&gt;Corriendo deseosa hacia el mañana&lt;br /&gt;Te buscas confundida en el ahora&lt;br /&gt;Ausencia y presencia que te confina.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Emmanuel Burgueño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-5070970867974876496?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/5070970867974876496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=5070970867974876496' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5070970867974876496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5070970867974876496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/03/mujer-buscando-su-hogar.html' title='Mujer Buscando su hogar'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R9K8cXPLw2I/AAAAAAAAAQQ/XiSZNyBpKZw/s72-c/mujer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-6430243405593808722</id><published>2008-03-05T12:59:00.003-02:00</published><updated>2008-03-05T18:45:45.454-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesías'/><title type='text'>La cárcel de ese otro mundo posible</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174273239681387458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R862GNYEy8I/AAAAAAAAAQI/Oj7zZ76FYLQ/s400/Cuba_%2520Amanecer%2520(65x50).jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(…) Los soñadores no existen, se lo dice un soñador que ha tenido el privilegio de ver realidades que ni siquiera fue capaz de soñar (…) F. Castro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isla rodeada por aguas de incomprensión,&lt;br /&gt;minúscula te observa el microscopio de la ignorancia&lt;br /&gt;que agiganta tus defectos porque desconoce tus virtudes&lt;br /&gt;pero le teme a tus huellas, esos recuerdos de infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sola en tu pobreza de azúcar y arena,&lt;br /&gt;tu mundo nuevo es una ola golpeando la costa&lt;br /&gt;y recogiendo tu esencia va regando los mares,&lt;br /&gt;de la mayor riqueza de todas, de un espíritu que flota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isla bloqueada por océanos hambrientos de locura,&lt;br /&gt;tu cordura es un ladrido a los señores de la cuerda,&lt;br /&gt;una mordida en la mano a los amos que se alimentan,&lt;br /&gt;herida mortal a los dueños del sálvese quien pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Playa de realidades de soñadores que no existen.&lt;br /&gt;Tu tierra es tu sangre y el dinero tu combate,&lt;br /&gt;las balsas la codicia de los que desechan la poesía&lt;br /&gt;y no preguntan lo que harían todos los pobres de esta parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isla pequeña en boca de bocas llenas.&lt;br /&gt;Se te acusa de apresadora cuando te apresan hasta los codos.&lt;br /&gt;Se te tilda de tirana porque el tirano barbudo abusa en igualdades.&lt;br /&gt;Se critica tu democracia porque no es democrático buscar el bien de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pequeño punto naranja en un fondo pintado de azul&lt;br /&gt;Una paleta de colores frente a un cuadro vacío y oscuro.&lt;br /&gt;Un círculo amarillo olvidado en la vastedad de este orbe.&lt;br /&gt;Un arco iris que asoma esperando que escampe entre los muros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cárcel, dicen algunos.&lt;br /&gt;Otro mundo posible, susurra el viento. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Emmanuel Burgueño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-6430243405593808722?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/6430243405593808722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=6430243405593808722' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6430243405593808722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6430243405593808722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/03/la-crcel-de-ese-otro-mundo-posible.html' title='La cárcel de ese otro mundo posible'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R862GNYEy8I/AAAAAAAAAQI/Oj7zZ76FYLQ/s72-c/Cuba_%2520Amanecer%2520(65x50).jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-7775695450147840711</id><published>2008-02-25T17:19:00.003-02:00</published><updated>2008-02-25T17:27:26.475-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>De Chilena- Eduardo Sacheri</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R8MWj9gTeTI/AAAAAAAAAQA/VjN3BGDCdGk/s1600-h/de+chilena.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171001604212750642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R8MWj9gTeTI/AAAAAAAAAQA/VjN3BGDCdGk/s400/de+chilena.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuento de Fútbol. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ayer a Anita se la llevaron un rato largo a firmar un montón de papeles. Al volver, ella dijo que no había entendido muy bien, porque eran muchos formularios distintos, con letra chica y apretada. Supongo que me habrá mirado varias veces, buscando un gesto que le calmara las angustias. Pero yo estaba de un ánimo tan sombrío, tan espantado por el olor a catástrofe en ciernes, que evité con cierto éxito el cruce inquisitivo de sus ojos.Los doctores dicen que, prácticamente, no hay manera casi de que salgas de ésta. Y lo dicen muy serios, muy calmos, muy convencidos. Con la parsimonia y la lejanía de quienes están habituados a transmitir pésimas noticias. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El más claro, el más sincero, como siempre, fue Rivas, cuando salió a la tarde tempranito de revisarte. Cerró la puerta despacio para no hacer ruido, y le dijo a Anita que lo acompañara a la sala del fondo y la tomó del brazo con ese aire grave, casi de pésame anticipado. Yo me levanté de un brinco y me fui con ellos, pobre Anita, para que no estuviera sola al escuchar lo que el otro iba a decirle.Rivas estuvo bien, justo es decirlo. Nos hizo sentar, nos sirvió té, nos explicó sin prisa, y hasta nos hizo un dibujito en un recetario. Anita lo toleró como si estuviera forjada en hierro. Y te digo la verdad, si yo no me quebré fue por ella. Yo pensaba ¿cómo me voy a poner a llorar si esta piba se lo está bancando a pie firme? Cuando Rivas terminó, supongo que algo intimidado ante la propia desolación que había desnudado, Anita, muy seria y casi tranquila (aunque me tenía aferrado el brazo con una mano que parecía una garra, de tan apretada), le pidió que le especificara bien cuáles eran las posibilidades. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El médico, que garabateaba el dibujo que había estado haciendo, y que había hablado mirando el escritorio, levantó la cabeza y la miró bien fijo, a través de sus lentes chiquitos. «Es casi imposible». Así nomás se lo dijo. Sin atenuantes y sin preámbulos. Anita le dio las gracias, le estrechó la mano y salió casi corriendo. Ahora quería estar sola, encerrarse en el baño de mujeres a llorar un rato a gritos, pobrecita.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Yo estaba como si me hubiera atropellado un tren de carga. Me dolía todo el cuerpo, y tenía un nudo bestial en la garganta. Pero como Anita se había portado tan bien, me sentí obligado a guardar compostura. Le di las gracias por las explicaciones, y también por no habernos mentido inútilmente. Ahí él se aflojó un poco. Hizo una mueca parecida a una sonrisa y me dijo que lo sentía mucho, que iba a hacer todo lo posible, que él mismo iba a conducir la operación, pero que para ser sincero la veía muy fulera.A la tarde. la familia en pleno ganó tu habitación v desplegó un aquelarre lastimoso. Todos daban vueltas por la pieza, casi negándose a irse, como si que dándose pudieran torcer al destino y enderezarte la suerte. Vos seguías en tu sopor distante, en esa modorra quieta que te había ido ganando con el transcurso de los días. Ni siquiera comer querías. Dormías casi todo el día. Con Anita apenas cruzabas dos palabras. Y a mí te me quedabas mirando fijo, como sabiendo, como esperando que yo me aflojara y terminara por desembuchar todo lo que me dijo Rivas y que a vos te conté nomás por arriba para que no te asustases. Cuando me clavabas los ojos yo miraba para otro lado, o salía disparado con la excusa de irme a fumar al baño del corredor. Y encima ese cónclave familiar que armamos sin proponérnoslo, pero que tampoco fuimos capaces de ahorrarte. Ayer estaban todos: papá, Mirta, José, el Cholo, y hasta la madre de Anita que no tuvo mejor idea que traer a los chicos para que te saludaran. Menos mal que a Diego y a su mujer los atajé a tiempo saliendo del ascensor y los despaché de vuelta. Venían con cara de pánico, como queriendo rajar en seguida. Así que les di las gracias por pasar y les evité el mal trago.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después llegó la hora macabra del atardecer. No hay peor hora en un hospital que ésa. La luz mortecina estallando en el vidrio esmerilado. El olor a comida de hospicio colándose bajo las puertas. Los tacos de las mujeres alejándose por el corredor. La ciudad calmándose de a poco, ladrando más bajo, con menos estridencia, dejando a los enfermos sin siquiera la estúpida compañía de su bullicio.Para entonces, la pieza era un velorio. Faltaba sólo la luz de un par de cirios, y el olor marchito de las flores tristes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero sobraban caras largas, susurros culposos, miradas compasivas hacia tu lecho. Justo ahí fue cuando abriste los ojos. Yo pensé que era una desgracia. Anita trataba de convencerlo a papá de que se volviera a Quilmes, y él porfiaba que de ninguna manera. Mirta hojeaba una revista con cara de boba. José te miraba con expresión de «que en paz descanses. Era cosa de que si hasta ese momento no te habías dado cuenta, de ahora en adelante no te quedase la menor duda de lo que estaba pasando. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y vos miraste para todos lados, levantando la cabeza y tensando para eso los músculos del cuello. Se ve que te costaba, pero te demoraste un buen rato en vernos a todos, y al final me miraste a mí y yo no sabía qué hacer con todo eso. Yo temía que me dijeras vení para acá y contámelo todo, pero en cambio me dijiste dame una mano para levantar un poco el respaldo. Y mientras yo le daba a la manija a los pies de la cama de hierro, vos le ordenaste a Mirta que encendiera la luz, que no se veía un pepino. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Con la luz prendida todos se quedaron quietos, como descubiertos en medio de un acto vergonzoso y hasta imperdonable, como incómodos en la ruptura de ese ensayo general de velorio inminente.Y para colmo, como para ponerlos aún más en evidencia, como para que nadie se confundiera antes de tiempo, empezaste a dar órdenes casi gritando, estirando el brazo con el suero que bailaba con cada uno de tus ademanes, que vos papá te vas a casa, que vos José te la llevás a Mirta que para leer revistas bastante tiene en su propio living, que ya mismo alguien se ocupa de darle de cenar a Anita o se va a caer redonda en cualquier momento, y que se dejan de joder y me vacían la pieza. Tu voz tronó con tal autoridad que, en una fila sumisa y monocorde, fueron saliendo todos. Y cuando yo me disponía a seguirlos sin mirar atrás, me frenaste en seco con un «vos te quedás acá y cerrás la puerta». Como un chico que trata de pensar rápido una disculpa verosímil, gané el tiempo que pude moviendo el picaporte con cuidado, corriendo las cortinas para acabar de una vez por todas con la luz moribunda de las siete, pateando y volviendo a su lugar la chata guarecida bajo la cama. Pero al final no tuve más remedio que sentarme al lado tuyo, y encontrarme con tus ojos preguntándome.Te lo conté todo. Primero traté de ser suave.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero después supongo que me fui aflojando, como si necesitara hablar con alguien sin eufemismos tontos, sin buscar y rebuscar atenuantes tranquilizadores, sin inventar al voleo ejemplos creíbles de sanaciones milagrosas. Te relaté cada uno de los diagnósticos sucesivos, el inútil anecdotario del periplo de locos de los últimos dos meses, el puntilloso pésame velado de los especialistas.Vos te tomaste tu tiempo. Llorabas mientras yo seguía el monótono detalle de nuestra pesadilla. Llorabas con lágrimas gruesas, escasas, de esas que a veces sueltan los hombres. Después, cuando por fin me callé, cerraste los ojos y estuviste un largo rato respirando muy hondo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Yo empecé a levantarme de a Poquito, casi sin ruido, como para dejarte descánsar, queriendo convencerme de que te habías dormido.Y ahí pasó. Te incorporaste en la cama con tal violencia que casi me tumbás de nuevo á la silla del susto. Me agarraste casi por el cuello. haciendo un guiñapo con mi camisa y mi corbata, y miraste al fondo de mis ojos, corno buscando que lo que ibas á decirme me quedara absolutamente claro. Tu cara se había transformado. Era una máscara iracunda, orgullosa, llena de broncas y rencores. Y tan viva que daba miedo. Ya no quedaban en tu piel rastros de las lágrimas. Sólo tenías lugar para la furia. En ese momento me acordé. Te juro que hacía veinte años por lo menos que aquello ni se me pasaba por la cabeza. Parece mentirá cómo uno, á veces, no se olvida de las cosas que se olvida. Porque cuándo me miraste así, y me agarraste la ropa y me la estrujaste y me sacudiste, el dique del tiempo se me hizo trizas, y el recuerdo de esa tarde de leyenda me ahogó de repente. Ahora, en el hospital, no dijiste nada. Como si fuesen suficientes las chispas que salían de tus ojos, y el rojo furioso de tu expresión crispada. Aquella vez, la primera, cuando me agarraste, también era casi de noche. Y también yo estaba cagado de miedo. Me habías mirado fijo y me habías gritado: «Todavía no perdimos, entendés. Vos atajálo y dejáme á mí».Jugábamos de visitantes, contra el Estudiantil, en cancha de ellos. La pica con el Estudiantil era uno de esos nudos de la historia que, para cuándo uno nace, ya están anudados. Lo único que le cabe al recién venido al mundo, si nació en el barrio, es tomar partido. Con el Estudiantil o con el Belgrano. Sin medias tintas. Sin chance alguna de escapar á la disyuntiva. De ahí para adelante, el destino está sellado. La línea divisoria no puede ser traspuesta.Ambos clubes jugaban en la misma Liga, y los dos cruces que se producían cada año solían tener derivaciones tumultuosas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para colmo, ese año era más especial que nunca. Nosotros, en un derrotero inusitado para nuestras campañas ordinarias, estábamos á un punto del campeonato. Quiso el destino que nos tocara el Estudiantil en la última fecha. Con cualquier otro equipo la cosa hubiese sido sencilla. Nos bastaba un simple empate, y ningún osado delantero contrario iba á estar dispuesto á amargarnos la fiesta a cambio de una fractura inopinada, y menos con el verano por delante y el calor que dan los yesos desde el tobillo hasta la ingle. Pero con el Estudiantil la cosa era distinta.Entre argentinos hay una sola cosa más dulce que el placer propio: la desgracia ajena. Dispuestos á cumplir con ese anhelo folklórico, ellos se habían preparado para el partido con un fervor sorprendente, que nada tenía que ver con el magro décimo puesto en la tabla con el que despedían la temporada.Lo malo era que lo nuestro, en el Belgrano, era por cierto limitado: dos wines rápidos, un mediocampo ponedor, y dos backs instintivamente sanguinarios, capaces de partir por la mitad hasta á su propia madre, en el caso de que ella tuviera la mala idea de encarar para el área con pelota dominada. Para colmo, de árbitro lo mandaron al negro Pérez, un cabo de la Federal que partía de la base de que todos éramos delincuentes salvo demostración irrefutable de lo contrario. Un árbitro tan mal predispuesto á dejar pasar una pierna fuerte era lo peor que podía sucedernos. Igual nos juramentamos vencer o vencer. También nosotros éramos argentinos: y darles la vuelta olímpica en las narices, y en cancha de ellos, iba a ser por completo inolvidable.El partido salió caldeado. Nos quedamos sin uno de los backs a los quince del primer tiempo, y si tengo que ser sincero, Pérez estuvo blando. A los diez minutos el tipo ya había hecho méritos suficientes como para ir preso. Pero su sacrificio no fue en vano: a los delanteros de ellos les habrán dolido esos quince minutos, porque después entraron poco, y prefirieron probar desde lejos. Las gradas eran un polvorín, y había como doscientos voluntarios listos para encender la mecha. La cancha tenía una sola tribuna, en uno de los laterales, que estaba copada por la gente de ellos. Los nuestros se apiñaban en el resto del perímetro, bien pegados al alambrado. Encima el gordo Nápoli, que tenía al pibe jugando de ocho en nuestro cuadro, les sacaba fotos a los del Estudiantil y, aprovechando los pozos de silencio, para que lo oyeran con claridad, les gritaba las gracias porque las fotos le servían para el insectario que estaba armando.El partido fue pasando como si los segundos fueran de plomo. Yo me daba vuelta cada medio minuto y preguntaba cuánto faltaba. Don Alberto estaba pe gado al alambre, y me gritaba que me dejara de joder y mirara el partido o me iba a comer un gol pavote. Pero yo no preguntaba por idiota. Preguntaba porque sentía algo raro en el aire, como si algo malo estuviese por pasar y yo no supiera cómo cuernos evitarlo. Cuando terminaba el primer tiempo, mis dudas se disiparon abruptamente: el nueve de ellos me la colgó en un ángulo desde afuera del área. Sacamos del medio y Pérez nos mandó al vestuario. La hinchada del Estudiantil era una fiesta, y yo tenía unas ganas de llorar que me moría.Ahora me acuerdo como si fuera hoy. Vos jugabas de cinco, y eras de lo mejorcito que teníamos. Pero en todo el primer tiempo la habías visto pasar como si fueras imbécil. Las pocas pelotas que habías conseguido, o te habían rebotado o se las habías dado a los contrarios. Chiche no lo podía creer, y te gritaba como loco para hacerte reaccionar. Trataba de que te calentaras con él, aunque fuera, como cuando jugábamos en la calle. Pero vos seguías ahí, mirando para todos lados con cara de estúpido. Siempre parado en el lugar equivocado, tirando pases espantosos, cortando el juego con fules innecesarios.En el entretiempo el gordo Nápoli guardó la cámara y nos improvisó una charla técnica de emergencia. La verdad es que habló bastante bien. Con su tradicional estilo ampuloso, y sin demorarse en falsas ternuras, nos recordó lo que ya sabíamos: si perdíamos el partido, y Estudiantil nos sonaba el campeonato, que ni aportáramos por el barrio porque seríamos repudiados con justa razón por las fuerzas vivas de nuestra comunidad belgraniana. Vos seguías ahí, sentado en un banco de listones grises, con las piernas estiradas y la cabeza baja. Cuando nos llamaron para el segundo tiempo, tuve que ir a buscarte porque ni aún entonces te incorporaste. No sé si fue el miedo o una inspiración mística y repentina, pero de pronto me vi casi llorándote y pidiéndote que me dieras una mano, que no arrugaras, que te necesitaba porque si no íbamos al muere. Se ve que te impresioné con tanta charla y tanto brote emotivo (yo que siempre fui tan tímido), porque después te levantaste y me dijiste solamente vamos, pero tu tono ya era el tuyo.El segundo tiempo fue otra historia. Ese se me pasó volando. Parece mentira como corre la vida cuando vas perdiendo. Yo ya no preguntaba la hora. Don Alberto nos gritaba que le metiéramos pata, que faltaba poco. Y a vos se te había acomodado la croqueta. Todas las que te rebotaban en el primer tiempo, ahora las amansabas y las distribuías con criterio. En lugar de regalar pelotas ponías pases profundos, bien medidos. Pero no alcanzaba. Pegamos dos tiros en los palos, y el pibe de Nápoli se comió dos mano a mano con el arquero (que encima andaba inspirado). Y para colmo, a los treinta minutos a mí me empezó de nuevo la sensación de catástrofe inminente.No andaba mal encaminado. Jugados al empate como estábamos, nos agarraron mal parados de contraataque: se vinieron tres de ellos contra el back sobreviviente (Montanaro se llamaba) y yo. La trajo el nueve y cerca del área la abrió a la izquierda para el once. Montanaro se fue con él y lo atoró unos segundos, pero el otro logró sacar el centro que le cayó a los pies de nuevo al nueve, y yo no tuve más remedio que salir a achicarle. Parece mentira cómo a veces el hombre sucumbe a su propia pequeñez: si el tipo la toca a la derecha para el siete, es gol seguro. Pero la carne es débil: los gritos de la hinchada, el arco enorme de grande, el sueño de ser él quien nos enterrase definitivamente en el oprobio. Mejor amagar, quebrar la cintura, eludir al arquero, estar a punto de pasar a la inmortalidad con un gol definitivo, y recibir una patada asesina en el tobillo izquierdo que lo tumbó como un hachazo.Pérez cobró de inmediato. El petiso seguía aullando de dolor en el piso, pobre. Pero no me echaron. Tal vez fuese el propio ambiente el que me puso a salvo. En efecto, se respiraba una ominosa atmósfera de asunto concluido. Ellos se abrazaban por adelantado. Su hinchada enfervorizada se regodeaba en el sueño hecho realidad. El gordo Nápoli lloraba aferrado a los alambres. Don Alberto insultaba entre dientes. La verdad es que en ese momento, si me hubiesen ofrecido irme, hubiese agarrado viaje. Intuía ya el grito feroz que iban a proferir cuando convirtieran el penal. Ya me veía tirado en el piso, con esos mugrientos saltando y abrazándose alrededor mío, pateando una vez y otra la pelota contra la red. Me volví a buscar la cara de Don Alberto en medio de los rostros entristecidos. ,Faltan tres», me dijo cuando nuestros ojos por fin se encontraron. Y era como una sentencia inquebrantable. Ahí bajé definitivamente los brazos. Un dos a cero es definitivo cuando faltan tres minutos y uno es visitante. De local vaya y pase, aunque tampoco. ¿Cómo dar vuelta semejante cosa?Me fui a parar a la línea como quien se dirige al cadalso. Lo único que quería ahora era que pasara pronto. Sacarme de una vez por todas a esos energúmenos borrachos en la arrogancia de la victoria.Y entonces caíste vos. Nunca supe qué habías estado haciendo todo ese tiempo. O tal vez fueron sólo segundos, que a mí me parecieron siglos. Pero lo cier to es que cuando levanté la cabeza te tenía adelante. Me agarraste el cuello del buzo y me lo retorciste. Me zarandeaste de lo lindo, mientras me gritabas: «¡Reaccioná, carajo, reaccioná!». Tu cara metía miedo. Era una mezcla explosiva de bronca y de rencor y de determinación y de certeza. La misma que pusiste ayer en la cama, y que me hizo acordar de todo esto. Me miraste al fondo de los ojos, como para que no me distrajera en el batifondo de los gritos y los cohetes y los consejos de tiráte para acá, arquero, tiráte para el otro lado, pibe. Cuando te aseguraste de que te estaba mirando y escuchando, y teniéndome bien agarrado del cuello me dijiste: «Atajálo, Manuel. Atajálo por lo que más quieras. Si vos lo atajás yo te juro que lo empato. Prometéme que lo atajás, hermanito. Yo te juro que lo empato».Me encontré diciéndote que sí, que te quedaras tranquilo. Y no por llevarte la corriente, nada de eso. Era como si tu voz hubiese llevado algo adherido, como un perfume a cosa verdadera que apaciguaba al destino y era capaz de enderezarlo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De ahí en más ya fui yo mismo.Cumplí todos los ritos que debe cumplir un arquero en esos casos límite. Iba a patearlo Genaro, el dos de ellos, un tano bruto y macizo que sacaba unos chumbazos impresionantes. Me acerqué a acomodarle la pelota, arguyendo que estaba adelantada. La giré un par de veces y la deposité con gesto casi delicado, en el mismo lugar de donde la había levantado. Pero a Genaro le dejé la inquietante sensación de habérsela engualichado o algo por el estilo. Volvió a adelantarse y a acomodarla a su antojo. De nuevo dejé mi lugar en la línea del arco y repetí el procedimiento. Pero esta vez, y asegurándome de estar de espaldas al árbitro, lo enriquecí con un escupitajo bien cargado, que deposité veloz sobre uno de los gajos negros del balón.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Genaro, francamente ofuscado, volvió hasta la pelota, la restregó contra el pasto, y me denunció reiteradas veces al juez Pérez. Sabiéndome al límite de la tolerancia, e intuyendo que el tipo ya iba incubando ganas de asesinarme, volví a acercarme con ademanes grandilocuentes. Invoqué a viva voz mis derechos cercenados, y mientras le tocaba de nuevo la pelota le dije a Genaro, lo suficientemente bajo como para que sólo él me escuchara, que después de errar el penal mi hermano iba a empatarle el partido, que se iba a tener que mudar a La Quiaca de la vergüenza, pero que en agradecimiento yo le prometía que iba a dejar de afilar con su novia. Genaro optó por putearme a los alaridos, como era esperable de cualquier varón honesto y bien nacido. Pérez lo reprendió severamente, y a mí me mandó a la línea del arco con un gesto que va no admitía dilaciones.En ese momento empezó a rodar el milagro. Me jugué apenas a la izquierda, pero me quedé bien erguido: Genaro le pegaba muy fuerte pero sin inclinar se, y la pelota solía salir más bien alta. Le dio con furia, con ganas de aplastarme, de humillarme hasta el fondo de mi alma irredenta. Tuve un instante de pánico cuando sentí la pelota en la punta de mis guantes: era tal la violencia que traía que no iba a poder evitar que me venciera las manos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De hecho así fue, pero había conseguido cambiarle la trayectoria: después de torcerme las muñecas la pelota se estrelló en el travesaño y picó hacia afuera, a unos veinte centímetros de la línea. Me incorporé justo a tiempo para atraparla, y para que los noventa y cinco kilos de Genaro me aplastaran los huesos, la cabeza, las articulaciones. Pérez cobró el tiro libre y me gritó: «Juegue».No me detuve a escuchar los gritos de alegría de los nuestros. Me incorporé como pude y te busqué desesperado. Estabas en el medio campo, totalmente libre de marca: ellos volvían desconcertados, como no pudiendo creer que tuvieran todavía que aplazar el grito del triunfo. Te la tiré bastante mal por cierto; pero como andabas inspirado la dominaste con dos movimientos. Levantaste la cabeza y se la tiraste al pibe de Nápoli que corrió como una flecha por la izquierda. Sacó un centro hermoso, bien llovido al área, pero alguno de ellos consiguió revolearla al córner.Era la última. Pérez ya miraba de reojo su muñeca, con ganas de terminarlo. Fuimos todos a buscar el centro. Lo mío era un acto simbólico. Si me hubiese caído a mí hubiera sido incapaz de cabecear con puntería. Al arco me defendía, pero afuera era una tabla con patas. El centro lo tiró de nuevo Nápoli, pero esta vez le salió más pasado y más abierto, y bajó casi en el vértice del área. Vos estabas de espaldas al arco. