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El péndulo de tu revolver

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Pienso en Los Beatles y el ocio. La sensación que el vinilo gira y emite apenas una descarga que es también la señal del éter. Acá prendimos el toca disco que es un sujeto cromado con una púa que cae en delicadas líneas y yo juego a ser una tómbola con el humo. Girar y girar. En el medio una explosión polifónica por todos los flancos: John, George, Paul y Ringo. Línea de 4 de todos los tiempos con la nostalgia de un quinto potencial que fue imaginario o hasta al gentil Juan Alberto Badía le hubiese encantado. Pero no. El quinto somos nosotros mismos cuando entramos en su caja de Pandora en la que flotamos apenas el vinilo está en play. Prendí uno y empieza Revolver a disparar desde la pista 1: Taxman, el hombre cobrador de impuestos y son las 7 bien temprano y podes verle el rostro a este sujeto jorobado que le recauda a los más cerdos capitalistas en tu ciudad. Una sierra de realidad cuando es la primera mañana y todavía tenemos la resaca a flor de piel. En la segunda pista se enc...

El velorio de Ernesto

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Recuerdo a todos fumando puchos en el palier del velatorio.   Uno tras otro sin parar. Mientras las charlas giraban entre anécdotas viejas en común y algún chiste morboso sobre la propia parca. Las distintas maneras de morir absurdamente.   Juan –creo que fue Juan- se empezó a ir del foco. Resbaló en escenas sanguinolentas. Le puso ese terror que roza el peor de los infiernos del Dante.   Se esmeró en ser meticuloso en su discurso de muertes violentas, por asfixia o por piromanía. Los ojos de todos comenzaron a virar hacia el miedo, hasta que una tía del difunto pasó masticando bronca y largó un misil por lo bajo: “más respeto por la muerte, más respeto por la muerte, dios mío”. No sé porqué, pero cuando el funeral convoca, las risas brotan como hongos después de la lluvia. Una risa y un hongo son primos aunque no lo sepan. Una risa histérica primero; metralleta de aire con sonidos, onomatopeyas de relleno, después una risa de verdad: la que se confunde con el stacat...

No hay muro en tu libertad

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El reino de lo efímero es una maquinaria de sepultar ideologías. Sí, después del muro de Berlín y el auge del neoliberalismo vivimos tiempos de derrota cultural en gran escala. Sólo quedan vagos intentos de supervivencia. Yo, tu, él y cada vez menos nosotros. Pequeñas trincheras, entre olas que a esta altura son tsunamis porque son bombardeos masivos de información, falsa o veraz, en la era de la postverdad no importa. Nada importa. Sólo el éxito y el ejército de likes que cambian de bando cual camaleón del momento. Las mieles del éxito virtual en las que "ser equivale a ser visto" en un mundo de redes sociales para que se mire narciso. Un narciso, tres, mil, al infinito.  En medio del bardo informativo el trabajo de sopesar, analizar y valorar es símil a la de un buscador de chatarras en un inmenso basurero. Corremos el riesgo de sangrar las manos y morir con óxido nitroso por ser porfiados buscadores de tesoros muertos. La pregunta es siempre si vale la pena ...

Tus puñales flaca

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Un maldito clásico del rock nacional que hoy reúne más de 20 millones de reproducciones en Youtube. Sin embargo apenas salió yo pude grabarla de la FM HIT (105.5) en un Tdk desde el grabador que teníamos en la casa de la infancia. Puse un alambre San Martín en la antena porque ayudaba a que la sintonía sea más fina, y apreté Rec. En el medio, la voz de Daisy May Queen me cagó la grabación con el “puesto número 4 de los 40 principales”, pero era el precio de tener la primicia en el pueblo. La canción tenía alma de hit desde el primer momento que la escuché. Un teclado de atmósfera que después le daba lugar a la melodía inconfundible del saxo y la voz de Andrés que llegaba carrasposa como un cantor de baladas dispuesto a llevar al rock nacional a otro de los picos de raiting en hispanoamérica. Nacía al unísono: un disco medular y otros de esos temas fogoneros que le haría compañía a Rasguña las piedras, Presente, De música ligera y Vasos vacíos.   Con Flaca podría asegurar q...

El fuego que hechiza

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Bienvenidos al caldo de cultivo en Flores, donde el rock no suena tan chick sino que respira el fueye de un barrio con voltaje. Tango y Rock: La Fernandez Fierro y Los Espíritus. "Huracanes, que queman las rocas" dio la bienvenida chamanica de esta banda de La Paternal que estrenó su tercer disco Agua ardiente y prendió de esos fuegos que se quedan adentro tuyo. Llama perpetua que se alimenta de canciones que están hechas con vísceras, huesos y existencia molida en los laboratorios valvulares de los 70 con hombres del siglo XXI. A la segunda canción un tipo sexagenario con remera negra blusera, se paró delante nuestro y prendió un joing como una bengala. Me convidó y me dijo: " esta banda tiene lo mejor del rock nacional y con guiños internacionales. Es una síntesis del buen gusto de Maxi Prietto", tiró y la bala entró sin permiso.  Remolinos de canciones viajeras con una nube cannabica que flotaba entre las 1000 personas que abarrotaban un teatro viejo y hermoso ...

Vitamina K

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El amargo dulce, parcero. El viaje que tiene el ying y yang en la lengua. El amargor fuerte que es el costado rancio de las cosas, lo que gede, el tufo de la humedad y los huesos que duelen al moverse. Esas leyes de gravedad qué hay que sortear ¿Cómo? preguntan los pesimistas, o los que sucumben, pero también es cierto que de interferencias estamos hechos. De ruidos y molestias. Nadie tiene ningún amortiguador perfecto. La gravitación se siente, el tambaleo, la angustia y la caída. El plomazo de las cosas. O el peso que hay que soportar, y siempre vuelvo a Kundera en este punto filosófico. Pero después aparece la otra K, de Kerouac: el franco canadiense que le tocó ser yanqui pero bien pudo haber sido Argentino como yorugua, italiano, rumano o croata.   Kundera decía que el hombre negaba la caca, la mierda. Somos productores de kilos de mierda por día pero siempre tratamos que no se sepa y ante, extraños e inclusos cercanos,   nos compartamos como impolutos que no se si...

El Ajax es eterno

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La táctica holandesa para los amantes del fútbol es como el whisky escocés para los choborras.   Un scotch que viene con agua destilada de algún arroyo de Campbeltown o Highland en esos valles británicos de ensueño.   Los más viejos nos hablaron de la Holanda de Cruyff que se ganó el título de “la naranja mecánica” por ese poder ofensivo que arrasó en el mundial 74 aunque en la final no pudo contra la ingeniería alemana del Kaiser Franz Beckenbauer.   Sin embargo, los de la generación milenial o la equis, somos del Ajax de Van Gaal. Un club que ganó todo en ese periodo que fue de 1991 a 1997 con equipos que jugaban de memoria con un rabioso 3–4-3 como el campeón de la Champions League del 95: Van der Sar, Reiziger, Blind, F. De Boer; Rijkaard, R. De Boer, E. Davids, C. Seedorf; Finidi George, Marc Overmars y Patrick Kluivert.   C on el finlandés Jary Litmanen y el nigeriano Kanú como suplentes de lujo.    La casaca blanca con el centro rojo y la pu...