El gol de
Goetzhe fue un silencio que aturdió. Aplastó. Hundió la ilusión en el frío del
sur. Rompió ese pacto secreto con el milagro. Pinchó el domingo con una verdad
neoliberal: en el mundo de hoy, ganan los que llevan las de ganar. Primer
mundo, ingeniería, ciencia y negocio. Y acá amanece gris, reaparece lo común,
lo de todos los días. Este mate amargo más amargo que nunca. Aunque adentro el
pecho tiene dignidad de Mascherano. 5 símbolo. 5 cacique rioplatense como ese
héroe del maracanazo uruguayo del 50. Aquel su Artigas y éste nuestro San
Martín aunque sea segundo qué carajo importa. Hoy es lunes otra vez sobre la
ciudad, cuando podría haber sido feriado nacionalista y popular sin distinción
de clases ni razas porque cuando hay fiestas según el nano habla el noble y el
fulano sin importarles la facha. Tal vez hubiese sido el lunes más feliz de los
últimos 28 años. Que no es poco. Pero no: vuelve el lunes repleto de mierda, de
periodismo barato, de gorilismos, de exitismos, de críticos que se miran el
ombligo y no el corazón. Falta patria cuando se va perdiendo. Falta patria
cuando se va remando. Falta patria grande, aunque por suerte unos cuantos
aprendimos que pa pegarle mejor, al mundo al revés, es mejor pegarle de zurda.
Yo
argentino, como el tiro en el corazón de Favaloro
Matías Kraber
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