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El sol ya se había ido, y no se veía bien ni la cancha ni la pelota. Mientras estuvo alta, donde el aire todavía era más claro, la vi pasar encima mío sin esperanza. Cuando te llegó a vos, supongo que debía ser poco más que una sombra sibilante.Parece mentira cómo todos estos años lo tuve olvidado, porque mientras avanzo en el recuerdo los detalles se me agolpan con una vigencia pasmosa. Por que fue justo ahí, mientras yo pensaba sonamos, pasó de largo, ahora la revienta alguno de ellos y Pérez lo termina, fue ahí que el milagro concluyó su ciclo legendario. La camiseta con el cinco en la espalda, las piernas volando acompasadas, la izquierda en alto, después la derecha, la chilena lanzada en el vacío, y la sombra blanquecina cambiando el rumbo, torciendo la historia para siempre, viajando y silbando en una parábola misteriosa, sobrevolando cabezas incrédulas, sorteando con lo justo el manotazo de un arquero horrorizado en la certidumbre de que la bola lo sobraba, de que caía para siempre contra una red vencida por el resto de la eternidad, de que era uno a uno y a cobrar. Y nada más en el recuerdo, porque ya con eso era demasiado, apenas un vestigio de energía para salir corriendo, para treparse al alambrado, para tirarse al piso a llorar de la alegría, para encontrarme con vos en un abrazo mudo y sollozante, para que el gordo Nápoli resucitara la cámara y las fotos para el insectario, y los gestos obscenos, y el grito multiplicado en cien gargantas, y el tumulto feliz en el mediocampo, y la vuelta olímpica lejos del lateral para librarnos de los gargajos.Ayer a la nochecita, con esa cara de loco y ese puño arrugándome la ropa, me hiciste retroceder veinte años, a cuando vos tenías quince y yo dieciséis, a tu fe ciega y al exacto punto de tu chilena legendaria, heroica, repentina, capaz de torcer los rumbos sellados del destino. Ni vos ni yo tuvimos, ayer, ganas de hablar de aquello. Pero yo sabía que vos sabías que arribos estábamos pensando en lo mismo, recordando lo mismo, confiando en lo mismo. Y nos pusimos a llorar abrazados como dos minas. Y moqueamos un buen rato, hasta que me empujaste y te dejaste caer en la cama, y me dijiste dejáme solo, andá con los demás que van a preocuparse. Y yo te hice caso, porque en la penumbra de la pieza te vi los ojos, llenos de bronca y de rencor, llenos de una furia ciega. Y me quedé tranquilo.La noche me la pasé en la capilla de la clínica, rezando y cabeceando de sueño pero sin darme por vencido. Recién cuando te llevaron al quirófano me fui hasta la cafetería a tomar un café con leche con medialunas. Me la llevé a Anita, que estaba hecha un trapo, pobrecita. Lógicamente no le dije nada de lo de anoche, porque pensé que con el batuque que debía tener ahora en el balero me iba a sacar rajando si empezaba a desempolvar historias antiguas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A los demás tampoco les dije nada. Los dejé que volvieran con su velorio portátil, esta vez improvisado en la sala de espera del quirófano, a dejar pasar las horas, a consolarla a Anita y a los chicos, a murmurar ensayos de resignación y de entereza.Ni siquiera dije nada cuando salió Rivas hecho una tromba, cuando la agarró a Anita del brazo y ella lo escuchó llorando pero maravillada, agradecida, in crédula, ni cuando él habló y gesticuló y dejó que se le desordenara el pelo engominado, ni cuando la voz entró a correr entre los presentes, ni cuando empezaron a oírse exclamaciones contenidas y risitas tímidas buscando otras risas cómplices para animarse a tronar en carcajadas y gritos de júbilo, ni cuando Anita me lo trajo a Rivas para que lo oyera de sus labios.Ahí tampoco dije nada, aunque lloré de lo lindo. Yo lloraba de emoción, es claro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero no de sorpresa. No con la sorpresa todavía descreída, todavía tensa y desconfiada de José, de Mirta, de los chicos, de la propia Anita. Yo también, en su lugar, hubiese estado sorprendido. Para ellos este milagro es el primero. Al fin y al cabo, ellos no vivieron aquel partido de epopeya. Y no le dieron la vuelta olímpica al Estudiantil en cancha de ellos, con el gol tuyo de chilena.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-7775695450147840711?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/7775695450147840711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=7775695450147840711' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7775695450147840711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7775695450147840711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/02/de-chilena-eduardo-sacheri.html' title='De Chilena- Eduardo Sacheri'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R8MWj9gTeTI/AAAAAAAAAQA/VjN3BGDCdGk/s72-c/de+chilena.gif' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-2003355558094687858</id><published>2008-02-24T21:24:00.006-02:00</published><updated>2008-02-25T00:09:22.016-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesías'/><title type='text'>Fàbulas de niño dormido</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R8H89tgTeSI/AAAAAAAAAP4/bb53wek2tZk/s1600-h/sue%C3%B1p.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170691984315349282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R8H89tgTeSI/AAAAAAAAAP4/bb53wek2tZk/s400/sue%C3%B1p.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Como un pétalo muerto en la almohada,&lt;br /&gt;un anzuelo desgajando paciencia,&lt;br /&gt;el desconsuelo del telón manchado&lt;br /&gt;De palabras con insuficiencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canales repitiendo recuerdos&lt;br /&gt;Voces perforando el vacío,&lt;br /&gt;Naufragios en estribillos gastados&lt;br /&gt;Latidos de relojes sedados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que ahuyentan fiebres grises&lt;br /&gt;Camuflando lágrimas de cenizas&lt;br /&gt;Enterrando adjetivos inmensos&lt;br /&gt;Y adquiriendo la memoria de los peces&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dinámica del tiempo&lt;br /&gt;verduga de fantasías&lt;br /&gt;certeza crítica del universo&lt;br /&gt;del hombre solo ante la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que alimenta lo onírico&lt;br /&gt;con pasiones desmesuradas&lt;br /&gt;dibujando figuras de la verdad,&lt;br /&gt;y encapsulando esa causa grandiosa&lt;/div&gt;&lt;div&gt;de un viaje con rumbo a la eternidad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-2003355558094687858?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/2003355558094687858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=2003355558094687858' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2003355558094687858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2003355558094687858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/02/fabulas-de-nio-dormido.html' title='Fàbulas de niño dormido'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R8H89tgTeSI/AAAAAAAAAP4/bb53wek2tZk/s72-c/sue%C3%B1p.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-2722610844329567279</id><published>2008-02-22T12:35:00.003-02:00</published><updated>2008-02-22T12:41:02.625-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Allí donde zumba el viento</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R77ewNgTeRI/AAAAAAAAAPw/AxoX9qO--yE/s1600-h/DSC02073.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169814342108150034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R77ewNgTeRI/AAAAAAAAAPw/AxoX9qO--yE/s400/DSC02073.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Crónica del pueblo rural de San Enrique, perteneciente a 25 de Mayo, que basa su economía en la producción agrícola. Pequeños relatos de personas históricas, que pretenden uniformar la esencia del pueblo que nunca abandonaron ni abandonaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento remueve la tierra de las calles del pueblo, dormido en una siesta interminable. El galpón de chapa de la ex estación de trenes en medio de metros de verde y un cartel oxidado con letras negras, indican que estamos en San Enrique: una minúscula zona urbana que se extiende en el rincón sureste del partido de 25 de Mayo, en hectáreas de campos arenosos que albergan a 300 habitantes.&lt;br /&gt;San Enrique sobrevive desde hace 97 años lindando con las fronteras de General Alvear, Saladillo y 25 de Mayo; dividido por un mojón que estableció el ferrocarril cuando el pueblo tuvo su bautismo en el mismo año del centenario de la revolución de Mayo, allá por 1910. La división del lugar se materializa en dos asentamientos separados por una vía simbólica, que hoy dibuja un surco en el pastizal, y por títulos antagónicos que siguen empleándose por los pueblerinos: “pueblo viejo” y “pueblo nuevo”.&lt;br /&gt;El distrito veinticinqueño carece de datos cuantitativos y precisos que los conecten directamente con su propia Historia, con su propio cumpleaños. Sólo dispone de un manojo de anécdotas que brindan algunos habitantes memoriosos que residen en el lugar desde su nacimiento. Por lo mismo no existen fiestas públicas donde se desfile por las calles y se pronuncien discursos oficiales en la plaza del pueblo frente a un público clamoroso y expectante.&lt;br /&gt;“Antes del tren todo era campo, y los dueños de éstas tierras de la zona eran la tribu del cacique Rondieau […] una tribu indígena que con el tiempo se fue mezclando con la gente que llegó al pueblo. Yo fui muy amigo del nieto del cacique, se llamaba Porfirio y era un gran hombre”, dice “chicho” Scarponi: un pequeño productor agrícola de 70 años que migró por 1930 a San Enrique desde Saladillo junto con sus padres italianos. “Chicho” habla con serenidad, desde el patio de su casa emplazada al final del denominado “pueblo viejo” que fundó Francesco Franchetti.&lt;br /&gt;La economía de San Enrique está ligada históricamente a la agricultura por disponer de suelos netamente productivos para el cultivo del trigo, maíz, girasol, cebada y soja. La ganadería tiene un peso insignificante en la producción del pueblo, donde no se habla de desocupación por la llegada de la empresa agrícola AGROBOS en 1999 que empleó a una vasta cantidad de habitantes que no tenía trabajo estable.&lt;br /&gt;“Esa empresa alquiló muchos campos de la zona y retuvo a 20 familias, aproximadamente…con todo lo que eso implica para San Enrique” enfatiza Vanina, una maestra jardinera del pueblo, cuya voz se mimetiza con el resto de los habitantes, a la hora de hablar del progreso que generó la llegada de la empresa agrícola.&lt;br /&gt;- ¿Cómo es el estado de los servicios?&lt;br /&gt;- El agua corriente y la luz es buena. Todo el mundo tiene teléfono de línea y el celular se usa mucho en la parte del tanque donde hay señal o en “la esquina” de allí- Vanina habla ligero e indica con la mano en dirección a la entrada del pueblo desde la puerta del almacén-. Con respecto al gas, la cooperativa eléctrica anda en ese tema pero aún no tenemos…nos arreglamos con garrafas.&lt;br /&gt;El almacén está dentro del pueblo nuevo fundado por un tal Palma en los finales de “la década infame” (1930). Claudio nació en San Enrique, en su adolescencia se mudó a 25 de Mayo para completar sus estudios secundarios y luego retornó para hacerse cargo del negocio de su padre. No le molesta el silencio ni la quietud de un pueblo rutinario: “me acostumbré a estar acá, paso las tardes charlando con gente en el negocio o tomando mates con visitas…tristes son los domingos, se hacen interminables” expresa el dueño del mercado apoyado en una góndola.&lt;br /&gt;-¿Dependes mucho de 25 de Mayo?&lt;br /&gt;- Y si, vos pensá que yo en 25 tengo el frigorífico, tengo la distribuidora de cigarrillos. En general hay una dependencia económica de 25 porque la mayoría de los productos los traemos de allá.&lt;br /&gt;Los pasatiempos de San Enrique se reducen a partidas de naipes en el bar del pueblo nuevo, partidos de bochas en el centro de jubilados o platicas en las casas con una ronda de mates. “Acá los pibes no tienen donde jugar al fútbol y andan yirando por la calle” acota la empleada de Claudio apoyada en el mostrador.&lt;br /&gt;Antonio Pascuale camina con pasos pesados hasta el mercado de Claudio, detuvo su trabajo de herrero por unos minutos para tomar un refresco en la sombra. Se apoya en la pared y posa la vista en el cielo mientras habla de su San Enrique paseando por la galería florida del tiempo.&lt;br /&gt;- Yo jamás quise irme de acá, jamás me faltó trabajo. Una época brava fue cuando Perón era presidente, porque el campo no tuvo tanta importancia en aquellos años. Pero de todas maneras no quise irme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio relata historias del lugar con una sonrisa ancha en la cara. El sinfín de momentos felices que vivió, la calidez de gente amistosa y la serenidad de las calles polvorientas; lo intiman a prometerle un amor sin límites temporales que lo anclan en un pueblo que siente propio.&lt;br /&gt;- ¿Qué será del pueblo dentro de décadas?&lt;br /&gt;- Y…ojalá no, pero creo que va a desaparecer en algún momento porque los jóvenes se van a estudiar a otros lados y no vuelven más. Acá no tienen nada que hacer.- Antonio frunce el ceño y habla despacio con un tono melancólico-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin cumpleaños oficiales, el pueblo rural de San Enrique sobrevive a kilómetros del cemento de grandes ciudades, con una economía que galopa al ritmo de una empresa agrícola y de hombres laboriosos históricos que hoy lo acarrean en los hombros, pero que mañana ya no estarán para sostener las riendas de este pueblo. Un pueblo agrario que parece levantar una consigna poética en lo alto, que expresa a espaldas de todo el mundo: “El sur también existe”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-2722610844329567279?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/2722610844329567279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=2722610844329567279' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2722610844329567279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2722610844329567279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/02/all-donde-zumba-el-viento.html' title='Allí donde zumba el viento'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R77ewNgTeRI/AAAAAAAAAPw/AxoX9qO--yE/s72-c/DSC02073.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3912057678898458907</id><published>2008-02-18T16:38:00.004-02:00</published><updated>2008-02-18T16:46:39.684-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>La Historia de un apellido con revancha</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R7nSZNgTeQI/AAAAAAAAAPo/ORM1zBH2rkU/s1600-h/barco.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168393377948072194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R7nSZNgTeQI/AAAAAAAAAPo/ORM1zBH2rkU/s400/barco.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Crónica familiar realizada en el marco del seminario de periodismo y literatura. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;“Como gasto papeles recordándote&lt;br /&gt;Como me haces hablar en el silencio&lt;br /&gt;Como no te me quitas de las ganas&lt;br /&gt;Aunque nadie me vea nunca contigo” &lt;strong&gt;Silvio Rodríguez, Te doy una canción.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Escapó de Cracovia una mañana de mucha nieve, durante los febriles años del fin de la primera guerra mundial y el triunfo de la revolución rusa. Su nombre era el mismo que el líder del movimiento bolchevique: Vladimir Ilich (Lenin), un personaje político que no digería por la guerra polaco- soviética y por su verticalismo arrogante anti- anárquico. Su apellido sufrió diversas mutaciones con el transcurso del tiempo, pero algunos descendientes directos señalan que pudo haber sido Klemer. No obstante la incertidumbre forma una muralla enigmática y misteriosa que impide poner etiquetas.&lt;br /&gt;Vladimir Klemer era un hombre rudo, de piel rosada como una uva, cuerpo fornido y ojos color miel. Le gustaba la vida nocturna de tertulias privadas donde se discutía arduamente de política, y tenía una fascinación por los amores efímeros que le dejaron varios hijos dispersos por el territorio de una nación donde emigraría como polisón de barco en 1923: la República Argentina.&lt;br /&gt;Su último año en Polonia lo vivió asilado en un sótano oscuro y tenebroso de una casa de familia, comiendo migajas que sobraban en el almuerzo y esperando que no haya “moros en la costa” para fugarse por los océanos a una América del sur que alojaba europeos con alfombras rojas y brazos abiertos.&lt;br /&gt;Pregonó ideas anarquistas hasta el final de sus días, y se supone que esa condición ideológica lo obligó a escabullirse de las guardias policiales de su país. No le creía a los modelos políticos subyacentes de la revolución francesa porque eran fetiches o escenarios mentirosos de pluralidad con una dominación y desigualdad encubierta que sometía a los pueblos a la injusticia, y contra eso él levantaba su puño de lucha. Fue un campesino laborioso, un guerrillero de sangre fría, un empleado rural que dedicaba dieciséis horas del día al campo para aportar con cuentagotas con la comida de una familia de siete hermanos pequeños, un padre borracho, y una madre ama de casa.&lt;br /&gt;Aquella mañana de Enero partió por el mar báltico en un barco de carga desde el puerto de Utska, ciudad del norte polaco, que se dirigía a Centroamérica. Luego de noches a la intemperie, durmiendo poco y mal en las costas atlánticas del caribe se filtró en un buque que transportaba azúcar a Uruguay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montevideo: sede de una pasión aventurera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel Pita había llegado hacía algunos meses a la capital de Uruguay junto con su madre, huyendo de una era de hambruna de la ciudad Rumana de Bacau. Ella tenía el cabello dorado como una moneda recién acuñada, la piel blanca como el papel y ojos celestes. Se dice que fue una señora metódica, con una paciencia infinita, pero que jamás logró superar la tristeza del destete con su tierra.&lt;br /&gt;A Vladimir lo vio una mañana en una reunión anarquista que asistió con su madre en el café donde concurrían inmigrantes eslavos. La atracción fue instantánea y recíproca: ambos se miraron fijamente por largos minutos en los intervalos del debate en la mesa del bar. Pactaron una cita secreta que se concretó una tardecita de verano en las orillas del Río de La Plata; y allí comenzaron un romance fugaz que cruzaría las aguas hacia Buenos Aires para morirse años más tarde en las calles del barrio de Remedios de Escalada.&lt;br /&gt;Isabel tuvo una rápida aprobación de su madre para marcharse con Vladimir a ganarse la vida en la vereda de enfrente del país oriental, donde algunos grupos sindicalistas fuertes, de parentesco ideológico, podrían incorporarlos en fábricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Argentina de fobia revolucionaria&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proyecto de la Argentina moderna terminó de materializarse con la expropiación de tierras aborígenes bajo la sanguinaria batalla contra el indio que comandó “el zorro del desierto” Julio Argentino Roca. El PAN ( Partido Autónomo Nacional) o la denominada generación del 80, una escueta minoría oligárquica que gobernó el país por veintisiete años agigantando su poder mediante el fraude, caudillos rurales, corrupción y la riqueza de un “granero del mundo” que alimentaba a los nuevos dueños de la tierra; libró una segunda guerra cruenta contra el inmigrante de “ideas díscolas”.&lt;br /&gt;Argentina se pobló bajo las consignas de Bautista Alberdi de inmigrantes europeos, mayoritariamente provenientes de Italia y España, y no de la Europa nórdica como pretendía Domingo Faustino Sarmiento. El primer censo que se desarrolló en el país en 1869 marcaba un total de dos millones de habitantes, y sobre el final de la primera guerra mundial más de la mitad que vivía en la Provincia de Buenos Aires era extranjero.&lt;br /&gt;La política inmigratoria rebalsó las expectativas del PAN porque acarreó la aparición de obreros con una fuerte carga ideológica que pretendía reorganizar un sistema político carcomido por el egoísmo, la codicia y la corrupción. Así fue que empezaron a materializarse los grandes gremios y sindicatos que nucleaban a trabajadores del ferrocarril e industrias de base, agrupados en la FOA (Federación Obrero Argentina) primero, y en la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) después; CORA (Confederación Obrera Regional Argentina) entre otras.&lt;br /&gt;Este ejército de gente extranjera se radicó en las periferias de la Capital Federal o el conurbano bonaerense, en conventillos altos y numerosos donde padecerían el hacinamiento y graves problemas de higiene. Un crisol de etnias cuyas insignias políticas se emparentaban con el Anarquismo, Comunismo y Socialismo por un lado, y por otro, una fracción minoritaria en Buenos Aires que se abrazó a la causa de la intransigencia de Alem e Irigoyen en la UCR.&lt;br /&gt;La lucha que se libró entre los sectores progresistas extranjeros y los denominados patricios, serviles con Gran Bretaña, contó con innumerables episodios tétricos. Joaquín V. González y Miguel Cané fueron dos funcionarios de la generación del 80 que diseñaron las leyes de residencia y defensa social que expulsaba a todo inmigrante que aterrizara en Argentina con “ideas díscolas”, censuraban toda reunión política con contenido anarquista y limitaban el accionar sindical; cosa de mantener callada a la plebe sin que estropeen su poder político, sin que manoteen un pedazo de torta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vida con gusto a tango&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a Argentina durante el crudo invierno de 1923, y Vladimir tuvo que registrarse como un tal Horacio Kraber para disociar toda posible conexión con el partido Anarquista porque podrían deportarlo a su país. Y así empezó a escribir una historia desde otra identidad, desde otro país; pedazos de historias de muertes y resurrecciones que lo irían desplazando a una vida sombría y solitaria lejos de los hijos, los nietos, la revolución y su tierra.&lt;br /&gt;Isabel y Horacio alquilaron una pieza modesta dentro de un conventillo sucio donde convivían familias italianas, turcas y húngaras. Se instalaron al sur de la ciudad autónoma de Buenos Aires, en la localidad de Remedios de Escalada entre Banfield y Lanús.&lt;br /&gt;Vivieron un romance de tres años intensos. Tres años que se consumieron con un trabajo forzoso en la industria y noches de tango en el conventillo. Isabel destinaba su jornada diaria a la cocina tradicional rumana donde prevalecían los Varenikes o los Blinys, limpiaba exhaustivamente la pieza húmeda y luego esperaba en la galería del conventillo a su marido que volvía habitualmente con el rostro desanimado por una huelga perdida o algún compañero muerto.&lt;br /&gt;Pasaron tres meses de una rutina sin variaciones noticiosas hasta que Isabel quedó embarazada. La primera reacción de Horacio fue un gesto de alegría, pero al poco tiempo se marchó del conventillo porque había entablado un romance con una muchacha joven de un barrio próximo a Escalada. Casualmente sería padre por segunda y tercera vez con algún apellido distinto, y pronto migraría como una gaviota buscando la calidez de otro nido centrífugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor: el primer moykano Kraber&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horacio pegó un portazo rudo y esa fue la última vez que pisó la pieza como marido de Isabel. Luego sólo sería el padre de Héctor: un niño argentino que mamó el tango, el lunfardo y la chispa revolucionaria del conventillo.&lt;br /&gt;Ella se ingenió para vender comida a los vecinos y ganarse algunos pesos extra para poder criar a su hijo con una educación digna. Héctor realizó la primaria ininterrumpidamente hasta sexto grado y luego empezó a trabajar en un taller metalúrgico de un judío vecino. Y a partir de aquel día de 1937 hasta su desafortunada muerte en 1993, no abandonó jamás el overol, ni se sumergió en una jubilación inactiva y perezosa.&lt;br /&gt;Héctor fue un autodidacta de pura cepa. Aprendió a leer y escribir a temprana edad, y solo comenzó una exploración aventurera por textos de alto voltaje ideológico: pasando por los manuscritos económicos de Marx, el qué hacer de Lenin y los primeros trabajos de la escuela de Frankfurt, entre otras obras que hoy reposan relucientes en la biblioteca de sus nietos como un tesoro sagrado de riqueza infinita.&lt;br /&gt;Concebía al intelectual como un hombre entregado a la lucha y el saber. Después de eso sólo estaban los sabios de escritorio, cobardes e incompetentes para transformar el mundo. Héctor bailó el tango desde pequeño y luego se dedicó a enseñar, fuera del horario de fábrica, en una escuela cultural instalada en el corazón del barrio de San José; lugar donde se chocó con una rosarina llamada Beatriz que sería la madre de sus cinco hijos y su compañera del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor, Beatriz y una familia numerosa&lt;br /&gt;Héctor se alejó de su madre con algunas lágrimas quemándole la piel rosada del rostro. Vivió casi veinte años enriqueciéndose de un amor verdadero y de sabias enseñanzas de una mujer aguerrida que se inventó sola en un país desconocido, con un marido violento y mujeriego que tomó la senda del divorcio y del olvido.&lt;br /&gt;Héctor apenas hablaba de él, trató siempre de evitar conversaciones que lo pusieran en primera plana y por lo mismo sus hijos sólo conservan algunos pocos datos de su abuelo Vladimir. Quizá su madre Isabel instauró un pacto silencioso con él desde pequeño, como una táctica de amainar el dolor y naturalizar la ausencia. Pero los años se encargaron de entregarle cristiana sepultura a esas respuestas que aclararían tanto misterio.&lt;br /&gt;Dejó Escalada y se instaló en San José con Beatriz para formar una familia en un modesto barrio de trabajadores y amas de casa. Allí siguió con la fábrica metalúrgica pero abandonó las clases de tango, aunque algunas calurosas noches de sábado sabían concurrir a las milongas que se organizaban en Banfield.&lt;br /&gt;Los hijos llegaron al poco tiempo: primero Ricardo, segundo Raúl, tercero Juan, cuarta Susana y por último Marcelo. Se educaron sanos y felices con la riqueza espiritual de un barrio simple de trabajadores incansables y valores firmes.&lt;br /&gt;Héctor les cultivó la conciencia del trabajo desde chicos para que cada uno pudiera ser motor de su propio destino sin ruedas de auxilios ni bastones perpetuos. Les selló con fuego una frase en la memoria que forma parte de un mandamiento sagrado de una Biblia sin dios ni divinidad que afirma: “si quiere comida no le des pescado, mejor enséñale a pescar” y cada hijo la materializó en su vida como una receta imprescindible e inobjetable que rindió sus frutos, pintó una senda y marcó las nuevas páginas del libro de los Kraber que se escribió desde el kilómetro cero, con un prólogo de amnesia pero con un arranque ágil y nítido en letra mayúscula.&lt;br /&gt;Héctor se fue temprano pero con la felicidad gigantesca de la misión cumplida. Les regaló a sus hijos ser abuelo de sus hijos, y pagó una deuda cara que le consumió la conciencia por varias décadas. No dejó monedas, ni billetes, ni tierras, ni escrituras…dejó ideales, un capital humano, un puñado de valores y un canal de comunicación y de encuentro que hoy sus nietos lo sintonizan deteniendo la vista con convicción en los ojos seguros del “Che”. La vida le dio revancha, la vida le dejó escribir su Historia. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3912057678898458907?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3912057678898458907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3912057678898458907' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3912057678898458907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3912057678898458907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/02/la-historia-de-un-apellido-con-revancha.html' title='La Historia de un apellido con revancha'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R7nSZNgTeQI/AAAAAAAAAPo/ORM1zBH2rkU/s72-c/barco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-6985300112975950189</id><published>2008-01-16T00:41:00.000-02:00</published><updated>2008-01-16T01:08:56.173-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reflexiones'/><title type='text'>un brindis sin sonrisa</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R410LaWb7SI/AAAAAAAAAPY/IioDdG5nZ9w/s1600-h/el+hombre+del+traje+gris.