Hermano andino

Hermano de las horas sin sueño, en la estrella colmada del amancay serrano, yo brindo por tu vuelta, por tu sangre andariega, por tu sed de camino, tu guitarra y tus manos. Salud, querido amigo, desde mi origen indio donde los dioses beben desde los ojos mansos, donde las lluvias besan la tierra embarazada y los vientos labriegos parcelan los airampos. ¡Quién no estiba distancias en el tiempo y la vida nunca ansía un retorno ni reclama un espacio! El hombre es una avispa de nectar trashumante