domingo 12 de junio de 2011

Catarsis palermeana


Martín Palermo: optimista de pelo corto. Cuando se tiñó, se tiñó por el barrio, por el potrero y por el bien del fútbol. El burro no coge por lindo, la imperfección perfecta, reclutador de enemigos, el asador de un grupo, el rompedor del iceberg, el titanic que no se hundió jamás, el que se va con una gorda de la mano del boliche a plena luz del día; el que pegan en los talleres mecánicos al lado de una Contratapa del diario Popular, el que lloran las abuelas cuando están lejos, el que jugaba bien al voley, el que juega con negras al ajedrez, el militante del se puede, el que lleva la sonrisa como bandera, el culón, el perro de caza del gol, el argentino de boca de todos -y hasta de Tití Henry-. El que deja una grieta tan grande que un tipo como yo no va a tener tantas ganas de mirar un partido de fútbol un domingo cualquiera.
pd: en La serlumpenhoy -revista platense- se viene una apología que hice para Martín. En Julio sale en toda La Plata.