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155904887809895714" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R410LaWb7SI/AAAAAAAAAPY/IioDdG5nZ9w/s400/el+hombre+del+traje+gris.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Algunas reflexiones a priori, sin demasiado maquillaje, sobre el comienzo de otro año. Perdón por tanta ausencia para quienes entran seguido, la lejanía de mi computadora y de La Plata me aleja un poco de la escritura.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como una gota de agua en una laguna se difuminó otro año. El 2007 no fue menos distinto que los últimos del siglo XXI y en definitiva que la última década del XX que marcó con vehemencia una tendencia un tanto atroz y peligrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presidencias inobjetables, con unas columnas mafiosas endebles,estabes e inamovibles por el carril derecho de las cosas. Desde Ménem a esta parte todo está pintado con un gris oscuro inmune al aguarrás de la opinión pública y de movimientos de gente que pugna por cristalizar un poco el mundo de la política y las ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios continúan con la lógica marketinera del mensaje rápido y sensacionalista, del programa plagado de mujeres bonitas, metrosexuales y quilombos made in farándula. El fútbol en una caída estrepitosa del fútbol propiamente dicho, donde ganan los apadrinados por empresarios mafiosos o de billetera gorda; lo único benévolo fue el campeonato de Lanús que fue una clara muestra de que todo "no está tan arreglado", y al tan hay que ponerlo con negrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2007 sigue marcando un gran exceso de muertes en la ruta y en las urbes por velocidades elevadisimas y alcohol al volante. No obstante el 07 no marca una excepción, sólo se adapta a una ola progresiva de accidentes fatales que encuadran en una inoperancia en la educación vial, y en la norma del tránsito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por demasiadas cosas el 2008 no aterriza con síntomas de cambio, el brindis siempre está condenado a la monotonía, a repetir la historia con demasiada fidelidad. Cristina se coronó presidenta y en sus comienzos no se corrió de la senda de Néstor, y no se avizoran cambios de envergadura en ningun nivel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en la sociedad de la desinformación aunque nos lluevan mensajes desde todos los rincones o flancos mediáticos. Todo parece un plan montado a desviar la atención, un atropello contra la razón, un emprobrecimiento cultural en todos los ordenes; donde la corrupción, las leyes del mercado y el maquiavelismo alzan la voz para coronarse con la victoria y rompen con cualquier valor, ideal y con cualquier romanticisimo. Nos sigue ganando el hombre del traje gris, "nos siguen robando el mes de abril".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;por matías kraber&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-6985300112975950189?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/6985300112975950189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=6985300112975950189' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6985300112975950189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6985300112975950189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2008/01/un-brindis-sin-sonrisa.html' title='un brindis sin sonrisa'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R410LaWb7SI/AAAAAAAAAPY/IioDdG5nZ9w/s72-c/el+hombre+del+traje+gris.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-7000405126320870106</id><published>2007-12-03T12:09:00.000-03:00</published><updated>2007-12-03T12:58:09.431-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión Política'/><title type='text'>Y ahora que digan que es dictador</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R1QnfHrNm0I/AAAAAAAAAPQ/FTZoWK0AFrY/s1600-R/chavez.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139776490326301506" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R1QnfHrNm0I/AAAAAAAAAPQ/yNRZPAULqEQ/s400/chavez.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En las últimas horas de un domingo caluroso se decretó el primer revés electoral que sufrió el gobierno de Hugo Chávez en la República Bolivariana de Venezuela después de nueve años.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una posibilidad que existió siempre que existió el chavismo, una forma de consensuar con el pueblo la legitimidad del gobierno y sus medidas. " Extraño dictador este Hugo Chávez. Masoquista y suicida: creó una Constitución que permite que el pueblo lo eche, y se arriesgó a que eso ocurriera en un referéndum revocatorio que Venezuela ha realizado por primera vez en la historia universal" escribió Eduardo Galeano en la contratapa de página/12 hace unos años cuando el líder del "partido socialista del siglo XXI" convocó a unas elecciones para que deliberen con el voto su permanencia o su derrota en una Venezuela benévola pero bastardeada de cualquier rincón de la prensa. Tildada de revolucionaria por oponerse con vehemencia a una sanguinaria política imperialista de George W. Bush en EEUU, que parece eximido de culpa y cargo a la hora de redactar noticias con títulos aparatosos. Y de un país que ofició de pulpo en América Latina, extrayendo la riqueza natural de tierras ajenas e imponiendo gustos, hábitos, mañas y excesos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Chavez diseñó un proyecto de reforma constitucional que puede tener aciertos y desaciertos, pero se debe poner mayúsculas en el oficio democrático de un señor que está juzgado de tirano y dictador. Un señor que puso en jaque su propio gobierno hace unos años y hoy volvió a consultarte al electorado venezolano sobre una reforma superlativa, de gran importancia para el destino venezolano. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Finalmente el resultado fue negativo. Ganó el no, un no que objeta una reforma destinada a abreviar las horas laborales de 8 a 6, la reelección indefinida, la universalidad del seguro social y el derecho alimentario, etcétera. El único argumento que puede sustentar con cuentagotas que Chavez es un dictador es el punto de convertir a la reelección en infinita; pero la transparencia del escrutinio y la operancia de la democracia se encarga de desechar cualquier tipo de vinculación con el autoritarismo. Después del resultado de ayer, aquellos quejones y fóbicos del marxismo, o mejor dicho: de todo lo que remita a la socialización de los medios de producción...pueden respirar tranquilos y esfumar ese fantasma rojo que los azotaba en los sueños. Ya no tienen paredes de donde sostener esas críticas impiadosas, ya no tienen de que temer porque todo funciona en regla, reina la democracia con un socialismo justo aunque el propio término los enloquezca. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-7000405126320870106?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/7000405126320870106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=7000405126320870106' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7000405126320870106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7000405126320870106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/12/y-ahora-que-digan-que-es-dictador.html' title='Y ahora que digan que es dictador'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/R1QnfHrNm0I/AAAAAAAAAPQ/yNRZPAULqEQ/s72-c/chavez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3285715387350973081</id><published>2007-11-15T23:16:00.000-03:00</published><updated>2007-11-15T23:23:03.296-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>En un país llamado soledad</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rzz-7bxY5zI/AAAAAAAAAPI/Gl7T_27N7ME/s1600-h/hoppe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133257972316170034" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rzz-7bxY5zI/AAAAAAAAAPI/Gl7T_27N7ME/s400/hoppe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Crónica sobre un idealista que se arrincona solitario en una casa de las periferias de Lobos. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La casa está al final de una calle de pedregullo. Un camino de material serpentea hacia la puerta de madera, y las ventanas están ocultas detrás de unas persianas antiguas. Son las cuatro de la tarde de un domingo, y la voz frágil de Silvio Rodríguez es la única música que se respira en el barrio.&lt;br /&gt;- Golpeá fuerte las manos, porque no te escucha sino.- Me dijo una vecina sentada en una banqueta detrás de las rejas de su casa.&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;Julio camina con los pasos pesados hasta la puerta y me invita a pasar con una sonrisa ancha en la cara que después de unos segundos se difumina.&lt;br /&gt;- Estaba en mi cuarto, menos mal que golpeaste fuerte las manos.- Habla con un cigarrillo en la comisura de los labios, mientras señala una silla de metal para que tome asiento.&lt;br /&gt;El living está pegado a la cocina. En las paredes hay un retrato gigante del “Che”, un cuadro de la Habana revolucionaria y la cara de Lenin en blanco y negro detrás de un vidrio cubierto de polvo. Julio pone el cenicero en la mesa y se deja caer en la silla, mientras espera que grite la pava para empezar con el mate.&lt;br /&gt;- Estaba leyendo un rato algunos cuentos de London. Por lo menos me trasladan a una realidad bastante lejana a la nuestra. Hay veces que conviene no pensar por un buen rato.- Habla con precisión gramatical, respetando tiempos, mientras fuma y mira por la ventana-.&lt;br /&gt;Él dice ser rojo, y lo enfatiza con el pecho inflado. Vivió algunos años en Europa empujado por la dictadura más sangrienta del país. Volvió varios años después del retorno democrático, pero bastante lejos de la Capital; prefirió eximirse del ruido y de esa urbanidad insensible que perpetua políticos infames. Llegó al pueblo de Lobos ya jubilado, con una modesta pensión de comerciante, sin hijos ni esposa, sólo un pilón de libros y discos embalados en una caja.&lt;br /&gt;- En España se puede soñar. Es factible un triunfo, porque persisten idealistas comprometidos. Persiste la ambición de cambiar el mundo.- Julio larga una bocanada de humo y se toma un tiempo para volver a hablar con la voz ronca- Acá es distinto, te diría que desde que existe el peronismo es distinto…y desde que muchos no están es distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio no puede hablar de Perón sin que se le hinchen las venas. El propio término lo altera, le cambia el tono de voz en milésimas de segundo y el clima adquiere un aroma tenso. La simple mención del líder de un movimiento que destiñó la fecha para los admiradores de la revolución rusa, le acarrea un sinfín de recuerdos que prefiere ahogarlos en el olvido para amainar la punzada filosa de un dolor irremediable.&lt;br /&gt;- Fue un fascista y hoy todavía le rinden culto. Que fácil lo disocian de los nazis que aterrizaron en Argentina, que fácil lo eximen de la tortura y ese autoritarismo encubierto que apretaba a los que pensábamos distinto.- Julio habla y la voz retumba en las paredes como un sermón imperativo- pero que se le va a hacer, tenemos un país de “alpargatas sí y libros no”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradójicamente Lobos es una ciudad con alta graduación peronista. Pero Julio tenía una casa que heredó del tío abuelo y era la única propiedad que poseía en el país. Por eso aterrizó en la ciudad del nordeste de la provincia de Buenos Aires. Una ciudad partida por dicotomías: los peronistas y los radicales, los católicos y los evangélicos y los de “Salgado” versus los de “Atlhetic” en el ámbito caliente del fútbol. Detrás de esas divisiones está Julio solitario en una casa desértica instalada en las periferias, ensimismado en sus libros y música como un “contrero y loco” tal como lo injuria la gente del pueblo.&lt;br /&gt;Los abrazos de Julio son semanales, y aparecen en puño y letra inmersos en un sobre que tiene correspondencia de España. “Son algunos amigos que me quedaron de aquel lado del atlántico” cuenta con los ojos vidriosos señalando un montón de cartas que están dentro de un baúl de madera.&lt;br /&gt;El crepúsculo marcó la hora de irse. Julio se paró de la silla y quedó mirándome detrás de sus lentes con el color nostálgico de la despedida. Conversó plácidamente después de demasiado tiempo y la tarde fue la más efímera de todas.&lt;br /&gt;- Hasta la victoria siempre.- saboreó las palabras mientras permanecía de pie pegado a la puerta.&lt;br /&gt;Luego entró a su casa y retornó Silvio al barrio para decirle que no estaba ni solo ni en silencio, y esa música prevaleció cuando me fui del barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3285715387350973081?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3285715387350973081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3285715387350973081' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3285715387350973081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3285715387350973081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/11/en-un-pas-llamado-soledad.html' title='En un país llamado soledad'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rzz-7bxY5zI/AAAAAAAAAPI/Gl7T_27N7ME/s72-c/hoppe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-2647544540338699875</id><published>2007-11-15T15:49:00.000-03:00</published><updated>2007-11-15T15:54:30.960-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesías'/><title type='text'>Ex falso sequitur quodlibet y Entre la vida y la muerte- Poemas</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RzyVm7xY5yI/AAAAAAAAAPA/FVjna1P8P0s/s1600-h/entre+la+vida+y+la+muerte.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133142171407935266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RzyVm7xY5yI/AAAAAAAAAPA/FVjna1P8P0s/s400/entre+la+vida+y+la+muerte.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Dos poemas de Emmanuel Burgueño. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Ex falso sequitur quodlibet&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La vi sonreír y sospeche que le gustaba.&lt;br /&gt;Me pregunté por qué sería si no me conocía,&lt;br /&gt;pero deduje que hay ciertas cosas sin más explicación&lt;br /&gt;que lo que acontece sin ser pensado pero sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su sonrisa era diminuta, su boca perfecta&lt;br /&gt;y sus labios invocaban dioses ateos dispuestos al sacrificio.&lt;br /&gt;El pelo era el de una medusa sin serpientes:&lt;br /&gt;enmarañado y vivaz hasta convertirme en piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gracia de su rostro me perseguía,&lt;br /&gt;no había dudas que yo era el destinatario&lt;br /&gt;de esos ojos insomnes sin ganas de dormirse,&lt;br /&gt;de esa mirada furtiva buscando conocerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin temor a equivocarme me acerqué a su sonrisa&lt;br /&gt;y sentí el yerro del rechazo cuando me miro sorprendida,&lt;br /&gt;ex vero sequitur verum (de la verdad se sigue verdad)- me dijo.&lt;br /&gt;Y si de verdades hablamos, la verdad no te conozco- concluyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol es amarillo, la luna blanca&lt;br /&gt;el viento una circunstancia, al aire una necesidad&lt;br /&gt;la palabra un invento, la verdad ¿una realidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise poner a deducirme acerca de la verdad&lt;br /&gt;pero me encontré que todas las verdades&lt;br /&gt;conducen a otras verdades: simples y absolutas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo falso se deduce cualquier cosa-dijo.&lt;br /&gt;A veces hasta nos encontramos con la verdad- concluyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras sonreía empezamos a conocernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entre la vida y la muerte &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La vida y la muerte enfrentadas,&lt;br /&gt;sentadas juntas en una plaza,&lt;br /&gt;se huelen, se tocan, se sienten,&lt;br /&gt;se miran y respiran soledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se necesitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida, alegre y quejumbrosa,&lt;br /&gt;estalla en carcajadas su tristeza eterna.&lt;br /&gt;Las contradicciones la persiguen hasta cansarla,&lt;br /&gt;pero ella permanece auténtica en su belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte, solemne y misteriosa,&lt;br /&gt;se encierra en sus secretos vacíos.&lt;br /&gt;La nada absoluta es su ropaje predilecto,&lt;br /&gt;pero ella sabe que quieren cambiarle su atuendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida y la muerte están cerca.&lt;br /&gt;Se rozan en el límite invisible que las separa,&lt;br /&gt;buscan ese espacio perfecto que las consuma&lt;br /&gt;y las convierta en una mariposa sin alas pero que vuela. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-2647544540338699875?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/2647544540338699875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=2647544540338699875' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2647544540338699875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2647544540338699875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/11/ex-falso-sequitur-quodlibet-y-entre-la.html' title='Ex falso sequitur quodlibet y Entre la vida y la muerte- Poemas'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RzyVm7xY5yI/AAAAAAAAAPA/FVjna1P8P0s/s72-c/entre+la+vida+y+la+muerte.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-5140021753864582416</id><published>2007-11-13T09:53:00.000-03:00</published><updated>2007-11-13T09:59:59.814-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión Política'/><title type='text'>Luna de miel embrujada</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rzmfs59BEzI/AAAAAAAAAO4/B1wFcI8RiTM/s1600-h/Kirchner_Cristina.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132308844185195314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rzmfs59BEzI/AAAAAAAAAO4/B1wFcI8RiTM/s400/Kirchner_Cristina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una nota editorial del programa platense de la FM radio universidad "Que más nos puede pasar" que se emite los domingos a las 20 hs. Una nota que trata de dilucidar los festejos tenues de un oficialismo preocupado por posibles cimbronazos que sacudirán al gobierno de Cristina dentro de milésimas de segundos después de su principio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Luna de miel embrujada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo balcón, ni multitudes, ni grandes festejos, ni mediáticas demostraciones de satisfacción consumada. Todo fue muy austero. Los festejos por parte del gobierno nacional y el Frente para la Victoria fueron los mas pelados si se quiere desde el retorno a la democracia. Ni banderitas, ni globos, ni siquiera un gran discurso.&lt;br /&gt;Es que existe un inquietante rumor que está circulado por los pasillos de la Casa Rosada a partir del resultado de las elecciones presidenciales del 28 de octubre. Esta preocupación es en referencia a las posibilidades reales que tiene la primera dama de enfrentarse a una crisis económico-social no bien asuma la presidencia. Una de las principales causas sería la inflación proyectada de no menos del 45% anual para el año 2008, que podría ser aún más alta si se calculan los inminentes aumentos de electricidad, gas, telefonía celular y fija, combustibles, transportes y alimentos. El Tarifazo es inminente y todos los caminos conducen a Roma. Incluso la Reunión de Cristina con Rodríguez Zapatero esta semana en Santiago de Chile, no tiene otro objeto que el de garantizar la cifra que regirá ese aumento y obviamente el de aumentar el numero de “inversiones” , como se dice en la jerga de los economistas , a la llegada empresas extranjeras , con la posibilidad de no pagar impuestos y mínimas retenciones a cambio de seguir abonando al Mecanismo del Saqueo de nuestro País. Las ganancias millonarias de las empresas españolas es lo que tanto preocupaba al primer mandatario de la ¿ex? Madre patria.&lt;br /&gt;Lo otro que queda en el tintero es la crisis energética que se prevé tendrá su pico más elevado en los meses de verano que, para colmo, se pronostica serán de temperaturas muy elevadas. El aumento del consumo de artefactos eléctricos para paliar el calor puede hacer colapsar nuevamente las ya golpeadas reservas energéticas. Este incremento en las tarifas produciría un deterioro significativo en los salarios de aquellos que perciben entre $500 y $1500 mensuales. No sólo por el inevitable efecto inflacionario, sino que además, la Primera Dama y Miguel Peirano, el ministro de Economía, pretenden un dólar mínimo de $3,40 con un techo de $3,50 para poder engrosar la recaudación por exportaciones. O traducido al criollo seremos los más necesitados los que tendremos que seguir pagando con nuestra miseria los efectos de esta política económica.&lt;br /&gt;Esto, seguramente, repercutirá en otro de los problemas latentes que son los constantes conflictos gremiales. En consecuencia, “los amigos sindicalistas” deberán enfrentar a la flamante presidenta o “negociar” algún mísero aumento que por supuesto no cubrirá ni la cuarta parte del efecto inflacionario. ¿La enfrentaran? Llamaran CGT y CTA a nacionalizar una lucha salarial?&lt;br /&gt;Crisis energética, inflación, aumento de tarifas, un cóctel explosivo que puede transformar la magra Fiesta del triunfo en una Luna de Miel embrujada.&lt;br /&gt;No nos olvidemos que además, de no poder solucionar rápidamente estos conflictos en el primer semestre, podría comenzar a subir el índice de desocupación.&lt;br /&gt;¿Será este el real motivo del bajo perfil que comenzaron a mostrar los Kirchner después de la victoria?&lt;br /&gt;Lo que queda claro es que no hay motivos para alargar el festejo y si mucho interrogantes sobre el futuro.&lt;br /&gt;Un Horizonte muy Oscuro se cierne frente a los de abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VLADIMIR JANTUS CASTELLI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-5140021753864582416?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/5140021753864582416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=5140021753864582416' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5140021753864582416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5140021753864582416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/11/luna-de-miel-embrujada.html' title='Luna de miel embrujada'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rzmfs59BEzI/AAAAAAAAAO4/B1wFcI8RiTM/s72-c/Kirchner_Cristina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-8939634065773078849</id><published>2007-10-29T19:45:00.000-03:00</published><updated>2007-10-29T19:50:04.113-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión Política'/><title type='text'>Cristina: un comienzo con ritmo y votos</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RyZja_fXUUI/AAAAAAAAAOw/UirWtS1_s_M/s1600-h/cristina.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126894541178622274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RyZja_fXUUI/AAAAAAAAAOw/UirWtS1_s_M/s400/cristina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Una nota de opinión de Emmanuel Burgueño sobre el postre caliente de las elecciones 2007. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Su victoria aplastante no sorprendió a nadie, se sabía de su triunfo desde el mismo momento de su postulación: los logros de Néstor Kirchner durante su mandato pesaron más que sus desaciertos, y la falta de alternativas políticas fuertes hicieron de esta elección un plebiscito en la que se le dio al gobierno el visto bueno para que continúe con su gestión.&lt;br /&gt;Conocer el final es la mejor manera de empezar una historia; pero en política, como en la vida, los finales no se conocen de antemano, se van escribiendo con la pasión de los días y, muchas veces, culminan con la desazón de la noche, que oscurece con su luna la lumbre de los ojos. Los argentinos, en nuestra vida democrática, nos hemos envuelto en numerosos enamoramientos políticos que culminan con el fracaso de una relación sostenida de manera superficial, basada en palabras bonitas y en acciones correctas que se dejaban de lado cuando el contrato matrimonial estaba avanzado. No conocíamos el final de la historia y nos excusábamos diciendo que nosotros no éramos los escritores- y no deja de ser una vil excusa-, y los escritores morían en el olvido al no poder manejar esos cuentos que tenían gancho, pero les faltaba el título y el punto final.&lt;br /&gt;Cristina Fernández de Kirchner cuenta con el apoyo de- casi- uno de cada dos argentinos. La victoria es inobjetable y tanta unanimidad asusta. Asusta porque el reino de la política es el infierno del desengaño, donde el que come más manzanas es rey y los que andan desnudos abundan y parecen no darse cuenta que su falta de ropa es por culpa de los que se comen la fruta. Asusta, sí, porque han sido años de derrotas, porque Perón todavía es ángel o demonio, y porque las estatuas son el mejor lugar para que caguen los pájaros.&lt;br /&gt;Asusta, sí ¡Vaya que asusta!&lt;br /&gt;Pero todos nuestros temores no impiden que caminemos en las tinieblas a pesar de los fantasmas, buscando ese rayo de luz que nos conduzca hasta la puerta, tratando de espiar hasta el final del pasillo en busca de ese cuento siempre vislumbrado, pero jamás escrito, y gozosos y felices encontrarnos con ese escritor que no sabía como terminaba la historia pero improvisó sobre la marcha; y tanto improvisó, que un día se dio cuenta que todos los que dudaban de su capacidad, ahora lo aplaudían.&lt;br /&gt;Y colorín colorado.&lt;br /&gt;(Vaya que es lindo final para una historia…)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Emmanuel Burgueño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-8939634065773078849?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/8939634065773078849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=8939634065773078849' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8939634065773078849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8939634065773078849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/10/cristina-un-comienzo-con-ritmo-y-votos.html' title='Cristina: un comienzo con ritmo y votos'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RyZja_fXUUI/AAAAAAAAAOw/UirWtS1_s_M/s72-c/cristina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-3297354764980690575</id><published>2007-10-25T20:17:00.000-03:00</published><updated>2007-10-25T20:25:50.302-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Las puertas del cielo- Julio Cortázar</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RyEl5rDIfTI/AAAAAAAAAOg/WMyG35WcbSY/s1600-h/las+puertas+del+cielo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5125419523662970162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RyEl5rDIfTI/AAAAAAAAAOg/WMyG35WcbSY/s400/las+puertas+del+cielo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Bestiario, Buenos Aires, Sudamericana, 1994&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A las ocho vino José María con la noticia, casi sin rodeos me dijo que Celina acababa de morir. Me acuerdo que reparé instantáneamente en la frase, Celina acabando de morirse, un poco como si ella misma hubiese decidido el momento en que eso debía concluir. Era casi de noche y a José María le temblaban los labios al decírmelo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Mauro lo ha tomado tan mal, lo dejé como loco. Mejor vamos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Yo tenía que terminar unas notas, aparte de que le había prometido a una amiga llevarla a comer. Pegué un par de telefoneadas y salí con José María a buscar un taxi. Mauro y Celina vivían por Cánning y Santa Fe de manera que le pusimos diez minutos desde casa. Ya al acercarnos vimos gente que se paraba en el zaguán con un aire culpable y cortado; en el camino supe que Celina había empezado a vomitar sangre a las seis, que Mauro trajo al médico y que su madre estaba con ellos. Parece que el médico empezaba a escribir una larga receta cuando Celina abrió los ojos y se acabó de morir con una especie de tos, más bien un silbido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Yo lo sujeté a Mauro, el doctor tuvo que salir porque Mauro se le quería tirar encima. Usté sabe cómo es él cuando se cabrea. