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Fútbol pibe, Fútbol

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Fútbol pibe. Fútbol. La manija que carcome por dentro si no intento una pared, un toque corto de espaldas, un tiro cruzado con el empeine sintiendo la pelota como un huevo en los cordones de mis botines. Si, también el acto de ponerse los timbo e ir caminando como un soldado pero que en vez de ir a un cuartel va para la canchita. Sí también le digo canchita por más que yo ya sea un viejo o la cancha tenga un césped sintético con esa pasta negra que parece el coco de una torta  de cumpleaños que también tenía jugadores de River o de Boca o del Rojo y Racing. Fútbol, ésta matemática imperfecta que es más poderosa cuando se juega con amigos. El otro día, en una tertulia digna de un tercer tiempo futbolero, les pregunté a dos socios de la pelota y las letras que riman con vida simple: ¿ Por qué uno con el tiempo se vuelve inexorablemente Dolinezco para jugarlo?. Por qué a ver, por qué? Por qué ya no asomo el hocico a esos pleitos de camisetas de los sábados dónde me tendría que abrazar...

La caza del toro

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Jack Kerouac El viajero solitario Una semana después voy a ver mi primera corrida de toros que, lo confieso, es una novillera, una corrida de novillos, y no ése espectáculo más realista que suele haber invierno y que todos creen tan artístico. El interior del lugar es un cuenco perfectamente redondo con un círculo nítido de tierra alisado y rastrillado por rastrilladores dedicados y expertos como el tipo que rastrilla la segunda base del Yankee Stadium, salvo que el nombre de este stadium es “muerde el polvo”.- Cuando me senté, el toro acababa de salir y la orquesta volvía a sentarse.- Trajes bordados y ceñidos al cuerpo vestían los jóvenes detrás del telón de acero.- Seguían solemnes cuando un toro hermoso, de un brillante negro azabache, salió a la arena desde un rincón que no había advertido antes; aparentemente mugía pidiendo ayuda, nariz negra, enormes ojos blancos y cuernos amenazantes, puro pecho sin panza, patas delgadas que querían hacer girar la tierra con el peso de locom...

Como una perla rosa en el mar

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Me parece que se fundó un planeta. Un planeta joven al que se ingresa masticando una canción de rock que tiene saliva agridulce y segundos después enciende algún interruptor para dar lugar a esos ventiladores del viento en la cara. Escape en moto o abducción directa. A la vez me da la sensación que quien se avivó entró a la nave y halló un viaje en el tiempo. Un secreto sonoro que ya está en la biblioteca de babel de la web: La hora de los pájaros , el tercer disco de la banda de rock argentino Pérez (una familia de pájaros platenses) que quién no conozca sintonice en el éter perezmusica.bandcamp.com/album/la-hora-de-los-pajaros. Yo, saco el misil del placard y le doy play al vuelo: se prenden turbinas que son una mezcla de ADN culturales haciendo chispas. Un reloj suizo en la maratón de un swing valvular que junta frases como látigos para repetir en mantras y zaz: teletransportación en una frase “ puedo estar en cualquier planeta/ A la hora de los pájaros decidí quedarme quiet...

Verde y negro

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de Juan José Saer Palabra de honor, no la había visto en la perra vida. Eran ya como la una y media de la mañana, en pleno enero, y como el Gallego cierra el café a la una en punto, sea invierno o verano, yo me iba para mi casa, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, caminando despacio y silbando bajito bajo los árboles. Era sábado, y al otro día no laburaba. La mina arrimó el Falcon al cordón de la vereda y empezó a andar a la par mía, en segunda. Cómo habré ido de distraído que anduvimos así cosa de treinta metros y ella tuvo que frenar y llamarme en voz alta para que me diera vuelta. Lo primero que se me cruzó por la cabeza era que se había confundido, así que me quedé parado en medio de la vereda y ella tuvo que volverme a llamar. No sé qué cara habré puesto, pero ella se reía.

Mañana campestre

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Escribirle a la mañana con pereza. A la trasmano. La correntada de la inercia que arrastra mientras el corazón quiere pasto. Escaparse al sol. Sentir la fragancia del trébol en las fauces que sería el real perfume del azar. El perfume del azar más silvestre de todos.  Mañana campestre la música que le pone audio a éstas sensaciones que quieren desoír el tren, sus bocinazos, el murmullo que le sigue al poner un pie en la urbe donde seremos hormigas negras y anónimas del hormigón. La realidad física marca su gramática con el freno de la locomotora y los vagones que se arrastran por las vías con sonido de sierra carnicera. Mi cabeza sigue en mañanas campestres, algo desde el fondo la canturrrea con certezas. Algo, sonando, me dice que seremos libres. Matías Kraber

Cartas como pájaros

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Pienso en pájaros que están lejos, aunque estén siempre cerca.   Pienso en pájaros multicolores que con sus plumas tiñen el cotidiano distinto con una canción, una imagen, un cuento, un verso, un mate, un tinto o un aguardiente.   Pienso que pensar en ellos es como pensar en mí: un plural de nosotros. Una familia de amigos que aunque no todos lo sean entre sí, forman parte de secuencias tejidas con vísceras. Hilos invisibles de amor con simpleza. Pienso en la retroalimentación  del vuelo. En la tela que está en el viaje. Pienso en el infinito: ese ser sin fronteras que pare todo el tiempo. Pienso en hombres y mujeres singulares que aunque sean muchos tienen un nombre que ahora revolotean en mi domingo. Pienso que los llamaría por teléfono, les mandaría una canción, un vino, un abrazo de letras. Pienso en decirles gracias por compartir su vuelo y por la amistad del viaje. Matías Kraber https://perezmusica.bandcamp.com/track/huellas

Oda a la soda

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Bendita sea el agua nerviosa. Ésta electricidad primero en la boca y después en la garganta que reclama un tono milonguero de mi mayor.   Aliada del vino, prima del café, plumero de la resaca.   Soda, sodita, sodasa tengo la certeza que jamás te pasarás de moda. Escucharte salir disparada tras un gatillo de sifón es música, y después sentir tus pequeñas anguilas eléctricas en el paladar son tu pequeño aporte con la vida: "buenos días, buenas tardes, buenas noches; por acá pasó la soda".