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Yo pensaba en Celina, en la última cara de Celina que nos esperaba en la casa. Casi no escuché los gritos de las viejas y el revuelo en el patio, pero en cambio me acuerdo que el taxi costaba dos sesenta y que el chofer tenía una gorra de lustrina. Vi a dos o tres amigos de la barra de Mauro, que leían La Razón en la puerta; una nena de vestido azul tenía en brazos al gato barcino y le atusaba minuciosa los bigotes. Más adentro empezaban los clamoreos y el olor a encierro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Andá velo a Mauro -le dije a José Maríía-. Ya sabés que conviene darle bastante alpiste.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En la cocina andaban ya con el mate. El velorio se organizaba solo, por sí mismo: las caras, las bebidas, el calor. Ahora que Celina acababa de morir, increíble cómo la gente de un barrio larga todo (hasta las audiciones de preguntas y respuestas) para constituirse en el lugar del hecho. Una bombilla rezongó fuerte cuando pasé al lado de la cocina y me asomé a la pieza mortuoria. Misia Martita y otra mujer me miraron desde el oscuro fondo, donde la cama parecía estar flotando en una jalea de membrillo. Me di cuenta por su aire superior que acababan de lavar y amortajar a Celina; hasta se olía débilmente a vinagre. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Pobrecita la finadita -dijo Misia Martita-. Pase, doctor, pase a verla. Parece como dormida. Aguantando las ganas de putearla me metí en el caldo caliente de la pieza. Hacía rato que estaba mirando a Celina sin verla y ahora me dejé ir a ella, al pelo negro y lacio naciendo de una frente baja que brillaba como nácar de guitarra, al plato playo blanquísimo de su cara sin remedio. Me di cuenta de que no tenía nada que hacer ahí, que esa pieza era ahora de las mujeres, de las plañideras llegando en la noche. Ni siquiera Mauro podría entrar en paz a sentarse al lado de Celina, ni siquiera Celina estaba ahí esperando, esa cosa blanca y negra se volcaba del lado de las lloronas, las favorecía con su tema inmóvil repitiéndose. Mejor Mauro, ir a buscar a Mauro que seguía del lado nuestro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De la pieza al comedor había sordos centinelas fumando en el pasillo sin luz. Peña, el loco Bazán, los dos hermanos menores de Mauro y un viejo indefinible me saludaron con respeto. -Gracias por venir, doctor -me dijo unoo-. Usté siempre tan amigo del pobre Mauro. -Los amigos se ven en estos trances -diijo el viejo, dándome una mano que me pareció una sardina viva. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Todo esto ocurría, pero yo estaba otra vez con Celina y Mauro en el Luna Park, bailando en el carnaval del cuarenta y dos, Celina de celeste que le iba tan mal con su tipo achinado, Mauro de palm-beach y yo con seis whiskies y una mamúa padre. Me gustaba salir con Mauro y Celina para asistir de costado a su dura y caliente felicidad. Cuanto más me reprochaban estas amistades, más me arrimaba a ellos (a mis días, a mis horas) para presenciar su existencia de la que ellos mismos no sabían nada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me arranqué del baile, un quejido venía de la pieza trepando por las puertas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Esa debe ser la madre -dijo el loco Bazán, casi satisfecho. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;"Silogística perfecta del humilde", pensé. "Celina muerta, llega madre, chillido madre." Me daba asco pensar así, una vez más estar pensando todo lo que a los otros les bastaba sentir. Mauro y Celina no habían sido mis cobayos, no. Los quería, cuánto los sigo queriendo. Solamente que nunca pude entrar en su simpleza, solamente que me veía forzado a alimentarme por reflejo de su sangre; yo soy el doctor Hardoy, un abogado que no se conforma con el Buenos Aires forense o musical o hípico, y avanza todo lo que puede por otros zaguanes. Ya sé que detrás de eso está la curiosidad, las notas que llenan poco apoco mi fichero. Pero Celina y Mauro no, Celina y Mauro no.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Quién iba a decir esto -le oí a Peña-.. Así tan rápido... &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Bueno, vos sabés que estaba muy mal deel pulmón. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Sí, pero lo mismo... Se defendían de la tierra abierta. Muy mal del pulmón, pero así y todo... Celina tampoco debió esperar su muerte, para ella y Mauro la tuberculosis era "debilidad". Otra vez la vi girando entusiasta en brazos de Mauro, la orquesta de Canaro ahí arriba y un olor a polvo barato. Después bailó conmigo una machicha, la pista era un horror de gente y calina.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;"Qué bien baila, Marcelo", como extrañada de que un abogado fuera capaz de seguir una machicha. Ni ella ni Mauro me tutearon nunca, yo le hablaba de vos a Mauro pero a Celina le devolvía el tratamiento. A Celina le costó dejar el "doctor", tal vez la enorgullecía darme el título delante de otros, mi amigo el doctor. Yo le pedí a Mauro que se lo dijera, entonces empezó el "Marcelo". Así ellos se acercaron un poco a mí pero yo estaba tan lejos como antes. Ni yendo juntos a los bailes populares, al box, hasta al fútbol (Mauro jugó años atrás en el Rácing) o mateando hasta tarde en la cocina. Cuando acabó el pleito y le hice ganar cinco mil pesos a Mauro, Celina fue la primera en pedirme que no me alejara, que fuese a verlos. Ya no estaba bien, su voz siempre un poco ronca era cada vez más débil. Tosía por la noche, Mauro le compraba Neurofosfato Escay lo que era una idiotez, y también Hierro Quina Bisleri, cosas que se leen en las revistas y se les toma confianza. Íbamos juntos a los bailes, y yo los miraba vivir. -Es bueno que lo hable a Mauro -dijo Joosé María que brotaba de golpe a mi lado-. Le va a hacer bien. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Fui, pero estuve todo el tiempo pensando en Celina. Era feo reconocerlo, en realidad lo que hacía era reunir y ordenar mis fichas sobre Celina, no escritas nunca pero bien a mano. Mauro lloraba a cara descubierta como todo animal sano y de este mundo, sin la menor vergüenza. Me tomaba las manos y me las humedecía con su sudor febril. Cuando José María lo forzaba a beber una ginebra, la tragaba entre dos sollozos con un ruido raro. Y las frases, ese barboteo de estupideces con toda su vida dentro, la oscura conciencia e la cosa irreparable que le había sucedido a Celina pero que sólo él acusaba y resentía. El gran narcisismo por fin excusado y en libertad para dar el espectáculo. Tuve asco de Mauro pero mucho más de mí mismo, y me puse a beber coñac barato que me abrasaba la boca sin placer. Ya el velorio funcionaba a todo tren, de Mauro abajo estaban todos perfectos, hasta la noche ayudaba caliente y pareja, linda para estarse en el patio y hablar de la finadita, para dejar venir el alba sacándole a Celina los trapos al sereno. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esto fue un lunes, después tuve que ir a Rosario por un congreso de abogados donde no se hizo otra cosa que aplaudirse unos a otros y beber como locos, y volví a fin de semana. En el tren viajaban dos bailarinas del Moulin Rouge y reconocí a la más joven, que se hizo la zonza. Toda esa mañana había estado pensando en Celina, no que me importara tanto la muerte de Celina sino más bien la suspensión de un orden, de un hábito necesario. Cuando vi a las muchachas pensé en la carrera de Celina y el gesto de Mauro al sacarla de la milonga del griego Kasidis y llevársela con él. Se precisaba coraje para esperar alguna cosa de esa mujer, y fue en esa época que lo conocí, cuando vino a consultarme sobre el pleito de su vieja por unos terrenos en Sanagasta. Celina lo acompañó la segunda vez, todavía con un maquillaje casi profesional, moviéndose a bordadas anchas pero apretada a su brazo. No me costó medirlos, saborear la sencillez agresiva de Mauro y su esfuerzo inconfesado de incorporarse del todo a Celina. Cuando los empecé a tratar me pareció que lo había conseguido, al menos por afuera y en la conducta cotidiana. Después medí mejor, Celina se le escapaba un poco por la vía de los caprichos, su ansiedad de bailes populares, sus largos entresueños al lado de la radio, con un remiendo o un tejido en las manos. Cuando la oí cantar, una noche de Nebiolo y Rácing cuatro a uno, supe que todavía estaba con Kasidis, lejos de una casa estable y de Mauro puestero en el Abasto. Por conocerla mejor alenté sus deseos baratos, fuimos los tres a tanto sitio de altoparlantes cegadores, de pizza hirviendo y papelitos con grasa por el piso. Pero Mauro prefería el patio, las horas de charla con vecinos y el mate. Aceptaba de a poco, se sometía sin ceder. Entonces Celina fingía conformarse, tal vez ya estaba conformándose con salir menos y ser de su casa. Era yo el que le conseguía a Mauro para ir a los bailes, y sé que me lo agradeció desde un principio. Ellos se querían, y el contento de Celina alcanzaba para los dos, a veces para los tres.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me pareció bien pegarme un baño, telefonear a Nilda que la iría a buscar el domingo de paso al hipódromo, y verlo en seguida a Mauro. Estaba en el patio, fumando entre largos mates. Me enternecieron los dos o tres agujeritos de su camiseta, y le di una palmada en el hombro al saludarlo. Tenía la misma cara de la última vez, al lado de la fosa, al tirar el puñado de tierra y echarse atrás como encandilado. Pero le encontré un brillo claro en los ojos, la mano dura al apretar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Gracias por venir a verme. El tiempo ees largo, Marcelo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Tenés que ir al Abasto, o te reemplazza alguien? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Puse a mi hermano el renguito. No tengo ánimo de ir, y eso que el día se me hace eterno. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Claro, precisás distraerte. Vestíte y damos una vuelta por Palermo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Vamos, lo mismo da. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Se puso un traje azul y pañuelo bordado, lo vi echarse perfume de un frasco que había sido de Celina. Me gustaba su forma de requintarse el sombrero, con el ala levantada, y su paso liviano y silencioso, bien compadre. Me resigné a escuchar -"Los amigos se ven en estos trances"- y a la segunda botella de Quilmes Cristal se me vino con todo lo que tenía. Estábamos en una mesa del fondo del café, casi a solas; yo lo dejaba hablar pero de cuando en cuando le servía cerveza. Casi no me acuerdo de todo lo que dijo, creo que en realidad era siempre lo mismo. Me ha quedado una frase: "La tengo aquí", y el gesto al clavarse el índice en el medio del pecho como si mostrara un dolor o una medalla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Quiero olvidar -decía también-. Cualquier cosa, emborracharme, ir a la milonga, tirarme cualquier hembra. Usté me comprende, Marcelo, usté... -El índice subía, enigmático, se plegaba de golpe como un cortaplumas. A esa altura ya estaba dispuesto a aceptar cualquier cosa, y cuando yo mencioné el Santa Fe Palace como de pasada, él dio por hecho que íbamos al baile y fue el primero en levantarse y mirar la hora. Caminamos sin hablar, muertos de calor, y todo el tiempo yo sospechaba un recuento por parte de Mauro, su repetida sorpresa al no sentir contra su brazo la caliente alegría de Celina camino al baile. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Nunca la llevé a ese Palace -me dijo de repente-. Yo estuve antes dee conocerla, era una milonga muy rea. ¿Usté la frecuenta?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En mis fichas tengo una buena descripción del Santa Fe Palace, que no se llama Santa Fe ni está en esa calle, aunque sí a un costado. Lástima que nada de eso pueda ser realmente descrito, ni la fachada modesta con sus carteles promisores y la turbia taquilla, menos todavía los junadores que hacen tiempo en la entrada y lo calan a uno de arriba abajo. Lo que sigue es peor, no que sea malo porque ahí nada es ninguna cosa precisa; justamente el caos, la confusión resolviéndose en un falso orden: el infierno y sus círculos. Un infierno de parque japonés a dos cincuenta la entrada y damas cero cincuenta. Compartimentos mal aislados, especie de patios cubiertos sucesivos donde en el primero una típica, en el segundo una característica, en el tercero una norteña con cantores y malambo. Puestos en un pasaje intermedio (yo Virgilio) oíamos las tres músicas y veíamos los tres círculos bailando; entonces se elegía el preferido, o se iba de baile en baile, de ginebra en ginebra, buscando mesitas y mujeres. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-No está mal -dijo Mauro con su aire trristón-. Lástima el calor. Debían poner estratores. (Para una ficha: estudiar, siguiendo a Ortega, los contactos del hombre del pueblo y la técnica. Ahí donde se creería un choque hay en cambio asimilación violenta y aprovechamiento; Mauro hablaba de refrigeración o de superheterodinos con la suficiencia porteña que cree que todo le es debido.) Yo lo agarré del brazo y lo puse en camino de una mesa porque él seguía distraído y miraba el palco de la típica, al cantor que tenía con las dos manos el micrófono y lo zarandeaba despacito. Nos acodamos contentos delante de dos cañas secas y Mauro se bebió la suya de un solo viaje.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Esto asienta la cerveza. Puta que está concurrida la milonga. Llamó pidiendo otra, y me dio calce para desentenderme y mirar. La mesa estaba pegada a la pista, del otro lado había sillas contra una larga pared y un montón de mujeres se renovaba con ese aire ausente de las milongueras cuando trabajan o se divierten. No se hablaba mucho, oíamos muy bien la típica, rebasada de fuelles y tocando con ganas. El cantor insistía en la nostalgia, milagrosa su manera de dar dramatismo a un compás más bien rápido y sin alce. Las trenzas de mi china las traigo en la maleta... Se prendía al micrófono como a los barrotes de un vomitorio, con una especie de lujuria cansada, de necesidad orgánica. Por momentos metía los labios contra la rejilla cromada, y de los parlantes salía una voz pegajosa -"Yo soy un hombre honrado..."-; pensé que sería negocio una muñeca de goma y el micrófono escondido dentro, así el cantor podría tenerla en brazos y calentarse a gusto al cantarle. Pero no serviría para los tangos, mejor el bastón cromado con la pequeña calavera brillante en lo alto, la sonrisa tetánica de la rejilla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me parece bueno decir aquí que yo iba a esa milonga por los monstruos, y que no sé de otra donde se den tantos juntos. Asoman con las once de la noche, bajan de regiones vagas de la ciudad, pausados y seguros de uno o de a dos, las mujeres casi enanas y achinadas, los tipos como javaneses o mocovíes, apretados en trajes a cuadros o negros, el pelo duro peinado con fatiga, brillantina en gotitas contra los reflejos azules y rosa, las mujeres con enormes peinados altos que las hacen más enanas, peinados duros y difíciles de los que queda el cansancio y el orgullo. A ellos les da ahora por el pelo suelto y alto en el medio, jopos enormes y amaricados sin nada que ver con la cara brutal más bajo, el gesto de agresión disponible y esperando su hora, los torsos eficaces sobre finas cinturas. Se reconocen y se admiran en silencio sin darlo a entender, es su baile y su encuentro, la noche de color. (Para una ficha: de dónde salen, qué profesionales los disimulan de día, qué oscuras servidumbres los aíslan y disfrazan.) Van a eso, los monstruos se enlazan con grave acatamiento, pieza tras pieza giran despaciosos sin hablar, muchos con los ojos cerrados gozando al fin la paridad, la completación. Se recobran en los intervalos, en las mesas son jactanciosos y las mujeres hablan chillando para que las miren, entonces los machos se ponen más torvos y yo he visto volar un sopapo y darle vuelta la cara y la mitad del peinado a una china bizca vestida de blanco que bebía anís. Además está el olor, no se concibe a los monstruos sin ese olor a talco mojado contra la piel, a fruta pasada, uno sospecha los lavajes presurosos, el trapo húmedo por la cara y los sobacos, después lo importante, lociones, rimel, el polvo en la cara de todas ellas, una costra blancuzca y detrás las placas pardas trasluciendo. También se oxigenan, las negras levantan mazorcas rígidas sobre la tierra espesa de la cara, hasta se estudian gestos de rubia, vestidos verdes, se convencen de su transformación y desdeñan condescendientes a las otras que defienden su color. Mirando de reojo a Mauro yo estudiaba la diferencia entre su cara de rasgos italianos, la cara del porteño orillero sin mezcla negra ni provinciana, y me acordé de repente de Celina más próxima a los monstruos, mucho más cerca de ellos que Mauro y yo. Creo que Kasidis la había elegido para complacer a la parte achinada de su clientela, los pocos que entonces se animaban a su cabaré. Nunca había estado en lo de Kasidis en tiempos de Celina, pero después bajé una noche (para reconocer el sitio donde ella trabajaba antes que Mauro la sacara) y no vi más que blancas, rubias o morochas pero blancas. -Me dan ganas de bailarme un tango -dijjo Mauro quejoso. Ya estaba un poco bebido al entrar en la cuarta caña. Yo pensaba en Celina, tan en su casa aquí, justamente aquí donde Mauro no la había traído nunca. Anita Lozano recibía ahora los aplausos cerrados del público al saludar desde el palco, yo la había oído cantar en el Novelty cuando se cotizaba alto, ahora estaba vieja y flaca pero conservaba toda la voz para los tangos. Mejor todavía, porque su estilo era canalla, necesitado de una voz un poco ronca y sucia para esas letras llenas de diatriba. Celina tenía esa voz cuando había bebido, de pronto me di cuenta cómo el Santa Fe era Celina, la presencia casi insoportable de Celina. Irse con Mauro había sido un error. Lo aguantó porque lo quería y él la sacaba de la mugre de Kasidis, la promiscuidad y los vasitos de agua azucarada entre los primeros rodillazos y el aliento pesado de los clientes contra su cara, pero si no hubiera tenido que trabajar en las milongas a Celina le hubiera gustado quedarse. Se le veía en las caderas y en la boca, estaba armada para el tango, nacida de arriba abajo para la farra. Por eso era necesario que Mauro la llevara a los bailes, yo la había visto transfigurarse al entrar, con las primeras bocanadas de aire caliente y fuelles. A esta hora, metido sin vuelta en el Santa Fe, medí la grandeza de Celina, su coraje de pagarle a Mauro con unos años de cocina y mate dulce en el patio. Había renunciado a su cielo de milonga, a su caliente vocación de anís y valses criollos. Como condenándose a sabiendas, por Mauro y la vida de Mauro, forzando apenas su mundo para que él la sacara a veces a una fiesta&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ya Mauro andaba prendido con una negrita más alta que las otras, de talle fino como pocas y nada fea. Me hizo reír si instintiva pero a la vez meditada selección, la sirvientita era la menos igual a los monstruos; entonces me volvió la idea de que Celina había sido en cierto modo un monstruo como ellos, sólo que afuera y de día no se notaba como aquí. Me pregunté si Mauro lo habría advertido, temí un poco su reproche por traerlo a un sitio donde el recuerdo crecía da cada cosa como pelos en un brazo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esta vez no hubo aplausos, y él se acercó con la muchacha que parecía súbitamente entontecida y como boqueando fuera de su tango. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Le presento a un amigo. Nos dijimos los "encantados" porteños y ahí nomás le dimos de beber. Me alegraba verlo a Mauro entrando en la noche y hasta cambié unas frases con la mujer que se llamaba Emma, un nombre que no les va bien a las flacas. Mauro parecía bastante embalado y hablaba de orquestas con la frase breve y sentenciosa que le admiro. Emma se iba en nombres de cantores, en recuerdos de Villa Crespo y El Talar. Para entonces Anita Lozano anunció un tango viejo y hubo gritos y aplausos entre los monstruos, los tapes sobre todo que la favorecían sin distingos. Mauro no estaba tan curado como para olvidarse del todo, cuando la orquesta se abrió paso con un culebreo de los bandoneones, me miró de golpe, tenso y rígido, como acordándose. Yo me vi también en Rácing, Mauro y Celina prendidos fuerte en ese tango que ella canturreó después toda la noche y en le taxi de vuelta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Lo bailamos? -dijo Emma, tragando su granadina con ruido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mauro ni la miraba. Me parece que fue en ese momento que los dos nos alcanzamos en lo más hondo. Ahora (ahora que escribo) no veo otra imagen que una de mis veinte años en Sportivo Barracas, tirarme a la pileta y encontrar otro nadador en el fondo, tocar el fondo a la vez y entrevernos en el agua verde y acre. Mauro echó atrás la silla y se sostuvo con un codo en la mesa. Miraba igual que yo la pista, y Emma quedó perdida y humillada entre los dos, pero lo disimulaba comiendo papas fritas. Ahora Anita se ponía a cantar quebrado, las parejas bailaban casi sin salir de su sitio y se veía que escuchaban la letra con deseo y desdicha y todo el negado placer de la farra. Las caras buscaban el palco y aun girando se las veía seguir a Anita inclinada y confidente en el micrófono. Algunos movían la boca repitiendo las palabras, otros sonreían estúpidamente como desde atrás de sí mismos, y cuando ella cerró su tanto, tanto como fuiste mío, y hoy te busco y no te encuentro, a la entrada en tutti de los fuelles respondió a la renovada violencia del baile, las corridas laterales y los ocho entreverados en el medio de la pista. Muchos sudaban, una china que me hubiera llegado raspando al segundo botón del saco pasó contra la mesa y le vi el agua saliéndole de la raíz del pelo y corriendo por la nuca donde la grasa le hacía una canaleta más blanca. Había humo entrando del salón contiguo donde comían parrilladas y bailaban rancheras, el asado y los cigarrillos ponían una nube baja que deformaba las caras y las pinturas baratas de la pared de enfrente. Creo que yo ayudaba desde adentro con mis cuatro cañas, y Mauro se tenía el mentón con el revés de la mano, mirando fijo hacia delante. No nos llamó la atención que el tango siguiera y siguiera allá arriba, una o dos veces vi a Mauro echar una ojeada al palco donde Anita hacía como que manejaba una batuta, pero después volvió a clavar los ojos en las parejas. No sé cómo decirlo, me parece que yo seguía su mirada y a la vez le mostraba el camino; sin vernos sabíamos (a mí me parece que Mauro sabía) la coincidencia de ese mirar, caíamos sobre las mismas parejas, los mismos pelos y pantalones. Yo oí que Emma decía algo, una excusa, y el espacio de mesa entre Mauro y yo quedó más claro, aunque no nos mirábamos. Sobre la pista parecía haber descendido un momento de inmensa felicidad, respiré hondo como asociándome y creo haber oído que Mauro hizo lo mismo. El humo era tan espeso que las caras ese borroneaban más allá del centro de la pista, de modo que las zonas de las sillas para las que planchaban no se veía entre los cuerpos interpuestos y la neblina. Tanto como fuiste mío, curiosa la crepitación que le daba el parlante a la voz de Anita, otra vez los bailarines se inmovilizaban (siempre moviéndose) y Celina que estaba sobre la derecha, saliendo del humo y girando obediente a la presión de su compañero, quedó un momento de perfil a mí, después de espaldas, el otro perfil, y alzó la cara para oír la música. Yo digo: Celina; pero entonces fue más bien saber sin comprender, Celina ahí sin estar, claro, cómo comprender eso en el momento. La mesa tembló de golpe, yo sabía que era el brazo de Mauro que temblaba, o el mío, pero no teníamos miedo, eso estaba más cerca del espanto y la alegría y el estómago. En realidad era estúpido, un sentimiento de cosa aparte que no nos dejaba salir, recobrarnos. Celina seguía siempre ahí sin vernos, bebiendo el tango con toda la cara que una luz amarilla de humo desdecía y alteraba. Cualquiera de las negras podría haberse parecido más a Celina que ella en ese momento, la felicidad la transformaba de un modo atroz, yo no hubiese podido tolerar a Celina como la veía en ese momento y ese tango. Me quedó inteligencia para medir la devastación de su felicidad, su cara arrobada y estúpida en el paraíso al fin logrado; así pudo ser ella en lo de Kasidis de no existir el trabajo y los clientes. Nada la ataba ahora en su cielo sólo de ella, se daba con toda la piel a la dicha y entraba otra vez en el orden donde Mauro no podía seguirla. Era su duro cielo conquistado, su tango vuelto a tocar para ella sola y sus iguales, hasta el aplauso de vidrios rotos que cerró el refrán de Anita, Celina de espaldas, Celina de perfil, otras parejas contra ella y el humo. No quise mirar a Mauro, ahora yo me rehacía y mi notorio cinismo apilaba comportamientos a todo vapor. Todo dependía de cómo entrara él en la cosa, de manera que me quedé como estaba, estudiando la pista que se vaciaba poco a poco. -¿Vos te fijaste? -dijo Mauro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Sí. -¿Vos te fijaste cómo se parecía? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No le contesté, el alivio pesaba más que la lástima. Estaba de este lado, el pobre estaba de este lado y no alcanzaba ya a creer lo que habíamos sabido juntos. Lo vi levantarse y caminar por la pista con paso de borracho, buscando a la mujer que se parecía a Celina. Yo me estuve quieto, fumándome un rubio sin apuro, mirándolo ir y venir sabiendo que perdía su tiempo, que volvería agobiado y sediento sin haber encontrado las puertas del cielo entre ese humo y esa gente. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-3297354764980690575?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/3297354764980690575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=3297354764980690575' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3297354764980690575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/3297354764980690575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/10/las-puertas-del-cielo-julio-cortzar.html' title='Las puertas del cielo- Julio Cortázar'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RyEl5rDIfTI/AAAAAAAAAOg/WMyG35WcbSY/s72-c/las+puertas+del+cielo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-5755904274679957312</id><published>2007-10-23T01:04:00.000-03:00</published><updated>2007-10-23T01:06:38.608-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>El sabor violáceo del tango</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rx1zLhde07I/AAAAAAAAAOY/e8DOjEg5xkE/s1600-h/tango03.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124378592815272882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rx1zLhde07I/AAAAAAAAAOY/e8DOjEg5xkE/s400/tango03.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Su señora Marta dormía con un ronquido quedo a las cuatro de la mañana. Don Marcelo madrugó antes del primer canto eufórico del gallo de la vecina, quedó sentado en la cama por algunos minutos y luego emprendió el viaje hacia el ropero para extraer su camisolín y la camisa de cuadros azules y blancos.&lt;br /&gt;Caminó con sigilo hasta la cocina para eludir que el ruido de las maderas flojas que conformaban el piso, no crujiera como un despertador casero para su mujer.&lt;br /&gt;Era viernes y el viento golpeaba la puerta de chapa del patio que comunicaba con la vecina de la minúscula granja avícola. Don Marcelo se sentó en la cocina debajo de una luz mortecina, que le dibujaba su silueta en la pared descascarada, cubierta de fotos de nietos y adornos de ciudades turísticas. Prendió la radio y ubicó la perilla del dial en una AM que comenzaba la mañana con un par de tangos del polaco y de Julio Sosa. Antes de sentarse a deleitarse con su música, fue hasta a la alacena donde detrás de las cajas de arroz había una botella de vino.&lt;br /&gt;Las horas se consumieron como un cigarrillo abandonado que chorrea cenizas como pequeños cascotes. Don Marcelo bebió con la serenidad de una curandera que soluciona el empacho con algún centímetro y frases religiosas. Seis vasos de tinto se esfumaron mientras el tango lo transportaba a su cabina cuadrada con destino Cañuelas, después de traspasar Saladillo, Roque Pérez y Lobos con la spica salpicando recuerdos y el traqueteo del tren retumbándole los oídos.&lt;br /&gt;El reloj cantaba como un grillo en la soledad de un pueblo recién color naranja por la línea flaca del horizonte. Se hicieron las nueve del viernes y el viejo fue hasta el baño a quitarse las manchas violáceas del labio y ese aliento tibio a vino, antes de que Marta se levante.&lt;br /&gt;- ¿Qué haces viejo? - Destapándose los ojos, le gritó desde el baño.&lt;br /&gt;- Nada, espero que se hagan las diez para pasar por el club- dijo don Marcelo, pegado a la mesada, con la voz resbalosa como un piso recién encerado, mientras cebaba un mate espumoso con la pava calentándose a fuego lento-.&lt;br /&gt;- No vino la Juana para salir a caminar, ¿no?&lt;br /&gt;- Yo no oí la puerta, vieja. Vení a tomarte un mate- doña Marta se arrimó a la cocina con lentitud, como si tuviese los tobillos atados a una plomada, y lo miró desconfiada achinando los ojos-.&lt;br /&gt;- ¿No habrás estado tomando, viejo?&lt;br /&gt;- No, vieja. Me levanté a escuchar mi programa de tango con unos buenos mates…nada más.&lt;br /&gt;Doña Marta caminó con la boca trompuda, renegando de lo inevitable: las borracheras cotidianas de su marido que pese a tener el páncreas fermentado, proseguía con un hábito religioso ingiriendo litros de alcohol.&lt;br /&gt;De todas formas doña Marta creía en las promesas del ex ferroviario. Creía que abandonaría el vino como abandonó su barrio porteño de Adrogué cuando las vías alcanzaron a instalarse en General Alvear. Pero don Marcelo no encontraba sitios donde depositar su alegría, no hallaba momentos que le alivianaran la opresión del silencio solitario del pueblo. Podía amortiguar las horas con su vaso de tinto, sujetando cuatro cartas con la mano derecha, mientras fabulaba con que algún órdago le permitiera unos centavos para otro trago. Pero después de esos minutos efímeros, donde su estómago absorbía el líquido como un río de aceite hirviente; volvía chorreando tristeza, caminando con el cuerpo pegado a las paredes blancas de las casas.&lt;br /&gt;Esa mañana la Juana aterrizó a las diez con su arsenal de chusmeríos. Habló que el intendente andaba en su auto lujoso repartiendo plata por los barrios de las orillas para las elecciones, que el marido de la pocha debería andar metido en la falopa porque se había comprado un auto cero kilómetro y una moto al hijo, y teniendo en cuenta que un modesto empleado municipal no puede tener semejante solvencia para castigarse de esa forma. Dijo algo más en apenas veinte minutos sentada en el sillón, en la previa de la caminata diaria con doña Marta. Creo que habló del mal humor del panadero de la esquina porque le habían aumentado la harina, y después doña Marta la sacó oliendo el disgusto de Marcelo que miraba la ventana con un silencio eterno, rascándose los bigotes como practicaba siempre que estaba enojado.&lt;br /&gt;El viejo aborrecía la cadena informativa clandestina de las señoras del barrio que se detenían en las puertas ajenas a relatar una serie de informaciones de dudosa procedencia en voz baja, con la excitación de un nene que estrena botines nuevos. Él prefería hablar de Perón, de sus viajes en tren y evocar épocas gloriosas de su Ferrocarril Oeste; pero el tabú de acero de la política, los pocos románticos futboleros y los contados vecinos del pueblo que deambularon en tren; le cocían la boca para que no lo insulten de nostálgico o fanático los muchachos del mus. Se tragaba esos recuerdos para sus madrugadas de vino y tango en la mesa de la cocina.&lt;br /&gt;Aquella noche soñó profundo y disfrutó un viaje en tren hasta Cañuelas. Él iba con su chaqueta verde, una gorra vasca que usaba de cabala y la protocolar Spica cantándole un tango. Recorrió kilómetros con una felicidad infinita, frenando de tanto en tanto a cargar pasajeros y charlando de fútbol con algún extraño que se arrimaba a intercambiar palabras. El sueño duró minutos, y cuando despertó tenía la boca gomosa y amarga. Miró la noche nebulosa por la ventana y procedió con los ojos vidriosos a realizar su caminito de vaca que lo trasladaba a la alacena, para luego echarse como una bolsa en la silla de la cocina a escuchar tango con su vaso color sangre espesa arriba de la mesa.&lt;br /&gt;El líquido le fue convirtiendo en brasas anaranjadas el páncreas y los intestinos. Siguió bebiendo con una puntada ácida en el centro del estómago, pero cuando cerró los ojos para ahuyentar el dolor, se volvió a la cabina con su spica y la vista en el horizonte mientras el tren traqueteaba y se alejaba del pueblo.&lt;br /&gt;Bebía con una sonrisa ancha en la cara, y el tango le movía los vagones que lo desplazaban lentamente hasta Cañuelas. Pasó varios parajes y al unísono la botella disminuía como se consumen los troncos en la caldera de la locomotora. Don Marcelo continuaba su viaje de maquinista saboreando el tango con una mueca, hasta que divisó un cartel blanco y negro con el letrero de Cañuelas. Allí frenó la locomotora, se le apagaron los ojos de un tirón, y en la misma estrofa el polaco gritó en la spica con un acento gangoso: “la curda que al final, termine la función, corriéndole un telón al corazón” cuando él se tumbó en el piso con un estruendo grave, que levantó a doña Marta para verlo por última vez en su vida, y el bandoneón cerró la escena con un acorde fúnebre.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-5755904274679957312?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/5755904274679957312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=5755904274679957312' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5755904274679957312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5755904274679957312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/10/el-sabor-violceo-del-tango.html' title='El sabor violáceo del tango'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rx1zLhde07I/AAAAAAAAAOY/e8DOjEg5xkE/s72-c/tango03.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-26071298320766390</id><published>2007-10-19T12:41:00.000-03:00</published><updated>2007-10-19T12:46:00.032-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reflexiones'/><title type='text'>El suicidio de Berlín</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RxjRChde06I/AAAAAAAAAOQ/K6Bf7FXmxAU/s1600-h/muro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5123074417405907874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RxjRChde06I/AAAAAAAAAOQ/K6Bf7FXmxAU/s400/muro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Texto que se desprende de la crónica de Tomás Eloy Martinez, "dos ciudades".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquél Berlín quedan fotos en algún portarretrato cubierto de polvo, con una nítida imagen en escala de grises exhibiendo los últimos años de vida de una ciudad desgarrada por la guerra y la monarquía, dispuesta a romper con ese fetiche de la modernidad donde los hombres jugaban a ser máquinas en un teatral “mundo feliz”.&lt;br /&gt;La fotografía permite congelar las coordenadas del tiempo para mostrar como en un cuadro artístico a una ciudad inmovilizada en un momento determinado. Un Berlín de corta infancia que erupcionó como un volcán emanando una sustancia hirviente que pretendía destruir esas bronceadas estructuras veneradas sin reproches: aquellos próceres de metal con laureles de artificio, aquellas artes refinadas de salones suntuosos y aquellos hombres iluminados de una sangre más azul que el cielo.&lt;br /&gt;Weimar permitió soñar: un atributo censurado por doquier en cualquier sistema de gobierno del mundo. Un atributo denegado por su presunta carga explosiva, y su asociación directa con la revolución mundial roja.&lt;br /&gt;Con la caída de Guillermo II y la extirpación de esa masa terrestre que se aglutinaba dentro del Imperio Alemán, un fantasma emergió lentamente en una población desangrada por la guerra. Apareció sigilosamente una corriente huérfana e impiadosa que tardaría unos años en romper cristales y absorber a un pueblo casi con efecto magnético. Allí se contabiliza el primer luto de esa revolución intelectual e hija predilecta de Weimar, y no hace falta escribir demasiadas líneas sobre lo que pasó después cuando la arquitectura del Tercer Reich se interpuso sobre aquella Alemania idealista y democrática, porque la memoria tiene una aguja de sangre clavada en el rincón más tétrico de la Historia de la Humanidad.&lt;br /&gt;Aquella Alemania se convirtió en un humo tóxico que ardió como un papel a 451 grados Fahrenheit. Se tupactumarizó la Historia de un país que parió ideas brillantes y luego las deportó como gaviotas infectas hacia otros rincones del planeta. Fue una Alemania que armó el proyecto de otro mundo posible pero utópico, un diagrama lúcido que revisó con el lápiz rojo los grandes errores de ese cúmulo de años denominado Modernidad. Allí comenzó la impronta artesanal y popular de Bauhaus con Kandinsky y Paul Klee como figuras gigantes que revolucionaron el campo del Arte Moderno; Bertotl Brecht y ese teatro que dejó de ser pasivo y manipulador de emociones para que los espectadores intervengan en la obra utilizando la crítica; y por último apareció en Weimar una Escuela interdisciplinaria de expertos comprometidos que cambiaron las coordenadas del intelectual en el siglo XX: dejar de ser estudiosos y pensantes para darle prioridad a las ideas transformadoras desde la pluma de Marcuse, Horkenheimmer, Adorno y Benjamin&lt;br /&gt;En esa Alemania, hoy con traje blanquinegro y opaco, tales mentes pretendieron girar el timón de acero que conducía a un camino dorado de progreso infinito. Finalmente el timón permaneció inmutable, Alemania volvió a morir otras dos veces: primero en la guerra fría donde se partió como una manzana a la capital para formular dos países distintos en el mapa de la guerra fría imperialista, y luego con la muerte de ese muro que permitía una remota posibilidad, pero posibilidad al fin, de alistarse en el ejército de los que pretenden un mundo más justo, aunque detrás de esa muralla simbólica existiera un terror impiadoso.&lt;br /&gt;Hoy ya parecen desteñidas las ideas e imágenes de Brecht y sus compatriotas intelectuales de la era de Weimar. Ideas incineradas en Holocausto que resucitaron para volver a morir con “good bye Lenin” en la demolición del muro de Berlín. “No habrá revolución se acabó la guerra fría, se suicidó la ideología” canta Joaquín Sabina en una canción que parece constituirse en el himno de la derrota, en la marcha fúnebre para aquellos “hombres imprescindibles que luchan toda la vida”… y hoy la escuchamos con los ojos acuosos repletos de añoranza, y fijos en la mirada férrea y segura del retrato del “Che”.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-26071298320766390?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/26071298320766390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=26071298320766390' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/26071298320766390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/26071298320766390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/10/el-suicidio-de-berln.html' title='El suicidio de Berlín'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RxjRChde06I/AAAAAAAAAOQ/K6Bf7FXmxAU/s72-c/muro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-6495484376187376781</id><published>2007-10-12T19:03:00.000-03:00</published><updated>2007-10-12T19:55:26.635-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reflexiones'/><title type='text'>Esa religión de la mentira</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rw_xmBde05I/AAAAAAAAAOI/7_Mi_RkZWqE/s1600-h/dia+de+la+raza.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120576936872956818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rw_xmBde05I/AAAAAAAAAOI/7_Mi_RkZWqE/s400/dia+de+la+raza.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Son ya seis siglos iguales, calcados como por una hoja transparente donde aparecen lejos del microscopio humano las torturas y muertes más gigantescas que haya registrado la Historia de la Humanidad. Un continente enorme repleto de oro y recursos naturales que vivía a su modo, con centenas de tribus de aborígenes cuya credencial exhibía sin mentiras que eran los dueños de la tierra.&lt;br /&gt;No obstante versiones gastadas de manuales áulicos y discursos oficiales escriben con letra negrita que el día 12 de Octubre debe consagrarse “El día de la raza” en detrimento del día del genocidio; el día donde los niños superan el pánico escénico para imitar la expedición marítima de Colón a América como el gran progreso del Hombre, en vez de calzarse un brazalete negro y conservar un minuto mudo consentido.&lt;br /&gt;Seis siglos iguales significa mantener “ese silencio bastante parecido a la estupidez” que olvida que los habitantes originarios eran personas y no residuos tóxicos que ni siquiera “servían para abono de la tierra” como sostuvo el padre del aula un par de siglos después (cuando se refirió a los gaucho en el Facundo), en pos de aplicar una civilización made in europa que implicó despojar gente, despojar "despojos" que obstaculicen un crecimiento sostenido para pocos hijos de europeos. Como los primitivos fueron para los españoles y otros tantos colonos descendientes. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y Seis siglos iguales significa aceptar sin tapujos que “la División internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; España apareció a evangelizar con la cruz y la espada para inmunizar a una población nativa y saquear hasta el último racimo de metal a una América dorada. España aterrizó del cielo para “civilizar” a esos “monstruos o bestias” primitivas para que puedan ser hombres como en occidente, sedarlos hasta hacerlos ceder con veneración un robo a mano armada que tenía excusas divinas. Finalmente la excusa se materializa en una causa digna y perfecta que cruza las fronteras del tiempo con una aceptación natural y certera: “encuentro de dos mundos” “conquista de América” entre otras conjugaciones de términos ostentosas e hipócritas. El resultado fue la construcción de colonos con amnesia y sangre glacial que confía que la Historia se escribe con letra de occidente, y después de eso está el nihilismo y la nada en su predica más absoluta. “El colono…ese personaje déspota, enloquecido por su omnipotencia y por el miedo de perderla, ya no se acuerda de que ha sido un hombre: se considera un látigo o un fusil: ha llegado a creer que la domesticación de las “razas inferiores” se obtiene mediante el condicionamiento de sus reflejos. No toma en cuenta la memoria humana, los recuerdos imborrables; y sobre todo, hay algo que quizá no ha sabido jamás: no nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros” expresa Sartre en el prólogo de un libro titulado “los condenados de la tierra” de F.Fanon.&lt;br /&gt;Más tarde la operación consistió en un simple cambio de riendas, una conquista que cambia de apellido y de política. La Historia juega a ser cíclica de una forma abrumante y la inmovilidad social recobra una imitación robótica, digna de todos los tiempos. Se terminó el oro y los anglosajones exprimieron y exprimen con su destreza matemática egoísta: el petróleo, el hierro, el estaño, los alimentos; la historia vuelve a exhibir a una región grandiosa con un traje de esclava y nadie dice nada, y nadie se siente frustrada. Todos disfrutamos placenteros un feriado pluralista y humano sin temor a que sea mentira. “Nunca nadie pensó, besarte los pies”… seis siglos igual.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Eduardo Galeano “Las venas abiertas de América Latina” pag 01.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-6495484376187376781?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/6495484376187376781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=6495484376187376781' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6495484376187376781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/6495484376187376781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/10/esa-religin-de-la-mentira.html' title='Esa religión de la mentira'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rw_xmBde05I/AAAAAAAAAOI/7_Mi_RkZWqE/s72-c/dia+de+la+raza.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-7891187561139080383</id><published>2007-10-02T22:40:00.000-03:00</published><updated>2007-10-02T22:44:37.183-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>La pantera y el templo- Abelardo Castillo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RwLzrRde04I/AAAAAAAAAOA/PDxVMvH6cQw/s1600-h/hacha.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116920051393287042" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RwLzrRde04I/AAAAAAAAAOA/PDxVMvH6cQw/s400/hacha.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo sé que algún día tendré un descuido, tropezaré con un mueble o simplemente me temblará la mano y ella abrirá los ojos mirándome aterrada (creyendo acaso que aún sueña, que ese que está ahí junto a la cama, arrodillado y con el hacha en la mano, es un asesino de pesadilla), y entonces me reconocerá, quizá grite, y sé que ya no podré detenerme.Todo fue diabólicamente extraño. Ocurrió mientras corregía aquella historia del hombre que una noche se acerca sigilosamente a la cama de su mujer dormida, con un hacha en alto (no sé por qué elegí un hacha: ésta aún no estaba allí, llamándome desde la pared con un grito negro, desafiándome a celebrar una vez más la monstruosa ceremonia). Imaginé, de pronto, que el hombre no mataba a la mujer. Se arrepiente, y no mata. El horror consistía, justamente, en eso: él guardará para siempre el secreto de aquel juego; ella dormirá toda su vida junto al hombre que esa noche estuvo a punto de deshacer, a golpes, su luminosa cabeza rubia (por qué rubia y luminosa, por qué no podía dejar de imaginarme el esplendor de su pelo sobre la almohada), y ese secreto intolerable sería la infinita venganza de aquel hombre. La historia, así resuelta, me pareció mucho más bella y perversa que la historia original. Inútilmente, traté de reescribirla. Como si alguien me hubiese robado las palabras, era incapaz de de narrar la sigilosa inmovilidad de la luna en la ventana, el trunco dibujo del hacha ahora detenida en el aire, el pelo de la mujer dormida, los párpados del hombre abiertos en la oscuridad, su odio tumultuoso paralizado de pronto y transformándose en un odio sutil, triunfal, mucho más atroz por cuanto aplacaba, al mismo tiempo, al amor y a la venganza.Me sentí incapaz, durante días, de hacer algo con aquello. Una tarde, mientras hojeaba por distraerme un libro de cacerías, vi el grabado de una pantera. Las panteras irrumpen en el templo, pensé absurdamente. Más que pensarlo, casi lo oí. Era el comienzo de una frase en alemán que yo había leído hacía muchos años, ya no recordaba quién la había escrito, ni comprendí por qué me llenaba de una salvaje felicidad. Entonces sentí como si una corriente eléctrica me atravesara el cuerpo, una idea, súbita y deslumbrante como un relámpago de locura. No sé en qué momento salí a la calle; sé que esa misma noche yo estaba en este cuarto mirando fascinado el hacha. Después, lentamente la descolgué. No era del todo como yo la había imaginado: se parece más a un hacha de guerra del siglo XIV, es algo así como una pequeña hacha vikinga con tientos en la empañadura y hoja negra. Mi mujer se había reído con ternura al verla, yo nunca me resignaría a abandonar la infancia. El día siguiente fue como cualquier otro. No recuerdo ningún acontecimiento extraño o anormal hasta mucho después. Una noche, al acostarse, mi mujer me miró con preocupación. "Estás cansado", me dijo, "no te quedes despierto hasta muy tarde." Respondí que no estaba cansado, dije algo que la hizo sonreír acerca del fuego pálido de su pelo, le besé la frente y me encerré en mi escritorio. Aquélla fue la primera noche que recuerdo haber realizado la ceremonia del hacha. Traté de engañarme, me dije que al descolgarla y cruzar con pasos de ladrón las habitaciones de mi propia casa, sólo quería (es ridículo que lo escriba) experimentar yo mismo las sensaciones (el odio, el terror, la angustia) de un hombre puesto a asesinar a su mujer. Un hombre puesto. La palabra es horriblemente precisa, sólo que ¿puesto por quién? Como mandado por una voluntad ajena y demencial me transformé en el fantasma de una invención mía. Siempre lo temí, por otra parte. De algún modo, siempre supe que ellas acechan y que uno no puede conjurarlas sin castigo, las panteras, que cualquier día entran y profanan los cálices. Desde que mi mano acarició por primera vez el áspero y cálido correaje de su empuñadura, supe que la realidad comenzaba a ceder, que inexorablemente me deslizaba, como por una grieta, a una especie de universo paralelo, al mundo de los zombies que porque alguien los sueña se abandonan una noche al caos y deben descolgar un hacha. El creador organiza un universo. Cuando ese universo se arma contra él, las panteras han entrado en el templo. Todavía soy yo, todavía me aferro a estas palabras que no pueden explicar nada, porque quién es capaz de sospechar siquiera lo que fue aquello, aquel arrastrarse centímetro a centímetro en la oscuridad, casi sin avanzar, oyendo el propio pulso como un tambor sordo en el silencio de la casa, oyendo una respiración sosegada que de pronto se altera por cualquier motivo, oyendo el crujir de las sábanas como un estallido sólo porque ella, mi mujer que duerme y a la que yo arrastrándome me acerco, se ha movido en sueños. Siento entonces todo el ciego espanto, todo el callado pavor que es capaz de soportar un hombre sin perder la razón, sin echarse a dar gritos en la oscuridad. Acabo de escribirlo: todo el miedo de que es capaz un hombre a oscuras, en silencio.Creí o simulé creer que después de aquel juego disparatado podría terminar mi historia. Esa mañana no me atreví a mirar los ojos de mi mujer y tuve la dulce y paradojal esperanza de haber estado loco la noche anterior. Durante el día no sucedió nada; sin embargo, a medida que pasaban las horas, me fue ganando un temor creciente, vago al principio pero más poderoso a medida que caía la tarde: el miedo a repetir la experiencia. No la repetí aquella noche, ni a la noche siguiente. No la hubiese repetido nunca de no haber dado por casualidad (o acaso la busqué días enteros en mi biblioteca, o acaso quería encontrarla por azar en la página abierta de un libro) con una traducción de aquel oscuro símbolo alemán. Leopardos irrumpen en el templo, leí, y beben hasta vaciar los cántaros de sacrificio: esto se repite siempre, finalmente es posible preverlo y se convierte en parte de la ceremonia.Hace muchos años de esto, he olvidado cuántos. No me resistí: descolgué casi con alegría el hacha, me arrodillé sobre la alfombra y emprendí, a rastras, la marcha en la oscuridad.Y sin embargo sé que algún día cometeré un descuido, tropezaré con un mueble o simplemente me temblará la mano. Cada noche es mayor el tiempo que me quedo allí hipnotizado por el esplendor de su pelo, de rodillas junto a la cama. Sé que algún día ella abrirá los ojos. Sé que la luna me alumbrará la cara.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-7891187561139080383?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/7891187561139080383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=7891187561139080383' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7891187561139080383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/7891187561139080383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/10/la-pantera-y-el-templo-abelardo.html' title='La pantera y el templo- Abelardo Castillo'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RwLzrRde04I/AAAAAAAAAOA/PDxVMvH6cQw/s72-c/hacha.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-907513659501377438</id><published>2007-10-02T01:11:00.000-03:00</published><updated>2007-10-08T16:08:11.345-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Por aquellas siestas de fútbol</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RwHHqBde03I/AAAAAAAAAN4/bfcJFk7kSlk/s1600-h/potrero2%20copiar.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116590176430117746" style="WIDTH: 268px; CURSOR: hand; HEIGHT: 197px" height="189" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RwHHqBde03I/AAAAAAAAAN4/bfcJFk7kSlk/s400/potrero2%2520copiar.gif" width="255" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Cuento de fútbol novato&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La rama del eucalipto se movía despacio de forma pendular, empujada por la ventisca de primavera de las dos de la tarde. Ninguna nube se asomaba por un cielo color celeste acuarela, y el silencio de siesta aislaba las voces de los pibes sentados en el cordón de la vereda con camisetas calurosas como si estuviesen atrapados por la inmensidad rocosa de las montañas.&lt;br /&gt;- Para mí le tenemos que jugar con éste arriba- javito señaló con el dedo a Matías que estaba sosteniendo un yuyo con los labios, mientras miraba el reloj con cierta preocupación- y al arco que vaya carlitos…y ya está, le metemos diez a estos pajeros.&lt;br /&gt;- Yo no tengo drama, pero hay que ganar si o si, porque sino quien lo aguanta al rafa en la escuela.&lt;br /&gt;- De última, lo tendremos que cagar o trompadas- javito alzó la voz con bronca y la mirada firme-.&lt;br /&gt;Habían seleccionado una cancha neutral para evitar que griteríos e insultos se filtren por las persianas de esos vecinos que se instalan debajo de paredes con ventilador, a dormir hasta las cinco de la tarde. El último clásico finalizó con un empate técnico porque javito se fue de manos con Víctor y llegaron los vecinos a espantar la muchedumbre y decretar el fin del fútbol en el barrio. El fin de la localía para los muchachos de camisetas rojas de escote en v y dueños del trofeo que se ponía como premio del duelo, como la efigie material de un honor con traje de Gulliver.&lt;br /&gt;El sol ardía a las dos de la tarde. Los pibes saltaron el corralón de una cancha de papi y se mojaron el pelo en fila antes de entrar al potrero de tierra. El rafa y sus secuaces llegaron en bicicletas y se amotinaron en el arco que daba a la calle sin decir ni “A”. De todas formas en el ambiente futbolero barrial o escolar era factible que existiera esa enemistad rabiosa, en la que sólo aparecía el diálogo para negociar la fecha y las condiciones del partido.&lt;br /&gt;Pactaron Matías y rafa en la mitad de la cancha un partido de una hora con un descanso de quince a los treinta minutos. Esteban vestido de rojo estaba con un cronometro sentado en la banqueta de madera pegada al alambrado, y tenía los ojos endiablados de Oscar mirándolo con la desconfianza de un animal herido desde el banco de al lado.&lt;br /&gt;La pelota movió y salpicó borbotones de tierra. El juego se ancló en la mitad del campo y prevaleció el estruendo seco que emitían las patadas por monopolizar el balón. Un mano a mano tuvo javito que alcanzó a tocar el rafa con la punta del guante para que golpeé en el palo con sonido metálico y se pierda en un lateral defensivo. El resto del partido fueron piernas fuertes trabando desde el piso y toques desafortunados que alejaban la pelota de los arcos.&lt;br /&gt;Se cumplió la hora y quedaban los penales como la lotería democrática que designaría al acreedor del trofeo. Después no habría excusas para recuperarlo en el caso de perderlo, se había consensuado en que éste partido fuera el “bueno”; el que resolvería la ecuación futbolística de quién era el mejor grado de la Escuela. “Después a llorar a la iglesia” dirían los ganadores con total autoridad y los perdedores tendrían que resignarse a caminar con la cabeza gacha y la garganta anudada con fuego por los pasillos del colegio cuando el reloj marcara la hora del canto a la bandera, y los victoriosos hagan gestos sarcásticos desde la fila india. Significaba demasiado perder ese desafío. Significaba perder el encanto de ser los héroes de las mejores mujeres del turno tarde, o por lo menos romper con esa fabula varonil que une amor con fútbol como eslabones férreos de una cadena.&lt;br /&gt;- Que pateé primero javito, yo voy segundo, después jere, el lope y carlitos- con la voz carcomida por la agitación Matías le habló a sus compañeros sentados en el banco respirando por la boca al unísono.&lt;br /&gt;- Acuérdense de patearle fuerte a una punta, nunca al medio porque siempre espera la pelota el rafa- Jere se acomodó los tapones altos y habló decidido, como ya enfrente al arco en los doce pasos agónicos-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En diez minutos los rojos estaban festejando abrazados, pero el tiempo de resolución pareció de plomo. El equipo del rafa desapareció con la velocidad de un relámpago y ni siquiera pudieron gritarle algo antes de que salten el corralón con la cara larga. Los de camisetas coloradas, acamparon en la cancha y saborearon una coca con la tranquilidad y algarabía de un soldado victorioso que vuelve a ver a su familia. Nadie lo decía pero el trofeo más gigante era simbólico, el ir el lunes a la escuela con el pecho inflado y mostrar la credencial de ganadores.&lt;br /&gt;El tiempo se encargó de avanzar vertiginosamente y escaparse de esa siesta soleada futbolera de sábado. Javito se levantó cerca de las cuatro, y procedió con lentitud a arrancar hacia la carnicería. Agarró la bicicleta y pedaleó despacio esquivando un sol radiante que le quemaba la espalda. Hizo dos cuadras y se topó con la cancha: el corralón teñido de gris y los yuyos trepándose hasta la cima de esa muralla de material que escondía la cancha polvorienta.&lt;br /&gt;Un silencio de velatorio dominaba las calles y ningún pie haciendo sonar la pelota. Javito, primero miró sin imprimirle atención al lugar, pero luego lo asaltó el recuerdo de aquella tarde de gloria y se dejó arrastrar por una sonrisa dulce que le coloreó la tarde. Se detuvo en las hojas ajadas del eucalipto y se acordó de aquellos compañeros de camisetas rojas que no veía desde hacía mucho tiempo. Pensó en Matías y deseó que estuviera cerca para compartir el recuerdo, y puedo asegurar que éste a centenares de kilómetros, salió al balcón y al descubrir la siesta; se acordó de él, de los otros, de la gloria de aquel día y de ese fútbol amistoso y apasionado que selló amistades que tienen un palco VIP en la memoria, aunque en otra siesta de cielo color celeste acuarela estén distantes y lejanos. Aunque el fútbol para ellos,(y para muchos) esté desnudo, solo y a la interperie...sin fiesta ni tragedia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-907513659501377438?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/907513659501377438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=907513659501377438' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/907513659501377438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/907513659501377438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/10/por-aquellas-siestas-de-ftbol.html' title='Por aquellas siestas de fútbol'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RwHHqBde03I/AAAAAAAAAN4/bfcJFk7kSlk/s72-c/potrero2%2520copiar.gif' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-1095387182540004766</id><published>2007-09-27T11:38:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T11:55:03.762-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión Política'/><title type='text'>Ser de Izquierda por Pepe Eliaschev</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvvEMxde02I/AAAAAAAAANw/pbzuS1v2jaM/s1600-h/izquierda.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114897525523796834" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvvEMxde02I/AAAAAAAAANw/pbzuS1v2jaM/s400/izquierda.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un periodista intachable de Perfil escribió en su clásica columna política dominical, sobre el estado conceptual de la izquierda en la Argentina actual. Analiza un libro reciente que intentó comprimir la historia de personajes provenientes del anarquismo hasta del peronismo católico. Una crítica puntual de Eliaschev a la conexión tendenciosa entre izquierda y armas, o izquierda y rebelión terrorista contra el sistema. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No obstante algunas visiones de Eliaschev resultan un tanto exageradas para aceptar. Es cierto que el libro incluye personajes que guardan una conexión un tanto débil con la izquierda, pero caen en la generalización militantes a los que sólo les faltó escribir un libro como los intelectuales de renombre que él pone en pedestal. Pero esa condición intelectual orgánica no es sine qua non para poseer un lugar respetado en ese rincón de pensamiento. Sin más palabras, acá está la nota para largar un debate. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ser de izquierda&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;En el pantano de las palabras resbaladizas pero finalmente sospechosas, pocas expresiones son hoy tan insustanciales y volátiles como la que designa la idea de “izquierda”.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Por Pepe Eliaschev Perfil  23.09.2007 &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En el pantano de las palabras resbaladizas pero finalmente sospechosas, pocas expresiones son hoy tan insustanciales y volátiles como la que designa la idea de “izquierda”. Ser de izquierda, pertenecer a ella, pensar desde ella, compartir una sensibilidad en ese sentido, son hoy dispositivos que deambulan por toboganes jabonosos. Por ellos se desliza gente complicada. Hay algo mucho peor, todavía: una rica variedad de imposturas, hipocresías y actos viles son racionalizados en virtud de que se perpetran y se justifican en nombre de esa tan mentada izquierda. La necesidad actual de un debate agudo y frontal sobre esta cuestión queda revalidada por un nuevo y ambicioso libro colectivo, preparado y dirigido por un investigador serio y laborioso, el historiador Horacio Tarcus. No se anduvo con vueltas: la obra denota un esfuerzo impresionante y lleva con digno título: Diccionario biográfico de la izquierda argentina (Emecé, 2007). Se trata de unas 1500 fichas con la reseña de vidas de izquierdistas muertos, un arco significado por su subtítulo, De los anarquistas a la “nueva izquierda” (1870-1976). Pienso que en una sociedad poco afecta a las verdaderas confrontaciones de ideas, que son por definición ásperas pero honestas, lo que este Diccionario reclama es, por de pronto, una primera aproximación inequívoca. En sus 736 páginas, Tarcus, que dirigió el trabajo de 29 colaboradores, incluye como expresiones de esa izquierda argentina a numerosos pistoleros, secuestradores y ladrones de bancos, todos los cuales, provenientes de un pensamiento diametralmente opuesto, operaron en su momento bajo la convicción o pretensión de que ejercían la violencia revolucionaria en procura de una nueva sociedad, teóricamente mejor que ésta. Eso es lo que impresiona y aturde en el libro: como un ¿involuntario? reflejo de lo que sucede en la vida cotidiana argentina, sobre la que pretende intervenir una izquierda arcaica y reaccionaria, el Diccionario de Tarcus, o sea su criterio de inclusión y figuración, revalida lamentablemente la pobreza de un pensamiento que confundía matar vigilantes con afirmar ideas progresistas, asaltar bancos con procurar transformaciones sociales y secuestrar empresarios con propiciar el hombre nuevo. La pretensión se convierte en una pasmosa enormidad, porque parecería que, para Tarcus, ser “de izquierda” sería, sencillamente, ir contra “el sistema”, de cualquier manera. Así, en el libro desfilan las reseñas biográficas de numerosos exponentes del peronismo, del nacionalismo católico y del antiliberalismo fascistoide, que no sólo jamás leyeron a Karl Marx, sino que incluso nunca se plantearon definirse como marxistas. De manera minuciosa, el Diccionario considera necesario enumerar las existencias de una larga lista de guerrilleros, incluidos en el mismo volumen junto a variadas expresiones del pensamiento y la acción socialista y comunista. De este modo, emergentes del justicialismo y del catolicismo de los años 60 y 70 ingresan al elenco de esa izquierda registrada. Para mencionar solo a un puñado, Abal Medina, Arrostito, Baxter, Bettanin, Cabo, Capuano Martínez, Caride, El Kadri, Galimberti, García Elorrio, Habegger, Maguid, Mendizábal, el padre Mugica, Sabino Navarro, Nell, Pujadas, Ramus, Rearte fueron, es cierto, gente de acción y de compromiso total. A muchos de ellos los torturaron y a todos los mataron, pero varios de ellos también habían secuestrado y matado. Es cierto, aunque la gran mayoría murió en acción y otros fueron eliminados fríamente, su accionar no puede ser comparado con la crueldad innoble de los desaparecedores de gente, paradigma del terror de Estado. Pero en aquel listado figuran personas violentas y sanguinarias, tipos militaristas y a menudo impiadosos. Nada demasiado excelso hubiera sucedido si hubiesen triunfado. No han dejado ni libros, ni documentos que permitan recomponer un supuesto pensamiento propio. No estudiaban demasiado, o al menos no escribían. Vivieron peligrosamente y no pidieron cuartel, ¿los convierte eso en revolucionarios de izquierda? El libro consumado por Tarcus y su equipo presenta una suprema paradoja. Estos apellidos, asociados de modo explícito a la violencia más descarnada, porque muchos de ellos asesinaron sindicalistas, empresarios, militares y policías, comparten el mismo grueso volumen con Federico Pinedo, Juan B. Justo, Nicolás Repetto, Alfredo Palacios, Silvio Frondizi, Deodoro Roca, Alicia Moreau, José Ingenieros y Héctor P. Agosti, para citar a un grupo de personas cuyos esfuerzos por estudiar y comprender la realidad se patentizaron en una formidable obra cultural hoy mismo vigente o, al menos, propicia para el debate. A ellos se unen grandes artistas visuales (Castagnino, Urruchúa, Berni, Carpani) y escritores (Barletta, Yunque). ¿Cómo asociarlos con los asaltantes del Policlínico Bancario (1974) o con los verdugos de José Rucci (1973)? Estamos, pues, ante un loable propósito, con desenlace confuso y extremadamente revelador. El Diccionario de Tarcus parece deleitarse con el recuento pormenorizado de las hazañas guerrilleras de numerosos militantes alzados en armas, cuyas vidas ejercen –claramente– una fascinación dominante sobre el autor, al punto de que prioriza el supuesto testimonio de las armas, por encima de la proyección de las ideas. La reseña sobre la vida de Paco Urondo, por ejemplo, se lleva diez columnas de texto, mientras que para Pancho Aricó quedan siete y para Juan Carlos Portantiero nada más que cinco, menos espacio –eso sí– que el dedicado a Galimberti, un fascista admirador de Mussolini que terminó haciendo negocios con Susana Giménez y colaborando con la CIA. ¿Izquierda? El libro es importante porque desnuda un conflicto y una impostura centrales en la propia agenda cotidiana de la Argentina de ahora. ¿Cómo entender, si no, que el sindicato que agrupa a los así llamados “trabajadores de prensa”, la UTPBA, haya incorporado patovicas violentos y golpeadores de periodistas a sus filas, sino como la excrecencia agónica de una oscuridad dramática? Sin embargo, desde esa UTPBA, un aparato que reivindica gozosamente su admiración por Chávez y Castro, la semana pasada surgieron “batatas” que molieron a golpes a un joven periodista porque osó preguntar en la sede del gremio sobre las razones de un accionar sindical cuestionado. ¿Qué es, hoy, entonces, ser de izquierda?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-1095387182540004766?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/1095387182540004766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=1095387182540004766' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1095387182540004766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1095387182540004766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/09/ser-de-izquierda-por-pepe-eliaschev.html' title='Ser de Izquierda por Pepe Eliaschev'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvvEMxde02I/AAAAAAAAANw/pbzuS1v2jaM/s72-c/izquierda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-1134207078987617629</id><published>2007-09-25T02:54:00.000-03:00</published><updated>2007-09-25T11:06:16.007-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>El Ojo silva por Roberto Bolaños</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvilnRde01I/AAAAAAAAANo/LCiR--PB52o/s1600-h/sue%C3%B1o+con+serpientes.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114019470999737170" style="WIDTH: 294px; CURSOR: hand; HEIGHT: 156px" height="156" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvilnRde01I/AAAAAAAAANo/LCiR--PB52o/s400/sue%C3%B1o+con+serpientes.bmp" width="261" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Un cuento de un escritor chileno contemporáneo que se alistó en las fuerzas de Allende para mitigar un golpe durísimo e inolvidable el 11 de septiembre de 1973. Un cuento brillante que retrata el exilio y la atadura febril a una violencia atroz que eternizó en los utópicos con venite años en los setenta la pesadilla del "sueño con serpientes". &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Para Rodrigo Pinto y María y Andrés Braithwaite&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Lo que son las cosas, Mauricio Silva, llamado el Ojo, siempre intentó escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando murió Salvador Allende.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El caso del Ojo es paradigmático y ejemplar y tal vez no sea ocioso volver a recordarlo, sobre todo cuando ya han pasado tantos años. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En enero de 1974, cuatro meses después del golpe de Estado, el Ojo Silva se marchó de Chile. Primero estuvo en Buenos Aires, luego los malos vientos que soplaban en la vecina república lo llevaron a México en donde vivió un par de años y en donde lo conocí. No era como la mayoría de los chilenos que por entonces vivían en el D.F.: no se vanagloriaba de haber participado en una resistencia más fantasmal que real, no frecuentaba los círculos de exiliados. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Nos hicimos amigos y solíamos encontrarnos una vez a la semana, por lo menos, en el café La Habana, de Bucareli, o en mi casa de la calle Versalles en donde yo vivía con mi madre y con mi hermana. Los primeros meses el Ojo Silva sobrevivió a base de tareas esporádicas y precarias, luego consiguió trabajo como fotógrafo de un periódico del D.F. No recuerdo qué periódico era, tal vez El Sol, si alguna vez existió en México un periódico de ese nombre, tal vez El Universal; yo hubiera preferido que fuera El Nacional, cuyo suplemento cultural dirigía el viejo poeta español Juan Rejano, pero en El Nacional no fue porque yo trabajé allí y nunca vi al Ojo en la redacción. Pero trabajó en un periódico mexicano, de eso no me cabe la menor duda, y su situación económica mejoró, al principio imperceptiblemente, porque el Ojo se había acostumbrado a vivir de forma espartana, pero si uno afinaba la mirada podía apreciar señales inequívocas que hablaban de un repunte económico. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los primeros meses en el D.F., por ejemplo, lo recuerdo vestido con sudaderas. Los últimos ya se había comprado un par de camisas e incluso una vez lo vi con corbata, una prenda que nosotros, es decir mis amigos poetas y yo, no usábamos nunca. De hecho, el único personaje encorbatado que alguna vez se sentó a nuestra mesa del café Quito, en la avenida Bucareli, fue el Ojo. Por aquellos días se decía que el Ojo Silva era homosexual. Quiero decir: en los círculos de exiliados chilenos corría ese rumor, en parte como manifestación de maledicencia y en parte como un nuevo chisme que alimentaba la vida más bien aburrida de los exiliados, gente de izquierda que pensaba, al menos de cintura para abajo, exactamente igual que la gente de derecha que en aquel tiempo se enseñoreaba de Chile. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una vez vino el Ojo a comer a mi casa. Mi madre lo apreciaba y el Ojo correspondía al cariño haciendo de vez en cuando fotos de la familia, es decir de mi madre, de mi hermana, de alguna amiga de mi madre y de mí. A todo el mundo le gusta que lo fotografíen, me dijo una vez. A mí me daba igual, o eso creía, pero cuando el Ojo dijo eso estuve pensando durante un rato en sus palabras y terminé por darle la razón. Sólo a algunos indios no les gustan las fotos, dijo. Mi madre creyó que el Ojo estaba hablando de los mapuches, pero en realidad hablaba de los indios de la India, de esa India que tan importante iba a ser para él en el futuro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una noche me lo encontré en el café Quito. Casi no había parroquianos y el Ojo estaba sentado junto a los ventanales que daban a Bucareli con un café con leche servido en vaso, esos vasos grandes de vidrio grueso que tenía el Quito y que nunca más he vuelto a ver en un establecimiento público. Me senté junto a él y estuvimos charlando durante un rato. Parecía translúcido. Esa fue la impresión que tuve. El Ojo parecía de cristal, y su cara y el vaso de vidrio de su café con leche parecían intercambiar señales, como si se acabaran de encontrar, dos fenómenos incomprensibles en el vasto universo, y trataran con más voluntad que esperanza de hallar un lenguaje común. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esa noche me confesó que era homosexual, tal como propagaban los exiliados, y que se iba de México. Por un instante creí entender que se marchaba porque era homosexual. Pero no, un amigo le había conseguido un trabajo en una agencia de fotógrafos de París y eso era algo con lo que siempre había soñado. Tenía ganas de hablar y yo lo escuché. Me dijo que durante algunos años había llevado con ¿pesar?, ¿discreción?, su inclinación sexual, sobre todo porque él se consideraba de izquierdas y los compañeros veían con cierto prejuicio a los homosexuales. Hablamos de la palabra invertido (hoy en desuso) que atraía como un imán paisajes desolados, y del término colisa, que yo escribía con ese y que el Ojo pensaba se escribía con zeta. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Recuerdo que terminamos despotricando contra la izquierda chilena y que en algún momento yo brindé por los luchadores chilenos errantes, una fracción numerosa de los luchadores latinoamericanos errantes, entelequia compuesta de huérfanos que, como su nombre indica, erraban por el ancho mundo ofreciendo sus servicios al mejor postor, que casi siempre, por lo demás, era el peor. Pero después de reírnos el Ojo dijo que la violencia no era cosa suya. Tuya sí, me dijo con una tristeza que entonces no entendí, pero no mía. Detesto la violencia. Yo le aseguré que sentía lo mismo. Después nos pusimos a hablar de otras cosas, libros, películas, y ya no nos volvimos a ver. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un día supe que el Ojo se había marchado de México. Me lo comunicó un antiguo compañero suyo del periódico. No me pareció extraño que no se hubiera despedido de mí. El Ojo nunca se despedía de nadie. Yo nunca me despedía de nadie. Mis amigos mexicanos nunca se despedían de nadie. A mi madre, sin embargo, le pareció un gesto de mala educación. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Dos o tres años después yo también me marché de México. Estuve en París, lo busqué (si bien no con excesivo ahínco), no lo encontré. Con el paso del tiempo empecé a olvidar hasta su rostro, aunque siempre persistió en mi memoria una forma de acercarse, un estar, una forma de opinar desde cierta distancia y desde cierta tristeza nada enfática que asociaba con el Ojo Silva, un Ojo Silva que ya no tenía rostro o que había adquirido un rostro de sombras, pero que aún mantenía lo esencial, la memoria de su movimiento, una entidad casi abstracta pero en donde no cabía la quietud. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pasaron los años. Muchos años. Algunos amigos murieron. Yo me casé, tuve un hijo, publiqué algunos libros. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En cierta ocasión tuve que ir a Berlín. La última noche, después de cenar con Heinrich von Berenberg y su familia, cogí un taxi (aunque usualmente era Heinrich el que cada noche me iba a dejar al hotel) al que ordené que se detuviera antes porque quería pasear un poco. El taxista (un asiático ya mayor que escuchaba a Beethoven) me dejó a unas cinco cuadras del hotel. No era muy tarde aunque casi no había gente por las calles. Atravesé una plaza. Sentado en un banco estaba el Ojo. No lo reconocí hasta que él me habló. Dijo mi nombre y luego me preguntó cómo estaba. Entonces me di la vuelta y lo miré durante un rato sin saber quién era. El Ojo seguía sentado en el banco y sus ojos me miraban y luego miraban el suelo o a los lados, los árboles enormes de la pequeña plaza berlinesa y las sombras que lo rodeaban a él con más intensidad (eso creí entonces) que a mí. Di unos pasos hacia él y le pregunté quién era. Soy yo, Mauricio Silva, dijo. ¿El Ojo Silva de Chile?, dije yo. Él asintió y sólo entonces lo vi sonreír. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aquella noche conversamos casi hasta que amaneció. El Ojo vivía en Berlín desde hacía algunos años y sabía encontrar los bares que permanecían abiertos toda la noche. Le pregunté por su vida. A grandes rasgos me hizo un dibujo de los avatares del fotógrafo free lancer. Había tenido casa en París, en Milán y ahora en Berlín, viviendas modestas en donde guardaba los libros y de las que se ausentaba durante largas temporadas. Sólo cuando entramos al primer bar pude apreciar cuánto había cambiado. Estaba mucho más flaco, el pelo entrecano y la cara surcada de arrugas. Noté asimismo que bebía mucho más que en México. Quiso saber cosas de mí. Por supuesto, nuestro encuentro no había sido casual. Mi nombre había aparecido en la prensa y el Ojo lo leyó o alguien le dijo que un compatriota suyo daba una lectura o una conferencia a la que no pudo ir, pero llamó por teléfono a la organización y consiguió las señas de mi hotel. Cuando lo encontré en la plaza sólo estaba haciendo tiempo, dijo, y reflexionando a la espera de mi llegada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me reí. Reencontrarlo, pensé, había sido un acontecimiento feliz. El Ojo seguía siendo una persona rara y sin embargo asequible, alguien que no imponía su presencia, alguien al que le podías decir adiós en cualquier momento de la noche y él sólo te diría adiós, sin un reproche, sin un insulto, una especie de chileno ideal, estoico y amable, un ejemplar que nunca había abundado mucho en Chile pero que sólo allí se podía encontrar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Releo estas palabras y sé que peco de inexactitud. El Ojo jamás se hubiera permitido estas generalizaciones. En cualquier caso, mientras estuvimos en los bares, sentados delante de un whisky y de una cerveza sin alcohol, nuestro diálogo se desarrolló básicamente en el terreno de las evocaciones, es decir fue un diálogo informativo y melancólico. El diálogo, en realidad el monólogo, que de verdad me interesa es el que se produjo mientras volvíamos a mi hotel, a eso de las dos de la mañana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La casualidad quiso que se pusiera a hablar (o que se lanzara a hablar) mientras atravesábamos la misma plaza en donde unas horas antes nos habíamos encontrado. Recuerdo que hacía frío y que de repente escuché que el Ojo me decía que le gustaría contarme algo que nunca antes le había contado a nadie. Lo miré. El Ojo tenía la vista puesta en el sendero de baldosas que serpenteaba por la plaza. Le pregunté de qué se trataba. De un viaje, contestó en el acto. ¿Y qué pasó en ese viaje?, le pregunté. Entonces el Ojo se detuvo y durante unos instantes pareció existir sólo para contemplar las copas de los altos árboles alemanes y los fragmentos de cielo y nubes que bullían silenciosamente por encima de éstos. Algo terrible, dijo el Ojo. ¿Tú te acuerdas de una conversación que tuvimos en el Quito antes de que me marchara de México? Sí, dije. ¿Te dije que era gay?, dijo el Ojo. Me dijiste que eras homosexual, dije yo. Sentémonos, dijo el Ojo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Juraría que lo vi sentarse en el mismo banco, como si yo aún no hubiera llegado, aún no hubiera empezado a cruzar la plaza, y él estuviera esperándome y reflexionando sobre su vida y sobre la historia que el destino o el azar lo obligaba a contarme. Alzó el cuello de su abrigo y empezó a hablar. Yo encendí un cigarrillo y permanecí de pie. La historia del Ojo transcurría en la India. Su oficio y no la curiosidad de turista lo había llevado hasta allí, en donde tenía que realizar dos trabajos. El primero era el típico reportaje urbano, una mezcla de Marguerite Duras y Hermann Hesse, el Ojo y yo sonreímos, hay gente así, dijo, gente que quiere ver la India a medio camino entre India Song y Sidharta, y uno está para complacer a los editores. Así que el primer reportaje había consistido en fotos donde se vislumbraban casas coloniales, jardines derruidos, restaurantes de todo tipo, con predominio más bien del restaurante canalla o del restaurante de familias que parecían canallas y sólo eran indias, y también fotos del extrarradio, las zonas verdaderamente pobres, y luego el campo y las vías de comunicación, carreteras, empalmes ferroviarios, autobuses y trenes que entraban y salían de la ciudad, sin olvidar la naturaleza como en estado latente, una hibernación ajena al concepto de hibernación occidental, árboles distintos a los árboles europeos, ríos y riachuelos, campos sembrados o secos, el territorio de los santos, dijo el Ojo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El segundo reportaje fotográfico era sobre el barrio de las putas de una ciudad de la India cuyo nombre no conoceré nunca. Aquí empieza la verdadera historia del Ojo. En aquel tiempo aún vivía en París y sus fotos iban a ilustrar un texto de un conocido escritor francés que se había especializado en el submundo de la prostitución. De hecho, su reportaje sólo era el primero de una serie que comprendería barrios de tolerancia o zonas rojas de todo el mundo, cada una fotografiada por un fotógrafo diferente, pero todas comentadas por el mismo escritor. No sé a qué ciudad llegó el Ojo, tal vez Bombay, Calcuta, tal vez Benarés o Madrás, recuerdo que se lo pregunté y que él ignoró mi pregunta. Lo cierto es que llegó a la India solo, pues el escritor francés ya tenía escrita su crónica y él únicamente debía ilustrarla, y se dirigió a los barrios que el texto del francés indicaba y comenzó a hacer fotografías. En sus planes -y en los planes de sus editores- el trabajo y por lo tanto la estadía en la India no debía prolongarse más allá de una semana. Se hospedó en un hotel en una zona tranquila, una habitación con aire acondicionado y con una ventana que daba a un patio que no pertenecía al hotel y en donde había dos árboles y una fuente entre los árboles y parte de una terraza en donde a veces aparecían dos mujeres seguidas o precedidas de varios niños. Las mujeres vestían a la usanza india, o lo que para el Ojo eran vestimentas indias, pero a los niños incluso una vez los vio con corbatas. Por las tardes se desplazaba a la zona roja y hacía fotos y charlaba con las putas, algunas jovencísimas y muy hermosas, otras un poco mayores o más estropeadas, con pinta de matronas escépticas y poco locuaces. El olor, que al principio más bien lo molestaba, terminó gustándole. Los chulos (no vio muchos) eran amables y trataban de comportarse como chulos occidentales o tal vez (pero esto lo soñó después, en su habitación de hotel con aire acondicionado) eran estos últimos quienes habían adoptado la gestualidad de los chulos hindúes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una tarde lo invitaron a tener relación carnal con una de las putas. Se negó educadamente. El chulo comprendió en el acto que el Ojo era homosexual y a la noche siguiente lo llevó a un burdel de jóvenes maricas. Esa noche el Ojo enfermó. Ya estaba dentro de la India y no me había dado cuenta, dijo estudiando las sombras del parque berlinés. ¿Qué hiciste?, le pregunté. Nada. Miré y sonreí. Y no hice nada. Entonces a uno de los jóvenes se le ocurrió que tal vez al visitante le agradara visitar otro tipo de establecimiento. Eso dedujo el Ojo, pues entre ellos no hablaban en inglés. Así que salieron de aquella casa y caminaron por calles estrechas e infectas hasta llegar a una casa cuya fachada era pequeña pero cuyo interior era un laberinto de pasillos, habitaciones minúsculas y sombras de las que sobresalía, de tanto en tanto, un altar o un oratorio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Es costumbre en algunas partes de la India, me dijo el Ojo mirando el suelo, ofrecer un niño a una deidad cuyo nombre no recuerdo. En un arranque desafortunado le hice notar que no sólo no recordaba el nombre de la deidad sino que tampoco el nombre de la ciudad ni el de ninguna persona de su historia. El Ojo me miró y sonrió. Trato de olvidar, dijo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En ese momento me temí lo peor, me senté a su lado y durante un rato ambos permanecimos con los cuellos de nuestros abrigos levantados y en silencio. Ofrecen un niño a ese dios, retomó su historia tras escrutar la plaza en penumbras, como si temiera la cercanía de un desconocido, y durante un tiempo que no sé mensurar el niño encarna al dios. Puede ser una semana, lo que dure la procesión, un mes, un año, no lo sé. Se trata de una fiesta bárbara, prohibida por las leyes de la república india, pero que se sigue celebrando. Durante el transcurso de la fiesta el niño es colmado de regalos que sus padres reciben con gratitud y felicidad, pues suelen ser pobres. Terminada la fiesta el niño es devuelto a su casa, o al agujero inmundo donde vive y todo vuelve a recomenzar al cabo de un año. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La fiesta tiene la apariencia de una romería latinoamericana, sólo que tal vez es más alegre, más bulliciosa y probablemente la intensidad de los que participan, de los que se saben participantes, sea mayor. Con una sola diferencia. Al niño, días antes de que empiecen los festejos, lo castran. El dios que se encarna en él durante la celebración exige un cuerpo de hombre -aunque los niños no suelen tener más de siete años- sin la mácula de los atributos masculinos. Así que los padres lo entregan a los médicos de la fiesta o a los barberos de la fiesta o a los sacerdotes de la fiesta y éstos lo emasculan y cuando el niño se ha recuperado de la operación comienza el festejo. Semanas o meses después, cuando todo ha acabado, el niño vuelve a casa, pero ya es un castrado y los padres lo rechazan. Y entonces el niño acaba en un burdel. Los hay de todas clases, dijo el Ojo con un suspiro. A mí, aquella noche, me llevaron al peor de todos. Durante un rato no hablamos. Yo encendí un cigarrillo. Después el Ojo me describió el burdel y parecía que estaba describiendo una iglesia. Patios interiores techados. Galerías abiertas. Celdas en donde gente a la que tú no veías espiaba todos tus movimientos. Le trajeron a un joven castrado que no debía tener más de diez años. Parecía una niña aterrorizada, dijo el Ojo. Aterrorizada y burlona al mismo tiempo. ¿Lo puedes entender? Me hago una idea, dije. Volvimos a enmudecer. Cuando por fin pude hablar otra vez dije que no, que no me hacía ninguna idea. Ni yo, dijo el Ojo. Nadie se puede hacer una idea. Ni la víctima, ni los verdugos, ni los espectadores. Sólo una foto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;¿Le sacaste una foto?, dije. Me pareció que el Ojo era sacudido por un escalofrío. Saqué mi cámara, dijo, y le hice una foto. Sabía que estaba condenándome para toda la eternidad, pero lo hice. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ignoro cuánto rato estuvimos en silencio. Sé que hacía frío pues yo en algún momento me puse a temblar. A mi lado oí sollozar al Ojo un par de veces, pero preferí no mirarlo. Vi los faros de un coche que pasaba por una de las calles laterales de la plaza. A través del follaje vi encenderse una ventana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después el Ojo siguió hablando. Dijo que el niño le había sonreído y luego se había escabullido mansamente por una de los pasillos de aquella casa incomprensible. En algún momento uno de los chulos le sugirió que si allí no había nada de su agrado se marcharan. El Ojo se negó. No podía irse. Se lo dijo así: no puedo irme todavía. Y era verdad, aunque él desconocía qué era aquello que le impedía abandonar aquel antro para siempre. El chulo, sin embargo, lo entendió y pidieron té o un brebaje parecido. El Ojo recuerda que se sentaron en el suelo, sobre unas esteras o sobre unas alfombrillas estropeadas por el uso. La luz provenía de un par de velas. Sobre la pared colgaba un póster con la efigie del dios. Durante un rato el Ojo miró al dios y al principio se sintió atemorizado, pero luego sintió algo parecido a la rabia, tal vez al odio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Yo nunca he odiado a nadie, dijo mientras encendía un cigarrillo y dejaba que la primera bocanada se perdiera en la noche berlinesa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En algún momento, mientras el Ojo miraba la efigie del dios, aquellos que lo acompañaban desaparecieron. Se quedó solo con una especie de puto de unos veinte años que hablaba inglés. Y luego, tras unas palmadas, reapareció el niño. Yo estaba llorando, o yo creía que estaba llorando, o el pobre puto creía que yo estaba llorando, pero nada era verdad. Yo intentaba mantener una sonrisa en la cara (una cara que ya no me pertenecía, una cara que se estaba alejando de mí como una hoja arrastrada por el viento), pero en mi interior lo único que hacía era maquinar. No un plan, no una forma vaga de justicia, sino una voluntad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y después el Ojo y el puto y el niño se levantaron y recorrieron un pasillo mal iluminado y otro pasillo peor iluminado (con el niño a un lado del Ojo, mirándolo, sonriéndole, y el joven puto también le sonreía, y el Ojo asentía y prodigaba ciegamente las monedas y los billetes) hasta llegar a una habitación en donde dormitaba el médico y junto a él otro niño con la piel aún más oscura que la del niño castrado y menor que éste, tal vez seis años o siete, y el Ojo escuchó las explicaciones del médico o del barbero o del sacerdote, unas explicaciones prolijas en donde se mencionaba la tradición, las fiestas populares, el privilegio, la comunión, la embriaguez y la santidad, y pudo ver los instrumentos quirúrgicos con que el niño iba a ser castrado aquella madrugada o la siguiente, en cualquier caso el niño había llegado, pudo entender, aquel mismo día al templo o al burdel, una medida preventiva, una medida higiénica, y había comido bien, como si ya encarnara al dios, aunque lo que el Ojo vio fue un niño que lloraba medio dormido y medio despierto, y también vio la mirada medio divertida y medio aterrorizada del niño castrado que no se despegaba de su lado. Y entonces el Ojo se convirtió en otra cosa, aunque la palabra que él empleó no fue "otra cosa" sino "madre". Dijo madre y suspiró. Por fin. Madre. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lo que sucedió a continuación de tan repetido es vulgar: la violencia de la que no podemos escapar. El destino de los latinoamericanos nacidos en la década de los cincuenta. Por supuesto, el Ojo intentó sin gran convicción el diálogo, el soborno, la amenaza. Lo único cierto es que hubo violencia y poco después dejó atrás las calles de aquel barrio como si estuviera soñando y transpirando a mares. Recuerda con viveza la sensación de exaltación que creció en su espíritu, cada vez mayor, una alegría que se parecía peligrosamente a algo similar a la lucidez, pero que no era (no podía ser) lucidez. También: la sombra que proyectaba su cuerpo y las sombras de los dos niños que llevaba de la mano sobre los muros descascarados. En cualquier otra parte hubiera concitado la atención. Allí, a aquella hora, nadie se fijó en él. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El resto, más que una historia o un argumento, es un itinerario. El Ojo volvió al hotel, metió sus cosas en la maleta y se marchó con los niños. Primero en un taxi hasta una aldea o un barrio de las afueras. Desde allí en un autobús hasta otra aldea en donde cogieron otro autobús que los llevó a otra aldea. En algún punto de su fuga se subieron a un tren y viajaron toda la noche y parte del día. El Ojo recordaba el rostro de los niños mirando por la ventana un paisaje que la luz de la mañana iba deshilachando, como si nunca nada hubiera sido real salvo aquello que se ofrecía, soberano y humilde, en el marco de la ventana de aquel tren misterioso. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después cogieron otro autobús, y un taxi, y otro autobús, y otro tren, y hasta hicimos dedo, dijo el Ojo mirando la silueta de los árboles berlineses pero en realidad mirando la silueta de otros árboles, innombrables, imposibles, hasta que finalmente se detuvieron en una aldea en alguna parte de la India y alquilaron una casa y descansaron. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al cabo de dos meses el Ojo ya no tenía dinero y fue caminando hasta otra aldea desde donde envió una carta al amigo que entonces tenía en París. Al cabo de quince días recibió un giro bancario y tuvo que ir a cobrarlo a un pueblo más grande, que no era la aldea desde la que había mandado la carta ni mucho menos la aldea en donde vivía. Los niños estaban bien. Jugaban con otros niños, no iban a la escuela y a veces llegaban a casa con comida, hortalizas que los vecinos les regalaban. A él no lo llamaban padre, como les había sugerido más que nada como una medida de seguridad, para no atraer la atención de los curiosos, sino Ojo, tal como le llamábamos nosotros. Ante los aldeanos, sin embargo, el Ojo decía que eran sus hijos. Se inventó que la madre, india, había muerto hacía poco y él no quería volver a Europa. La historia sonaba verídica. En sus pesadillas, no obstante, el Ojo soñaba que en mitad de la noche aparecía la policía india y lo detenían con acusaciones indignas. Solía despertar temblando. Entonces se acercaba a las esterillas en donde dormían los niños y la visión de éstos le daba fuerzas para seguir, para dormir, para levantarse. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Se hizo agricultor. Cultivaba un pequeño huerto y en ocasiones trabajaba para los campesinos ricos de la aldea. Los campesinos ricos, por supuesto, en realidad eran pobres, pero menos pobres que los demás. El resto del tiempo lo dedicaba a enseñar inglés a los niños, y algo de matemáticas, y a verlos jugar. Entre ellos hablaban en un idioma incomprensible. A veces los veía detener los juegos y caminar por el campo como si de pronto se hubieran vuelto sonámbulos. Los llamaba a gritos. A veces los niños fingían no oírlo y seguían caminando hasta perderse. Otras veces volvían la cabeza y le sonreían. ¿Cuánto tiempo estuviste en la India?, le pregunté alarmado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un año y medio, dijo el Ojo, aunque a ciencia cierta no lo sabía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En una ocasión su amigo de París llegó a la aldea. Todavía me quería, dijo el Ojo, aunque en mi ausencia se había puesto a vivir con un mecánico argelino de la Renault. Se rió después de decirlo. Yo también me reí. Todo era tan triste, dijo el Ojo. Su amigo que llegaba a la aldea a bordo de un taxi cubierto de polvo rojizo, los niños corriendo detrás de un insecto, en medio de unos matorrales secos, el viento que parecía traer buenas y malas noticias. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pese a los ruegos del francés no volvió a París. Meses después recibió una carta de éste en donde le comunicaba que la policía india no lo perseguía. Al parecer la gente del burdel no había interpuesto denuncia alguna. La noticia no impidió que el Ojo siguiera sufriendo pesadillas, sólo cambió la vestimenta de los personajes que lo detenían y lo zaherían: en lugar de ser policías se convirtieron en esbirros de la secta del dios castrado. El resultado final era aún más horroroso, me confesó el Ojo, pero yo ya me había acostumbrado a las pesadillas y de alguna forma siempre supe que estaba en el interior de un sueño, que eso no era la realidad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después llegó la enfermedad a la aldea y los niños murieron. Yo también quería morirme, dijo el Ojo, pero no tuve esa suerte. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tras convalecer en una cabaña que la lluvia iba destrozando cada día, el Ojo abandonó la aldea y volvió a la ciudad en donde había conocido a sus hijos. Con atenuada sorpresa descubrió que no estaba tan distante como pensaba, la huida había sido en espiral y el regreso fue relativamente breve. Una tarde, la tarde en que llegó a la ciudad, fue a visitar el burdel en donde castraban a los niños. Sus habitaciones se habían convertido en viviendas en donde se hacinaban familias enteras. Por los pasillos que recordaba solitarios y fúnebres ahora pululaban niños que apenas sabían andar y viejos que ya no podían moverse y se arrastraban. Le pareció una imagen del paraíso. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aquella noche, cuando volvió a su hotel, sin poder dejar de llorar por sus hijos muertos, por los niños castrados que él no había conocido, por su juventud perdida, por todos los jóvenes que ya no eran jóvenes y por los jóvenes que murieron jóvenes, por los que lucharon por Salvador Allende y por los que tuvieron miedo de luchar por Salvador Allende, llamó a su amigo francés, que ahora vivía con un antiguo levantador de pesas búlgaro, y le pidió que le enviara un billete de avión y algo de dinero para pagar el hotel. Y su amigo francés le dijo que sí, que por supuesto, que lo haría de inmediato, y también le dijo ¿qué es ese ruido?, ¿estás llorando?, y el Ojo dijo que sí, que no podía dejar de llorar, que no sabía qué le pasaba, que llevaba horas llorando. Y su amigo francés le dijo que se calmara. Y el Ojo se rió sin dejar de llorar y dijo que eso haría y colgó el teléfono. Y luego siguió llorando sin parar. -&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-1134207078987617629?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/1134207078987617629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=1134207078987617629' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1134207078987617629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/1134207078987617629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/09/el-ojo-silva-por-roberto-bolaos.html' title='El Ojo silva por Roberto Bolaños'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvilnRde01I/AAAAAAAAANo/LCiR--PB52o/s72-c/sue%C3%B1o+con+serpientes.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-5230169329642901002</id><published>2007-09-20T01:32:00.000-03:00</published><updated>2007-10-03T07:17:47.323-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>El grito de la tierra</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvH5EZbu0tI/AAAAAAAAANg/NH5Ml71g5z4/s1600-h/campa%C3%B1adeldesierto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5112140905984217810" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvH5EZbu0tI/AAAAAAAAANg/NH5Ml71g5z4/s400/campa%C3%B1adeldesierto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;" &lt;em&gt;Tristeza que se levanta &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;del fondo e las tradiciones &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;del toldo traigo esta zamba &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;como un retumbo e malones &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;del toldo traigo esta zamba &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;como un retumbo e malones"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;Como una nostalgia fuerte &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;de rancheria incendiada &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;de lanzas ,de boleadoras, y de mujeres robadas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;de lanzas, de boleadoras y de mujeres robadas"&lt;/em&gt; . Zamba de la Toldería, los Fronterizos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mailén miró el agujero negro de la noche desde su clueca silla de mimbre. Unas gotas resonaban en el suelo de barro y conformaba la única música del rancho. Todo inundado, los caminos empantanados, los hijos allá a lo lejos y la soledad perforándole el pecho con una daga filosa.&lt;br /&gt;El viento soplaba con la violencia patagónica y la lluvia prometía una velada nostálgica de insomnio. Pensaba que la muerte tendría que ir arrinconándola hasta darle un tiro de gracia, pero la espera se convertía en una agonía fatalista que le inflaba las venas de sangre.&lt;br /&gt;Empezaba a sudar debajo de paredes de hielo, le temblaba la mandíbula y castañeaban los dientes como una alcancía repleta de monedas. Pensaba que el final era la disposición milagrosa para reanudar un amor inmenso en un mundo de dioses y hermanos de piel y alma.&lt;br /&gt;La noche respiraba la humedad de una tormenta en descenso, hasta que un puñado de alaridos de muerte embolsó el aire de esa llanura triste y sureña donde habita el olvido de los dueños de la tierra. Mailén no se precipitó, aumentó el volumen de su fiebre funeraria y empezó a distinguir caras fantasmagóricas exigiéndole auxilio. Caras de facciones gruesas y cuerpos fornidos bañados en rojo por heridas de bala de fusiles Remington, exclamaban por la vida e injuriaban en términos primitivos a esos hombres armados de uniforme y caballos.&lt;br /&gt;Ella infló los pulmones con un aire frío que pretendió mitigar la quemazón de su frente ancha y cerró los ojos. La lluvia no podía amortiguar el ruido seco que emitían los caballos contra el suelo y esas voces engangrenadas de una “barbarie” valiente. Apenas movilizaba los músculos y temblaba sudorosa en una silla sin vida ante los incesantes ruidos tétricos que sitiaban el rancho de palos y barro. Se paró como por efecto mágico y salió con los ojos inyectados de rabia a enfrentar a esos blancos asesinos. Tomó una lanza filosa y se interpuso en la carrera de dos jinetes que atravesaban el campo con el destello luminoso de sus espadas.&lt;br /&gt;Atinó a arrojar el arma, y sintió una puñalada caliente en el medio de su pecho. Abrió los ojos bien grandes, descubrió el agujero negro de la noche goteando minúsculas cenizas de agua y cayó de la silla de mimbre castigando contra el barro. ”Volvieron a ganar los blancos” pronunció sin voz cuando emprendió el rumbo al mundo de los sin tierra, huyendo de un desierto de sangre. Desde allí se ha "mantenido un silencio muy parecido a la estupidez".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-5230169329642901002?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/5230169329642901002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=5230169329642901002' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5230169329642901002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/5230169329642901002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/09/el-grito-de-la-tierra.html' title='El grito de la tierra'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RvH5EZbu0tI/AAAAAAAAANg/NH5Ml71g5z4/s72-c/campa%C3%B1adeldesierto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-8345377960901033210</id><published>2007-09-17T21:14:00.000-03:00</published><updated>2007-09-18T12:17:16.802-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseñas'/><title type='text'>"Sobre la televisión" reseña del libro de Bourdieu</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Ru8ZrYFDhlI/AAAAAAAAANY/FxmX2OAOihU/s1600-h/tele.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111332335077525074" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Ru8ZrYFDhlI/AAAAAAAAANY/FxmX2OAOihU/s400/tele.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pierre Bourdieu es un sociólogo de renombre que innovó en el mundo de las ideas para entender las sociedades contemporáneas. Esta breve reseña trata de abordar en pocas líneas el fenómeno de la televisión: su capacidad de agigantarse y convalidar ideas, la homogeneización temática y los pensadores rápidos que se encausan en la lógica de la velocidad y el fast food. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor Pierre Bourdieu analiza el fenómeno de la televisión en Francia durante la década del 90. Asegura que existió un cambio sustancial en la televisión de los comienzos y la contemporánea; en sus comienzos dependía de la inversión pública y tenía un proyecto cultural, en cambio la televisión actual está monopolizada por conglomerados económicos donde hay una sobrecarga periodística que insta a difundir “la primicia informativa” más sensacionalista posible que engendra un vacío político. Una banalización de los temas trascendentales que pasan a un rango anecdótico y superfluo.&lt;br /&gt;El autor comienza abordando el “narcisimo” que prevalece dentro de la pantalla chica francesa. Plantea que es importante hablar en televisión pero en determinadas ocasiones y con propósitos determinados.&lt;br /&gt;En la actualidad televisiva según Bourdieu, prima la participación desenfrenada para “dejarse ver y ser visto”, “ser es ser visto” desde términos de Berkeley y el autor suscribe a la afirmación. No hay fines intelectuales para aparecer en la televisión, es una televisión “para que se mire narciso” que trae aparejado una profunda amenaza de instrumentalización por el mismo dispositivo. Ante esta problemática Bourdie asegura que no hay que combatir a los periodistas, que a menudo son víctimas de la tendencia avasallante de la tele, sino “se trata, por el contrario, de asociarlos a una reflexión orientada a la búsqueda de los medios para superar juntos las amenazas de instrumentalización”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Frente a esta tendencia, Bourdieu cita al intelectual matemático Husserl, quien afrima que el deber intelectual de la televisión debe ser difundir los logros conseguidos en el campo profesional de las ciencias.&lt;br /&gt;Entre otros conceptos que captura el autor para analizar el fenómeno de la televisión en su país, aparece la censura y en una versión análoga o con vinculación directa al factor económico.&lt;br /&gt;Bourdieu sostiene que la competencia entre empresas, y siendo más precisos, entre canales de televisión genera una imposición temática. El mismo afán por la primicia informativa que oscila siempre dentro del campo sensacionalista genera una homogeneización televisiva que no deja lugar a otros intereses sociales.&lt;br /&gt;El autor sostiene que en un mercado estrecho y con pocas posibilidades de renovación como el periodismo, los aspirantes a insertarse son conformistas, se ajustan a los parámetros indicados por los grandes medios de comunicación lo que se traduce en una autocensura: “la gente se deja llevar por una forma consciente e inconsciente de autocensura, sin que haga falta efectuar llamadas al orden”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Pese a reconocer el matiz político de la censuras mencionadas, Bourdieu sostiene que la censura más superlativa en el campo mediático comunicacional, es netamente económica. “Lo que pesa sobre la televisión es la coerción económica” afirma Bourdieu refiriéndose a la cadena de empresas que son propietarias de los medios, a los anunciantes gigantes que impiden que se hable de ciertos temas que pueden damnificar sus intereses, etc. Toda esta realidad que se sumerge detrás de las cámaras es lo que Bourdieu denomina “la censura invisible” que existe en la televisión.&lt;br /&gt;Otra de las premisas que utiliza el autor para el análisis del medio televisivo es el de “dramatización”. Para Bourdieu el principio de selección de la información en la actualidad consiste en la “búsqueda de lo sensacional, de lo espectacular. La televisión incita a la dramatización, en un doble sentido: escenifica en imágenes, un acontecimiento y exagera su importancia, su gravedad, así como su carácter dramático, trágico”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El autor sostiene que es tangible en los medios una categorización de la realidad por parte de los periodistas que lo traen asimilado desde la formación académica. Existe un recorte arbitrario y subjetivo de lo que quieren tratar y se oculta detrás de la información otros acontecimientos. Es un principio de selección que prioriza lo sensacional, en lo extraordinario y atípico: “se interesan por lo extraordinario, por lo que sale de lo común, por lo que no ocurre a diario: los periódicos tienen que ofrecer cada día cosas que se salen de la rutina habitual, lo que no resulta fácil”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La búsqueda del sensacionalismo traslada a una competencia férrea por la primicia informativa que se traduce, según términos del autor, en un “fundamentalismo por la noticia” y en una pérdida de originalidad; dado a que se uniformizan los medios en contenido informativo.&lt;br /&gt;Otro concepto o categoría que postula el autor y guarda similitudes con lo mencionado, es el de “la circulación circular de la información”. Todos los medios de comunicación recogen información de ellos mismos, son proveedores y compradores de noticias. Según Bourdieu los periodistas de cualquier medio gráfico Francés leen otros periódicos como si existiera un receptor asiduo que leyera más de un periódico diariamente, y también extraen algunas informaciones de tales medios lo que confiere una red circular, una dialéctica permanente en la obtención informativa, “una relectura de la competencia” como señala Bourdieu.&lt;br /&gt;El autor también añade que impera una mentalidad de los índices de audiencia en la actualidad mediática. El mercado se caracteriza por ser la instancia legítima de legitimización; y los productos televisivos contemporáneos guardan características propias del mercado que el autor denomina “la urgencia y el fast thinking”, donde existe una estrechez entre el pensamiento y el tiempo: la televisión larga informaciones rápidas, con un trabajo productivo veloz y poco profundo que obliga a pensar por ideas preconcebidas. Es una comunicación instantánea que no dispone más contenido que el propio hecho de comunicación, el receptor no digiere la información porque se suministra a un ritmo vertiginoso incapaz de poseer profundidad conceptual.&lt;br /&gt;Pierre Bourdieu sostiene que en términos generales la televisión tiende a banalizar y a despolitizar acontecimientos y prácticas que se producen en el seno de una sociedad. Genera una demagogia de lo espontáneo, concediéndole un presunto lugar al receptor, tradicionalmente pasivo, en la esfera mediática; dentro de los formatos denominados “Talk Show” por ejemplo, u otros donde se materializa el exhibicionismo.&lt;br /&gt;La tele posee la capacidad de juzgar desde diferentes ángulos o perspectivas más allá de sus conocimientos, los periodistas se transforman en una suerte de intelectual omnipotente que abarca especialidades profesionales que escapan a sus conocimientos académicos. El resultado de la tendencia es un anti- intelectualismo que se materializa con la trivialiazación donde son víctimas fatales : la literatura, cine, filosofía y otros campos de conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Pierre Bourdieu, “sobre la televisión” Editorial ANAGRAMA S.A. 1997 p.17&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Pierre Bourdieu, “sobre la televisión” Editorial ANAGRAMA S.A. 1997 p.19&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Pierre Bourdieu, “sobre la televisión” Editorial ANAGRAMA S.A. 1997 p.25&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2810470380298655629#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Pierre Bourdieu, “sobre la televisión” Editorial ANAGRAMA S.A. 1997 p.26&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-8345377960901033210?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/8345377960901033210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=8345377960901033210' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8345377960901033210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/8345377960901033210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/09/sobre-la-televisin-resea-del-libro-de.html' title='&quot;Sobre la televisión&quot; reseña del libro de Bourdieu'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Ru8ZrYFDhlI/AAAAAAAAANY/FxmX2OAOihU/s72-c/tele.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-4972270228558053616</id><published>2007-09-14T22:14:00.000-03:00</published><updated>2007-09-14T22:25:11.057-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos y Cuentos'/><title type='text'>Las Aguafuertes- Roberto Arlt</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rus0DIFDhkI/AAAAAAAAANQ/Xu31nvyhSeo/s1600-h/Artl.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110235430494897730" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rus0DIFDhkI/AAAAAAAAANQ/Xu31nvyhSeo/s400/Artl.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;em&gt;Roberto Arlt es un grande de la literatura aunque hayan pasado años para coronarlo en la vitrina sagrada de los escritores más grandiosos del país. Arranco con su prosa peculiar en los años de infamia política, por aquellos años locos donde nacía el tango en Argentina y se formaba el lunfardo como hijo directo de la hibridación cultural. Las aguafuertes de Arlt siguen siendo contemporáneas, siguen distinguiendo círculos y grupos que copan el mundo político...son textos que nunca pasan de moda porque los siglos tienen el sabor de un tango "problemático y febril". &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Para ser Diputado&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Señores: Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y "acomodarme" mejor. Mi finalidad no es salvar al país de la ruina en la que lo han hundido las anteriores administraciones de compinches, sinvergüenzas; no señores, no es ese mi elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamente, deseo contribuir al saqueo con que se vacían las arcas del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de todo hombre que se presenta a candidato a diputado.Robar no es fácil, señores. Para robar se necesitan determinadas condiciones que creo no tienen mis rivales. Ante todo, se necesita ser un cínico perfecto, y yo lo soy, no lo duden señores. En segundo término, se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores. Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino "evolutivamente". Me permito el lujo de inventar el término que será un sustitutivo de traición, sobre todo necesario en estos tiempos en que vender el país al mejor postor es un trabajo arduo e ímprobo, porque tengo entendido, caballeros, que nuestra posición, es decir, la posición del país no encuentra postor ni por un plato de lentejas, créanlo...prefiero ser honrado. Abarquen la magnitud de mi sacrificio y se darán cuenta de que soy un perfecto candidato a diputado. Cierto es que quiero robar, pero ¿quién no quiere robar? Díganme ustedes quién es el desfachatado que en estos momentos de confusión no quiere robar. Si ese hombre honrado existe, yo me dejo crucificar. Mis camaradas también quieren robar, es cierto, pero no saben robar. Venderán al país por una bicoca, y eso es injusto. Yo venderé a mi patria, pero bien vendida. Ustedes saben que las arcas del Estado están enjutas, es decir, que no tienen un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco boliviano, y no sólo traficaré al Estado, sino que me acomodaré con comerciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios; adquiriré armas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva efectiva, le regatearé el pienso al caballo del comisario y el bodrio al habitante de la cárcel, y carteles, impuestos a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines...¡Lo que no robaré yo, señores! ¿Qué es lo que no robaré?, díganme ustedes. Y si ustedes son capaces de enumerarme una sola materia en la cual yo no sea capaz de robar, renuncio ipso facto a mi candidatura... Piénsenlo aunque sea un minuto, señores ciudadanos.Piénsenlo. Yo he robado. Soy un ladrón, y si ustedes no creen en mi palabra, vayan al Departamento de Policía y consulten mi prontuario. Verán que performance tengo. He sido detenido en averiguación de antecedentes como treinta veces; por portación de armas -que no tenía- otras tantas, luego me regeneré y desempeñé la tarea de grupí, rematador falluto, corredor, pequero, extorsionista, encubridor, agente de investigaciones, ayudante de pequero porque me exoneraron de investigaciones; fui luego agente judicial, presidente de comité parroquial, convencional, he vendido quinielas, he sido, a veces, padre de pobre y madre de huérfanas, tuve comercio y quebré, fui acusado de incendio intencional de otro bolichito que tuve... Señores, si no me creen, vayan al Departamento... verán ustedes que yo soy el único entre todos esos hipócritas que quieren salvar al país, absolutamente el único que puede rematar la última pulgada de tierra argentina... Incluso, me propongo vender el Congreso e instalar un conventillo o casa de departamentos en el Palacio de Justicia, porque si yo ando en libertad es que no hay justicia, señores..."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-4972270228558053616?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/4972270228558053616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=4972270228558053616' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4972270228558053616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4972270228558053616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/09/las-aguafuertes-roberto-arlt.html' title='Las Aguafuertes- Roberto Arlt'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rus0DIFDhkI/AAAAAAAAANQ/Xu31nvyhSeo/s72-c/Artl.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-4895043781414949963</id><published>2007-09-09T23:10:00.000-03:00</published><updated>2007-09-09T23:58:55.874-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opinión Política'/><title type='text'>La ignorancia pincha hasta sangrar</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RuSy07OTUcI/AAAAAAAAANI/zSmVkESRTNw/s1600-h/memoria.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5108404499665605058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RuSy07OTUcI/AAAAAAAAANI/zSmVkESRTNw/s400/memoria.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Una mirada sobre la agenda mediática muda que instala el silencio político como la mejor forma de responder a intereses, de perpetuar liderazgos y agonizar una memoria que debería ser la justiciera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El calendario marca 9 de septiembre y somos presos de la desinformación política. Somos víctimas de bullicios ensordecedores que se dedican a desviar la atención hacia puntos menos desalentadores y más efímeros: la derrota de Boca, los ganadores del patinando, la muerte de Luciano Pavarotti (aunque haya sido un hito en la música clásica contemporánea) y el vaivén de frases que inundan el postre de las tenebrosas elecciones cordobesas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Faltan días para octubre y se acercan unas elecciones que estancaran a los Kirchner en Balcarce 50 sin muchos peligros de objeciones soberanas. Las urnas de la Provincia gobernada por el Ingeniero Solá avalaran ese "cambio que recien empieza", supuestamente, y aportaran el porcentaje más superlativo en el mundo de la política Argentina porque las cifras del censo de 2001 marcan unos 14 millones de habitantes, y sobran los casos del clientelismo que mueven los pinguinos para convertirse en los inmutables de la casa rosada. Sobran también los casos que certifican que el conurbano bonaerense es presa facil, o carne de cañón para los que pretenden ser aprobados por la limosna y el bolsillo suelto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las elecciones hoy parecen una mera contienda obligatoria donde debemos ejercer una obligación de elegir, pero sin tantas preocupaciones: por lo menos eso parece leerse entre líneas en las portadas de los medios masivos de comunicación. Se perpetúa la ignorancia porque se puede elegir con mayor simplicidad y a los que contaminan la visión con publicidad. Las técnicas del neuromarketing político son eficaces a la hora de engendrar simpatías electorales. Se sabe poco de todo, excepto que exista un oficio voluntario de detective privado para escarbar información subterránea y apartada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ray Bradbury, un maestro en ciencia ficción nos indujo con demasiada precisión las tácticas de una sociedad piromaníaca que insta a erradicar todo lo que nos pueda hacer razonar, todo en formato de papel que nos ayude a activar la memoria. Hoy los medios son eso: una suerte de bomberos piromaníacos del "Farenheit 451", queman curriculum y episodios de los que hoy se enfrentaran por el poder en distintas escalas. Hoy se enfrentan, mañana será noticia que son grandes amigos políticos.Pero pronto volverá el fuego para quemar la memoria que no "despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejen vivir...libre como el viento"(como canta Gieco)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-4895043781414949963?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/4895043781414949963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=4895043781414949963' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4895043781414949963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4895043781414949963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/09/la-ignorancia-pincha-hasta-sangrar.html' title='La ignorancia pincha hasta sangrar'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RuSy07OTUcI/AAAAAAAAANI/zSmVkESRTNw/s72-c/memoria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-2582494868495558445</id><published>2007-08-31T19:37:00.000-03:00</published><updated>2007-08-31T20:24:57.165-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Análisis mediático'/><title type='text'>Reallity de Historia Argentina</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtiiLrOTUbI/AAAAAAAAANA/ZCsFDRbj0bU/s1600-h/che+evita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105008499089428914" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtiiLrOTUbI/AAAAAAAAANA/ZCsFDRbj0bU/s400/che+evita.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rtih-rOTUaI/AAAAAAAAAM4/61Y9a9wDGc8/s1600-h/el+gen.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105008275751129506" style="WIDTH: 363px; CURSOR: hand; HEIGHT: 73px" height="65" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/Rtih-rOTUaI/AAAAAAAAAM4/61Y9a9wDGc8/s400/el+gen.jpg" width="289" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El gen Argentino exhibe que el reallity es el único formato que acapara los números del raiting en el país. Parece que hasta la misma Historia puede ser un conejito de la india de los reyes del marketing y productos fast food que copan la pantalla chica. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El programa organizado por cuatro cabezas guarda otro matiz que lo aisla, con sesgos diferenciales, de los Gran Hermanos y Showmatch. Es un producto que promueve una cierta divulgación de la Historia Argentina, no obstante no deja de convertirla en un objeto de consumo donde no existen grandes instrucciones a una vasta cantidad de receptores que se limita a votar caras y caretas y no personajes de peso en el accionar político, social y cultural del país.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hoy se vota al "Che" o a "Evita" como a Diego "el tumbero" o Marianela "la tucumana". Mensajes más iva el minuto para que dejen la casa virtual del argentino que insta a convertirse en el mejor de todos los tiempos. Un panel de presuntos intelectuales especialistas en determinadas temáticas opina sin escarbar en profundidades sobre los personajes votados y pretenden dilucidar la ideosincracia argento que puede sobredimensionar desde un Diego Maradona hasta un Jorge Rafael Videla. Sin embargo no dejan de quedarse en lo anecdótico, en los campos trillados y simples. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El gen Argentino tendría que aumentar el volúmen de información y contenido, sino es un programa trivial más que explota la Historia como Mc Donalds a la hacienda para convertirla en un alimento en forma de hamburguesa con logos y fetiches que piden que los compremos ya.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-2582494868495558445?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/2582494868495558445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=2582494868495558445' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2582494868495558445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/2582494868495558445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/08/reallity-de-historia-argentina.html' title='Reallity de Historia Argentina'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtiiLrOTUbI/AAAAAAAAANA/ZCsFDRbj0bU/s72-c/che+evita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-4351485744904125350</id><published>2007-08-29T15:04:00.001-03:00</published><updated>2007-08-31T20:26:02.592-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Análisis mediático'/><title type='text'>Sobre el vicio opositor</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtW2ZbOTUZI/AAAAAAAAAMw/IJuDOrvN2ZY/s1600-h/lanata2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104186300615053714" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtW2ZbOTUZI/AAAAAAAAAMw/IJuDOrvN2ZY/s400/lanata2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Hace un tiempo realizamos con un algunos compañeros un suplemento sobre Jorge Lanata, Perfil y Página. Pese a que la fecha de entrega del trabajo esté un tanto defasada con la actualidad, las temáticas que tratan las notas son atemporales. Ésta es la nota editorial que yo redacté: Dispara sobre el perfil opositor acérrimo de Jorge Lanata que se impone como la forma de subsistencia periodística, eximiéndose en opinar y escribir sobre otras tantas cosas que el periodismo que él representa debería esclarecer.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El diario Perfil aparece años después de un rotundo fracaso periodístico ocurrido a fines de los 90. Un diario que se instaló en el rincón más maléfico y agresivo para con el gobierno de Néstor Kirchner. Con un estilo inglés dominguero y un matiz analítico y profundo en las notas, desde 2005 el diario dirigido por Roberto Fontevecchia ganó un podio firme en las ventas de medios gráficos del último día ocioso semanal.&lt;br /&gt;El diario Perfil permite comparaciones precisas y puntuales con el emblemático Página/12 de Lanata, que nació por el año 1987 en el trance final del gobierno democrático de Raúl Alfonsin ya desangrado por una hiperinflación galopante y por las “leyes del perdón” que eximieron de culpa y cargo a miles de militares que ejercieron un papel activo en la dictadura que manchó la Historia Argentina de sangre, sudor y lagrimas.&lt;br /&gt;La similitud de Perfil con Página, radica en el clima periodístico-político de origen. Perfil reaparece en un contexto económico ascendente pero privado de oposiciones políticas contundentes. Perfil aparece como el fiscal político del gobierno de Kirchner, como el único medio que se atreve a denunciar las acciones turbias de una presidencia bien vista desde los números engorrosos de las encuestas.&lt;br /&gt;En tanto Página/12 nació en una coyuntura precisa donde se intensificó el divorcio político con el presunto “padre de la democracia” que agonizaba en su sillón presi idencial y preanunciaba un “pacto de olivos” como última medida gubernamental, como el tiro de gracia de su accionar político en Balcarce 50. Pero también aparece como el portavoz de la crítica, como el diario que fisura el silencio o bullicio periodístico pregonado por gran parte de los medios de aquel entonces.&lt;br /&gt;Jorge Lanata bautizó el periódico a los 26 años luego de un pasaje periodístico por Radio Nacional, Belgrano, Rivadavia y revistas como El Porteño, Humor y El Periodista. Un hombre de fuerte carácter progresista que pretendía revolucionar la estilística del periodismo argentino, imprimirle un giro sustancial en la escritura donde cada autor y/o columnista firmara las notas y pudiera observar la realidad desde una perspectiva particular, ácida e ideológica.&lt;br /&gt;El diario fundado por Jorge Lanata se desvinculó de la publicidad estatal copiando la política de un diario francés de bajo costo, titulado “el pato encadenado” que se autofinanciaba. El gran soporte económico del diario provino del bolsillo de agrupaciones setentistas de izquierda y de un reconocido empresario maderero llamado Fernando Sokolowicz.&lt;br /&gt;Así salió Página un 25 de Mayo de 1987; con escritores sagaces y reconocidos como Osvaldo Soriano, Eduardo Galeano, José Pablo Feimann, Oslvaldo Bayer, Miguel Bonasso, Horacio Verbitsky, Julio Nudler, Sandra Russo, entre otros que le aportaron un estilo demasiado particular y una mirada anclada en el progresismo izquierdista que ató férreamente al periódico a una clase media intelectual.&lt;br /&gt;Página fue un diario que salió de los moldes clásicos y ortodoxos del periodismo, o de los que vanaglorian el oficialismo político como única subsistencia económica. Transgredió los límites alcanzados hasta ese entonces por el periodismo argentino, incorporando un estilo burlón, estridente y sarcástico que jugaba con imágenes y títulos creativos e editoriales jugadas y comprometidas.&lt;br /&gt;Mediante ésta descripción minuciosa se puede analizar al Perfil que emerge exitosamente en el 2005. Un diario netamente opositor, con periodistas de raigambre progresista y alejados de la simpatía del gobierno como: Nelson Castro, Víctor Hugo Morales, Pepe Eliaschev, Edi Zunino y el mismo Jorge Lanata que se dedica a bombardear a la gestión de Néstor Kirchner desde sus columnas ácidas y denunciantes que hoy purgaron del escenario político a la Ministra de Economía Felisa Miceli.&lt;br /&gt;Perfil puede entenderse como el único diario progresista opositor. El único diario que se aleja de los estilos acartonados y trillados, y del propio oficialismo que el mismo Página/12 se encerró desde que Verbitsky y Bonasso son kirchneristas acérrimos.&lt;br /&gt;Lanata en Perfil continúa representando su figura crítica de periodista de oposición, un periodista que nunca estuvo del lado del conformismo oficialista; que se fugó de Página cuando el Grupo Clarín decidió comprarlo y que hoy vuelve a escribir pero para pegarle a un gobierno. Sobrevivir de pegarle al gobierno y hasta ignorar de forma simpática y despreocupada el papel de la oposición a Kirchner como el ascenso de Macri en la Capital Federal.&lt;br /&gt;Jorge Lanata sigue incursionando el periodismo como elemento opositor a ultranza que se encasilla en el bunker de los que se oponen por todo, de los que bombardean incesantemente: ese sigue siendo el perfil del lanata de Página hoy en el dominguero Perfil. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por Matías Kraber&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2810470380298655629-4351485744904125350?l=krabermatias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://krabermatias.blogspot.com/feeds/4351485744904125350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2810470380298655629&amp;postID=4351485744904125350' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4351485744904125350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2810470380298655629/posts/default/4351485744904125350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://krabermatias.blogspot.com/2007/08/sobre-el-vicio-opositor.html' title='Sobre el vicio opositor'/><author><name>Matías</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06071752226623550537</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_k3oaI6U2IJ4/SSN04j3xAGI/AAAAAAAAAZo/GonFisH3rZU/S220/IMG_4048.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtW2ZbOTUZI/AAAAAAAAAMw/IJuDOrvN2ZY/s72-c/lanata2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2810470380298655629.post-5154018699202519110</id><published>2007-08-28T12:49:00.000-03:00</published><updated>2007-08-28T13:01:46.963-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entrevistas'/><title type='text'>El General con uniforme de exilio</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtRGvLOTUYI/AAAAAAAAAMo/XWD7tDeZsQA/s1600-h/perÃ³n.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103782053998186882" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_k3oaI6U2IJ4/RtRGvLOTUYI/AAAAAAAAAMo/XWD7tDeZsQA/s400/per%C3%B3n.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Un diálogo que nunca existió con Juan Domingo Perón asilado en Madrid. Una reconstrucción y revisión histórica de Luciano Fondado a un personaje emblemático de la política Argentina, un hombre que provocó un increible empate en el devenir político del país a partir de 1955; un General generador de escisiones y divisiones ideológicas potenciadas en aquel período donde se prohibió nombrarlo y era un "Tirano Prófugo". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El hombre está ahí, ya viejo, en su casa de España. Tiene un traje a rayas y camisa blanca; en el hogar, los troncos resuenan, calientan y alumbran la habitación. El ventanal que da al patio está cerrado y tiene una cortina muy gruesa para evitar que el frío se cuele por el vidrio. Dos sillones de cuero decoran el lugar, sólo una pequeña y delicada alfombra los separa. Una vieja lámpara de pie se levanta junto a uno de ellos, es de cobre bien pulido y lo ilumina con una luz mortecina, opaca, casi fría. El revistero que está a sus pies deja ver las tapas de las revistas políticas del último mes. A la derecha, una larga y oscura biblioteca se ve inundada de la mejor literatura argentina y mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo evalúa su accionar desde la Secretaria de Trabajo y Previsión?&lt;br /&gt;Cuando llegué a la Secretaría de Trabajo, el primer pedido que recibí de los obreros fue la derogación de un decreto del año 1943 en el que se establecía para las asociaciones gremiales un régimen de tipo totalitario.&lt;br /&gt;Desde entonces, La Secretaría acometió dos enormes tareas; la de organizar el organismo y la de ir, sobre la marcha, consiguiendo las conquistas sociales que se consideraban más perentorias para las clases trabajadoras. Sería largo enumerar las mejoras logradas en lo que se refiere al trabajo, a la organización del trabajo, a la organización del descanso, al ordenamiento de las remuneraciones y a todo lo que concierne a la previsión social. Se ha convertido en la esperanza de los hombres que sufren y trabajan. Esa esperanza no debe ser defraudada por nadie porque acarrearía las mayores desgracias a nuestra patria.&lt;br /&gt;Discurso de despedida de la Secretaría de Trabajo y Previsión. 10 de Octubre de 1945&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierta medida su paso por esa secretaria marcó el comienzo de su carrera política. Muchos piensan que fue pura demagogia. ¿Qué les respondería?&lt;br /&gt;He pensado que todo cuando se critica en mi campaña de justicia social se justifica sólo viendo a un pobre miserable changuito de los altiplanos de Jujuy, hambriento, desnutrido y harapiento. Debo decirles que a pesar de la prensa venal, de sus calumnias, de sus mentiras y sus mueras, cada día vamos teniendo más razón en ser enemigos de ellos y amigos de los pobres.&lt;br /&gt;Se nos dijo primero comunistas, después se nos dijo nazis, lo que demuestra que tomando el punto intermedio resulta lo justo: somos única y exclusivamente argentinos. Somos única y exclusivamente argentinos que abogaremos incansablemente por una Patria mejor que soñaron nuestros mayores y a la que demagogos y ladrones, a quienes acusamos y acusaremos eternamente, la desviaron en su provecho.&lt;br /&
